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viernes, 26 de junio de 2026

Crítica literaria: El regreso de “Torito” Callulaf y otros relatos provincianos (2026) de Jaime Luis Huenún Villa

 La lluvia no da tregua: Jaime Huenún publica sus primeros cuentos sobre cantinas y abandono histórico en El regreso de “Torito” Callulaf y otros relatos provincianos (2026)







Jaime Luis Huenún (Valdivia, 1967) consolida un giro hacia una literatura más personal, donde la memoria y el registro fotográfico se vuelven fundamentales gracias a su propia vivencia como testigo en la Población Nueva Esperanza de Osorno. De hecho, Las crónicas de la nueva esperanza (LOM, 2024) es una prueba de ello: una obra poética que rescata del anonimato los relatos de aquellos sectores precarizados, marginales y olvidados por la estructura oficial.

En esta línea, El regreso de “Torito” Callulaf y otros relatos provincianos (LOM, 2026) contiene 16 cuentos breves o microrrelatos donde el narrador es testigo o escuchó estas historias de barrio periférico desde la segunda mitad del siglo XX. Allí, los personajes están sumidos en la pobreza y la violencia, se reúnen en el bar “Nueva Esperanza” para ahogar sus frustraciones.

Los protagonistas de estos relatos enfrentan el estigma del racismo y los costos de la asimilación forzada en la urbe. Por ejemplo, el caso de Ramiro Huenchún Huenchún (convertido en Raúl Wenner Soto), un joven remiso que huye del cantón de reclutamiento sureño para refugiarse en Santiago. Aunque cambia de identidad en un intento por camuflarse, sus rasgos y su acento sureño lo delatan ante sus compañeros, quienes lo apodan burlescamente “el gringo araucano” o “el hijo mapuche del patrón”.

Por otra parte, rompiendo con los moldes habituales de la literatura nacional, los personajes femeninos emergen como sujetos duros y capaces de enfrentar el entorno hostil. Así lo demuestra la abuela María Abelina Quintupurrai de Barrera, capaz de tomar decisiones drásticas para proteger su huerto, o mejor aún, Chabela Vargas Paichil, una mujer vivaracha y malhablada que domina el código de bares y tugurios, bebiendo a la par de los parroquianos y frenando en seco a cualquiera que intente sobrepasarse.

Es fundamental destacar el realismo sucio que despliega el autor: una prosa áspera y contenida que apuesta por la riqueza del lenguaje coloquial sureño. Así lo demuestran pasajes como “Volvía yo del liceo mojado como un tiuque cuando la vi…”, o el retrato de Chabela Vargas Paichil contando billetes que “prontamente introdujo entre sus orondas pechugas”. De igual forma, la crudeza se evidencia cuando “el populacho volvía lenta y dolorosamente a la realidad, a los restos de una patria bailada, zapateada y vomitada…” o en el encuentro con Benjamín, donde “el enano lo vio y se acercó a él entre sorprendido y canchero, ofreciéndole su manita regordeta”. En este escenario, el bar, pese a sus fugaces momentos de jolgorio mundano, sostiene una atmósfera gélida. Es decir, un refugio donde la ropa apenas protege de la intemperie y donde el alcohol es un combustible que calienta el alma y soporta el peso de la historia.

El realismo sucio de Jaime Luis Huenún expone la realidad de los sectores mapuche-huilliche en los márgenes urbanos, un entorno marcado por el inmovilismo social y el desamparo. Su narrativa instala una izquierda histórica debilitada, en ciernes y sumida en la imposibilidad de construir algo nuevo. 

Para los que hemos vivido en el sur chileno, el cielo es grisáceo durante nueve meses y, por lo mismo, escasea la alegría del sol, porque predomina el frío, la lluvia y el barro. No solo hay presencia de un mundo hostil, también existe un asedio y la vigilancia del poder. Frente a este panorama, y en pleno contexto del Chile neoliberal, el bar se llena de devotos que se juntan a compartir y hacer comunidad mientras el destilado abriga sus estómagos.

