viernes, 20 de febrero de 2026

Reseña: Identidad bajo sospecha: desmontando el test de la blancura.


Identidad bajo sospecha: desmontando el test de la blancura


Sin duda alguna, No teníamos negros. Historia y prejuicios en Chile sobre su pasado y presente afrodescendiente (Crítica, 2025) de Montserrat Arre Marfull es un aporte a las discusiones identitarias sobre el mestizaje chileno. 


En esta obra, la autora instala una voz importante que analiza y discute la promoción histórica de la herencia europea. A diferencia de otros relatores, su perspectiva no se dirige a los educadores, sino al estudio de la Historia como una visión unidimensional que ha omitido el vínculo con otros continentes, los que han nutrido y aportado desde otras esferas al país. 


Es decir, la autora afirma que la identidad chilena se ha construido bajo un relato que invisibiliza sistemáticamente la raíz afrodescendiente en favor de un ideal europeo.


La autora afirma:


“…ni siquiera la historia que se nos ha contado de nuestro continente es americéntrica. (...) Europa ha marcado la pauta de lo que debemos saber de los últimos años (...) el estudio de una historia de Chile y de América ya no eurocentrada, si no afro centrada y americentrada, basándonos en la idea de redes de intercambio e influencias que comienzan a acontecer en el espacio global desde el siglo XV, pero cuyo origen están mucho más atrás.”


Al rescatar cifras de censos coloniales, la investigación evidencia que la presencia “negra” fue significativa y para nada circunstancial. Al recuperar nombres como el conquistador Juan Valiente y destacar el rol de los batallones de afrodescendientes en la Independencia, Montserrat Arre Marfull desmiente la creencia popular de que los negros simplemente “desaparecieron” de la historia nacional. Esta omisión histórica está ligada al racismo científico y teorías de superioridad racial que permean el pensamiento en personajes históricos.


Dentro de la vida político-cultural emergen figuras como Benjamín Vicuña Mackenna con afirmaciones peyorativas sobre danzas africanas. Luego, Nicolás Palacios, que tiene una inscripción pública en el cerro Santa Lucía, quién señala que los chilenos somos una raza superior apelando al araucano gótico. 


También están las propuestas de la política feminista Amanda Labarca, quien promovía que las clases populares blanqueen sus comportamientos para enaltecer y homogeneizar nuestra cultura dando cuenta que el ideal es asimilar lo europeo: “Nuestra clase popular es más blanca y dinámica, que la de nuestros hermanos de esta costa”. Mientras que la referencia de Gabriela Mistral está ligada a la falta de sensibilidad frente a los abusos que sufre la población afroamericana.


La presente investigación destaca que expresiones culturales tenidas por esencialmente chilenas —la cueca y el cachimbo, entre otras—, conservan una matriz africana que se intentó ocultar bajo prejuicios raciales. A pesar de este ocultamiento deliberado, la herencia persiste y ha ganado terreno institucional: tras ser reconocidos como pueblo tribal afrodescendiente por ley en 2019, una cifra importante de ciudadanos se reivindicó como tales en el último proceso censal de 2023.


Cabe reconocer que la editorial utilizó diferentes tipos de letras, los que restan fluidez y atención más que suma al objeto del libro. Sin embargo, la obra de Arre Marfull que busca dar cuenta de las heridas y deudas históricas de una nación que ha negado su genealogía. Es necesario plantear, que la autora no es la primera en abordar esta problemática; en las universidades del norte de Chile se ha investigado esta materia durante años.


Al confrontar los prejuicios que hoy se reflejan en la publicidad y el discurso xenofóbico, No teníamos negros. Historia y prejuicios en Chile sobre su pasado y presente afrodescendiente obliga al lector a reconocer que el país no es, ni ha sido nunca, exclusivamente blanco. Se trata, en suma, de un llamado a reformular el imaginario nacional de manera más íntegra, asumiendo la raíz africana como una pieza esencial que define tanto el pasado como la actualidad del país.


No teníamos negros. Historia y prejuicios en Chile sobre su pasado y presente afrodescendiente. 

Montserrat Arre Marfull

Editorial Crítica

Santiago de Chile, noviembre de 2025

232 páginas.


martes, 17 de febrero de 2026

[Crítica de cine]: La misteriosa mirada del Flamengo (2025) Diego Céspedes

 La ternura como resistencia frente a la fragilidad del hombre: El potente retrato de la identidad trans en el debut de Diego Céspedes.



