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viernes, 31 de octubre de 2025

Crítica: Performance de la sangre (2024) de Kutral Vargas Huaiquimilla. Novela trans y mapuche desnuda desde Valdivia la fachada democrática



La escritora y artista Kutral Vargas Huaiquimilla (Calbuco, 1989) ha publicado libros de poemas: Factory (2016) y La edad de los árboles (2017). Performance de la Sangre (Microeditorial Tinta negra y Editorial Pequeño Salvaje, 2024) es su primera novela. 

En estas doscientas páginas, la protagonista es retratada como una artista mapuche williche sin formación académica, en una terapia de cambio de género y cuya existencia se desarrolla en la precariedad del Chile contemporáneo. Para subsistir, vende pan, consume drogas y participa de la escena techno nocturna de Valdivia. Sin embargo, esta inmersión en la marginalidad no es pasiva, sino un acto de intensa conciencia política; su mentalidad se mantiene en constante alerta, se dedica a decodificar política y teóricamente los dispositivos de regulación estatal en la sociedad chilena.

Si bien la trama inicial es la obsesión de la protagonista por Pablo, un presunto policía infiltrado y un enigma en su círculo, la narrativa se focaliza por completo en ella. Este enfoque a menudo la presenta como una femme fatale con un relato seductor, lo que restringe la perspectiva de Pablo y de personajes femeninos: “Él es una ficción de espía capaz de todo, yo dejo rastros, pequeñas evidencias descuidadas que tracen el camino de su perdición”. Esta relación se define por su naturaleza en apariencia conflictiva, porque busca una conexión con él, y simultáneamente, planea una estrategia de socavar su orden en el hogar, el control y forzarlo a bajar la guardia. El libro lo califica como: “terrorismo doméstico”. No obstante, más que rebeldía es un modo de operar, en tanto, acto performativo, para atraer a Pablo al romance.

Esto es, la protagonista tiene una visceral desafección de la democracia chilena. Esta frustración es el resultado directo de la perdurabilidad del modelo neoliberal heredado de la dictadura, que, más allá de la alternancia política, ha mantenido una estructura social de exclusión y desigualdad. Su identidad trans, pobre y Mapuche, no es una coincidencia, sino un blanco específico dentro de este diseño institucional. Ser trans la expone a la violencia y el prejuicio constante de la población; ser pobre la somete a la precariedad económica y la falta de oportunidades laborales; y ser Mapuche la sitúa en el centro de un conflicto territorial y una histórica invisibilización cultural. La suma de estas condiciones la ha situado en un permanente y agotador estado de vigilancia desde su infancia, donde cada paso, cada decisión y cada manifestación de su ser son escrutados y criminalizados por las instituciones. Esta experiencia personal confirma su convicción de que la democracia es una fachada precaria, un escenario para la continuación del control autoritario. Para ella, el autoritarismo no terminó; solo se disfrazó de estabilidad democrática.

La protagonista se establece en Valdivia, la ciudad de la lluvia se presenta en configura en un lugar distópico animado por una escena cultural que se apropia de espacios abandonados, transformándolos en escenarios para fiestas, alucinógenos y vías de escape durante el acoso policial. Estos lugares se convierten en refugios de la marginación: “En el mundo, fábricas y espacios olvidados se llenan de brazos y piernas bailando, buscando purgar el dolor de sus caídos (...)”. Valdivia se transforma en ciudad europea con “djs aindiados” señala el libro. No obstante, la atmósfera de fiesta y libertad se ve progresivamente amenazada por la violencia institucional: “Poco a poco nuestras noches estaban siendo asediadas, las calles con su intensidad guardaban en sus grietas a vigías del Estado”.

La obra se establece firmemente en la subjetividad del “yo”, tenaz y un monólogo interior que transita entre lo político y la lucha de la supervivencia. Por todo ello, emerge una huella autoral particular y distintiva, un tanto sobrecargada pero que se caracteriza por un lirismo oscuro que conjuga la belleza contenida de la destrucción. Se trata de una escritura en permanente tensión que distingue violencia y tragedia en los treinta capítulos. En este denso simbolismo, los elementos recurrentes como los espacios geográficos y naturales no solo componen el paisaje, sino que perviven con la memoria de un pueblo indígena fragmentado.

Desde la portada la imagen del perro dóberman que muerde la muñeca de una persona hasta el contenido, aparecen distintos canes en la vida de la protagonista, cuya presencia está ligada a la sangre. Este vínculo explora el riesgo inherente a una mordedura de perro y la necesidad de vacunación para evitar la transmisión de enfermedades por la saliva contaminada. No obstante esta “marca canina” es consentida y es una identificación y reapropiación que le permite reconocer a otros de su especie y anula el pensamiento de que el ser humano es el centro del universo.

