Mostrando las entradas con la etiqueta Jorge Baradit. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Jorge Baradit. Mostrar todas las entradas

viernes, 14 de noviembre de 2025

Crítica literaria: Chile Mágico (2025) de Jorge Baradit. El arte del chamullo.



Hace poco en Blanes, España, se inauguró la biblioteca que lleva el nombre de Roberto Bolaño. Durante el protocolo, hubo un detalle que llamó mi atención: su hijo Lautaro contaba que a su padre gustaba el videojuego de computadora “Age of Empires”. En la primera versión podías utilizar al sacerdote que se enfrentaba a enemigos y los convertía mediante la palabra “Wololo”. Sin duda un iluminado.

Caminando con túnica de lino y sandalias entre nosotros, Jorge Baradit (Valparaíso, 1969) se configura literariamente a modo monje, faquir y un nacionalista que nos presenta en Chile mágico (Sudamericana, 2025), una serie de crónicas sobre la identidad chilena que vive una realidad subterránea y por tanto no oficial; un país acechado por la tragedia, de objetivos no logrados y ambiciones truncadas por el destino.

Son ocho capítulos, esotéricamente simbolizan la eternidad y lo infinito, donde intenta mostrar como si fuera algo nuevo, a una nación marcada por la desgracia en su dimensión histórica. 

Los antecedentes traumáticos tienen origen en el relato mapuche de las serpientes en “trentren y kai kai vilu” y científicamente los 282 desastres comprobados, que definen al país y que justifican el fracaso del proceso constituyente 2020 en tanto una pasión trágica designada por caminos misteriosos: “Somos un país marcado por el desastre, la inestabilidad y la precariedad; malos antecedentes para construir comunidad y preocuparse por algo más que la sobrevivencia de nuestra sola familia”. Es decir, en este relato emerge la figura del salvador que quiso entregar las herramientas al pueblo para tener mayor soberanía. Sin embargo, Chile tiene una noción atávica y predestinada a la resignación, por lo que la pandemia terminó por redirigir el foco de interés nacional.

En las distintas secciones insiste en que la magia determina la dirección del país, aquellos “elegidos” han podido descifrar y administrar el poder mágico para hacer el bien o el mal según su conveniencia. Esto no se limitaría a la brujería rural, o a la organización de los brujos en la Recta Provincia de Chiloé, sino que se manifiesta también en las urbes contemporáneas y hasta  en la esfera política. 

Baradit domina el arte de la persuasión, es un mercader de la Historia, porque más allá de los datos concretos de la aparente “investigación exhaustiva”, el “pulso narrador cautivador” que señala la contratapa, utiliza con habilidad los lugares comunes y una perspectiva reduccionista de los procesos históricos que al autor le han generado altos beneficios. Si bien mantiene un discurso masivo, lo hace menospreciando la capacidad de los lectores.

Por ejemplo, en la tercera parte de “la Fundación Mágica de Santiago”  se establece el juicio sobre Pedro de Valdivia y su séquito de europeos aventureros: “La conquista era una loca carrera reservada a los hombres más dementes y, a la vez, fríos de pensamiento, que la pobreza medieval española podía producir”. Para luego continuar con: “Don Pedro, la verdad ya venía con malas intenciones, pero como eran poquitos españoles decidió primero ganarse la confianza de los locales”. Vale decir, la interpretación carece de rigor y contexto histórico, porque ignora la problemática del choque cultural y anula la figura del europeo ambicioso y barbárico. Lo que finalmente viene a ratificar el momento en que Pedro de Valdivia ejecuta a las autoridades mapuche.

Jorge Baradit tiene dos líneas de trabajo: una que pretende ser literatura de calidad fracasada, por ejemplo: su última novela El sótano rojo (2024), y otra, que es su marca comercial “Chile secreto”. En esta última, viene a modo de antecedente, la crónica sobre la Convención Constituyente publicada en 2022 y que debió ser parte del guion de un programa de farándula por el nivel de chismes.

