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martes, 4 de agosto de 2026

Crítica literaria: Todo Santiago (2026) Roberto Merino

Hipertrofia santiaguina en Todo Santiago (2026) de Roberto Merino



Cada año diversos escritores compiten por el Premio Nacional de Literatura, que este año será otorgado nuevamente a un narrador. Ciertos autores suelen publicar dos libros anuales, casi siempre antologías o recopilaciones, y activar una maquinaria comunicacional para mantenerse vigentes con la intención de incidir en los argumentos de quienes dirimen el galardón. Este año, uno de los casos es Roberto Merino (Santiago, 1961), periodista y escritor que ha publicado un amplio número de obras que combinan poesía, ensayo y, su fuerte, las crónicas.

Todo Santiago (FCE, 2026) es una edición ampliada de 464 páginas que recoge una primera versión de Hueders (2012), sumando los escritos publicados entre 2014 y 2023 en la desaparecida sección de cultura de Las Últimas Noticias. También publicó La ciudad del olvido (Penguin Random House, 2026) un conjunto de ensayo que profundiza sobre el antes y después de los barrios patrimoniales. En ambos volúmenes, el autor despliega una cartografía urbana que recorre desde Providencia y el Club Hípico hasta el cerro Santa Lucía, Plaza Baquedano y sectores como Lastarria, Yungay, República, San Isidro y Quinta Normal. Estas andanzas como transeúnte y la constancia de sus crónicas lo han consolidado como una voz importante sobre la capital.

El gran referente es Joaquín Edwards Bello, un cronista agudo y cosmopolita, capaz de comprender realidades ajenas a la burbuja aristocrática y de observar la vida popular con menor rezongo. Lo mejor es que no se quiere parecer a él, sino todo lo contrario, porque lo nombra regularmente para actualizar la visión modernista del cerro Santa Lucía de Vicuña Mackenna como “un triunfo sublime”.

Sin duda, Roberto Merino es el contrapunto del mejor cronista de nuestros tiempos: Pedro Lemebel. Si en Lemebel la escritura barroca invita a burlarse de las actitudes de la clase aristocrática, como ocurre en Las joyas del Golpe; Merino añora un Santiago ordenado, pulcro, aristocrático y patrimonial.

Así, resulta llamativo que la crónica de Merino persista en una nostalgia conservadora, escrita por y para la clase acomodada. Se trata de un imaginario aristocrático incapaz de procesar el cambio social: le molesta que el sitio eriazo donde jugaban los niños sea hoy política pública de ciclovías y multicanchas, al tiempo que sobrevalora el patrimonio edilicio de las élites.

Entre el rechazo explícito a las “temidas poblaciones” y la caricaturización del transformismo local al caracterizar a un transformista por “semitravesti” que emula a Raffaella Carrá, la mirada del autor se distancia del conflicto con un sarcasmo elitista: “Debe haber una módica felicidad en las barricadas y la quema de neumáticos, en la disolvencia generalizada, en el reventón del aparataje de control”. Todo lo nuevo es impreciso y la precariedad social es condenatoria; lo antiguo es moderno, preciso y ordenado para la ciudad.

En sus escritos, Merino sostiene que cada generación sufre la pérdida de un edificio emblemático, citando como ejemplo el incendio del Edificio Diego Portales. Una postura provocadora, sobre todo para alguien que se conmueve por estatuas vandalizadas pero que pasa por alto el episodio más devastador en la historia de la ciudad: el bombardeo al Palacio de La Moneda, la obra de Joaquín Toesca destruida por la dictadura civil y militar.



La vigencia de Roberto Merino y su despliegue en la prensa no pueden solapar las limitaciones de su proyecto literario. A diferencia de los grandes referentes de la crónica chilena que supieron leer la ciudad en toda su complejidad, Merino entrega una mirada fragmentada y atrincherada en los privilegios de clase en Todo Santiago (2026) y Ciudad del olvido (2026). Obras que contemplan la transformación social con desdén y sorna, que prefiere la postal congelada del patrimonio aristocrático por sobre la vida palpitante, contradictoria y diversa que hoy habita la capital.


Todo Santiago (2026)

Roberto Merino Rojo

Editorial FCE

464 páginas.


Ciudad del olvido (2026)

Roberto Merino Rojo

Editorial Penguin Random House

212 páginas.

viernes, 20 de febrero de 2026

Reseña: Identidad bajo sospecha: desmontando el test de la blancura.


Identidad bajo sospecha: desmontando el test de la blancura


Sin duda alguna, No teníamos negros. Historia y prejuicios en Chile sobre su pasado y presente afrodescendiente (Crítica, 2025) de Montserrat Arre Marfull es un aporte a las discusiones identitarias sobre el mestizaje chileno. 


En esta obra, la autora instala una voz importante que analiza y discute la promoción histórica de la herencia europea. A diferencia de otros relatores, su perspectiva no se dirige a los educadores, sino al estudio de la Historia como una visión unidimensional que ha omitido el vínculo con otros continentes, los que han nutrido y aportado desde otras esferas al país. 


Es decir, la autora afirma que la identidad chilena se ha construido bajo un relato que invisibiliza sistemáticamente la raíz afrodescendiente en favor de un ideal europeo.


La autora afirma:


“…ni siquiera la historia que se nos ha contado de nuestro continente es americéntrica. (...) Europa ha marcado la pauta de lo que debemos saber de los últimos años (...) el estudio de una historia de Chile y de América ya no eurocentrada, si no afro centrada y americentrada, basándonos en la idea de redes de intercambio e influencias que comienzan a acontecer en el espacio global desde el siglo XV, pero cuyo origen están mucho más atrás.”


