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viernes, 12 de junio de 2026

Reseña: Fronteras visuales de la transición (2026) de Sebastián Vidal Valenzuela

Fronteras visuales de la transición. Arte, publicidad y cultura de medios en el retorno a la democracia en Chile.

Sebastián Vidal Valenzuela 

Editorial UAH, 2026, 356 páginas.




El rol del arte contemporáneo como una herramienta de resistencia e intervención frente a la herencia cultural de la dictadura es el eje de la nueva investigación de Sebastián Vidal Valenzuela. A lo largo de 356 páginas, el autor analiza cómo la alianza estratégica entre los artistas y la campaña que derrotó al régimen militar se desgastó tras la llegada de la Concertación a La Moneda. Según el volumen, el viraje de la Transición hacia la mantención de las políticas económicas de la dictadura desató tensiones y escándalos públicos, evidenciando el sesgo ideológico y las contradicciones de la nueva élite progresista de la época.

A lo largo de esta investigación se estructuran en tres grandes capítulos: Primero, La franja del “No” donde el videoarte, la publicidad y el marketing estuvieron combinados con la restauración democrática chilena; Segundo, la Expo Sevilla 1992, donde Chile utiliza esta exhibición europea para presentarse ante el mundo como una marca renovada e incólume después de la dictadura y para estos fines, enviaron un gigantesco bloque de hielo desde el sur austral; y por último, la Escuela de Santiago donde los artistas utilizan el arte para mantener posturas incómodas ante las políticas neoliberales y culturales de la época.

Una de las conclusiones que señala Vidal Valenzuela, es la transición rota a modo de lectura de la exposición de Juan Dávila 1996. El autor realiza una exposición con una nueva versión del Libertador Simón Bolívar, reestructurado en una versión del “roto” Verdejo, personaje popular recuperado de la revista satírica Topaze. Con esto, desarrolla una lectura crítica de que la Transición no hizo los cambios importantes que se distancie del legado civil militar de la dictadura y que la política de la Concertación se distanció de los movimientos sociales y artísticos que lo denunciaban. 

Según la perspectiva de Vidal, se mantiene como un territorio en disputa donde el cruce entre la estética visual y el poder político sigue generando tensiones, aún pendientes por abordar. Mientras que, la sorpresa de Andrea Giunta en el prólogo es elocuente: “Cuando uno revisa la cantidad de acciones que desde las calles apelaron al espectador urbano, no puede dejar de sorprenderse”. Bien podría designar formas de presión institucional que buscaba normar la cultura y separarla del espacio público.

viernes, 20 de febrero de 2026

Reseña: Identidad bajo sospecha: desmontando el test de la blancura.


Identidad bajo sospecha: desmontando el test de la blancura


Sin duda alguna, No teníamos negros. Historia y prejuicios en Chile sobre su pasado y presente afrodescendiente (Crítica, 2025) de Montserrat Arre Marfull es un aporte a las discusiones identitarias sobre el mestizaje chileno. 


En esta obra, la autora instala una voz importante que analiza y discute la promoción histórica de la herencia europea. A diferencia de otros relatores, su perspectiva no se dirige a los educadores, sino al estudio de la Historia como una visión unidimensional que ha omitido el vínculo con otros continentes, los que han nutrido y aportado desde otras esferas al país. 


Es decir, la autora afirma que la identidad chilena se ha construido bajo un relato que invisibiliza sistemáticamente la raíz afrodescendiente en favor de un ideal europeo.


La autora afirma:


“…ni siquiera la historia que se nos ha contado de nuestro continente es americéntrica. (...) Europa ha marcado la pauta de lo que debemos saber de los últimos años (...) el estudio de una historia de Chile y de América ya no eurocentrada, si no afro centrada y americentrada, basándonos en la idea de redes de intercambio e influencias que comienzan a acontecer en el espacio global desde el siglo XV, pero cuyo origen están mucho más atrás.”


Al rescatar cifras de censos coloniales, la investigación evidencia que la presencia “negra” fue significativa y para nada circunstancial. Al recuperar nombres como el conquistador Juan Valiente y destacar el rol de los batallones de afrodescendientes en la Independencia, Montserrat Arre Marfull desmiente la creencia popular de que los negros simplemente “desaparecieron” de la historia nacional. Esta omisión histórica está ligada al racismo científico y teorías de superioridad racial que permean el pensamiento en personajes históricos.


Dentro de la vida político-cultural emergen figuras como Benjamín Vicuña Mackenna con afirmaciones peyorativas sobre danzas africanas. Luego, Nicolás Palacios, que tiene una inscripción pública en el cerro Santa Lucía, quién señala que los chilenos somos una raza superior apelando al araucano gótico. 


También están las propuestas de la política feminista Amanda Labarca, quien promovía que las clases populares blanqueen sus comportamientos para enaltecer y homogeneizar nuestra cultura dando cuenta que el ideal es asimilar lo europeo: “Nuestra clase popular es más blanca y dinámica, que la de nuestros hermanos de esta costa”. Mientras que la referencia de Gabriela Mistral está ligada a la falta de sensibilidad frente a los abusos que sufre la población afroamericana.


La presente investigación destaca que expresiones culturales tenidas por esencialmente chilenas —la cueca y el cachimbo, entre otras—, conservan una matriz africana que se intentó ocultar bajo prejuicios raciales. A pesar de este ocultamiento deliberado, la herencia persiste y ha ganado terreno institucional: tras ser reconocidos como pueblo tribal afrodescendiente por ley en 2019, una cifra importante de ciudadanos se reivindicó como tales en el último proceso censal de 2023.


Cabe reconocer que la editorial utilizó diferentes tipos de letras, los que restan fluidez y atención más que suma al objeto del libro. Sin embargo, la obra de Arre Marfull que busca dar cuenta de las heridas y deudas históricas de una nación que ha negado su genealogía. Es necesario plantear, que la autora no es la primera en abordar esta problemática; en las universidades del norte de Chile se ha investigado esta materia durante años.


Al confrontar los prejuicios que hoy se reflejan en la publicidad y el discurso xenofóbico, No teníamos negros. Historia y prejuicios en Chile sobre su pasado y presente afrodescendiente obliga al lector a reconocer que el país no es, ni ha sido nunca, exclusivamente blanco. Se trata, en suma, de un llamado a reformular el imaginario nacional de manera más íntegra, asumiendo la raíz africana como una pieza esencial que define tanto el pasado como la actualidad del país.