Chile Mágico (2025) de Jorge Baradit vuelve al ruedo del Chile misterioso, con incienso y apreciaciones descabelladas. En los libros anteriores el discurso estaba vinculado a hombres que dominaban el país desde la oscuridad, en este, el autor emerge como el gran illuminati que deshace lo escrito porque hay un prisma mágico que nos hace ser un país destinado a sufrir.


Jorge Baradit. Chile Mágico. Santiago: Sudamericana, 2025, 156 páginas.

lunes, 4 de septiembre de 2023

Crítica: “El lado oscuro. La Historia secreta de Chile”, aquí vamos de nuevo.

 


Porque nadie lo pidió, tenemos una renovada versión de la Historia secreta de Chile. El lado oscuro (2023) de Jorge Baradit. La falta de brillantez literaria ha sido una característica inherente a su literatura, alcanzar además un número de ediciones como si se tratara de una saga de películas de acción tipo “rápido y furioso” está fuera de toda seriedad. Y aunque la idea sea insertarse en el mercado y democratizar el conocimiento, en términos de calidad el fenómeno Baradit está más próximo a la caricatura.

En esta ocasión, el autor instala la tesis de la lógica perversa en la construcción de la identidad histórica del país. Es decir, sujetos que están detrás de los líderes y que influyen en la forma en que estos deben pensar. Por lo mismo, la crisis de representatividad busca dar cuenta de los claroscuros que conforman nuestra nación.

Baradit es un convencido de su imprescindibilidad. “Los países necesitan relatos sencillos de los cuales sentirse orgullosos y pensar que son la mejor nación del mundo”, escribe. Pero no basta con un par de buenos relatos míticos, también son necesarios los elementos simbólicos y una particular idiosincrasia que nos diferencie de los países vecinos.

En cada nuevo volumen se evidencia un tono mesiánico, de antología, que nos permite seguir a un narrador que se visualiza a sí mismo como un rebelde, líder de barco pictórico, uno de los elegidos para escudriñar en el lado oscuro chileno. Así, llega a argumentar que “la historia que nos enseñan se extiende a pocos semestres y salta entre cuatro o cinco mal explicados: de la Colonia a la Independencia, de la Guerra del Pacífico a la revolución contra Balmaceda. De la Constitución del 25 al golpe militar y luego se desvanece”.

Probablemente ha sido reducida y mal difundida pero la Historia se entiende que son procesos científicamente demostrables, y que no radican en la individualidad ni tampoco en la caricatura que contienen estos libros de difusión. Y ante la ausencia de comprender cursos históricos, emergen los golpes efectistas en el relato y que se han transformado en muletillas de la calaña de: “nunca sabremos qué pensaba”, “le grita algo ininteligible”, “aunque usted no lo crea”, o “parece un guion de película de espías, pero así fue”.

El primer capítulo con el que abre el volumen es el Capitán Vicente San Bruno, quien fuera exfraile franciscano devenido en furioso soldado defensor de la sagrada corona española durante la reconquista y bajo el dominio del gobernador Casimiro Marcó del Pont.

El que sigue es, El departamento 50, el pequeño grupo de investigadores que desbarató la red de espionaje nacionalsocialista en América Latina es descrito con el clásico embelesamiento filonazi por el quehacer alemán.

El tercero se refiere a Bernardo de Monteagudo, gracias a su inteligencia se ganó la gracia de San Martín y O’Higgins, de igual modo, era el brazo intelectual de la independencia americana; luego de viajar a Europa e impregnarse de la monarquía inglesa quiso instalar el mismo sistema acá.

En El Mussolini chileno, la otra dictadura, afirma que la dictadura de Carlos Ibáñez fue bendecida por toda la sociedad debido a circunstancias económicas.