Al rescatar cifras de censos coloniales, la investigación evidencia que la presencia “negra” fue significativa y para nada circunstancial. Al recuperar nombres como el conquistador Juan Valiente y destacar el rol de los batallones de afrodescendientes en la Independencia, Montserrat Arre Marfull desmiente la creencia popular de que los negros simplemente “desaparecieron” de la historia nacional. Esta omisión histórica está ligada al racismo científico y teorías de superioridad racial que permean el pensamiento en personajes históricos.


Dentro de la vida político-cultural emergen figuras como Benjamín Vicuña Mackenna con afirmaciones peyorativas sobre danzas africanas. Luego, Nicolás Palacios, que tiene una inscripción pública en el cerro Santa Lucía, quién señala que los chilenos somos una raza superior apelando al araucano gótico. 


También están las propuestas de la política feminista Amanda Labarca, quien promovía que las clases populares blanqueen sus comportamientos para enaltecer y homogeneizar nuestra cultura dando cuenta que el ideal es asimilar lo europeo: “Nuestra clase popular es más blanca y dinámica, que la de nuestros hermanos de esta costa”. Mientras que la referencia de Gabriela Mistral está ligada a la falta de sensibilidad frente a los abusos que sufre la población afroamericana.


La presente investigación destaca que expresiones culturales tenidas por esencialmente chilenas —la cueca y el cachimbo, entre otras—, conservan una matriz africana que se intentó ocultar bajo prejuicios raciales. A pesar de este ocultamiento deliberado, la herencia persiste y ha ganado terreno institucional: tras ser reconocidos como pueblo tribal afrodescendiente por ley en 2019, una cifra importante de ciudadanos se reivindicó como tales en el último proceso censal de 2023.


Cabe reconocer que la editorial utilizó diferentes tipos de letras, los que restan fluidez y atención más que suma al objeto del libro. Sin embargo, la obra de Arre Marfull que busca dar cuenta de las heridas y deudas históricas de una nación que ha negado su genealogía. Es necesario plantear, que la autora no es la primera en abordar esta problemática; en las universidades del norte de Chile se ha investigado esta materia durante años.


Al confrontar los prejuicios que hoy se reflejan en la publicidad y el discurso xenofóbico, No teníamos negros. Historia y prejuicios en Chile sobre su pasado y presente afrodescendiente obliga al lector a reconocer que el país no es, ni ha sido nunca, exclusivamente blanco. Se trata, en suma, de un llamado a reformular el imaginario nacional de manera más íntegra, asumiendo la raíz africana como una pieza esencial que define tanto el pasado como la actualidad del país.


No teníamos negros. Historia y prejuicios en Chile sobre su pasado y presente afrodescendiente. 

Montserrat Arre Marfull

Editorial Crítica

Santiago de Chile, noviembre de 2025

232 páginas.


martes, 16 de julio de 2024

Crítica literaria: Las hijas horribles (2023) de Blanca Lacasa. Las heridas de la madre e hija.



En Contra los hijos (2018) de Lina Meruane desarrolla un discurso que analiza críticamente el lugar de la maternidad, entendiéndose como la postergación de los intereses particulares de las mujeres, y lo que representan los hijos dentro de la narrativa de la tradición secular y el orden social. Actualmente, la periodista española Blanca Lacasa Carralón ensaya en 248 páginas, Las hijas horribles (Editorial, Libros del K.O., 2023), un volumen que indaga la figura de la madre absoluta, aquella que sigue corrigiendo a pesar de que su maternidad y crianza ha finalizado, pero sufre el denominado “complejo del nido vacío”. O sea, en estos diez capítulos profundiza sobre las complicadas afinidades madre e hija, que son mucho más significativas e inquebrantables que la figura del padre ausente. En ambas relaciones, la condena social es distinta, también lo traumático y angustioso es asimétrico. Por lo que, desde el lugar y voz de una hija, la autora investiga (asumiendo ciertos grados de culpa) y promete excavar los cimientos: qué es la figura de la madre y de la hija en diversos contextos, ambas con adjetivos castigadores.

En materia de cuidados (tema que en Chile se ha ido instalando recientemente) la madre es la referencia total y todo el mundo sabe que cuando no procede comportamientos normativos de los marcos sociales, acusan a la remitente. Es decir, la cultura patriarcal ha ido desarrollando un discurso en el que las mujeres se abocan a dicha atención que incluye su pertinencia biológica y cultural, y así mismo, omitir su valoración comunitaria. De lo anterior, tanto Silvia Federici (Calibán y la bruja, 2015) y Rita Segato (La guerra contra las mujeres, 2017) han manifestado esta inversión de los discursos, pero en esta obra no están consultadas bibliográficamente. Principalmente se sitúa desde Simone de Beauvoir y la publicación de “el segundo sexo”, debido a que con las múltiples traducciones derivó en una repercusión social europea que desarrolló “la segunda ola feminista”, afirma la autora.

Las entrevistas a distintas personas confirman sentirse como hijas “en deuda”, “frustradas”, “una de las grandes liberaciones de la vida”, “ser hija es una gran responsabilidad”, entre otras afirmaciones de similares características. De modo que, la madre hace de su hija una repetición de sí misma, mediante la crianza y la maternidad. Beauvoir es citada como piedra angular de esta obra, así también, la cita de la cita de Freud en estudios asociados, para atestiguar que la hija vive el mismo destino de la madre, “una manera de reivindicar su feminidad, pero también de vengarse”. Por ello, el proceso de liberación de la hija (de quiénes tienen la capacidad de determinar características dañinas para sus identidades e inquietudes) que alcanza la independencia y que se aleja de la proyección de los deseos malogrados por su progenitora, provocan en consecuencia la imagen reprobatoria de “la oveja negra de la familia”.