No teníamos negros. Historia y prejuicios en Chile sobre su pasado y presente afrodescendiente. 

Montserrat Arre Marfull

Editorial Crítica

Santiago de Chile, noviembre de 2025

232 páginas.


viernes, 31 de octubre de 2025

Reseña: El libro de la yerba mate. Una historia estimulante (2025)

Publicado en Le Monde Diplomatique, Noviembre 2025


La doctora en antropología estadounidense Christine Folch busca relatar las historias de la producción y el consumo del mate a nivel americano en El libro de la yerba mate. Una historia estimulante (Editorial FCE, 2025). Folch no ofrece un relato de experiencias personales, sino un análisis histórico riguroso que rastrea cómo fenómenos como el colonialismo, el capitalismo y la influencia de las corporaciones han moldeado tanto la producción como el mercado de la yerba a lo largo del tiempo.

La yerba mate ha trascendido su función de simple bebida para alcanzar una dimensión global y con carga simbólica. Su consumo es un ritual, experimentado como materia prima, receta y ceremonia. En países como Argentina, Uruguay, Paraguay y el sur de Chile, se bebe a toda hora, siguiendo reglas inquebrantables: no “bailar” la bombilla, no hervir el agua, y que un “gracias” significa que se rehúsa la siguiente ronda. 

El mate significa un momento de reunión, de conversación, de lo colectivo como ceremonia. No solo consumimos lo que nos gusta, sino que aprendemos a que nos guste lo que consumimos. Este hecho demuestra pertenencia e identidad a través del artículo u objeto que utilizamos. Esto puede servir para adquirir conocimientos acerca de comunidades definidas por raza, género y clase. Este comportamiento de compra puede tener, además, una dimensión proyectiva, reflejando la identidad que el individuo aspira a alcanzar. Folch señala que estos elementos sociales guían las decisiones de los consumidores en el mercado.

Asimismo, este condicionamiento por beber mate refleja la construcción del mundo moderno y que ha derribado fronteras políticas, culturales y religiosas; viajando desde Sudamérica hasta el Medio Oriente y uniendo a figuras populares y masivas tan diversas desde el gaucho del siglo XIX hasta un jeque en el Líbano.

En lo económico el mate ilustra la emergencia del capitalismo global y la dinámica de las cadenas de suministro. Su incorporación a los circuitos comerciales europeos lo transformó en una mercancía de intercambio, alterando radicalmente sus métodos de producción y patrones de consumo. El análisis de la red que conecta el trabajo, la producción y el comercio desde la materia prima hasta el producto final revela su importancia histórica.

Además, el mate se utiliza para exponer fenómenos económicos clave como el “fetichismo de la mercancía” propuesto por Marx: “una economía basada en el intercambio monetario oculta las relaciones sociales subyacentes a las mercancías, ya que no podemos ver el trabajo que se invirtieron en el producto que estamos comprando”.

Christine Folch. El libro de la yerba mate. Una historia estimulante. Santiago: Ediciones FCE, 2025.

Reseña: Creando el alma nacional (2025) de Karen Donoso.

 

Publicado en Le Monde Diplomatique, Noviembre 2025

Durante la adolescencia participaba de un conjunto folclórico en el sur chileno. Ese año llegó un profesor universitario a enseñarnos y prepararnos para la presentación en el Festival que se realizaba en noviembre en la comuna. El mero hecho de que los bailes nacionales, incluidos los de la Colonia, sean parte de la asignatura universitaria llamó mi atención.

Creando el alma nacional (1910-1948) de Karen Donoso Fritz es una investigación sobre cómo se forjó el folclor chileno y su identidad tal como la conocemos hoy bajo el alero del Estado. El folclor es un saber popular que proviene de las clases sociales más bajas y menos escolarizadas, pero que contiene un valioso sistema de reproducción de saberes y conocimientos a través de la oralidad, y que también, aún hoy en día, es digno de imitar.

El alemán Rodolfo Lenz es reconocido como pionero en estudios folclóricos al indagar, determinar y definir el espíritu del pueblo. Él, otros académicos y divulgadores validaron esta expresión cultural al participar en eventos diplomáticos como los de Praga (1928), Sevilla (1929) o Suiza (1931). Con el apoyo del Estado de Chile se buscó cautivar al público europeo mostrando algo más que solo los logros de la modernidad y el progreso.

No será hasta la breve República Socialista (1932), donde el folclor estará incluido en el programa de políticas culturales. Esta preocupación refleja una planificación del Estado orientada al ocio de la población, con el fin de que los obreros pudieran desarrollar producciones culturales en sus organizaciones, como los Socorros Mutuos y los sindicatos.

La cueca es una expresión cultural híbrida, porque es objeto de discusión, su origen tiene influencias árabes, andaluzas y afrodescendientes. Citado en este libro, Vicuña Mackenna sostuvo que la estructura y forma actual de la cueca se consolidaron en Chile durante el siglo XIX. Mientras que Pablo Garrido señala que la danza absorbió de tres continentes para arraigarse en Chile y transformarse en una parte fundamental de la identidad nacional, al punto de que consideraba que “Chile y la cueca” eran “una sola y la misma cosa”.

De igual modo, en los inicios el estudio del folclor en Chile comenzó de forma muy restringida, enfocándose casi únicamente en la poesía y en la cultura del Valle Central. Sin embargo, a partir de la década de 1940, investigadores de la Universidad de Chile, Pedro Garrido y Carlos Lavín ampliaron territorialmente este campo. Ellos incorporaron no solo más tipos de expresiones artísticas, sino también las tradiciones de las regiones del norte y sur del país. Así como en las décadas de 1950 y 1960 se expandieron, el campo de estudio también debió adecuarse a nuevas manifestaciones artísticas que aportaran y definieron la identidad nacional.

El consenso político jugó un papel clave en la integración del folclor como parte de la identidad nacional, incorporaron expresiones populares que permitieron unificar a la Nación y no separar. Sin embargo, este proceso no estuvo exento de conflictos, ya que las características del folclor fueron objeto de constante debate, y los distintos sectores sociales impulsaron sus propias visiones y tendencias en la sociedad chilena.