El regreso de “Torito” Callulaf y otros relatos provincianos de Jaime Huenún es una lectura recomendada, porque se sitúa como cantinero y registrador de la memoria oral y el lenguaje coloquial del sur de Chile. En estas páginas se inscriben pequeñas historias ambientadas en bares agrestes que coexisten con la constante amenaza de que el río se desborde durante el invierno, amenazando con llevarse el precario habitar de los hogares marginales. De este modo, mediante relatos breves que atrapan al lector desde la primera línea, la obra emerge desde la contención de la lluvia, el silencio de los sobrevivientes y el pulso de la identidad mapuche-huilliche en los suburbios.


El regreso de “Torito” Callulaf y otros relatos provincianos (2026)

Jaime Luis Huenún Villa

Editorial LOM

92 páginas

2026.-

viernes, 31 de octubre de 2025

Reseña: Creando el alma nacional (2025) de Karen Donoso.

 

Publicado en Le Monde Diplomatique, Noviembre 2025

Durante la adolescencia participaba de un conjunto folclórico en el sur chileno. Ese año llegó un profesor universitario a enseñarnos y prepararnos para la presentación en el Festival que se realizaba en noviembre en la comuna. El mero hecho de que los bailes nacionales, incluidos los de la Colonia, sean parte de la asignatura universitaria llamó mi atención.

Creando el alma nacional (1910-1948) de Karen Donoso Fritz es una investigación sobre cómo se forjó el folclor chileno y su identidad tal como la conocemos hoy bajo el alero del Estado. El folclor es un saber popular que proviene de las clases sociales más bajas y menos escolarizadas, pero que contiene un valioso sistema de reproducción de saberes y conocimientos a través de la oralidad, y que también, aún hoy en día, es digno de imitar.

El alemán Rodolfo Lenz es reconocido como pionero en estudios folclóricos al indagar, determinar y definir el espíritu del pueblo. Él, otros académicos y divulgadores validaron esta expresión cultural al participar en eventos diplomáticos como los de Praga (1928), Sevilla (1929) o Suiza (1931). Con el apoyo del Estado de Chile se buscó cautivar al público europeo mostrando algo más que solo los logros de la modernidad y el progreso.

No será hasta la breve República Socialista (1932), donde el folclor estará incluido en el programa de políticas culturales. Esta preocupación refleja una planificación del Estado orientada al ocio de la población, con el fin de que los obreros pudieran desarrollar producciones culturales en sus organizaciones, como los Socorros Mutuos y los sindicatos.

La cueca es una expresión cultural híbrida, porque es objeto de discusión, su origen tiene influencias árabes, andaluzas y afrodescendientes. Citado en este libro, Vicuña Mackenna sostuvo que la estructura y forma actual de la cueca se consolidaron en Chile durante el siglo XIX. Mientras que Pablo Garrido señala que la danza absorbió de tres continentes para arraigarse en Chile y transformarse en una parte fundamental de la identidad nacional, al punto de que consideraba que “Chile y la cueca” eran “una sola y la misma cosa”.

De igual modo, en los inicios el estudio del folclor en Chile comenzó de forma muy restringida, enfocándose casi únicamente en la poesía y en la cultura del Valle Central. Sin embargo, a partir de la década de 1940, investigadores de la Universidad de Chile, Pedro Garrido y Carlos Lavín ampliaron territorialmente este campo. Ellos incorporaron no solo más tipos de expresiones artísticas, sino también las tradiciones de las regiones del norte y sur del país. Así como en las décadas de 1950 y 1960 se expandieron, el campo de estudio también debió adecuarse a nuevas manifestaciones artísticas que aportaran y definieron la identidad nacional.

El consenso político jugó un papel clave en la integración del folclor como parte de la identidad nacional, incorporaron expresiones populares que permitieron unificar a la Nación y no separar. Sin embargo, este proceso no estuvo exento de conflictos, ya que las características del folclor fueron objeto de constante debate, y los distintos sectores sociales impulsaron sus propias visiones y tendencias en la sociedad chilena.