De lo anterior, Blanca Lacasa transita por factores culturales como el corpus de películas donde exponen dos tipos de maternidades hegemónicas: por un lado, la madre resistente, sufrida y bondadosa, y por el otro, maldadosa, cruel y egoísta. Luego, por el franquismo donde se ejecuta con vigor la enseñanza que el padre es el jefe y la madre piedra angular de la Familia. Mientras que la solterona es un ser incompleto, defectuoso y al margen de la familia tradicional: “hijas designadas por misteriosas fuerzas para solucionar las vidas de sus madres. Hijas todopoderosos con la heroica misión de ayudar y salvar a sus madres” (95). Es decir, una serie de mecanismos como la ruptura o salida del hogar se da en un momento de independencia pero la ligazón es aún mayor dado que los elementos de la responsabilidad, la culpa, la exigencia y materia de cuidados están en este sector. Otro de los temas, es la red de contención durante la crianza y de traspaso de contenidos son vitales para que la madre esté bien contenida y desarrolle un apego positivo con el bebé, de lo contrario se sume en la depresión que deriva siempre en el crío. Además, el perdón, asumir las imperfecciones de nuestros seres queridos, la presencia del duelo  y la ausencia de esta madre, en tanto como una memoria histórica y también subterránea de nuestro diario vivir. La autora dice que: “en cierto modo, la muerte de la madre se vive como la desaparición de nuestra propia infancia y como la pérdida de nuestra propia continuidad” (230).

Las hijas horribles (2023) es un libro con un tono periodístico, que busca dar cuenta  sobre la normalización de relaciones tóxicas dentro del ámbito familiar/femenino (madres e hijas) y cómo se construyen en diversas circunstancias de la maternidad, la crianza y los deseos de una y otra. De hecho, existe poca literatura sobre este tema, porque, para que se hable, se necesita reconocerlas y después hacerse cargo de las filiaciones de crianza.


Las hijas horribles (2023)

Blanca Lacasa Carralón

Editorial K.O

248 páginas.-


domingo, 16 de julio de 2023

Reseña: "El adn del patriarcado" (2021) de Vieyra Poseck



 El ADN del Patriarcado (Cuarto Propio, 2022) del ecléctico Jaime Vieyra Poseck busca abrir una vertiente de discusión mediante la antropología del patriarcado. Este análisis llamado la Teoría del Sistema Androcéntrico-Patriarcal (TSA-P) está refrendado por más de treinta referencias bibliográficas en cada uno de los seis capítulos y busca comprender en diversos aspectos tanto históricos, estadísticos, sociológicos y/o contextuales en la sociedad chilena sobre estos niveles de violencia de asimetría interpersonales.

El primer capítulo “Sistema sexo/género y su violencia machista contra la mujer” constituye una monografía para comprender conceptos a desarrollar en esta investigación tanto para la esfera pública-laboral y brecha salarial como en la esfera doméstica. En el segundo capítulo “El poder de ‘aquella espantosa cosa monstruosa’. Análisis literario de Mascarada, de Juan Carlos Onetti” es un estudio literario de fondo y forma de la obra con perspectiva de género. En el tercer capítulo “La mujer chilena en el aparato ideológico formal y simbólico: ¿santas o prostitutas?”, explica la temática la penalización del aborto con datos hasta el 2020 y analiza el potencial simbólico del marianismo en Chile. En el cuarto capítulo, emerge la discusión sobre el libro Perfiles revelados. Historia de mujeres en Chile, disponible en internet. Según el autor “pretende corregir tanto la ausencia como la tergiversación de la mujer en la historiografía chilena” y concluye que existe una insistencia en utilizar la esfera pública dominada por el poder androcéntrico a diferencia de la esfera doméstica. La intención del autor es un tema problemático, porque es en la calle y las representaciones públicas, un lugar en permanente visibilidad y de disputa a una serie de demandas de lo femenino y las comunidades lgbtqia+. En consecuencia, la crítica que se intenta ejemplificar, debido a que las historiadoras se sitúan en lo androcéntrico, es errónea. Basado en el índice de la obra cuestionada, las autoras reflejan una progresión para la emancipación de la mujer. En el capítulo quinto “Mujeres chilenas en Suecia: ¿sumisión o emancipación?”, se evidencia trabajo de campo en 261 chilenas exiliadas en Suecia. Este proceso de adaptación comprueba que el Estado sueco dispone de una infraestructura en el que ellas pueden ingresar al mercado laboral y colabora en el camino emancipatorio, a diferencia del Chile de finales de la década del ochenta, donde el contexto histórico cultural todavía está embargado. Por último, en el capítulo sexto “Sistema de violencia machista y de género” parte de la base de que la violencia es estructural, afectando a todo el espectro social y las formas de relacionarse. Así, investiga desde una situación macroestructural con perspectiva de género exponiendo temáticas sobre la violencia hegemónica y estructural machista precisamente en cuestiones como la violencia del padre contra las hijas, la violencia machista contra otros hombres, violencia machista del hombre contra sí mismo, la violencia machista contra las minorías sexuales. Por otro lado, está la violencia machista de género detallado en la violencia machista doméstica de género, el femicidio, el acoso sexual machista de género en espacios públicos, la violencia machista de género en el pololeo o noviazgo y finalmente, la Red social como vehículo del maltrato machista de género.