Tras dirigir tres cortometrajes de escasa recepción mediática, Diego Céspedes (1991) debuta con su primer largometraje: La misteriosa mirada del Flamenco (2025). La historia se ambienta en un precario pueblo minero del norte de Chile durante los años ochenta, donde el paisaje se divide entre el bar con los espectáculos de variedades de “las locas” del pueblo y los rudos mineros, quienes con un temor colectivo, intentan controlar a “los apestosos”: personas contagiadas por una extraña enfermedad que, según el mito local, se transmite a través de la mirada invocando, con esto, un gesto de realismo mágico.

La cinta, presentada en Cannes 2025, combina la crudeza estética con una temática audaz sobre la marginación y la resiliencia de las familias no tradicionales. A través de una lectura del western queer que dialoga con el Almodóvar de Extraña forma de vida, la propuesta combina el aislamiento rústico y la exploración de las identidades. Su paso por “Un Certain Regard” no solo reconoce el plano temático-narrativo, sino que asegura su distribución en Francia como una de las obras jóvenes más relevantes del año y será estrenada en Chile durante el mes de marzo.

Lidia es la protagonista de 11 años criada dentro de la comunidad de mujeres trans y travestis bajo la tutela de “Flamenco”, su madre adoptiva. En un entorno marcado por la paranoia, surge como un mito en un inicio de una peste que se contagia con la mirada. La perspectiva de Lidia en la película retrata cómo crecer en este entorno donde la barrera entre la familia elegida y la violencia del prejuicio son el común denominador.

En esta ocasión observamos roles destacados que sostienen el peso emocional, como la interpretación de Tamara Cortés como Lidia, donde permite evidenciar la evolución psicológica del personaje femenino. Matías Catalán como “Flamengo”, encarnando la vulnerabilidad y fuerza de la figura materna en el páramo hostil. Por su parte, Paula Dinamarca en tanto la matriarca “Boa” aparece muchas veces respondiendo a la agresión externa, como el alivio cómico y el drama en las huellas de  su propio cuerpo.

El recurso musical funciona como un presagio narrativo: el espectáculo travesti de “Flamenco” cantando “Ese hombre” de Rocío Jurado, devela la fragilidad del ego minero, provocando una respuesta violenta que busca silenciar la mirada trans. Estos reaccionan tomando por asalto el bar e intentando taparles los ojos a las protagonistas para evitar el contagio de la peste. 

Parte del comunicado leído de los mineros señala: 

“Nos reunimos ante su propiedad para proteger a los honrados hombres de la peste que cruelmente está afectando a nuestro pueblo. Las salidas a la sociedad de todas las personas que vivan acá serán restringidas”.

Al intentar taparles los ojos para evitar la “enfermedad”, los mineros instalan un pánico moral, más que una medida efectiva, que nace de la ignorancia y el prejuicio. Así, la película retrata la ceguera de una sociedad conservadora frente a una comunidad que, desde la marginalidad, desafía el campo hegemónico masculino.

Céspedes muestra cómo la ternura, desde el afiche promocional, de las personas marginadas y disidencias florece al crear  Familia en este espacio de redención. En La misteriosa mirada del Flamenco (2025) ofrece una visión fragmentada y dura que, irónicamente, captura destellos de esperanza imposibles de ocultar sin tener que recurrir al morbo. La identidad trans se fortalece para sobrevivir en tiempos violentos, lo que resulta casi un insulto para quienes confunden decencia con el prejuicio.


La película será estrenada el 12 de marzo del 2026 en los mejores cines del país.

Ficha técnica

La misteriosa mirada del Flamenco (2025) 

Dirección y Guion: Diego Céspedes.

Elenco Principal: Tamara Cortés, Matías Catalán, Paula Dinamarca, Claudia Cabezas, Luis Dubó.

Casa Productora: Quijote Films.

Producción/Co-producción: Ander Barinaga-Rementeria, Ander Sagardoy, Benoit Roland, Giancarlo Nasi Cañas, Jakob Weydemann, Jonas Weydemann, Justin Pechberty, Xabier Berzosa.

Producción General: Camilo Iñiguez.

Asistentes de Dirección: Ignacia Ilabaca, María José De la Vega.

Dirección de Fotografía: Angello Faccini.

Música: Florencia Di Concilio.

Vestuario: Pau Aulí.