 

Creando el alma nacional. Extensión cultural, propaganda estatal e investigación en torno al folclor chileno, 1910-1948

Karen Esther Donoso Fritz

Editorial LOM

2025

200 páginas.


lunes, 15 de abril de 2024

Reseña: Violencia Política Sexual (2024) Jocelyn Maldonado Garay

 



Acaba de aparecer la investigación de Jocelyn Maldonado Garay (1987) sobre la Violencia política sexual y terrorismo de Estado en la dictadura civil-militar en Chile: la genealogía oscura del neoliberalismo (LOM, 2024). Esta publicación tensiona los discursos hegemónicos y negacionistas que privilegian el bienestar económico actual de unas pocas personas que manejan el poder y han sido parte de la conformación del neoliberalismo chileno. Detrás de lo mencionado, la trama más compleja y mínimamente dimensionada, es la educación y profesión de torturadores sobre mujeres chilenas sometidas y explotadas por el brazo armado de la dictadura Civil-Militar en los distintos centros de detención y desaparición.

En el primer capítulo Maldonado Garay sitúa teóricamente la violencia política sexual (VPS): “es el tipo de violencia sexual que asume la forma de un cuerpo político institucionalizado formal o informalmente: Estados a través de su fuerza policial y/o ejército, organizaciones supraestatales ‘en nombre de la paz’, organizaciones paraestatales desde grupos guerrilleros hasta narcotráfico; también guerrillas revolucionarias o grupos de acción política que quieren imponer un ‘nuevo sistema’ o exterminar algún grupo humano catalogado como enemigo. Esta práctica ha sido utilizada como manera de imponer un orden y un control político sobre un cuerpo individual y social” (66).

En el segundo capítulo escribe en la línea histórica de los movimientos sociales (1957-1973), periodo que aborda la Toma de La Victoria como un hito a nivel latinoamericano. Luego analiza y describe la sociedad chilena durante la dictadura en tres periodos cruentos: los tres primeros meses del Golpe de Estado y que fue la búsqueda y detención de los cuadros políticos que apoyaron la UP, después los denominados “años de plomo” (1974-1977), y los años ochenta. 

Vendrá entonces, el período de postdictadura dividida en cuatro secciones: la de Aylwin y La Oficina, la presidencia de Lagos, la fase del malestar y movilización social (2011-2019) y el ciclo pandémico donde se refiere a la contención y al repliegue de las movilizaciones junto a la emergencia del periodo conservador.

El tercer capítulo disecciona la metodología del terror que el Estado promovió dando a los victimarios lo necesario para realizar su cometido, así también, reflexiona sobre el rol de las torturadoras que ocuparon espacios masculinos deben estar continuamente haciéndose valer. No solo es complejo suturar las heridas dejadas por lo más abyecto de la sociedad, sino que hay un alto mérito de los testimonios de las víctimas que hacen valer las memorias colectivas disponibles. Dicho lo anterior, la emergencia de estas voces revela no solo resistencia sino una alta resiliencia frente a un dolor en el que no hay justicia. Además, hay que señalar que algunas declaraciones han sido publicadas por otros libros de línea periodística, pero aquí, hay una obra de mayor profundidad en el análisis al ocupar una línea feminista y que la temática ha sido escasamente diseccionada. 

Violencia Política Sexual (2024) es un aporte debido a que le da espesor a la profesión de la tortura, internándose y diseccionando el accionar sobre las prisioneras. Así, coloca en el centro del interés, un tema que ha sido nombrado de manera lateral como la VPS en mujeres en la dictadura y que recién podremos obtener el nivel de alevosía cuando liberen los testimonios en el año 2054 del Informe Valech.

Violencia Política Sexual

Jocelyn Maldonado Garay

2024

Lom Ediciones

260 páginas.


lunes, 3 de abril de 2023

"Mi exilio dorado" (2021) de Marco Fajardo: el problema chileno.