 

Creando el alma nacional. Extensión cultural, propaganda estatal e investigación en torno al folclor chileno, 1910-1948

Karen Esther Donoso Fritz

Editorial LOM

2025

200 páginas.


jueves, 5 de diciembre de 2024

Colonos (2024) de Manuel Lagos Mieres. Desgranando el choclo de la colonización del sur

 


Durante más de doce años, Manuel Lagos Mieres ha desempeñado un trabajo en el campo historiográfico referente a la cultura anarquista y el movimiento obrero en Chile. En tanto antecedentes de los ejes trazados, ha publicado Feminismo obrero en Chile. Orígenes, experiencias y dificultades, 1890-1930 (Autoedición, 2019), un importante volumen de más casi cuatrocientas páginas en las que describe, analiza y contextualiza a las mujeres chilenas durante los siglos XIX y XX.

Colonos. A sangre y fuego (CEIBO, 2024) es un estudio sólido donde se desgrana el choclo sobre las consecuencias de la colonización alemana impulsada por el gobierno de Manuel Bulnes y radicada desde el Río Toltén hasta el seno de Reloncaví. A partir de la reinterpretación de las fuentes impresas escritas por los inmigrantes, busca desmitificar el relato heroico y civilizatorio, y recuperar la memoria de aquellos marginados de esta historia, dado que en ella se evidencia un atropello y despojos que no están contenidos en el relato heroico y civilizatorio en el discurso oficial.

En más de diez capítulos el autor transita por las ciudades de Valdivia, Osorno, La Unión, Río Bueno, Frutillar, Llanquihue, Melipulli, Panguipulli, Loncoche, Riñinahue, Lago Ranco, Rupanco, Villarrica y Pucón, Malleco y Cautín, sin dejar de lado el asentamiento de los colonos Vascos, dando cuenta de las familias que se asentaron en la zona y aumentaron su poder político, económico y social con el apoyo estatal en desmedro de los chilenos y mapuche.

Tal como la carta abierta Yo acuso (1898) de Émile Zolá, donde defiende al capitán Dreyfus de una serie de mentiras y traiciones del gobierno para fortalecer la idea de patriotismo del presidente francés, Lagos Mieres realiza un gesto provocativo y audaz al instalar en la portada del libro los apellidos de las familias alemanas vinculadas al despojo territorial

La premisa histórica de la obra da cuenta de colonizadores que están lejos del relato épico de la Historia Oficial; aquella que contaba que los alemanes se abrieron paso en la tupida selva del sur profundo y, en base al esfuerzo, progresaron. Lagos Mieres plantea que la colonización alemana fue un proceso que se benefició para sí mismos y sus familias, no para el conjunto de la sociedad chilena, tampoco se cumplieron las expectativas modernizadoras que pretendía el Estado al traerlos.

No hay que olvidar que los intelectuales de la época, la llamada generación de 1842, donde están Domingo Faustino Sarmiento, pasando por Andrés Bello, Ignacio Domeyko, Rudolph Philippi, Diego Barros Arana a Benjamín Vicuña Mackenna, señalaban que Europa representaba la civilización, en cambio, América estaba sumida en la barbarie. Este modo de pensar perduró por mucho tiempo, con su momento de mayor esplendor en la Belle Époque, hasta las I y II guerra mundiales donde las sociedades del primer mundo se destruyen.

La sociedad alemana se constituyó paralelamente a la chilena dado el carácter de superioridad y racismo imperante. Constituyeron instituciones privadas en espacios sociales para asegurar su modelo de vida junto a una robusta endogamia, lo que significa el escaso intercambio cultural con los demás estamentos sociales.

Este proceso produjo que se desconozcan los Títulos de Merced, documentos que reconocían las tierras indígenas. Ante la ausencia de la ley, se llevó a cabo el “Viejo Oeste” donde la violencia, las usurpaciones fueron el común denominador de aquellos que tenían mayor influencia en múltiples niveles de la sociedad. Así, este colono heroico/grandioso emergió como una figura miserable que se apropió de terrenos ajenos, empleó armas y asumió comportamientos de los terratenientes del siglo XIX y XX, lo que evidentemente contrasta con el rol civilizatorio que los grandes pensadores del siglo promovieron.

En la narrativa de ficción contemporánea encontramos Cherrufe: la bola de fuego (2008) de Fuentealba Millaguir, Campo de Tiro (2012) de Leonardo Videla, Desde el fogón de una casa de putas williche (2010) de Graciela Huinao. Novelas publicadas que vienen desarrollando estas representaciones y que se sitúan desde la reescritura histórica ante la ausencia crítica de la trama autorizada.

Uno que se crió en las tierras del sur, puedo dar cuenta sobre la retórica que alcanza ribetes lambiscones sobre la colonización alemana sin contrapeso. Es por eso, que el concluyente estudio Colonos. A sangre y fuego (CEIBO, 2024) analiza, descubre y desata las dinámicas de poder de un sector, a costa de la invisibilización de otras experiencias menos convenientes. Estas han sido suprimidas de las narrativas históricas tradicionales, pero que sus consecuencias son una herida legada en la sociedad contemporánea.

Colonos. A sangre y fuego (2024) de Manuel Lagos Mieres. CEIBO ediciones, 340 páginas.


viernes, 26 de abril de 2024

Representaciones lésbicas desde el Taller Literario (2023)

La pandemia detuvo momentáneamente la asociación en los espacios públicos justamente después del estallido social. Desde marzo de 2020, el encierro obligatorio durante casi dos años imprimió en la sociedad un ánimo tedioso y que, a su término, ha afectado gravemente la convivencia en distintos lugares del país. En el intertanto, la construcción de lazos virtuales derivó en la proliferación de múltiples actividades, entre ellas, los talleres literarios. De allí, emergió este libro: Crónicas lesbianas (2023) dirigido por Monserrat Ovalle, y que viene a corroborar la actitud libre, sistemática y la persistencia de los concurrentes, los que tienen en común su diversidad sexual.

El ejemplar lo encontré en la biblioteca de Santiago, que pertenece a la red de bibliotecas públicas del país, y estaba en periodo de exhibición junto a otras obras de editoriales pymes. No obstante, el lector lo podrá encontrar en PDF en la plataforma de difusión del Taller de Lectura Lésbica (https://clublecturalela.wordpress.com/).

Según la mediadora de lectura Monserrat Ovalle, este taller viene desarrollándose desde el 2019 y recoge doce escritos de ficción, entre poemas y relatos. Al igual que la obra, el diseño, diagramación, edición fue realizado en un esfuerzo mancomunado de escritoras como Pau Lorca, Caro Inalaf, Cristi lavín Miquel, Carola Bartola (también con el collage de portada), Lala Aliaga, Ka Quiroz, Ale Cerna, Jeannette Meneses Ulloa, Alicia Morales, Carol Seguel C., Cami Olavarría y por último, Alicia Morales en las ilustraciones. Todas ellas en busca de dialogar y crear, a partir de sus experiencias como disidencias sexo-afectivas que se instalan dentro de un campo político y literario ante la escasa representación del imaginario lésbico.

