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sábado, 17 de agosto de 2024

[Crítica de cine]: Materiales del Cine Documental sobre el Canto Nuevo en La sombra del canto (2016) de Antonio Carrillo


(El título original de esta presentación es “Memoria, Archivo y Política en el cine documental de La sombra del canto (2016) de Antonio Carrillo” y fue presentado en la mesa 2: “Memorias y archivos recobrados” dentro de las Jornadas de Cine: Experiencias en torno a los archivos organizadas por Cineteca Nacional y la Escuela de Cine de la UDP. Lo que el lector leerá a continuación es un resumen adaptado dentro de un trabajo mayor).

 


El presente trabajo analiza el cine documental de “La sombra del canto” (2016) de Antonio Carrillo, donde utiliza una serie de materialidades como entrevistas, testimonios, imágenes de archivo, carátulas de casete y presentaciones musicales que dan cuenta de un marco histórico y de resistencia cultural perteneciente al Canto Nuevo chileno. Así, el director examina dicho fenómeno musical en el Chile de la censura, de los silencios y del soplonaje civil, mientras se realizaban y se celebraban mecanismos de difusión.

El mencionado documental visibiliza el movimiento cultural y de resistencia del Canto Nuevo en la dictadura Civil Militar. Este se considera como un colectivo de artistas presentes en músicos, tales como: Eduardo Peralta, Schwenke y Nilo y Santiago del Nuevo Extremo; medios de difusión como la Revista La Bicicleta con Eduardo Yentzen y Álvaro Godoy, y Miguel Davagnino locutor del espacio radial Nuestro Canto; los espacios, lugares o encuentros de difusión en el Café del cerro de Mario Navarro y Marjorie Kusch; y el respaldo del sello discográfico Alerce de Ricardo García y con el relato en cámara de su hija Viviana Larrea.

I.- Como si tuviese un sino trágico, el documental abre con la romería a Nelson Schwenke de Calle Francisco Bilbao con Ricardo Lyon de Providencia donde observamos a Marcelo Nilo abrazado a alguien y a un grupo de personas cantando la canción del dúo valdiviano: “El viaje”. Enseguida cambia la escena tomando del archivo imágenes sobre el Golpe de Estado chileno movilizándose por Santiago, haciendo control de identidad y manteniendo cautivas a personas en el suelo metralleta en mano. Es 1981, y las imágenes nos llevan a un Santiago moderno, opaco sí colorido también, y de fondo la canción A mi ciudad de Santiago del Nuevo Extremo: “Quién me ayudaría/ A desarmar tu historia antigua/ Y a pedazos volverte a conquistar/ Una ciudad quiero tener/ Para todos construida/ Y que alimente a quien la quiera habitar/ Santiago, no has querido ser el centro”. Habla Álvaro Godoy de la revista “La bicicleta”.



II.- La intervención de EEUU en las políticas internas de países del cono sur durante la Guerra Fría, permitió la coordinación de modelos políticos y militares donde se implementaban prácticas represivas en aquellas personas que pensaban distinto, y hoy se le conoce como El Plan Cóndor. Como lo exhibe Costa Gravas en la película Estado de Sitio (1972).

Las dictaduras impactaron social y culturalmente, pero el caso chileno tiene un componente singular y que aparece descrito en el libro El Golpe Estético. Dictadura Militar En Chile 1973 – 1989 (2012) de Luis Hernán Errázuriz y Gonzalo Leiva. En él se refiere a la misión del régimen civil militar al imponer su ideología: destruir el legado marxista o desmantelar cualquier ápice del proyecto socio-político-cultural de la Unidad Popular, y la campaña de restauración apelando el nacionalismo.

Uno de las primeras directrices en el marco cultural era que la marginación y el exilio de la Nueva Canción Chilena, es decir, tanto Quilapayun como Inti Illimani, quienes estaban en la gira europea tenían prohibido el reingreso. No acatar las órdenes significaba que les podría suceder lo mismo que a Víctor Jara, cuando los militares lo arrestaron, lo asesinaron con alevosía y dejaron el cuerpo en la vía pública para aumentar el temor en la población.

De este modo, cualquier música asociada a la Unidad Popular como el folclor, el charango y la zampoña fueron apartados del nuevo marco institucional. Prontamente, hubo excepciones a la regla porque los músicos de Barroco Andino buscaron una estrategia para seguir haciendo música y para ello, combinaron la música docta con instrumentos andinos tanto en el álbum homónimo de 1974, Bach (1975) e In camera (1976).

