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sábado, 23 de mayo de 2026

Crítica literaria: La biblioteca hundida (2025) Rodrigo Ramos Bañados


 Metáforas e hipérboles en La biblioteca hundida (2025) de Rodrigo Ramos Bañados.



Imagínense el escenario, que bien podría parecer una distopía: un presente donde el gobierno de ultraderecha, alérgico a la lectura pero obsesionado con los recortes presupuestarios, termina asfixiando los fondos para la Cultura. En este vacío, en un norte que se siente más cerca de Perú y Bolivia que de Santiago, son los narcos quienes terminan financiando un centro cultural, donde funciona la “biblioteca chicha”, pasantías y la editorial.

Rodrigo Ramos Bañados (Antofagasta, 1973) es uno de los escritores del norte más prolíficos de Chile, construyendo una cartografía narrativa propia sobre la ruta de la droga como a localidades de Oruro, Cochabamba y Santa Cruz en Matute (2020), la autoficción y la búsqueda de detenidos desaparecidos en Polka del Perro (2023), los discursos de discriminación y xenofobia en Namazu (2013) o Pop (2010), la precariedad y el hacinamiento de las poblaciones en Ciudad Berraca (2020). Por tanto, es común que se desenvuelva lejos del centro de la ciudad y de las clases acomodadas como lo hizo en la vehemente novela Pinochet Boys (2016). Su última publicación La biblioteca hundida (Editorial Electrodependiente, 2025) no está lejos de esto. 

En el contexto de un asado luego del Mundial de Brasil 2014, “El Culebra” un narcotraficante barrial y forjado en la marginalidad de Alto Hospicio, se le ocurrió realizar una obra social inédita para la comunidad. Su intención era distanciarse de las clásicas canchas de fútbol donde las autoridades de turno asisten solo a figurar y entregar medallas. El proyecto de la biblioteca tomó forma gracias al narrador, quien apeló a un argumento emotivo: el recuerdo de la madre del capo, una mujer que aprendió a leer hojeando el periódico en una biblioteca pública. El éxito del recinto fue de tal magnitud que alteró por completo la dinámica de la población: los libros fueron moneda de cambio por droga, visitantes foráneos llegaron a hacer turismo miseria y los libros terminaron en el cerro del desierto.

El narrador testigo relata los cambios que ha vivido su amistad con el “Culebra” y las dinámicas de la población “El Esfuerzo 1” y “El Esfuerzo 2” ubicadas hacia el cerro desde 1988, donde aparecían los CNI, el tráfico de la pasta base, la corrupción de autoridades, la presencia de la figura de yeso del San Lorenzo de Tarapacá en el patio de la casa, etc. Además, el estilo del autor ha pasado con el tiempo, del barroquismo de sus primeras publicaciones, a una forma de alta verosimilitud donde la prosa directa y los localismos permiten graficar la marginalidad del norte chileno.

No todo es perfecto en este volumen. La brevedad de los capítulos, similares a apuntes de libreta o a las cápsulas radiales de las “brevenotas” de Radio Bío-Bío, debilita la tensión dramática. Esto también incide en que muchos personajes son estáticos como el líder narco “Culebra” y el escritor en decadencia “Travolta”. Tanto la degradación como la redención no existen, más bien pareciera que son supervivientes del desierto.

El destino de la biblioteca es lo central en la obra. Su edificación sobre un terreno salino y sembrado de socavones anticipa de forma evidente su final. Así, esta estructura representa una metáfora e hipérbole de la cruda realidad cultural en medio del desierto y del alcance del poder del narco.

Para alguien que viaja leyendo, esta obra junto a Racimo (2014) de Diego Zuñiga y Diablas (2024) de Carla Retamal Pacheco, retratan un hecho preocupante develan un Alto Hospicio vulnerable. En este mapa literario, el narcotráfico y el abandono del Estado se consolidan como un peligroso denominador común.

La biblioteca hundida (2025), de Rodrigo Ramos Bañados, se mueve entre metáforas e hipérboles que desnudan una realidad donde la cultura pasa a un segundo plano, convertida en un mero objeto de cambio para alcanzar estatus social. Así, la novela destaca la aridez de la geografía donde nada sólido puede crecer y permanecer, ni siquiera las buenas voluntades. El relato plantea un destino ineludible de consumo y degradación, sugiriendo que el horizonte está condenado a la continuidad de la miseria y al desamparo estatal.