Todas las autoras desarrollan temáticas literarias juveniles, subversivas o contestarias en busca de libertad y de representación: Pau Lorca con el poema “Patria” y “Soñándote despierta” de  Jeannette Meneses Ulloa, Caro Inalaf en el relato “Más diez”, “las monjas nunca supieron” de Cristi Lavín Miquel, el carrete en discos alternativas en Talcahuano  “Bajo la bola de espejos bailó tu cuerpo precoz” de Lala Aliaga, el testimonio de Cami Olavarría en “Avignolo”, la exploración de lo erótico por parte Alicia Morales en “Lago en llamas” y exploraciones del poliamor-lésbico en “Decisiones” de Ale Cerna, las relaciones imposibles en “Trato de señoritas” de Ka Quiroz.

Así como muchas publicaciones o antologías que se lanzan después de encontrarse en talleres literarios, Crónicas lesbianas (2023) es una obra que impulsa el ejercicio creativo de una probable camada de escritoras que disponen, inauguralmente, su experiencia de vida en tanto disidencia. De perseverar en la elaboración y divulgación literaria esperemos que vayan perfeccionando la técnica y abran el abanico de temáticas que defienden.


Crónicas lesbianas (2023) VV.AA. Editorial: Ovalle, Monserrat, 60 páginas.





viernes, 7 de enero de 2022

Reseña: Evolución (2021) de Juan Opazo, una lectura que abunda y no daña.

 


Las tramas científicas tienden a quedar atrapadas en el género del paper, debido a la estructura del artículo académico y el lenguaje técnico no permite la búsqueda de la fruición lectora. No es poca la gente que interpela que la difusión del conocimiento se ha convertido en una élite afectando los diversos intereses de lectores/as.

Evolución. Un presente continuo (2021) de Juan Opazo presenta un conciso volumen que explica procesos biológicos relativos a la Evolución, con el propósito de “mostrar de manera simple aspectos fundamentales de evolución y la evidencia que la apoya” arguye. Asimismo, asume que el concepto “es bien conocido, pero no lo suficientemente entendido”. Para ello construye un relato progresivo y congruente dividido en varias piezas pequeñas con ilustraciones de Felipe Serrano.

Este libro transita por la teoría de la evolución, la selección natural en tanto, fuerza evolutiva que surgen especies por condiciones de adaptación, pero para que sucedan estos cambios ocurren tras millones de años y varias generaciones posteriores. Por lo mismo, registros fósiles encontrados en Latinoamérica son fundamentales para señalar que las serpientes se han ido adaptando con el tiempo; pasando de ser reptiles de cuatro patas, a dos y actualmente, no las necesitan.

De igual modo ocurre con los cetáceos. Se han descubierto fósiles de hace 50 millones de años, que vivían en la tierra y tenían el orificio respiratorio (espiráculo) en la parte de adelante como los gatos y perros. Con el paso del tiempo, la reproducción y evolución ha hecho lo suyo, donde lo aludido ha sido alterado hasta tener el espiráculo tal como lo tienen los delfines y las ballenas hoy en día. No se menciona específicamente qué motiva a estos animales a modificar comportamientos o hábitat, pero estas transformaciones representan una adecuación de dichas familias en el ecosistema.

En el capítulo de selección natural, el autor ejemplifica con ratones de pelaje blanco y otros de negro. Es decir, la reproducción de una camada varía dependiendo de las necesidades de la especie con el entorno. Para que la siguiente generación sobreviva a los depredadores, aquellos que tengan habilidades de mayor camuflaje tendrán una mayor proporción con respecto a los otros. En otras palabras: la necesidad de adaptarse o morir.

En el segmento de ¿cómo se originan las especies?, se ejemplifica con lagartijas porque cuando son distanciados de forma natural, cada grupo irá modificando a través de generaciones a tal punto que no se puedan reconocer entre ellas, originando dos especies distintas.

De lo anterior, el segmento más interesante es el árbol de la vida del ser humano, puesto que se aclaran y determinan apreciaciones: el ser humano está emparentado principalmente con los chimpancés. Sin embargo, dado que en algún momento hace millones de años, cada especie se ha adaptado de manera independiente al medio ambiente. Por lo que, “los humanos no evolucionamos a partir de los chimpancés, ni los chimpancés a partir de los humanos” (40). Además, es importante destacar que los gorilas, chimpancés, los seres humanos y los orangutanes tienen alto grado de parentesco y, de momento, no se indica registro fósil en el árbol de la vida.

El autor concluye el capítulo afirmando que existe un error del pensamiento antropocéntrico dice que los seres humanos somos el grupo más evolucionado, lo que no es preciso, porque cada una de las actuales especies tienen un proceso evolutivo propio debido a las circunstancias y necesidades en el ecosistema.

Por la condición de breviario, que se entiende como resumen breve de una materia amplia, existen dos debilidades: el antecedente histórico y bibliográfico. El primero es la escasa amplitud del dato de Charles Darwin y su paso por Valdivia en 1835 cuando ocurre el terremoto. Bien pudo haber sido un relato extendido y no haber quedado como mera referencia. Si bien la obra dialoga principalmente con el  autor del origen de las especies, no sucede lo mismo con las autoras. No se genera un tejido con las investigadoras, ni conversación sobre los aportes científicos, ellas son dejadas en una sección aparte en un marco anexo y referencial.

Es necesario mencionar que en la presente edición contiene errores: la palabra “cuidad” por ciudad, “antrópocéntrico” que trae dos tildes. El tercer error induce a confusión porque el índice afirma: “Mujeres en la ciencia del siglo XXI”, pero en el capítulo y el contenido idóneo se titula “Mujeres en la ciencia del siglo XIX”.

Enfrentado a las vicisitudes de las charlas masivas muy en boga en los últimos años, el dr. en Ciencias Biológicas Juan Opazo concreta una adecuación a la investigación que realiza en busca de promover el conocimiento científico. Lo mismo sucede con parte del catálogo de la editorial de la Universidad Austral de Chile, en la que la serie “pipetas” se vincula con la sociedad y mayormente con un público ávido por tomar interés sobre la naturaleza y los cambios.

Evolución (2021) es una lectura que abunda y no daña, porque es un relato esclarecedor  de procesos de adaptación de los seres que habitan el planeta tierra. Dando cuenta que la costumbre de los humanos provocando el actual escenario del cambio climático, interviene directamente en las formas de vida de los animales en un ecosistema que se altera permanentemente.