Las nuevas generaciones que estaban viviendo la juventud en dictadura comenzaron a construir redes en Santiago bajo el alero de una Iglesia Católica, bajo la visión del cardenal Raúl Silva Henríquez, con una impronta social y de respeto a los DDHH. Este sentido de comunidad permitió que se realicen diversos eventos y conciertos folclóricas con el símbolo de la paloma de la paz.



III.- En el caso que nos compete La sombra del canto (2016), el documental es un gesto de rescate de memoria y archivo, de arqueología donde emerge el testimonio de protagonistas que se aunaron colectivamente hacia un frente cultural contra la dictadura. Es decir, según entrevistas realizadas por el director Antonio Carrillo (Perrearte, 2016), indica que una de las motivaciones para hacer este registro audiovisual está vinculada a la Memoria y al Archivo: “la idea de traficar la música de casete en casete me emocionó mucho. Siento que había una enorme necesidad de comunicarse, de entregar un mensaje, ese que la dictadura con su maquinaría impedía a toda costa”. Desde la materialidad que significaron los casetes, dentro de los objetos residuales existía un mensaje que dada las circunstancias era casi una información secreta.

En este mismo sentido, Antonio Carrillo indaga en los objetos del recuerdo donde todavía existen materialidades vinculadas con afectos que sin lugar a dudas es parte de un contexto histórico complejo y que ha marcado el tiempo de sus padres. Ahora bien, la interacción de las piezas archivadas está asociada gradualmente con el ánimo de la época de tono grisáceo y ciertamente con la muerte. En ellos contienen una imagen y sensibilidades de un tiempo pasado distinto al presente y que se desea recuperar del olvido.

La promoción del presente documental permite que estos discursos que permanecieron fuera de la hegemonía comunicacional continúen generando resistencia debido al cambio en el ambiente político desde la transición hasta nuestros días. En el mismo sentido, Valeria Valenzuela (2011) afirma que:

“Documentales auto-referenciales han ocupado cada vez más el escenario del documental contemporáneo. En América Latina, muchos de ellos utilizan la narración subjetiva para tratar cuestiones de memoria, generalmente relacionadas con la experiencia colectiva de las dictaduras militares sufridas en una buena parte de estos países. El uso del testimonio como forma de denuncia de arbitrariedades y la valorización de la experiencia individual sirve, en estos casos, para establecer redes y pensar la memoria en términos no sólo colectivos, sino que también históricos”.

Los recuerdos comunes y transversales dentro de nuestra sociedad son la manifestación de una memoria histórica que nos marca y no sólo nos entrega una memoria sensible, sino que también trae una serie de símbolos culturales que determinan quiénes somos y dónde estamos incluidos. De tal manera, que un acontecimiento histórico de alta magnitud y complejidad queda grabado en la membrana de memoria y cristalizado. Lo que viene a ratificar lo dicho por la montajista y realizadora audiovisual Valeria Valenzuela, en “el giro subjetivo del documental latinoamericano” publicado por La Fuga (2011): “Estos filmes abren la discusión sobre lo que debe ser preservado en la memoria colectiva, llevando el discurso al terreno de la disputa por la legitimación de una memoria específica sobre una época determinante en la historia social contemporánea”.


IV.- En este campo de disputa por la memoria, el Canto Nuevo considerado como movimiento cultural nunca ha sido parte del discurso hegemónico pese a que tuvo un sistema de técnico de producción y de difusión, tanto en la transición como en la conmemoración de los cincuenta años del golpe han sido reconocidos y así, todavía se mantienen en una marginalidad o periferia.

En materia de lo que llevamos hablando, Nelly Richard (1998) cita a Tomás Moulian (1997) con que “El consenso es la etapa superior del olvido”, donde señala los mecanismos de la Transición chilena para llevar la fiesta y la administración lo más pleno posible. Esto también significa desmantelar organizaciones subversivas y colectivos artísticos que se articularon para hacerle frente en distintos niveles simbólicos y concretos a la dictadura.

Nelson Schwenke del dúo Schwenke y Nilo, en Canción Valiente (2013) de Marisol García, explica que tan pronto se instaló la nueva administración se dieron cuenta de la postergación: “Sinceramente, nosotros fuimos muchos más marginales durante la transición que bajo la dictadura” (320).  Asimismo, Luis Le-Bert de Santiago del Nuevo Extremo relata cómo vivió el acto de celebración del retorno de la democracia que fue transmitido por los medios de comunicación el 12 de marzo de 1990, afirma que: “El tipo de la radio dice: “Vemos aquí a todos los que cantaron y lucharon por el término de la dictadura”. El tipo describe a los que corren por la cancha, nombra a casi todos mis amigos. Sonaba de fondo “A mi ciudad”. Yo no había sido invitado. Schwenke y Nilo, tampoco” (321).