El objetivo del estudio tiende a ser confuso según lo que señala el autor. Mientras en medios de comunicación señala: “La finalidad de este libro es sacar la problemática del género de las aulas académicas”; en el volumen aspira ser “una herramienta didáctica de divulgación científica”. En todo caso, el lector debe dominar un lenguaje técnico y academicista para comprender ciertos conceptos previos al que viene a problematizar, porque también contiene un procedimiento en el que reconocer, analizar y evaluar diversas formas de vida dominadas por el machismo.

Este proyecto exhibe antecedentes de múltiples violencias machistas y machista de género basados en argumentos estadísticos en que las personas se desenvuelven en  espacios públicos y privado, porque la idea de Vieyra es demostrar que ciertos tipos de relaciones se tornan tóxicas y atentan con lo esencial de la sociedad que son la igualdad, la justicia y la democracia tanto en el trabajo como en el hogar. Por lo que sería interesante que todos aquellos estudiosos que utilizan teoría feminista no se queden en la escritura sino que tengan la capacidad de desarmar lógica que suelen denunciar, comenzando por los emisarios.

El ADN del Patriarcado, Jaime Vieyra Poseck, Editorial Cuarto propio, 2021, 300 páginas.

lunes, 3 de enero de 2022

Crítica: El placer gay desde el anonimato y la geolocalización: «Grindermanías» de JP Sutherland

 


“Ellos querrían mi lenguaje para expresarse/

Y yo querría el de ellos para expresarlos/

He aquí el equívoco el atroz equívoco”

Vicente Huidobro

 

La actividad de encuentros homoeróticos que se realiza en lugares públicos ha cambiado de acuerdo a las tecnologías disponibles. En el actual proceso de transformaciones del siglo XXI, el deseo homosexual comprende otra realidad que paulatinamente la sociedad chilena acepta. Por lo que, este impulso se observa supeditado y alterado por la instalación de aplicaciones virtuales que afinan el goce y el consumo de cuerpos erotizantes.

“Reconozco no pocas huellas de procedimientos y protocolos que todavía quedan en las rutas de sexo anónimo, aunque en los tiempos actuales y distópicos se levanta como una arqueología frente al salto futuro del mundo virtual en los tiempos de Grindr”, afirma Sutherland (p. 18).

Desde el anonimato y la geolocalización, el placer gay ha sido perfeccionado al ubicar a un otro con intensidades similares y con objetivos afines. Lo que no es público se ha vuelto privado entre departamentos del centro de Santiago, de menor visibilidad social, pero de mayor adquisición en subjetividades particulares.

Adicción sexual

El agenciamiento de las mercancías sintéticas como tusi, zoplicona, yerba, cocaína, lorazepam, popper y/o ketamina para intensificar los ejercicios con diferentes cuerpos singulariza la adicción sexual. Porque lo principal es la diversión, el descubrimiento, la satisfacción y la evasión sin la necesidad de conectar emocionalmente con ningún sujeto, lo que permite que la narrativa tenga otro nivel de autenticidad y de encuentro con el/la lector/a.

 

Por largos segmentos aparece un análisis técnico que dialoga con antecedentes históricos, literarios y culturales LGBTQIA+. Sin embargo, en una entrevista el autor afirma: “no hay intención académica” y “el saber queda monopolizado por la academia institucional”. Cumpliendo con una alta cuota del lugar al que se ha integrado y pertenece.

No dejo de pensar en ese público misceláneo, que no tiene porqué comprender palabras como punctum (Roland Barthes) o heterotopía (Foucault), las que disocian la naturaleza de la lectura. Caso distinto ocurre con la expresión biográfica, siendo una forma de masificar el acontecer gay en tanto validación formativo y de existencia.

Este doble registro es una apuesta arriesgada, porque da por conocidos detalles de la militancia marica en Chile dejándola en un segundo plano. Muy pocas referencias están presentes. En la novela de autoficción Papelucho gay en dictadura (2019), en la que aborda las vivencias de un niño que crece en la zona poniente de Santiago durante la década del ochenta, se manifiesta de manera irregular. Todavía es un lugar por explorar y dar cuenta de la orgánica militante durante los años del desarrollo del sujeto.

Lo que hace seductor Grindermanías. Del ligue urbano al sexo virtual es la utilización de diversos formatos que permiten otro tipo de entradas no lineales. Sutherland emplea una narrativa autoficcional sin abusar de la misma y un vigoroso ensayo que comprueba su erudición. Naturalmente se distancia del anterior libro Papelucho gay. No obstante, resulta paradójico que el escritor con militancia desde la periferia busque ser publicado ampliamente pero quede comprometido con un lenguaje especializado.

Grindermanías. Del Ligue Urbano al Sexo Virtual

Juan Pablo Sutherland

 

Alquimia Ediciones, 2021

138 páginas

Precio de referencia: $11.900

martes, 1 de junio de 2021

Crítica literaria: Mis Observaciones de Delige Rouge (reedición)

 


En general, he observado que hay valiosas recuperaciones y revalorizaciones, en tanto antecedentes del feminismo chileno, con enfoques sobre escritoras burguesas o con menor acceso. Ellas, las proletarias, han tenido que avanzar en su instrucción primaria de manera individual o colectivamente. El caso de la presente autora está en el intermedio, con un relativo pasar y no exento de dificultades.

Las reediciones Mis observaciones (Hoguera editora) de Delie Rouge, seudónimo de Delia Rojas Garcés de White (Copiapó 1883-1950) es un libro que amplía el panorama de escritoras feministas de principios del siglo XX, y que han sido postergadas debido al  compromiso con ideas que tardíamente han sido discutidas y aprobadas.