 


El volumen inicia con el epígrafe de Patricio Guzmán que señala: “Yo quedé atrapado por el problema chileno a partir del golpe de Estado”. Este legado no significa estar detenido, sino que, es un bien inmaterial que ha redefinido a Chile en todas las facetas existentes del provenir de las generaciones y que tras cincuenta años todavía provoca amargura.

La quinta obra de Marco Fajardo (Dresde, 1976), Mi exilio dorado (LOM, 2021), revisita el periodo dictatorial y la democracia tutelada que formaron parte de la etapa de crecimiento de los hijos de familias que fueron exiliados. Así, desde la memoria novelada, la historia íntima y la examinación del pasado existe la emergencia del relato situado en la extrañeza de vivir y cubrir periodísticamente este país. Y no es para menos, si la voz narrativa afirma que: “Mi madre fue la que volvió. Yo llegué a Chile…Cuando terminó el exilio de mi madre, comenzó el exilio de nosotros, sus hijos”.

Estamos frente a la literatura de los hijos que vuelven a vivir la patria consanguínea. Por lo que, el cuestionamiento hacia ellos está presente con mayor sutileza sobre la toma de decisiones, muy distinta al modo en que se dirige a la particular sociedad chilena llena de contradicciones y desmemoria. En la que encontramos alta hipocresía y “una democracia pasada a lacrimógena” como explicita el relato.

Esta obra tiene nueve capítulos y un epílogo en la que observamos párrafos de extensión irregular, una historia fragmentada tanto en el fondo como la forma y haciendo énfasis en la correlación personal junto al contexto histórico. Además, utiliza elementos reconocibles, marcas, gestos y conmemoraciones instauradas por la dictadura chilena que desconciertan a los retornados: las monedas de diez pesos, la avenida de Providencia, la llama de la libertad en Paseos Bulnes y pagar el arancel universitario cuando las mismas autoridades estudiaron gratis. Estas pistas hacen reconocible el proceso cultural pinochetista que significa borrar cualquier aspecto del país antes del golpe de Estado, es decir, modelos de comportamiento y de desarrollo interpersonal que son replicados en los puestos laborales como signo de El volumen inicia con el epígrafe de Patricio Guzmán que señala: “Yo quedé atrapado por el problema chileno a partir del golpe de Estado”. Este legado no significa estar detenido, sino que, es un bien inmaterial que ha redefinido a Chile en todas las facetas existentes del provenir de las generaciones y que tras cincuenta años todavía provoca amargura.

 

La quinta obra de Marco Fajardo (Dresde, 1976), Mi exilio dorado (LOM, 2021), revisita el periodo dictatorial y la democracia tutelada que formaron parte de la etapa de crecimiento de los hijos de familias que fueron exiliados. Así, desde la memoria novelada, la historia íntima y la examinación del pasado existe la emergencia del relato situado en la extrañeza de vivir y cubrir periodísticamente este país. Y no es para menos, si la voz narrativa afirma que: “Mi madre fue la que volvió. Yo llegué a Chile…Cuando terminó el exilio de mi madre, comenzó el exilio de nosotros, sus hijos”.

 

Estamos frente a la literatura de los hijos que vuelven a vivir la patria consanguínea. Por lo que, el cuestionamiento hacia ellos está presente con mayor sutileza sobre la toma de decisiones, muy distinta al modo en que se dirige a la particular sociedad chilena llena de contradicciones y desmemoria en la que encontramos alta hipocresía y “una democracia pasada a lacrimógena” como explicita el relato.

 

Esta obra tiene nueve capítulos y un epílogo en la que observamos párrafos de extensión irregular, una historia fragmentada tanto en el fondo como la forma y haciendo énfasis en la correlación personal junto al contexto histórico. Además, utiliza elementos reconocibles, marcas, gestos y conmemoraciones instauradas por la dictadura chilena que desconciertan a los retornados: las monedas de diez pesos, la avenida de Providencia, la llama de la libertad en Paseos Bulnes y pagar el arancel universitario cuando las mismas autoridades estudiaron gratis. Estas pistas hacen reconocible el proceso cultural pinochetista que significa borrar cualquier aspecto del país antes del golpe de Estado, es decir, modelos de comportamiento y de desarrollo interpersonal que son replicados en los puestos laborales como signo de profesionalismo y competencia en el área productiva.