El carnicero de Arturo Alessandri Palma muestra al general de Carabineros de Chile Humberto Arriagada Valdivieso como el brazo armado del sanguinario presidente.

El penúltimo capítulo habla sobre la DINA, describe las múltiples formas de tortura a jóvenes militantes de izquierda que durante la dictadura realizaba la policía secreta dirigida por Manuel Contreras, con el benepláctico de la derecha. El autor llega a las conclusiones ya por todos sabidas, vale decir, que la dictadura fortaleció el modelo económico y aumentó el poder de sectores conservadores, políticos y empresarios.

Por último, retoma la idea biográfica con la figura de Diego Portales. “Fue el articulador de una mecánica política, policial y militar para mantener el poder en un solo sector de la sociedad”, confirma el autor.

La élite ha hecho lo que ha querido con este país, la articulación de clase y abolengo es mucho más robusta de lo que han subestimado, aunque la crisis de representación de los últimos años haya promovido cambiar algunas ideas arcaicas. Pese a la ola negacionista, el proceso de la UP y la figura de Allende son relevantes a cualquier nivel, local e internacional.

Las sagas de películas tienen su correlato en El lado oscuro (2023). Baradit profita de una receta probada, solo necesita cambiar el contenido como en Héroes (2019) y sostener la tendencia al maniqueísmo o a la repetición en Portales. Salvo la seducción a los movimientos nacionalsocialistas que descuadran este volumen, el autor revisita el lado barbárico de los sectores conservadores, singularizando la escena en una personalidad como si fuera un concurso de salvajismo, abordando escasamente el fenómeno del poder y el sector reaccionario en el transcurso histórico. No sería extraño que bajo esta consideración y dado el momento coyuntural, busque explicar uno de los tantos motivos de la derrota de la Convención Constitucional 2022.

El lado oscuro. Historia Secreta de Chile, Jorge Baradit, Sudamericana, 2023, 180 páginas.

 


domingo, 10 de julio de 2022

Crítica literaria: "La virgen de la Patagonia" de Jorge Baradit: una nueva debacle literaria

 


La novela La virgen de la Patagonia (2022) de Jorge Baradit (Valparaíso, 1969) se sitúa en el villorrio de Río Rojo, un conjunto de casas ubicadas en la Patagonia chilena, controlado por autoridades designadas; el cura, el alcalde y los militares, que están a la espera de la guerra con Argentina en 1978. En aquel poblado, los residentes quedan impactados por la aparición de una enigmática joven que es capaz de comunicarse con parientes fallecidos; por tal motivo, los feligreses la denominan “la virgen”. Precipitadamente, los carabineros la toman presa afirmando que se trata de una terrorista, una enemiga interna enviada por los comunistas y una espía con procedencia argentina. Dichos eventos provocan alto nivel de consternación en los habitantes, pero también en la deriva de la sublevación.

La mencionada “virgen” es solamente un elemento secundario ya que la verdadera protagonista es Marta Yagán. Estudiante universitaria de origen yámana que viaja desde Santiago al extremo sur del país para visitar a la abuela. La joven yamana representa la dicotomía cultural e identitaria en la búsqueda de los ancestros europeos e indígenas. En realidad, con la excusa de la visita familiar y dada la situación la encausarán en la búsqueda de los padres arrestados por los militares.

Otro aspecto significativo, son las recurrentes apreciaciones inverosímiles y sexualizadas entre personajes de un pueblo modesto. Tal como el encuentro de la abuela y la hija que no se ven durante mucho, cuyo primer comentario es sobre “lo crecidita” que está, aludiendo a su desarrollo corporal.

Como contraparte social está la matriaca Julia Kuzmanic, dueña de la villa, quien organiza a los subalternos para encontrar a su hija desaparecida, Mirka. Si bien el personaje de Julia está descrito tanto en lo ideológico mediante minuciosas perversiones, el narrador también tiene la misma perspectiva con juicios: “la tuvieron que sacar de encima del cadáver mientras se frotaba contra él y lo besaba de formas poco apropiadas” (52). Es decir, lo hacen desde una única mirada donde no hay oposición. En este sentido, cabe agregar que a estos personajes los diferencia la clase social, sin embargo, tienen el mismo perfil de la Quintrala.