Rodrigo Ramos Bañados. La biblioteca hundida. Cochabamba: Electrodependiente, 2025, 135 páginas.

lunes, 12 de agosto de 2024

Crítica literaria: Polka del perro (2023) Rodrigo Ramos Bañados

Ramos Bañados (Antofagasta, 1973) se suma al cúmulo de novelas de autoficción y la literatura de los hijos preguntándose sobre el quehacer de los adultos en la dictadura. Podríamos decir que entró tardíamente al séquito, pero no es esta la finalidad del autor; sino jugar con el lector. Tan pronto nos enmarca en el tema de la memoria justamente para los cincuenta años del Golpe, comienza otra: la novela detectivesca.

Así, dejando de lado –por el momento– los temas de precarización, migración y xenofobia en las localidades desérticas del país que ha venido desarrollando en libros anteriores, en Polka del perro (LOM, 2023), Fernando retoma el vínculo paterno tras décadas de ausencia tras el exilio que provocó la dictadura Civil Militar chilena y que significa armar el “puzzle” dentro del conjunto familiar. Esto es, comprender que él (con chapa de Carlos Sandoval Urquiza) militante del MIR fue torturado en Pisagua, tuvo que exiliarse en Europa, se alejó de la familia, regresó esporádicamente, trabajó en la construcción de pasaportes clandestinos para otros perseguidos, entre otros.

Los daños colaterales y fracturas familiares que representan prolongadas ausencias y silencios por la actividad secreta, radican en mayor interés por parte del hijo, a pesar de las sutilezas corrientes: “Mi padre sobrevivió la tortura, pero a él no lo consideré parte de mi familia. Mi familia era todo lo que venía de mi madre”. Por lo mismo, la junta del padre con un amigo circunstancial permite recordar su paso por la cárcel y el hecho de cuestionar la verdad oficial sobre otro preso político, emerge la primera pregunta de investigación que deriva en una situación detectivesca: ¿dónde está Juan Olmos Beltrán? El gran mito de Iquique, del que hay información tergiversada y escaso interés de abordar desde el periódico local en que trabaja el protagonista. Sin embargo, con la cuestión de fondo del asunto también está la provocación de: “Pensé que, a través de la historia de Olmos, también podría conocer el paso de mi padre como prisionero en Pisagua”.

En la trama que se desarrolla en 51 capítulos, los que varían en extensión, cruzan una serie de personajes episódicos y marginales que van alimentando la historia de un Iquique que ha ido creciendo en población y con ello, aumenta el olvido de lo ocurrido en Pisagua. Es decir, la memoria sobre los presos políticos va, paulatinamente, convirtiéndose en un foco de nicho, dado que los “antiguos” lo van reservando y que solamente emergerá si hay elementos para ejercer este recuerdo.

Pero en dicha cárcel, se testimonia, ocurrieron una serie de actividades dirigidas por el fiscal y los militares, ya que la perversión a costa de los prisioneros era la norma. No por nada, aparece mencionada como ejemplo: “los 120 días de Sodoma” de Pier Paolo Pasolini que grafica del nivel de maldad que llegan a tener cierto tipo de personas.

Como todos los protagonistas que ha publicado Ramos Bañados observamos características comunes: no son éticamente profesionales y les aparecen pequeños golpes de suerte de los que se aprovecha de los vacíos legales en el mundo laboral. La corrupción y acciones inadecuadas le parecen representar pequeños triunfos morales y réditos económicos en una la sociedad chilena, en la que todos los meses leemos una noticia de estafas de mayor relevancia.

Dentro del universo bibliográfico de Ramos Bañados, esta incursión en la novela de detectives sale bien parado. Polka del perro (2023) es una obra abatible y relevante donde despliega una atmósfera grisácea y vil sobre una serie de eventos mencionados, y donde algunos personajes no tienen mayor pudor de haber colaborado directamente con el circuito de tortura. Por ello, es necesario desenterrar para recuperar la memoria.

Polka del perro (2023) Rodrigo Ramos Bañados. Editorial Lom, 138 páginas.

jueves, 7 de abril de 2022

Crítica literaria: Trocha (2021) Rodrigo Ramos Bañados.



“Sí, ahora que el racismo se pone de frente

Una aclaración que confunda tu mente

No es el peruano el que te quita el trabajo

No es el argentino que viene de abajo”

Tema “El otro extranjero” de Los Prisioneros.