Los músicos del Canto Nuevo señalan la relegación para con el cambio político que se estaba instalando. Muchas de estas afirmaciones y sensibilidades encontramos en el documental donde la trova urbana de la década del ochenta diagnostica que la cultura no es un tema primordial para el Estado, dado que el Galpón Víctor Jara se mantenía clausurado y la fiesta de la democracia no fue la de la cultura.

En el minuto 39:17 Mario Navarro del Café del cerro indica que: “Uno de los motivos fundamentales por los que cerramos el café, fue pensando que cuando llegaba la democracia, junto a la democracia venía un tremendo florecimiento de la cultura. Un apoyo estatal a todo este movimiento musical que todavía estaban hechos”.

En el minuto 42:52, Marcelo Nilo emplazado desde el Barrio Brasil afirma que “nos han vendido la pesca durante mucho tiempo (…) pero la cultura, era la quinta rueda y sigue siendo. No vemos políticas de desarrollo. Imagínate, mira, aquí está el Galpón Víctor Jara una iniciativa particular y una fundación. Cerrada hace un año y tanto”.

V.- Notas al cierre

De acuerdo a lo que señala el título del documental “La sombra del canto” (2016) de Antonio Carrillo explora en las complejidades de la expresión artística chilena, indaga en aquello que no se está hablando, lo que implica una conexión emocional, cultural y social que está en la penumbra. Y sin que esté presente en cámara observamos una perspectiva crítica y situada sobre las políticas culturales del país.

Archivo, memoria y política están imbricados en la comprensión de este movimiento porque está inserto en la membrana colectiva del país y aún más en la memoria subterránea de la Nación, en los márgenes de la cultura oficial y de los campos de estudio. A pesar de que, en las palabras de los músicos del Canto Nuevo ponen de manifiesto la sensación de marginalidad y exclusión pese de haber sido parte de la lucha y la cultura de resistencia durante el régimen Civil Militar de Pinochet.

El archivo y los distintos materiales significa reconocer su papel activo en la construcción de la memoria individual y colectiva, histórica y social de la comunidad. Los archivos, entonces, no son solo repositorios de información; son escenarios donde se realizan actos de creación de significa que pueden influir con una visión crítica del pasado y en la forma en que Chile se autopercibe, porque son las bases del futuro de una historia posible.

 

Bibliografía

Errázuriz, Luis y Leiva, Gonzalo. El Golpe Estético. Dictadura Militar en Chile 1973-1989, Ocho Libros, 2012.

García, Marisol. Canción valiente: 1960-1989 Tres décadas de canto social y político en Chile (2ª ed.). Ediciones B, 2013.

Halbwachs, M. Los marcos sociales de la memoria. Barcelona: Anthropos, 2004. Impreso. 

Muñoz, Héctor (2016). Antonio Carrillo: “Me emocionó la idea de traficar la música de casete en casete”, Perrera Arte. [Fecha de consulta: 2024-08-15] Disponible en: https://www.perrerarte.cl/antonio-carrillo-me-emociono-la-idea-de-traficar-la-musica-de-casete-en-casete/

Richard, Nelly. Residuos y metáforas. Ensayos de Crítica Cultural sobre el Chile de la Transición. Cuarto Propio, 2001.

Valenzuela, V. (2011). Giro subjetivo en el documental latinoamericano, laFuga, 12. [Fecha de consulta: 2024-08-15] Disponible en: http://2016.lafuga.cl/giro-subjetivo-en-el-documental-latinoamericano/439

Filmografía consultada

   La sombra del canto. Dirigida por Antonio Carrizo, 2016.

lunes, 15 de abril de 2024

La música frente a la dictadura Civil-Militar en CantoBueno (2023)



 Actualmente hay un desequilibrio bibliográfico en relación a los dos grandes fenómenos musicales en Chile: hay bastante sobre la Nueva Canción Chilena y bien poco sobre el Canto Nuevo, desde omisiones hasta menciones de manera lateral. Sin embargo, de a poco la generación que vivió la dictadura en la Región Metropolitana ha ido publicando memorias y registros de resistencia. 