En el mapa discursivo de Baradit, la exacerbación del universo esotérico que ha desarrollado bibliográficamente, abarca desde conspiraciones, cyborgs, distopías, planos astrales, la exhibición de lo gore, ovnilogía, indigenismo gótico y las particulares resonancias místicas vinculadas a la obra de Miguel Serrano. El caso de Raimundo es uno de ellos. Personaje ligado a la “Policía del Karma” y con mayor rango que militar de provincia, ensaya con cuerpos para decodificar impulsos eléctricos por sujetos de otra dimensión. Así, el racconto de aquel capítulo completo en referencia a un personaje que se mantiene a oscuras hasta muy avanzada la lectura, pero que comienza con un irrefrenable deseo de hablar de orígenes herméticos chilenos, reforzando la idea de justificar la perorata histórica. A diferencia de otros personajes, esta decisión queda desnivelada. Más aún, reafirma la posición donde da cuenta de sujetos vinculados con el esoterismo de ultraderecha en la que no critica la sociedad, sino que explora la posibilidad de un mundo elíseo y expectante. Un escenario ubicado en el intermedio de la tierra con una entrada ubicada en Chile, pero disponible solamente para los elegidos. La supuesta experimentación con los cuerpos, la materia y la carne que se narra con seducción y placer por la muerte, no es más que la alegoría al capitalismo salvaje. Es decir, el aprovechamiento de cada centímetro de personas dentro de la maquinaria para el beneplácito de otras con mayor poder.

La novela la virgen de la Patagonia es constituyente de una nueva debacle literaria en que se encuentra Baradit. No debería causar sorpresa la degradación ideológica que compone este volumen, porque construye una visión femenina redundante y con una mirada obscena que raya en lo chabacano. Además, utiliza un tono que intenta representar dinámicas del interior del país, pero rápidamente se transforman en un increíble desprecio hacia los habitantes de las provincias y pueblos originarios. Todo procedimiento es válido para el autor que recurre a discursos racistas y a los “hits” trasnochados para instalar la distopía y múltiples formas de violencias con la intención de buscar el sentido dorado de la Patagonia.

 

La Virgen de la Patagonia

Autor: Jorge Baradit

Editorial: Suma De Letras

N° de páginas: 332.

jueves, 7 de noviembre de 2019

Crítica literaria: Héroes de Jorge Baradit

Foto tomada del diario digital El Mostrador.


Los replicantes
Héroes. Jorge Baradit. Sudamericana Ediciones, 2019, 195 páginas.