 

jueves, 2 de diciembre de 2021

Reseña: La soberanía chilena no se escribe sin las mujeres.

Reseña aparecida en CienciaenChile.cl


Antártica: relatos de exploradoras en el corazón del planeta (2021) es el viaje de la periodista Nadia Politis, donde navega a bordo del buque Marinero Fuentealba de la Armada de Chile para intentar cruzar el círculo polar antártico. Durante la travesía construye perfiles con un tono afable sobre cincuenta y tres viajeras de distintas edades, profesiones y procedencias. Ellas abordan la vida cotidiana, el clima gélido, la relación con la flora y fauna del paisaje austral.

El acento que utiliza para este libro para retratar a las mujeres es la persistencia y la pasión en actividades, en las que han sido pioneras como el buceo o desarrollando altas preguntas desde diversos enfoques: bióloga marina, oceanógrafa, paleobotánica, ingenieras forestales, pilotos, escritoras, escultoras, pianistas, ecoturismo, ecóloga, periodistas, oficiales de marina, médico, sismólogas, biólogas, estudiantes, físicas, físicas espaciales, profesoras, nadadoras, abogadas, meteorólogas y astrofotógrafas. Muchas de ellas, están alertan sobre el fenómeno actual y, desde el extremo austral del planeta, están a la vanguardia, interviniendo en las decisiones políticas que las superpotencias debiesen tomar para resguardar a las futuras generaciones.

Al comenzar el libro, la autora nos presenta la investigación que hizo sobre mujeres pioneras en llegar, observar y/o caminar al mencionado continente. Las que destacan la noruega Ingrid (Dahl) Christensen entre 1931 y 1936, Caroline Mikkelsen en 1935, la señora Betsy Rasmusen a bordo del ballenero que capitaneaba el esposo Adolfo Amandus Andressen y por último, Rosa “Miti” Markmann, Sylvia y Rosa González Markmann, esposa e hijas del presidente González Videla, quienes en la comitiva presidencial de 1948 hacen soberanía en el territorio austral.

El presente ejemplar da cuenta de las palabras de la hija mayor, Sylvia González Markmann, quien invita a las nuevas generaciones a que se hagan parte de esta aventura: “Las niñas tienen que cumplir sus sueños (…) para cualquier mujer científica es una gran oportunidad poder trabajar allí y descubrir todo lo que puede entregarnos ese gran continente helado”.

Politis conjuga en ocho capítulos la crónica, el relato, las entrevistas, las imágenes y otros detalles a modo de bitácora expedicionaria con gran dinamismo para los lectores. En el primer capítulo: “la exploración polar” presenta a Ana Campos González, autora de la novela biográfica de su abuela “Miti” Markmann. Pamela Olmedo Rojas bióloga marina y buzo científico. Leyla Cárdenas Tavie identifica especies que invaden la biodiversidad del continente frío producto del cambio climático y, fue la primera década de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh). La ecofisióloga Angélica Casanova-Katny estudia los musgos y los líquenes que son afectados por la contaminación mundial.

En el segundo capítulo: “viviendo el sueño”, se declara la importancia de promover el conocimiento sobre el frío territorio, debido a la pertinencia que significa las modificaciones ecológicas que impactan a nivel mundial. Entonces, en esta sección agrupa a las primeras científicas en estudiar los microorganismos de musgos y líquenes, Wanda Quilhot Palma; la experiencia de la paleobotánica Teresa Torres González que acumula veinte viajes de estudio; la estudiante de bioquímica Josefina Jorquera Faúndez saca boleto para viajar tras ganar el segundo lugar en la Feria Antártica Escolar (FAE), presentando la investigación sobre la abundancia de la estrella de mar en aquel sector y ampliando la escasa bibliografía existente. La doctora en Ciencias Forestales Patricia Sáez Delgado estudia el retroceso de las masas de hielo que afectan al pasto y clavel. El incremento -propone- en las temperaturas podrían tener mayores efectos biológicos durante la noche que en el día. Sara Ulloa Villalobos vivió durante más de un año en isla Rey Jorge junto a su esposo y dos hijos. De acuerdo a la entrevista, Sara afirma que el encierro polar y el confinamiento en pandemia “no ha sido tan terrible, aunque sí extraño tener una bonita vista. Allá podías ver la había o la ventisca que golpeaba la ventana”.

En el capítulo tercero: “Conciencia Antártica”, Nadia Politis afirma que se fortalece la idea de la cooperación internacional, la protección del medioambiente y el interés por el desarrollo del conocimiento. En efecto, la brasilera Juliana Vianna estudia los distintos pingüinos y establece que ellos no siempre han estado allí, sino que, es una especie que migró en algún momento desde zonas más cálidas. En la misma área, Isidora Mura Jornet estudia la disminución de colonias de pingüinos barbijos debido al cambio climático y a la extracción indiscriminada de su alimento, el krill. Andrea Piñones Valenzuela es oceanógrafa y estudia la migración de la foca cangrejera en busca del krill. Angie Díaz Lorca es bióloga marina y tiene la capacidad de manipular la malla cuando deben cazar y liberar a aves salvajes como skúas y petreles. Esta última entrevista, destaca que la científica abrió el camino para que mujeres chilenas hagan buzo en la Antártica, asunto que ha ido cambiando desde el 2006.

El capítulo cuarto, pertenece a las reporteras, periodistas o camarógrafas tanto nacionales como internacionales que abordan con premura o dan cabida para difundir las ciencias. Acaso, de las manifestaciones más interesantes es la de Marisol Retamal González que responde acerca sobre el concepto de la buena periodista: “hay que tener pasión por informar. Pasión por la verdad, por la precisión, y siempre hay que tratar de ponerse en el lugar del lector o lectora”.

En el capítulo quinto, “científicas y uniformadas” se vislumbra la importancia de las Fuerzas Armadas para desarrollar la logística y traslado de las examinadoras. En el capítulo se destaca a la botera de naves menores Dayana Cañón Ulloa, la oficial de guardia Francisca Peñaylillo Arancibia encargada de cumplir con la navegación en una ruta inestable y la piloto militar Valentina Troncoso Santander, quienes en mayor o menor medida sortean lo voluble y desafiante que es el territorio antártico.