La propuesta de Kutral Vargas Huaiquimilla en Performance de la sangre (2024) amplía el panorama literario al diseccionar el control social del modelo neoliberal. La obra construye un imaginario sociopolítico de asedio donde la protagonista, una figura históricamente marginada, enfrenta la vigilancia estatal, utilizando su alerta constante y la subversión de los procedimientos como un mecanismo de supervivencia y resistencia. Su principal fortaleza reside en la complejidad de su protagonista y en la forma en que su experiencia se articula directamente con una crítica al modelo autoritario y en apariencia democrática. 

De modo que, la novela logra poner el cuerpo en el centro del discurso, demostrando que para ciertas identidades, la mera existencia es un acto político de tensión constante contra la vigilancia estatal.


Kutral Vargas Huaiquimilla. Performance de la sangre. Valdivia: Tinta negra microeditorial - Editorial Pequeño Salvaje, 2024, 200 páginas.


jueves, 18 de enero de 2024

Tejido conectivo líquido (2023): un formato híbrido sobre la menstruación.

Fotografía, Faviola Pontigo.


 Valdivia es una ciudad creativa. Qué duda cabe. En el ámbito académico y artístico, emerge una intelligentsia, un grupo de intelectuales que se abren camino entre la universidad, lo performático, lo literario y lo experimental. Ello no está sujeto bajo lógicas comerciales, y en parte, explica los bajos tirajes numerados y la necesidad de otras lógicas de financiamiento.

Tejido conectivo líquido (2023) es un trabajo multidisciplinario de investigación y práctica artística sobre la menstruación, curado por Daniela Hermosilla y publicado en formato libro por Tinta Negra microeditorial. En el volumen participan las autoras Valentina Inostroza Bravo, Martina Pedreros Rodríguez y Estela Morales García que despliegan formas de trabajos sobre el periodo. Ellas conversan, comparten experiencias y afectos, trabajan en stencil con sangre menstrual y con toallas higiénicas, preparan videoperformance y fotoperformance, cadáveres exquisitos, realizan hematotecas, desarrollan escritura y pintura con sangre menstrual sobre papel de acuarela, colaboran con recetas de tintas menstruales en serigrafía, cosechan la sangre menstruante, la deshidratadan y guardan en frascos sellados con lacre, realizan intervenciones gráficas en colegios.

Hay que precisar que esta obra no constituye narrativa por lo tanto no hay un narrador, ni extensos modos de contar, tampoco se evidencia una baja calidad, sino que es un formato híbrido que combina imágenes, registros, instrucciones, recetas, entre otros. Diversos registros que sin dejar de lado el espesor teórico feminista se inmiscuye como una práctica de asociación. A saber, se muestran 29 referencias (y más) en torno a la temática de la menstruación y lo femenino: las artistas Constanza Rutherford, Constanza Moya, Cooperativa de Artistas Menstruantes, Rupi Kaur, Cecilia Vicuña, Jen, Lewis, Nina Gallardo, Colectivo Gynepunk, entre muchas otras. 

Las autoras consideran que el hecho de menstruar ha sido un acto que socialmente genera repudio, resquemores y negaciones. Desde esta asertividad, elaboran una subversión de lo despreciable y se transforman en una zona de invención donde se integra la formación, la aceptación de este tabú y los sentimientos. Es decir, la problematización del sangrado femenino es reconocerse en lo biográfico y colectivamente para ponderar perspectivas y deseos imaginativos.

El ensayo “Menstruación y el tiempo intuitivo” de M.P.R. identifica cuestionamientos sobre los ciclos económicos, humanos, occidentales dado que la ordenanza está situada por sujetos masculinos que han armado una maquinaria transversal basada en el neoliberalismo. Así, la autora señala “el tiempo es un recurso del cuerpo como vehículo codificador” debido a que este ha sido colonizado, entendiéndose como un imperativo monetario, y que no estaría vinculado con el ciclo de la naturaleza. O sea, el ciclo menstrual está íntimamente ligado a las fases de la luna, a diferencia del calendario Gregoriano diseñado por hombres que tienen como finalidad organizar la capacidad productiva de las estaciones.

En estas 92 páginas, el libro está fabricado en base a una estética de la menstruación, donde el color rojo impreso en offset no es homogéneo y que contiene manchas irregulares. De igual modo, el interior donde se combinan apuntes de cuadernos y citas en tipos de letras Carol Gothic y Baskerville Display, además de las imágenes y fotografías impresas en color rojo.

Tejido conectivo líquido (2023) es un buen ejemplo de cómo realizar un trabajo colectivo, abordar temas marginados, investigar la menstruación, hacer de ello un acto de resistencia reflexiva y, posteriormente, llevarlo a la práctica artística rompiendo paradigmas instalados. Así, la teoría y la estética no tiene una forma pasiva de ingresar a la literatura, sino más bien como género híbrido (palimpsesto), de múltiples significados y que no deja de ser complementario a otras consideraciones. Bajo la premisa anterior, esta publicación tanto por el tema como en el método de trabajo permite que se sitúe como uno de los libros más relevantes del 2023.


Tejido conectivo líquido

Varias autoras

Tinta Negra Microeditorial, Valdivia.

92 páginas

2023


Fotografía: Faviola Pontigo.