Continuando con las sagas sobre la historia, Jorge Baradit publica Héroes (2019), quien plantea el acto de revisitar a los héroes embalsamados que conforman un tipo de identidad patriótica. Así, discute las estatuas presidenciales que están emplazadas alrededor de la Moneda y modelados en la formación primaria. Para esto se vale levantando otras figuras plausibles como Águeda Monasterio, Manuel Rodríguez, Ramón Freire, Francisco Bilbao, Arturo Fernández Vial, Luis Emilio Recabarren y Pedro Aguirre Cerda, las que responden a la agenda política contingente.
En el prólogo se evidencia una reiteración a la culpabilidad de los docentes que nos dedicamos a componer representaciones durante el proceso de enseñanza. Según señala el autor: “esta forma de enseñar historia está más cerca del catecismo que de la historiografía” (11). A saber, sitúa a quienes ejercen la enseñanza, y no a la discusión de las estructuras de tipo educacional, pero para eso, es imprescindible ejercer la profesión por lo menos un año en colegios municipales. De modo que, es necesario dar cuenta en la bibliografía sobre la malla curricular chilena: objetivos, aprendizajes e indicadores trazados por el Ministerio de Educación. En otras palabras, es en la Oficina de la Historia Oficial (13) donde convergen los discursos y poderes dispuestos en las asignaturas que se requieren discutir para el sistema educacional.
Ahora bien, en cada personaje predominan los apellidos hispanos, los que están cruzados por el signo trágico y el desplome del mundo en que habitan. Aquellos que sobreviven a la agonía, deben reanudar el heroísmo de los caídos, para abrir nuevos avances. En este sentido, la búsqueda de la consciencia épica vinculada a la conformación de la nación ante un fin próximo, se enaltece en la figura de la superación del hombre. El superhombre se logra superando la adversidad, ya sea en las luchas sociales, soldados que se abren camino en el fragor de la batalla por la independencia, en el capítulo de Ramón Freire y, en la persistencia de no rendirse jamás en el combate naval de Iquique, en el capítulo de Arturo Fernández Vial. Por lo que no cabe duda que estos cruces son una idea filonazi.
A lo que concierne, a la brecha que abre la industria cultural sobre otra visión histórica, representada por personas que no son productoras sino por transmisores de saberes, tienen su valía en un discurso masivo, exagerado pero que alcanza, por momentos, cierto grado de visualidad en la forma de contar los relatos.
Las oleadas por leer historia también simbolizan la derrota de las academias locales, puesto que se hace referencia a la poca injerencia de la misma en espacios públicos debido a las múltiples formas de enclaustramiento verbal, económico y laboral que conlleva el estudio. De esta forma, los lugares ocupados por los intelectuales están sitiados y prácticamente son muy pocos/as que regularmente intervienen en la discusión de la realidad nacional y que sepa lidiar notablemente con la reacción.
De una manera paralela, en la selección chilena de fútbol masculino, no han podido determinar a qué director técnico le debemos dar los agradecimientos por el cuerpo de jugadores que han obtenido las Copas Américas: a José Sulantay en su formación, a Nelson Acosta, a Marcelo Bielsa por cambiar la mentalidad, a Claudio Borghi, a Jorge Sampaoli o Juan Antonio Pizzi. Porque es necesario señalar que el equipo no juega solo y los perdonazos a los jugadores así lo garantizan. De lo anterior, no podemos entregar la retribución, puesto que allá se habla de procesos, no de personas o caudillos.
El capítulo del fundador del Partido Obrero Socialista contiene inexactitudes, puesto que no hay análisis sobre el mensaje que se intenta otorgar en la figura de Luis Emilio Recabarren. Se afirma en la página 137, que: “Recabarren no creía en la política de y desde la élite ni en los políticos profesionales ni en las cúpulas dirigenciales”. Sin embargo, es un sujeto en toda dimensión político, que buscaba acceder e intervenir en el Congreso y, por esto mismo, es un dirigente influyente. A continuación, esta sección no da cuenta de algunos errores, ya que Recabarren nunca fue a las municipales, porque deseaba llegar al parlamento para instalar el programa revolucionario. A propósito, hay variables en el pensamiento de este trabajador, los que están en el contexto histórico, por lo que no se puede omitir la influencia de la revolución rusa de 1917, la que fortaleció el ímpetu de la clase obrera. Es decir, algunas citas textuales deben estar planteadas en su origen y no diseñadas para enaltecer figuras en medio del patriotismo social proletario.
Finalmente, Héroes en su constitución ideológica nacionalista, pretende buscar la unidad bajo el precepto de la patria y que se ha difuminado con la globalización. Ante la pérdida de lo que somos como nación y la crisis de representatividad actual, el volumen que carece de valor histórico y literario enlaza el sentimiento correcto y la noción del ser chileno, en abierta exclusión a las migraciones que nos han fortalecido.