En estos siete ensayos que datan de 1915, la ensayista promueve temáticas alarmantes para la rígida sociedad chilena de la época con la destreza de ideas progresistas en una prosa que no alcanza lo óptimo y una ambivalencia entre lo cándido en el panorama político y la inclemente experiencia: legislar por el divorcio, la instrucción básica de la mujer, la violencia de género, el conservadurismo y la hipocresía, las malas prácticas eclesiásticas, el problema de los niños abandonados en las calles, las ruinas morales, etc.

Prologado por la editora y estudiosa, Joyce Villalobos, el volumen presenta diferencias sobre la escritura. Mientras la prologuista es una profesional residente en la academia; Delie Rouge proveniente de clase media, tuvo que autoformarse intelectualmente, evadir la censura editorial y, al carecer de apoyo, autopublicó en un folletín estos ensayos. De modo que, muestra un estilo menos fluido que la presentación y reiterativa en algunos trazos.

Hay dos grandes líneas que desarrolla Delie Rouge: la desigualdad de la mujer y la imperiosa necesidad del derecho a la educación. En ambos corrobora la experiencia como línea de expresión y peso argumental. Por un lado, critica que “La mayoría de los hombres chilenos son dominantes y absolutistas, tienen la idea de que la mujer es muy inferior al hombre en inteligencia y ni siquiera le conceden el derecho de pensar” (39). Por otro lado, proclama que: “Eduquen más a la mujer, eduquen al pueblo y reformarán el país. Sólo en la educación está, en gran parte, el remedio de estos males” (78). Así, la participación de ellas no sería menoscabada sino que se generaría una simetría en las relaciones, lo que resultaría valioso.

Mis observaciones de Delie Rouge es una obra que complementa una generación de escritoras feministas movilizadas, intelectuales sobre el rol que deben cumplir y escritoras en búsqueda de derechos civiles de la mujer. Los que no dejan de ser históricamente nuevos.

Mis observaciones. Delie Rouge. Hoguera editora, 2020, 96 páginas.

 

jueves, 18 de julio de 2019

RESEÑA: Chile, país de traidores.