Hace un tiempo apareció en dos tomos la historia del “Café del cerro: miles de voces dirán que no fue en vano” y “arriba del escenario”, un volumen realizado por la periodista María Eugenia Meza y contado por los protagonistas. Una obra relevante que merece una mención porque va de la mano con el productor de la disquera que dio espacio al Canto Nuevo.

En CantoBueno, crónica de una canción (2023) la musicóloga y cantante Patricia Díaz-Inostroza recoge la voz de Carlos Necochea Navarrete, quien trabajó como director artístico y fundador del sello Alerce. Es decir, ambas voces tienen en común la lucha contra la dictadura; ella como artista, y él como productor que dio participación al Canto Nuevo en Chile.

El libro está dividido en dos grandes capítulos. El primero, “No hay revolución sin canciones”, aborda el periodo de crianza, adolescencia y el creciente grado de participación en la Peña de los Parra ubicada en Carmen 340, la implementación del catálogo discográfico “La semilla”, que buscaba producir, vender y distribuir música de aquellos cantantes y autores que hayan pasado por la Peña hasta el golpe militar. 

El segundo, “Pueblo que canta no muere”, con el desmantelamiento del proyecto –en toda dimensión– de la Unidad Popular, el locutor radial Ricardo García le propone a Carlos Necochea formar parte del Sello Alerce y asumir la dirección artística. Así, produce y arma el catálogo del Canto Nuevo (movimiento musical con raíces en la trova cubana y herederos naturales de la Nueva Canción) para darle vida a la resistencia cultural. De esta manera, se relatan las emergencias de diversos grupos musicales, acompañado de revistas, conversaciones, cartas  y gestos de resistencias en el marco histórico que significa el asedio cívico militar. 

Hacia el final el volumen afirma: “aquellos que, además, ejercían la música y el canto profesionalmente necesitaban eso que hace posible que funcione el sector: la cadena de la producción musical y todo su ecosistema; y en esos años la realidad les era adversa. Lo más cercano que tuvieron a esos requerimientos profesionales fue el sello Alerce”, revelan el rol que cumplió la mecánica cultural y que actualmente no ha sido puesta en valor dada su complejidad.

Para una generación que vivió la dictadura Civil-Militar y reflejó el malestar mediante canciones durante un continuo estado de vigilancia policial, CantoBueno (2023) permite profundizar en el testimonio de uno de los forjadores del sello musical más importantes que ha dado el país (paralelo al sello DICAP en su momento), pero que, además, dio un canal de difusión que sorteó la censura de la época.


CantoBueno. Crónica de una canción. Patricia Díaz-Inostroza y Carlos Necochea. Autoedición, 2023, 400 páginas.


jueves, 31 de agosto de 2017

COLUMNA: Schwenke y Nilo, o la resistencia cultural del sur

Tras la muerte de Nelson Schwenke el 22 de junio de 2012, se han suscitado múltiples homenajes en Valdivia, Quillota y Santiago. En todos ellos, es inevitable rememorar los inicios de Schwenke y Nilo, desde 1979, en Valdivia.

Durante los ochentas, Nelson Schwenke entra a estudiar Antropología y Marcelo Nilo, pedagogía en Educación Musical en la Universidad Austral de Chile. En el trajín de la generación quebrada por el golpe militar, se integra Clemente Riedemann, quien sale de la tortura a manos de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) e ingresa a la Universidad a estudiar Antropología. Estos hechos no son fortuitos, están situados en contexto con la dictadura y la imperiosa necesidad de la juventud por superar el toque de queda y ejercer la libertad de expresión. 


Es en el Sur de Chile donde emerge Schwenke & Nilo, pero no fue un grupo aislado sino que el contexto generacional posibilita la aparición del dúo. La existencia de colectivos artísticos que dialogaban críticamente, la vinculación de una u otra manera en un territorio geográfico acotado (X Región de los Lagos y actual XIV Región de Los Ríos), el compañerismo y la solidaridad en estos años de emergencia son algunas características propias de la escena y que se vinculan con lo realizado en años anteriores. En 1964 aparece el Grupo Trilce, durante los ochenta destacan los artistas visuales del Grupo 7, los talleres literarios Aumen; Matra, el Taller Murciélago; Chaicura; Índice, solo por nombrar a algunos. Es importante destacar que esta generación congregada para con el objetivo de construir resistencia frente a los horrores de la dictadura, convergió en Valdivia desde varios lugares del país y muchos de ellos continúan realizando labores creativas y de estudios, ya sea en literatura, artes visuales, edición, música y los DD.HH.
Si bien en Santiago se habla de apagón cultural y del emblemático Café del Cerro, durante aquella época en Valdivia las manifestaciones artísticas eran escasas y coartadas por las autoridades ligadas a la dictadura: los conciertos eran boicoteados por avisos de bomba, hubo exposiciones de artistas visuales que se realizaron en el sótano de la Municipalidad, y el Rector designado destituía académicos y estudiantes que participaban de eventos culturales dentro de la UACh.
Hoy en día sucede algo muy similar. La dictadura neoliberal invisibiliza expresiones culturales, y aquellas que absorbe pertenecen a construcciones que están dentro del perfil de mediatización de la cultura televisiva, ya sea como la cultura entretenida que se basa el contenido reduccionista y produciendo la cultura del desecho, promoviendo un discurso crítico nulo y vacío.