Gonzalo Schwenke es profesor y crítico literario.
Valdivia, 2019.


martes, 25 de abril de 2017

Crítica Literaria: La guerra interior (2017) Jorge Baradit

La guerra interior, Jorge Baradit. Plaza y Janés Ediciones, 2017, 262 p.


Por Gonzalo Schwenke

En el último año algunas las narrativas locales han tomado el rumbo de la enajenación o extrañeza del sujeto como algo habitual. Este estado de delirio permanente, busca impactar y deformar la realidad para conmover al receptor, no obstante, en este caso, la perturbación contiene un mensaje ideológico basado principalmente en la degradación de la información.
La guerra interior (2017) de Jorge Baradit (1969) es el volumen de veintidós relatos, en los que se construyen mundos ficticios y realidades en progresiva decadencia. Estos mundos distópicos potencian una verdad que es controlada; donde se oculta y se dan a conocer informaciones para crear el gran mito del Estado-Nación.
Utilizando el remanente de los libros anteriores, este pastiche literario comienza con la llegada de los españoles al nuevo continente, para luego manipular figuras significativas en el imaginario histórico popular y del que se ha beneficiado.
Existe el apuro por publicar, que se reafirma con la elección del cuento a modo de categoría literaria y donde se aspira a realizar ucronías. A diferencia de los grandes autores, en los que se observa profesionalización en el acto de narrar. Aquí se privilegia lo amorfo y el desequilibrio en toda la obra, porque se abusa el desarrollo de los ambientes, en desmedro de los demás elementos narrativos. La información elegida es caótica y discontinua. Asimismo, entre los diferentes mundos posibles -una vez más-, surgen referentes esotéricos ligados al nazismo.: Miguel Serrano, María Orsic, entre otros.
Las imágenes que se promueven a través de ‘la cultura de la basura’ relativizan contenidos, apropiándose de los distintos saberes ancestrales de Latinoamérica para transformarlos en productos culturales masivos, esto es, sin comprender las dimensiones ni las dinámicas de las sociedades indígenas y utilizándolos para fines individuales. De esta manera, podemos encontrar la imagen del héroe mítico mapuche que emerge primordialmente cuando el español invade el continente, como si esta supuesta figura, para explicar el pasado glorioso, no estuviese en resistencia el día de hoy.
Dentro de este conjunto de irregularidades, destaca “el sueño de Contreras”, uno de los cuentos con mayor registro de afasia: no sólo se apuran los hechos mediante efemérides, sino que, se utilizan los trastornos del miedo de la derecha fascista en lugar común y se trastoca la memoria de la resistencia en una humorada desastrosa. Muy lejos de la esfera de la parodia.

Finalmente, la guerra interior se evidencia una lectura histórica que confronta el tránsito histórico. Estamos pues, ante el baile mediático. La que solicita con urgencia lanzar estos relatos que son irregulares, desordenados, codificado por el delirio y que no obedecen a la estructura de los cuentos. Así pues, este conjunto despliega una trama que es funcional a la globalización y la homogeneización de los pueblos. Estos movimientos que se producen en el circuito literario, suelen aparecer cada cierto tiempo declarando rebeldía, contracultura e insubordinación, sin embargo, rápidamente son cooptados y derivados en productos utilitarios para el mercado.


Otoño en Pudahuel, 2017

miércoles, 30 de marzo de 2016

Crítica literaria: Historia secreta de Chile (2015) Jorge Baradit

Historia secreta de Chile*
Jorge Baradit (Valparaíso, 1969)
Penguin Random House Ediciones, 2015.
169 Páginas.