 

Mi exilio dorado es el recuento de hijos de refugiados que participaron en la experiencia de la Unidad Popular y por corresponder a la Historia latinoamericana, la dictadura y sus secuaces promovieron la dispersión de miles de familias por el mundo. A diferencia de lo que gente ve como una oportunidad de crecimiento, de auto-ayuda; el regreso desde los años noventa de parte de la diáspora chilena ha promovido una incomodidad de pertenecer a este país lleno de contradicciones, humor negro y frustrante. En un país que gusta de la libertad y se complace en la omisión, este visitante examina lo que hemos hecho, hemos heredado y cómo es necesario hacer frente al problema chileno de la memoria en la apabullante contingencia de Santiago de Chile.

Mi exilio dorado. Marco Fajardo. 2021 Lom ediciones 123 páginas.

Mi exilio dorado. Marco Fajardo. 2021 Lom ediciones 123 páginas.

sábado, 31 de enero de 2015

La historia mapuche en Reducciones (2012) de Jaime Huenún



Cuando la poesía se hace cargo de las omisiones y de los diálogos.

La poesía mapuche centra todo su poder en la Palabra. En ella existe el anhelo por rescatar el territorio despojado, por rescatar una cultura fragmentada, y sobre todo, preservar la memoria. En ella se dialoga, se parlamenta, se canta, tanto con los vivos como con los muertos. En definitiva, una palabra poética que se nutre de la madre naturaleza para situar desde ahí, una memoria histórica, mítica y familiar que ha sido asimilada o integrada muchas veces como un mensaje ajeno a la cosmovisión mapuche.

La obra poética de Jaime Huenún, en “Reducciones” es el viaje de un pueblo que ha sido reducido por una civilización que acepta lo europeo y rechaza la cultura que incluyó durante la construcción de la Nación. El hablante lírico indaga en las memorias ancestrales, para asumir su condición champurria —una dimensión entre fronteras tensionadas por sus relaciones de conquistadores y ocupados—, y de este modo, utiliza estrategias discursivas que faciliten la construcción identitaria de su pueblo. En otras palabras, intenta vencer la reducción por medio de nuevas identidades, las que vendrían a situarse en un mundo intercultural y globalizado. Ahora bien, el concepto de reducción, se entiende a partir de una fractura histórica y la evidente fragmentación del sujeto. Lo anterior, es el cambio del paradigma identitario de los mapuches: la pérdida de una serie de elementos constituyentes de identidad como la lengua che zungún, la cosmovisión mapuche ejercida en el espacio territorial, ahora debilitada y enajenada, lo que provocó que sus hijos migren campo-ciudad, asimilando el idioma y cultura chilena. Es así, que la historia contempla un proceso de control cultural, una imposición en que el grupo dominador introduce elementos culturales ajenos en el universo cultural de los vencidos.

Las nostalgias y las resistencias forman parte de un escenario autónomo pero en permanente peligro dado por las irregulares prácticas del neoliberalismo, el hablante se detiene en su viaje para comunicar a sus pares los peligros que acecha el territorio, luchar por lo poco que les va quedando y en este ejercicio se aprecia el respeto hacia la naturaleza, ya que es ella quien da la fortaleza a las comunidades que tienen el deber de proteger de los peligros dicho recurso.

“Reducciones”, es un libro complejo que recorre y revisita la historia del pueblo mapuche, la del conquistador, nuestra historia chilena y la vuelta al origen del mapuche desde la ciudad. El poeta instala en la urbe recuperando y apropiándose de espacios que antes no le eran comunes, que son usados para difundir la Palabra mediante una profunda riqueza estratégica de carácter transtextuales, y de esta manera, acceder a la lírica universal sin transar códigos con la tradición poética chilena.

Reducciones. Jaime Huenún (Valdivia, 1967). Lom Ediciones, 2012, 183 páginas.