Antes de irse a Santiago, Schwenke & Nilo graban el cassette Elegía por la muerte del chancho (1980), concierto realizado en el ofertorio de la Iglesia Católica de calle Picarte, Valdivia. El respaldo de dicha institución se puede apreciar en fotografías y comentarios realizados por Marcelo Nilo en el documental El sentido de la vida rescatando del olvido nombres que los acompañan en conciertos como Gladys Briceño en chelo, Iván Briceño en teclados, Raimundo Garrido en percusión, Jorge Vio en sonido, Claudio Miranda en viola, Roberto ‘galo’ Arroyo en violín y Clemente Riedemann en las letras, junto a los poetas Sergio Mansilla y Jermaín Flores. También aparecen nombres como Jaime Vivanco, Jaime ‘Chino’ Vásquez, saxofonista y flautista, estos últimos vinculados al Grupo Fulano.

Afiche: Roberto 'galo' Arroyo
Clemente Riedemann señala en el libro El viaje de Schwenke & Nilo: “Entre enero y abril de 1980, trabajamos diría, presionados solo por nuestro propio entusiasmo. Produjimos alrededor de una quincena de canciones de las cuales Nelson y Marcelo seleccionaron doce. El concierto Elegía por la muerte del chancho lo presentamos a fines de abril en un escenario improvisado sobre mesas en el ofertorio de una Iglesia Católica ubicada en calle Picarte. La dirección de asuntos estudiantiles de la UACh nos había quitado, en la víspera, la autorización para celebrar el recital en el interior del campus. El censor político de turno dijo que las canciones eran ‘muy tristes’” (14).

En Santiago, Schwenke y Nilo participan del segundo Festival de la Agrupación Cultural Universitaria (ACU), en el Teatro Caupolicán a fines de 1979. La grata recepción por parte del público del tema “El Viaje” los incita a continuar trabajando con mayor ahínco. En 1983, obtienen el premio Alerce con el tema “Lluvias del sur”. El sello discográfico Alerce, que trabaja con todos los artistas del Canto Nuevo, permite la grabación y distribución de siete discos entre 1983 y 2004, además del DVD recopilatorio Schwenke & Nilo, 30 años, registros de un viaje[1].
Con nueve discos y varias colaboraciones con el Canto Nuevo y la Trova Nacional, Nelson Schwenke y Marcelo Nilo son sin duda uno de los referentes musicales más importantes del Sur de Chile. A través de sus letras, representan no sólo la historia valdiviana de la segunda mitad del siglo XX, sino además el cotidiano vivir de las comunidades sureñas, ligadas a la conversación y al encuentro en torno al calor de la estufa, en permanente convivencia con el mate y las sopaipillas en las casas, dando cuenta de territorios económicamente explotados y fetichizados por quienes invaden durante las vacaciones dichas estancias.
Pese al deceso de Nelson, Schwenke & Nilo se mantiene vigente en los escenarios del país, al margen de los registros televisivos y protegidos con la ternura de los amigos. Continúan tocando en centros culturales y espacios comunitarios como lo han hecho desde siempre.




[1] Schwenke & Nilo Volumen 1 (Alerce, 1983); Schwenke & Nilo Volumen 2 (Alerce, 1986); Schwenke & Nilo Volumen 3 (Alerce, 1988); Schwenke & Nilo Volumen 4 (Alerce, 1990); Schwenke & Nilo Volumen 5 (Alerce, 1993); Schwenke & Nilo Volumen 6 (Alerce. 1997), 20 años. Crónicas de un viaje (Alerce, 2000). Por último, el disco Schwenke & Nilo Volumen 8 (Fondart, 2004)