La RAE delimita la palabra traición como “falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener”. Por lo que este, volumen analiza la adquisición, la manipulación y la conservación del poder mediante la felonía como rasgo secular durante el siglo XX. Pero, además, con un énfasis contiguo con el antes y después del golpe de Estado de 1973.
“Una historia de la traición en Chile” (2019) es el nuevo libro de divulgación histórica donde sus autores: Paulina Fernández y Sebastián Sampieri tienen formación universitaria en el área. Desde ese lugar, estos 22 capítulos están vinculados con epígrafes, elementos culturales que diversifican y respaldan los significados. La parte más importante es la forma de utilizar una bibliografía robusta quince páginas y filmografía reciente. Ellos realizan una labor ensayística que atraviesa el volumen evidenciando diálogos entre fuentes, validando antecesores, con una disposición crítica, en un marco de lenguaje formal que carece de grandilocuencias.
En la Divina Comedia de Dante, la traición es el último círculo del infierno y está descrito como un gran lago congelado donde se encuentran sumergidos los condenados y se los castigan. Aquí están personajes como Satanás, Caín y Judas los que suponían ser fiables y con frialdad traicionaron a sus cercanos.
En este escenario, “historia de la traición…” toma 22 casos y representaciones del uso de la traición, quienes la ejecutan y compiten por liderarla en este Chile. Sin embargo, toma un doble cariz porque la palabra es inestable y debe considerarse bajo un contexto social, en condiciones materiales y simbólicas.
En la primera parte, se disponen de personajes históricos que están en la cúspide de la política o cercano a ella: presidentes, militares, partidos políticos y de la iglesia. Entre ellos campean González Videla y Augusto Pinochet, pero timando.
Es relevante el primer capítulo: “Más allá de la guerra civil”, en la que despliega se desmiente le carácter progresivo del gobierno de Balmaceda como la educación lo ha establecido. Antes del estallido de la guerra civil de 1891, el país vive la bonanza del salitre y que se disputa, dicha gobernabilidad, entre el ejecutivo y el parlamento. Luego, los autores señalan bajo el determinismo de la civilización vs la barbarie que imperaba en esos años, que la clase política en sus intereses de clase, le da la espalda a la cultura de la población que conforma la identidad del país. Es decir, se privilegia la modernidad y la civilización europea, anhelando la sociedad parisina previa a la primera guerra mundial. De esto, deviene en la nula comprensión de los elementos que participan como nación, y ante la ausencia de reconocimientos, se desprende que Chile es un Estado fallido.
Asimismo, las traiciones de Dávila a la República Socialista, quien oportunamente es el limbo para dar paso al mandato de General Carlos Ibáñez. El Frente Popular representado en la figura de Aguirre Cerda quien llega a La Moneda con la campaña “Pan, techo y abrigo”, y puntualmente con la reforma agraria, pero que, debido a la fuerza de los terratenientes del Partido Radical de 1938, la voluntad de modernizar el campo chileno se vuelve nula.
El lugar de las mujeres en las movilizaciones, ya sea a través del Partido Femenino entre 1946 y 1949, o el poder femenino para derrocar a Allende, son tiene una preponderancia en qué tipo de mujeres personifican. En el momento en que las mujeres apoyan a Ibáñez del Campo, su cariz histórica está señalada como: “superioridad espiritual de la mujer en contraposición al materialismo masculino, lo que haría que estén en posición de la reserva moral necesaria para encaminar a la patria en el camino correcto” (46). Esto es aprovechado en las luchas geopolíticas de la Guerra Fría, en que se enfocó en un tema de género. A saber, se luchó dentro de los hogares y en los medios de comunicación, puesto que “la figura de la madre aleonada e incólume como bastión familiar incorruptible” (69), por lo mismo, las madres, no iban a aceptar ver que su familia sea destruida por rebeldes barbudos cuando se lleven a sus maridos paredón, sus hijos hambrientos o las mujeres violentadas. En ambos casos, luego de ser utilizadas en el espectro político social, rápidamente son apartadas en la toma de decisiones por los hombres. En este último caso, la apoliticidad es uno de los engranajes visibles donde más rápido se puede concluir en ser víctimas de traición.
En otros capítulos aparecen las traiciones de la Falange al Partido Conservador, la Iglesia Católica a la oligarquía, Pinochet al Poder Femenino y a Salvador Allende. En última instancia la traición del Partido Socialista a Allende está ligado con la segunda parte del volumen, pero también, el volumen desarrolla la interna del conglomerado durante el gobierno de la UP. Por lo que la toma de decisiones no es partícipe un líder, sino un colectivo que nunca ha sido enfático en el mea culpa correspondiente. En voces de los autores: “El precio más grande lo termina por pagar el ‘pueblo’, mientras que gran parte de la élite política de izquierda abandona la posición combativa, logrando exiliarse; y al retorno, con contadas excepciones, vuelve ‘fresca’ y reformada: lista para reacomodarse a ‘los nuevos tiempos’.” (94)
En la segunda parte, la emergencia de la postpolítica aquella que es el signo de hacer política sin desempeñarla, la era del consenso mediado, la mimetización de los partidos y la ausencia de disenso está representada en las transformaciones de los ideales de personas en altos cargos que juegan a cambiar el país con más oratoria que materialidad.
¿cuál es el lugar y responsabilidad de Altamirano que reformuló al PS asimilando las políticas socialdemócratas europeas? De igual modo, se enjuicia el rol del Movimiento de Acción Popular con Oscar Antonio Garretón y Eugenio Tironi a la cabeza, Enrique Correa quienes regresaron del exilio europeo para realizar un pacto para sacar al dictador, negociando los muertos del PS, MIR, PC, para que ellos profundicen el neoliberalismo. Dicho de otra manera, el Estado controlado por la exConcertación fue llevado en bandeja, a través del lobby, a los empresarios, donde allanaron el camino de las desigualdades sociales. Hoy devenidas en un abismo de discriminación producto de la misma globalización que promulgan.
¿Cuál es lugar de responsabilidad de los delatores como el Fanta, la Flaca Alejandra, Luz Arce? Asimismo, ¿cuál es el juicio sobre los miristas torturados que participaron del montaje en el edificio Diego Portales (1975)? Estos izquierdistas atrapados, torturados y quebrados mediante electricidad en los genitales y zonas blandas durante meses que se convirtieron en delatores y participando en sus desapariciones de excamaradas del partido. Acá, cabe hacerse la pregunta desde el siglo XXI: ¿cuántas personas pueden aguantar el horror de la tortura como lo hizo Lumi Videla, por las convicciones e ideales por una sociedad nueva?
Por otro lado, se habla de traición de la Alianza por Chile en su conveniente blanqueamiento político en relación a la figura de Pinochet que se ha ido diluyendo, pero que, a fin de cuentas, es el padre totalitario de la derecha y Guzmán el orden pensante. Disociarse de él, no sólo es una castración sino eliminar sus orígenes.
En la otra vereda, la Concertación que celebra los 5 de octubre con el triunfo del “NO” y “la alegría ya viene”, se exaltan los logros de la economía nacional de manera tangible, pero sin la población. La gran traición de esta política es el utilitarismo. Es decir, para las jornadas de protestas contra la dictadura, la oposición llamó a las poblaciones que desestabilicen el régimen mediante barricadas y paralizaciones nacionales: “la Concertación borró a los sectores populares de la narrativa histórica de la lucha contra Pinochet y la transición (…) terminaron siendo desestimados como movimientos sociales.” (177) Tras esto, los discursos institucionales democráticos pasaron del mítico pueblo al modernizador vocablo ciudadano, o sea, con este tipo de mercado se anula la colectividad consciente y movilizadora a una persona poco soberana, individualista y obediente.

Finalmente, el volumen da cuenta sobre el rumbo que ha tomado el país, realizando una síntesis reflexiva sobre los personajes públicos que cumplen con el vocablo de traidores. Asimismo, “una Historia de la Traición en Chile” siendo una de las lecturas posibles, es uno de los libros del año debido a la forma de trabajo y lenguaje responsable en su carácter de documento informativo.

Gonzalo Schwenke
Profesor y crítico literario
Valdivia, 2019.

domingo, 20 de mayo de 2018

Crítica Literaria: Contra los hijos (2018) Lina Meruane



Por Gonzalo Schwenke

La maternidad. Aquel deber impuesto a la mujer para con los hijos, representado como máximo horizonte y la invasión de los vástagos en la vida cotidiana de ellas, es el tema de contra los hijos (2018). En este ensayo de 191 páginas, la escritora chilena Lina Meruane analiza críticamente el lugar de las mujeres que atienden la hora biológica y obedecen el orden social. Dirigido, principalmente contra aquellas que anularon sus aspiraciones individuales y buscaron en la maternidad la razón de ser. Contra las que pretendían amarrar al hombre, pero debieron asumir solas educar al crío. Contra las que se convirtieron en madres totales: trabajando tanto fuera como dentro del hogar sin reclamo. Contra aquellos que no asumieron la paternidad y abandonaron su descendencia. Contra los hijos que dejaron de ser una maquinaria económica concreta y hoy en día, dominan el hogar y se transformaron en la familia ideal a modo de imagen de publicitaria.