Por Gonzalo Schwenke

"La capacidad de explotar la fascinación por los supuestos, es la base de estos doce capítulos"
            Uno de los libros más resonantes y de mayor recepción por parte del público nacional durante el 2015, fue “Historia Secreta de Chile”. Libro instalado por la editorial en los medios de comunicación, mediante un discurso donde su autor evidencia un manto de misterio sobre los emblemas y el devenir del país. Es así, que con este nuevo libro, Jorge Baradit toma distancia de sus trabajos anteriores, para convertirse en cronista que hurga en los procesos históricos, devela un Chile conspirativo, realza héroes olvidados, revela asuntos esotéricos en los símbolos patrios, y manifiesta que el control político se ejerce desde la penumbra. Así, encontramos a un héroe nacional que participaba de sesiones de espiritismo cuestión de práctica común en determinados círculos, pero su ejercicio era prohibido por la Iglesia. También hay referencia a los estudiantes nazistas asesinados en democracia, hecho que aparece en los libros escolares de manera puntual, y que pocas veces se resalta su importancia. Se cuenta incluso, la importancia de distraer a la población mediante la manipulación de los programas de tv y el montaje del vidente de Virgen de Peñablanca. Aparecen temas olvidados y exóticos, como el reino de Orièle Antoine I al sur del Bío Bío, la noticia del cadáver perdido de Manuel Rodríguez que cada cierto tiempo se descubre que sigue extraviado, el programa SYNCO que iba a salvar al gobierno de Allende del desabastecimiento generado por la DC y controlado por EE.UU., junto a otras historias que parecen ocultas pero que aquí aparecen renovadas.

De lo anterior, los temas suponen un potente atractivo para el lector, sin embargo, el narrador utiliza la exageración como recurso transversal, método que sirve para impresionar al lector, como si nos estuvieran contando los misterios sin resolver del país en la esquina del barrio. La capacidad de explotar la fascinación por los supuestos, es la base de estos doce capítulos junto a concepciones que son sospechosas, contradictorias y que en su mayoría, terminan por ser graciosas. Es así que, durante los capítulos, aparecen juicios y sobre todo ideas redundantes en los acontecimientos que se deducen como propios: hecatombe telúrica/sin previo aviso/horroroso terremoto. Debido a lo anterior, el narrador parece más creíble cuando corrige el discurso oficial a diferencia de sus recreaciones situadas en la atemporalidad de su crónica: “su cabeza llegó a valer de diez a quince millones de pesos de hoy. Se organizaron batidas profundas en la zona de Colchagua, donde centraba sus operaciones clandestinas.” (44) o “afuera, un temporal de esos que solo los porteños conocen, sacudía la ciudad y su viento desordenaba el océano poniendo en riesgo los barcos estacionados en la bahía” (126).

Más allá de la mala edición se hace patente en el relato de lo oculto, los problemas de redacción reiterados, y cuando se superan, hay ideas grandilocuentes que terminan por confundir al lector, como el capítulo II, donde se expone que en el siglo XVII, quienes no vivían en las ciudades recién fundadas, pertenecían a un inmenso océano de territorio deshabitado (27). Será necesario explicar, que el proceso de la población que migra del campo a la ciudad se dio recién a mediados del siglo XX.

Si las antologías son un mero trámite de reunir historias escritas por otros, desde ya está señalado para lectores iniciados. He ahí su éxito. Baradit viene a enrostrar a su público la falta de revisión histórica de Chile desde las posibilidades que permite la ficción histórica, una ficción basada en documentos investigados y analizados desde la toma de posición de algo tan peculiar como es el chisme. Esto y no otra cosa, porque los contenidos extraídos de los sitios web pueden variar instantáneamente, mientras que en el formato de papel libro, sus contenidos se discuten, por lo que la fuente bibliográfica de este texto está mal elaborada.


Finalmente, el libro cumple con el propósito de acercar a la gente un tipo de historia más digerible, más recreativa y más popular, pero que desaprovecha la oportunidad de trabajar sobre acontecimientos concretos y no sobre supuestos. Por lo que, “Historia Secreta de Chile”, ingresa a los anaqueles de la Historia, para hacer valer otra dimensión, la del anecdotario. 

*Publicada en periódico elinsular.cl, 29 de Marzo de 2016.