El capítulo sexto, “cruzar el círculo polar antártico”, es la división más importante, porque el viaje llega al objetivo es cruzar el círculo polar y trabajar en la estación científica Glaciar Unión durante noviembre a enero. Rescatamos a Jenny Blamey Alegría y Cecilia Pérez Barrientos, son parte de un grupo mayor, porque nos cuentan la preparación de alta montaña que tuvieron para enfrentar bajas temperaturas y relatar el fenómeno climático que acontece en aquella región.

El armado del séptimo capítulo, “nuestra antártica interior”, da cuenta de espacios mayormente creativos, personas como Katia Macías Díaz que participa en programas junto a otros líderes del extremo sur para promover valores y consciencia sobre aquel lugar. El volumen también registra a las ganadoras de la Feria Antártica Escolar (FAE) 2018, una de las tres, Katalina (20 años) declara que el desinterés científico procede por un asunto de sesgo.

En el capítulo octavo, “el continente del futuro”, es la sección más diversificada donde observamos perfiles sobre la habilidad musical de la puntarenense Pilar Delgado Ávila, la escritora Violeta Diéguez Rojas y el vínculo a través del libro infantil Violeta en la Antártica, la escultora Paola Vezzani González que simboliza la inventiva con el pueblo yagán (la única mención al pueblo fueguino), y la nadadora de aguas gélidas Bárbara Hernández Huerta que durante el verano del 2022 nadó sin traje protector en el sector del glaciar Leones.

Si bien el contenido de las entrevistas pudo estructurarse con mayor idoneidad al sentido de las secciones, la finalidad de Antártica: relatos de exploradoras en el corazón del planeta (2021) es difundir con perspectiva feminista y ecológica el quehacer científico en la Antártida. Dado que la lista de investigadoras y trabajadoras es amplia representan a la élite del país, también lo son las tesis propuestas y formas de vida en un medio que está cambiando, porque tras esa capa de hielo hay ecosistemas históricos por reconocer y seguir escribiendo.

 

 

Ficha técnica

Antártica: relatos de exploradoras en el corazón del planeta

Nadia Politis

2021

148 páginas

Proyecto financiado por el programa Ciencia Pública, del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, y cuenta con el apoyo del Instituto Antártico Chileno (INACh), y las municipalidades de Santiago y Punta Arenas.

sábado, 29 de agosto de 2020

Reseña: Guía de Campo Hongos de Chile II (2018) Giuliana Furci

 


Reseña: Guía de Campo Hongos de Chile II: un libro interactivo.

 

Llegué a la guía de campo llamada Hongos de Chile II (2018) de la fundación Fungi, después de ver una noticia sobre la finalización de la producción cinematográfica película “Folil”, donde se visibiliza el mundo de los hongos y lo mapuche en el sur del país. Luego, una amiga comenzó a subir registros fotográficos de la temporada en redes sociales. De igual modo, el mundo científico dejó su aislamiento para participar en la difusión de sus conocimientos, y permitir que el mundo fungi estén fuera del imaginario alucinógeno o la dieta comestible de las personas.

Guía de Campo Hongos de Chile II (2018) es un manual que concentra esfuerzos y colaboraciones de científicos para establecer parámetros mínimos que abordan las manifestaciones fúngicas chilenas en el suelo, la madera y otros. Sin embargo, como cada instructivo que aborde la flora, esta siempre está limitada a un tiempo y es necesario aclarar que “la ingesta de especies aquí descritas como comestibles es de entera responsabilidad del lector y recolector”.

En términos generales de la maquinaria del ecosistema, los hongos funcionan como recicladores por excelencia de la materia orgánica, colaborando en la descomposición de materia viva en prácticamente todos los ciclos biológicos del planeta. Es decir, se alimenta en el lugar donde se encuentra, y también proporciona nutrientes.

Clasificar la naturaleza ha sido problemático debido a la movilidad biológica, pero según el Dr. Francisco Kuhar, el reino de los hongos es un intersticio de la biodiversidad porque no se les consideran plantas por no hacer fotosíntesis, pero también existen otras que se les considera como tales sin lograrlo. Por otro lado, los estudiosos han considerado investigar mediante rasgos comunes el origen de estas especies, ya que las ramas de las plantas y hongos se han ido alejando sustancialmente. En esta obra, lo que se hace es clasificar los diferentes grupos de hongos a través de la observación de la forma, el color, tomar medidas de su tamaño y el tipo de recubrimiento de las esporas que son características taxonómicas.

En la etapa de recolección es necesario utilizar un canasto de mimbre ya que permite la dispersión de las esporas. Además, contar con buenas guías de campo y saber tomar una esporada. Por ejemplo, se necesita pala o cuchillo para desenterrar la base de la seta, no recolectar ejemplares muy jóvenes o muy maduros, dejar los restos de materia orgánica no deseados en el lugar, fotografiar el lugar de la recolección y los que estén cerca, utilizar bolsas de aluminio o de papel encerado para envolverlos, bolsas de papel para almacenar el material reunido, entre otros (52-53).

Según da cuenta la dra. María Alice Neves, los hongos se alimentan por absorción y para eso necesitan descomponer en terreno abierto su alimento antes de ingerir. Se considera que la eficacia es tan alta que existen hongos para descomponer cada uno de los elementos de la tabla periódica, creados por el hombre, incluyendo elementos radioactivos (22). No obstante, la rápida delimitación de los ecosistemas y el aumento de los contaminantes humanos hacen cada vez más lento el proceso fungi.

Desde el cambio de siglo, Giuliana Furci George-Nascimento (Londres, 1978) ha focalizado sus estudios en la micología y en el área de conservación. Esto ha permitido que la científica realice un trabajo colaborativo con personas mundialmente destacadas en esta área. Por lo que observamos un activismo ecológico y legislativo pertinente en busca de protección al medioambiente.

Guía de Campo Hongos de Chile II es un volumen sobresaliente que fortalece la relación de la académica con la sociedad, permitiendo reconocer los elementos básicos para una población que convive y desconoce el reino fungi. Asimismo, se observa el amor y la fascinación de micólogos que luchan desde los estudios universitarios, como campo de lucha por la protección de los bosques. De paso, nos evitamos tener protagonistas anacrónicos que comen bayas venenosas en Hacia rutas Salvajes (1995) de Jon Krakauer.

Guía de Campo Hongos de Chile II. Giuliana Furci George-Nascimento. Fundación Fungi, 2018, 320 páginas.

Reseña: Feminismo obrero en Chile (2019) Manuel Lagos Mieres

 




Lucha y movilización del feminismo obrero.