Meruane, es una de las voces disidentes en el cambio de siglo. Contra los hijos se ubica a su vez, dentro de la tradición ensayista junto a Simone de Beauvoir, Virginia Woolf, Sor Juana Inés de la Cruz, Ngozi Adichie y Diamela Eltit. Intelectuales que han entrado a los espacios públicos para pensarlos e intervenirlos con su discurso.

Para un lector amplio, masivo, escribe Meruane. Su voz inteligente, irónica, cotidiana, considera el lugar de la madre (ocupando todo el espectro del hogar, sin colaboración de ninguna índole y donde son muchos los casos de subordinación con los hijos) como mecanismo de reproducción de la sociedad conservadora y patriarcal, fórmula para anular las voces femeninas. En la lectura, aparecen una treintena de voces de distintas épocas y lugares tales como: Silvina Ocampo, Marta Brunet, Rebecca Solnit, Patrícia Galvão, Gabriela Mistral, Elvira Hernández, Mariana Enríquez, Marguerite Yourcenar, Natalia Ginzburg y un largo etcétera, no solo queda como listado de consulta, sino que como un continuo diálogo de perspectivas literarias, sociales e históricas.

La ausencia del padre es transversal e histórica. El hombre dominando el espacio público, esto es, la política, la economía, lo social, mientras que las mujeres realizan un trabajo sin horarios ni pago por la crianza de estos hijos. La participación del hombre en asuntos del hogar, es apenas actual y esporádica. 

Durante los siete capítulos en que la autora aborda el tema, acude a la tradición liberal de escritoras que instalaron la discusión hace siglos. Ellas, conforman un canon escritural y multiforme, que le permite poner en tela de juicio el lugar de la maternidad. La mujer, entonces, proyectada en los hijos, representa el abandono de la sociedad pública y limitada en su desarrollo profesional e intelectual.

En definitiva, la obra discute las políticas sobre la mujer y que no ha sido debatida abiertamente por la sociedad sin utilizar caricaturas ni reduccionismos mediáticos. De igual modo, el amplio panorama de obras utilizadas para revalidar esta diatriba realza la importancia de su intervención en espacios públicos en momentos en que se discute el aborto legal.


Contra los hijos (2018) Lina Meruane. Random House Mondadori, 191 páginas.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Crítica Literaria: Réplicas (2016) Diamela Eltit

PENSAMIENTO PÚBLICO[1]

Por Gonzalo Schwenke


Foto: Google imágenes.


Réplicas: Escritos sobre literatura, arte y política(2016) es un conjunto de ensayos, columnas de opinión y papers académicos escritos por Diamela Eltit (1947). La autora de “Lumpérica (1983), que destaca por una narrativa compleja pero de alta calidad, se sitúa a una orilla del circuito literario nacional con el propósito de intervenir en la vorágine del sistema, abordando temas contingentes que ponen en el centro un país estructurado a partir del control cultural de los poderes fácticos. Como era de esperar, este último libro sigue esa misma línea.


El volumen está organizado a partir de símbolos del mundo indígena, tales como “el murciélago”, “el huemul”, “el canelo”, “la nutria”, “el erizo marino”, “el ciruelillo” y “el Martín pescador”, es decir, relatos kawéskar que representan la flora y fauna como signo de la producción desde el margen, lo negado y lo mutilado. Estos textos han sido recopilados por el lingüista Óscar Aguilera e interpretados por la autora en un texto publicado en el Chile de 1986. Al respecto, Nelly Richard afirma que “el relato kawéskar proyecta a lo largo de sus páginas una obstinada genealogía de lo extraviado que acosa como fantasma al presente y su actualidad liviana, removiendo capas de lejanía y asombro, de culpas y remordimientos”.


En sus siete secciones, se despliega un análisis contundente sobre literatura, arte y política, en el que transitan una gran variedad de artistas, teóricos y personajes como Mistral, Lispector, Droguett, Rojas, Parra, Fuentes, Joyce, Beckett, Perlongher, “Las Yeguas del Apocalipsis”, Nelly Richard, Julio Ortega, etc., en un afán dialógico y, al mismo tiempo, de disponer una lectura ajena a la tradición literaria.


Uno de los capítulos más llamativos es “el erizo marino”,  compuesto por una serie de artículos cuyo objetivo es comprender sucesos nacionales como la figura de Camila Vallejos y su liderazgo en el movimiento estudiantil; Roxana Miranda y su pertenencia a la marginalidad de base, discriminada por las élites. Estas vindicaciones por parte de la autora traen a la memoria las demostraciones de fuerza en 1983, las que tenían como propósito desestabilizar el régimen cívico-militar hasta que en los noventas la Concertación las anula. En la misma sección aparecen Karadima, los hackers y sus esfuerzos por liberar el espacio cibernético, la crónica del mapuche y su espacio sistemáticamente violentado por el neoliberalismo, la manipulación del imaginario infantil en el “Cisarro”, etc. En ese sentido, cabe destacar que Eltit propone a modo de resistencia una nueva forma de producir pensamiento como respuesta, por ejemplo, a la utilización de los discursos oficiales para construir una representación anacrónica de Gabriela Mistral y su obra, poniendo un velo sobre su faceta más rebelde y reduciéndola a la imagen inofensiva de la poeta de la “naturaleza y religiosidad”, a manera de pegatinas en los vagones del Metro de Santiago.