 

Feminismo obrero en Chile (2019) de Manuel Lagos Mieres es el largo camino historiográfico sobre el anarquismo en Chile. En este volumen de 394 páginas describe, analiza y posiciona la situación de la mujer chilena desamparada, madre de huachos, violentada o siendo parte de familias precarizadas, y que vieron en el anarquismo de finales de siglo XIX y principios del XX, una herramienta de colectivización emancipatoria.

El historiador trabaja en ocho aristas donde la educación y la reflexión son la clave para disentir sobre las normas impuestas: primero, el progreso y la modernización de las ciudades; segundo, propagación del anarquismo en las ciudades y sus aportes; tercero, la apertura de la escena cultural de las mujeres; cuarto, la organización obrera, la distancia con los sectores conservadores y alianzas con sus semejantes; quinto, los sindicatos y las movilizaciones durante la década del veinte; sexto, la avanzada cultura feminista; séptimo, el discurso anarquista en la lucha contra el alcohol y la prostitución; y, por último, la salud y los cambios en la práctica sexual.

Es así, en términos ideológicos, el anarquismo señala que lo consciente determina lo material, por lo que comprende la existencia de la filosofía del cotidiano y de la transformación individual para luego cambiar la sociedad. Es decir, no existe revolución que pueda movilizar a otros, si estos cambios no parten de uno mismo, ya sea en nuestras prácticas sociales como amorosas y sexuales.

De acuerdo a los actuales, las visualizaciones son mayores, me refiero a que no existe un tipo de feminismo determinado, sino que las formas en que las personas se relacionan producen su autonomía entre ellas. Problemática que todavía es un campo abierto e irresoluto. De tal manera que, la reciente obra se instala desde la clase social más excluida, otorgando amplia dimensión a las condiciones de hacinamiento, de salud, laborales, además de configurar el impulso, las discusiones y reformas de temas prioritarios en la organización obrera anarquista.

En la emergencia y el desarrollo de las crisis que abordan lo político, lo económico y social, estos ocupan un espacio importante en el sistema de vida de las personas, porque entran en cuestionamiento con el presente, aflorando otros modos de habitar y representaciones que van teniendo mayor acogida en la población. Además, Lagos Mieres afirma que es recurrente que, en tiempos de revueltas, sean las mujeres quienes sean el cimiento de organización frente a los conflictos sociales.

En este tipo de familias existía una alta natalidad y mortalidad, las que tuvieron que acomodarse en conventillos de la manera que pudieran provocando hacinamiento, mientras tanto, las obreras transitaban (y transitan) por un doble trabajo, ya sea dentro del hogar o en el trabajo asalariado. En aquellos lugares corrían los ratones por las vigas y el bracero era el sistema de calefacción, nuestras madres ocupaban y socializaban las áreas comunes del lavado en artesas, mientras que, la infancia jugaba al lado de los desagües que daban a las acequias repletas de basura y excrementos. Debido a que, comienzos del siglo XX, el alcantarillado estaba reservado para las calles vinculadas al comercio.

Por otro lado, las mujeres cumplían labores como bordadoras, matronas, lavanderas, costureras, tejedoras o empleadas domésticas, pero también estuvieron en sectores manufactureros, agricultura, transporte, entre otros. En tanto que, en los sectores industriales se observa una mayor discriminación en el pago de los salarios, es decir, las mismas tareas entre hombres y mujeres eran pagadas de manera desigual. Por lo que el autor muestra que este es un problema cultural que atraviesa siglos sin transformar y que es sustentado por los empresarios con el fin de abaratar costos.

En el campo de educación, los niños proletarios no tenían enseñanza escolarizada, siendo muy pocos los que completaban seis años en la básica y prácticamente nadie cursaba la secundaria. En cambio, la mayoría de las niñas se ocupaban del cuidado y trabajo doméstico. Entonces, cualquier forma de emerger se veía impedida socialmente. Incluso así, la instrucción ha sido el pilar fundamental para el avance de la liberación y era recurrente abordar estas temáticas tanto en las obras culturales como en los periódicos de Santiago y Valparaíso.

Finalmente, el estudio y la aparición de la obra Feminismo obrero en Chile. Orígenes, experiencias y dificultades, 1890-1930 grafica el esfuerzo de autoedición, que no parece antojadiza en su perspectiva contemporánea, porque revitaliza la discusión con una robusta bibliografía sobre el campo y el ejercicio de las ideas, las que están encarnadas en la omisión de quienes escriben Historia del país.

Lagos Mieres, Manuel. Feminismo obrero en Chile. Orígenes, experiencias y dificultades, 1890-1930. Autoedición: 2019, 394 páginas.

Reseña: Aborto libre. Materiales para la lucha y la discusión en Chile (2019).


 


“Gracias por venir, pero no puedo con esto.

No me hace feliz, vuelve a descansar”

expresión referida por una mujer

después de haberse practicado el aborto en Chile, 2019.

 

El tema del aborto no es un asunto privativo de las clases burguesas, sino de libertades civiles femeninas. Históricamente el país logró mejoras en las prácticas, pero que retrocedió sustancialmente con el golpe de Estado. Tras esto, el procedimiento ha sido omitido y precarizado, pero que actualmente, ha ido evolucionando y visibilizando por las movilizaciones feministas desde el siglo XXI.

Lejos del enjuiciamiento y exceso de tradicionalismo medieval, el acto de abortar no solo es peligroso realizarlo, sino que para la persona es una carga emocional potente. Puesto que, antes de los tres meses, el cuerpo femenino se prepara para recibir a una criatura y se evidencia un embrión que no tiene discernimiento y biológicamente, está en un incipiente desarrollo. Por nuestra parte, es difícil alcanzar a dimensionar este trance en sus distintos niveles, y nuestro lugar debiese ser de máximo apoyo.

Aborto libre. Materiales para la lucha y la discusión en Chile (2019) es un volumen de 183 páginas, compilado por la © doctora en Filosofía de la U. de Chile, Karen Glavic, donde reúne diez perspectivas ensayísticas. Entre las autoras encontramos: feministas, filósofas, torturadas políticas, historiadoras, abogadas, sociólogas, políticas, psicólogas, psicoanalistas, matronas y activistas, las que asedian los últimos años de movilizaciones feministas en el mapa geopolítico.