 
Lanzamiento "Réplicas". Diamela Eltit, Dra. Nelly Richard y Dra. Patricia Espinosa. Foto. Gonzalo Schwenke
Con un sostenido espesor teórico, esta pensadora pública se instala en el medio para repensar los acontecimientos políticos y literarios, no mediante la imposición del género y la tradición –los que debiesen integrar nuevas categorías de falacias–, sino con una perspectiva lúcida, fresca y brillante, frente a la batería de frivolidades mediáticas que destacan en los diarios por sus análisis predecibles, básicos, y reiterativos hasta en su retórica.

Un libro que coloca en juego una serie de problemáticas dando densidad a su argumento, ampliando el acotado espectro cultural nacional, aquél que se caracteriza por el cóctel y la ausencia de disenso para generar la propia réplica a la Réplica. Precisamente, valiéndose de tácticas de visibilización que ofrece el duopolio editorial, la autora subvierte discursos estáticos mediante planteamientos que integran tanto al lector común como al especializado, y a su propia situación de género.




[1]Diamela Eltit. Réplicas: Escritos sobre literatura, arte y política. Santiago de Chile, editorial Planeta, 2016, 400 p.

lunes, 4 de julio de 2016

RESEÑA: "Mal educados" (2016)

“Mal educados: Mitos y verdades sobre la educación en Chile”
Ricardo Martínez Gamboa (Santiago, 1969)
Editorial Plantea, 2016
156 páginas.


Por Gonzalo Schwenke



Mal educados” es un texto-ensayo convencional, en donde se intenta responder 40 preguntas que un amplio sector realiza sobre la educación y que considera una bibliografía, la cual va desde textos teóricos hasta artículos de diarios, otorgando un aparente respaldo y seriedad al tema. Se observa, entonces, que el autor no está improvisando. Aun así, lo que determina el valor del libro será su discurso ambivalente, que no termina de posicionarse ni tampoco define sus planteamientos cabalmente.

Martínez Gamboa (1969), en un afán dialogar sobre la educación chilena, establece un discurso que rememora el slogan “hoy vamos bien, mañana mejor”. En su introducción sostiene ideas confusas, como denominar la actual situación educacional como una “revolución”, la que luego cambiará a una reforma educacional. Sólo en el término utilizado existe imprecisión. En el mismo sentido, sostiene que la reforma se viene desarrollando desde los noventas, en cambio, no se describe ni cuáles ni de qué manera se desarrollaron dichos cambios, aunque determina que fueron avances sorprendentes. Por lo tanto, nos hemos ido convirtiendo en un país pionero a nivel educacional en la región, lo que nos permitiría acercarnos a los modelos europeos.

Hacia el final de esta presentación, declara que: “me esforzado, hasta donde ha sido posible, para mantener lo que se denomina ‘un punto de vista neutral’, de manera de someter cada una de las preguntas a una respuesta lo más significativa posible. Sin embargo, es evidente que, como cualquiera, dispongo de mi propia perspectiva. En diversas ocasiones, a través de este libro, aparecerá mi experiencia personal, alguna anécdota, alguna historia de la que he sido testigo.” (21). Dicha neutralidad y carencia de protagonismo, es inquietante si entendemos lo anterior como: soy autor de un libro, instalo una mirada neutral sobre el tema, está mi experiencia presente, mas no soy protagonista sino testigo de mi vida. Cualquier estudiante -quienes históricamente han puesto el tema en la palestra- que le comente lo anterior, generaría un lolface.

Dentro de las cuarenta preguntas que ha realizado el profesor y experto en el tema, observamos la ausencia de la palabra clave: ¿qué es calidad?, ¿qué entendemos por calidad?, ¿cuáles son los parámetros que rige la calidad?, o ¿cuáles son los elementos que constituyen la calidad?; preguntas que tampoco los gobiernos han sabido responder, pero el autor ha manifestado abordar los problemas actuales de la educación. En una de las interrogantes: “¿En qué hay que fijarse a la hora de elegir un colegio?”, escribe que, “partamos de la base de que todos los padres al elegir un colegio buscan calidad para sus hijas e hijos, esto es, que el colegio logre entregarles la mejor educación posible(…)” (30). En una relación asimétrica, la búsqueda de calidad y la posterior selección del establecimiento educacional que tanto ansían los Padres y Apoderados para sus hijos, está situada en el tipo de visión y misión que elabora cada colegio, por lo que inferimos que el desarrollo de la calidad se encuentra allí, así también, como parte de la selección, se encuentra el costo de colegiatura, la distancia desde el colegio al hogar, las evaluaciones SIMCE y PSU.

Este libro supone estar dirigido al lector interesado en la educación en Chile, pero no presenta respuestas claras a la noción de “calidad”, tampoco en los “Estándares Docentes” (2011), que el autor cita en la pregunta n° 7 “¿Hay que evaluar a los profesores?” Sin embargo, donde sí está claro, es que exista un control de medición docente y a las escuelas de pedagogía, mediante pruebas, actividades, tomar muestras de clases, revisar programas de estudio y con una pauta realizar evaluaciones el ejercicio de la docencia


Finalmente, el objetivo del libro pretende responder diversas preguntas sobre la educación, valorando lo hecho hasta ahora e invitando al lector a que aclare sus dudas sobre la materia. De esta manera, sin una visión crítica y poco específica, “Mal educados: mitos y verdades sobre la educación en Chile” (2016), deja más inconsistencias argumentales, como creer que la bebida zero ayuda a la dieta o a la diabetes.