La doctora en filosofía (UMCE) Alejandra Castillo, comprende las contradicciones chilenas como fracciones dominantes: la católica conservadora y otra, neoliberal. La primera pertenece a la religión, en ellas, las iglesias instalan la idea de que el ejercicio del aborto es instauran sobre las mujeres la percepción bíblica de que el aborto corresponde a aquellas malas mujeres pobres puesto que practican un libertinaje prohibido. Mientras que la segunda, el mercado permite la participación de las mujeres desde perspectivas heteronormadas y reproductivas. A partir de estas bases, el aborto libre es el lugar de una transformación radical y necesaria que superan las fracciones dominantes. Entonces, el aborto libre no solamente es la determinación de la mujer sobre su propio cuerpo, sino también, “una política de la alteración del orden heternormado y reproductivo” (48).

La expresa política durante la dictadura chilena y medica María Isabel Matamala Vivaldi, afirma que la nula consideración durante el período posdictatorial permitió el escaso avance, y sostiene que los obstáculos son “expresiones del biopoder que (…) imponen obediencia al mandato patriarcal de maternidad obligatoria” (51). De lo anterior, la autora instala una seria de problemáticas que impidieron que se ampliara la ley 21.030 que consiste en la “despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales”: desde la objeción de conciencia desde máximas fundamentalistas, la política del consenso, falta de estrategia a la avanzada reaccionaria, ausencia de temas sexuales y reproductivos en las aulas universitarias, falta de diálogos con las poblaciones en busca de apropiación de poder para ejercerlo, falta de diálogo de la presidenta con los movimientos feministas, los discursos misóginos, y la intervención estatal a través de protocolos de objeción de conciencia desde el ministerio de salud son los derroteros que impiden que las luchas feministas avancen.

Hillary Hiner dra. en Historia y Lieta Vivaldi abogada ambas por la Universidad de Chile, realizan un breve recorrido histórico de las luchas feministas correspondientes a las burguesías ilustradas en las tertulias del siglo XX. Para luego continuar con las articulaciones y movilizaciones feministas desde cambio de siglo: “Para las que estudiamos en la década del 2000, las demandas feministas eran muy difíciles de plantear: eran consideradas o ya superadas por una supuesta igualdad o bien ajenas a las prioridades estudiantiles” (80). Esto es, la lucha por el aborto dentro de la academia marca un avance concreto en las líneas del cambio cultural universitario y convergente dentro de las líneas democráticas del consenso. Este capítulo de alto interés, queda al debe debido a la incapacidad del grueso movilizador de realizar experiencias en las poblaciones y con las clases populares, lugares fundamentales para introducir la transformación feminista.

La feminista y socióloga Angela Erpel Jara, muestra el trabajo activo y coordinado de grupos de mujeres por llenar el vacío del campo de lucha: algunas plantearon la apertura y el fortalecimiento del rol del Estado, otras adscribieron a grupos de abogacía, apelando a la incidencia directa en las agendas políticas de los países, y grupos autónomos que plantearon tomar el aborto por mano propia y gestionar directamente, desde grupos feministas, el acceso al aborto seguro (99).

La diputada del Partido Comunes (FA) Camila Rojas Valderrama y la feminista Macarena Castañeda por el mismo partido, se instalan desde el marxismo feminista (y algunas referencias a Federici) para esquematizar la producción de la vida y el lugar que ha sido posicionado la mujer en Chile: “el ser mujer dentro de dicho marco y la producción política de lo femenino, es cuando la lucha por el aborto puede tomar la potencialidad de reapropiación de la capacidad reproductiva de nuestros cuerpos e interpelar directamente al modelo de desarrollo” (107). Asimismo, hacen un llamado a la continuar movilización social para conseguir la justicia social.

La psicoanalista Constanza Michelson pone el acento a partir del lema: “yo aborto porque hago lo que quiero con mi cuerpo”, para luego salir del campo de la literalidad donde problematiza los campos de acción de la mujer sobre la decisión de una existencia, porque el aborto es una cuestión de clase social y de rango etario. En síntesis, la ilegalidad del aborto es la criminalización de la educación o el miedo al libertinaje sentimental-sexual. Cuando este enjuiciamiento cambie, la sociedad cambiará considerando a “las mujeres como sujetos, quienes podemos elegir una existencia, que no es lo mismo que hacer lo que uno quiera” (124).

A pesar de que las demandas feministas han tenido alta resonancia social, la política de los consensos limitó los objetivos de la ley, lo que corresponde a una restringida transformación en las estructuras institucionales y derivando a una resistencia activa de los sectores conservadores. La matrona (UCh) Pamela Eguiguren cuestiona la objeción de conciencia de los gineco-obstetras quienes desde su anacronía representan el último bastión de resistencia cultural y política en la instalación de la ley sobre el aborto en tres causales: riesgo vital de la mujer, inviabilidad fetal y violación. Ella, enfatiza de que la objeción de conciencia es la expresión del individualismo y una falta a las obligaciones sociales demandadas en las leyes de la república (130).

A partir del fundamentalismo de Jaime Guzmán y los consensos de la Concertación en el presente tema se ha postergado la salud de las mujeres. La feminista, psicóloga y psicoanalista Paula Sáez Arellano, reflexiona sobre la ley de aborto en tres causales es un avance, la autora señala que es ley muerta: “la ley de despenalización del aborto pasa a ser paradojal: en su contenido manifiesto autoriza el aborto, pero en su contenido latente, lo niega” (162). Tras esto, aparece un intersticio durante la negociación legislativa, pues emerge el programa de acompañamiento estatal. De modo que funciona como institucional con conciencia para defender el embrión. Entre ellos aparecen “el aborto nunca es deseable” y “en consecuencia, el Estado debe generar las condiciones que eviten que las mujeres enfrentadas a las 3 causales definidas aborten” (165). La autora concluye que la mujer solo es considerada digna de respeto en sus derechos en calidad de víctima comprobable, de lo contrario se le considera victimaria (174). Por lo que todavía queda mucho por luchar.

La activista, docente e investigadora Ruth Zurbriggen presenta un relato en el acompañamiento del proceso del aborto. La angustia, tomar la decisión, la desesperación, la incertidumbre, los miedos y el dolor son la constante en miles de abortos anuales. Pese a que el resultado fue positivo, el aborto es y seguirá siendo un acto punitivo donde las mujeres se deben tener unas a otras.

Aborto libre. Materiales para la lucha y la discusión en Chile (2019) tiene en su valía la calidad y heterogeneidad de los ensayos de las autoras donde cumplen con instalar distintas aristas sobre el derecho a abortar. Por tanto, es un aporte intelectual, en la búsqueda de dar razón y discusión a la autodeterminación de los cuerpos.