 

En las primeras novelas Ramos Bañados (Antofagasta, 1973) desplegó una narrativa furibunda, abarrotada y de observación sobre cómo se desenvuelven las personas en ciudades como Calama, Antofagasta e Iquique. Dicha característica se atenuó cuando publicó Ciudad berraca (2018), donde la escritura punk se transformó en una forma de escritura reposada y secuencialmente estructurada. Nos presentó el libro peinado, bien portado y formalmente vestido. Tras esto, aparecieron crónicas relevantes del norte profundo como Tropitambo (2018) abarcando diversas comunidades e historias del norte que traen al lector culturas e identidades que se desconocen en la comunidad chilena. Así, en la narrativa de Ramos Bañados, las ciudades han sido continuamente centros de migración, sujetos de tránsitos y no es extraño regresar con este nuevo libro.

Trocha (2021) nuevamente comprueba este imaginario del migrante periférico, marginado y precarizado en el contexto del post-estallido chileno y lidiando en la pandemia, convirtiendo este volumen en un relato híbrido de narrativa autoficción, crónica, entrevistas, ensayo, cartas y libreta de apuntes sobre las expresiones fascistas de los chilenos.

Este breve libro de noventa páginas contiene veintitrés capítulos, donde encontramos al protagonista haciendo de profesor en un reemplazo en un colegio particular subvencionado que recibe estudiantes del campamento: “Mis alumnos eran colombianos, peruanos, bolivianos, argentinos, ecuatorianos, venezolanos y chilenos, en ese orden y por cantidad”. Dicha jefatura recoge apreciaciones sobre el futuro de los jóvenes y el ejercicio de la docencia. Hay recuerdos del joven universitario estudiando periodismo que intenta dialogar con cholas en la frontera de Visviri y Colchane en la década del noventa. Además, da cuenta de personas que sobreviven a la pandemia comprando carros de alcohol mientras la convivencia sentimental y el machismo transita hacia el declive. La construcción de perfiles de venezolanos con parejas embarazadas que cruzan la frontera de campos minados con la fe ciega en Chile porque: “Queremos que nuestros hijos crezcan en este país que es el mejor al que se puede optar”. El cronista que frente al encierro pandémico, necesita recorrer el casco histórico de Antofagasta o Iquique, y compartir un momento en los bares hasta el infame desalojo de la plaza Brasil en Iquique.

La xenofobia y nacionalismo ha sido un tema histórico mediante la presencia de la Liga Patriótica, que vendría siendo el Ku Klux Klan chileno que marcaba locales, impedía el desembarco de latinoamericanos y los correteaban geográficamente a principios del siglo XX.

No es que nos separe la raza, sino la clase social: “Antes de la llegada de los colombianos, Antofagasta se jactaba de ser una ciudad de inmigrantes. Había calles y edificios en honor a los inmigrantes”. La diferenciación de este tipo de migrante es principalmente el acceso a recursos tangibles de subsistencia, y tras la solución de la carestía comienza la influencia en el conjunto de la urbe. Como la europea llegó con poder adquisitivo la influencia es mayor que la latinoamericana. Los mismos cuando salimos del país reconocemos que tenemos un idioma en común, y, sin embargo, también han formado parte de nuestras alegrías y derrotas como nación.

El narrador reportea en terreno los venezolanos que salen del país y cruzan cuatro fronteras para llegar a Iquique, Calama, Antofagasta, Santiago, Talca en busca de comida y surgir. De igual forma, los entrevista, recoge los testimonios y expone. También sigue las rutinas de campamentos improvisados que se instalan al lado del río Loa o en otros sectores, como la plaza de Brasil en Iquique que fue desalojada y quemada por un grupo de chilenos descontento por tener tan cerca la pobreza. Este acto de odio migratorio comprueba que el fascismo está más cerca de lo que uno cree.

La escritura de Ramos Bañados tiende a estar hastiada por el tedio del encierro pandémico, pero motivada por recoger las palabras de los venezolanos y colombianos. Con una mirada crítica de quienes producen y promueven la discriminación, en Trocha privilegia la mirada hacia personas y familias con niños, que no tienen más que la propia humanidad ante la necesidad de obtener dinero legal mediante trabajos estacionarios para indocumentados, sin contratos ni protección. Finalmente, este libro es uno de los pocos que retratan manifestaciones chilenas de discriminación en la literatura local.

domingo, 1 de agosto de 2021

Crítica literaria: Palo blanco (2020) Rodrigo Ramos Bañados


Después de la novela «Ciudad Berraca» y las crónicas en «Matute», la estética de Ramos Bañados ha vuelto a escena: aquella del lenguaje punk, de humor irónico y prosa corrosiva, donde los sujetos pasan desde el absurdo a mantener la categoría que los distingue sobre los demás. Es decir, cuerpos políticos y representantes de lo neoliberal que se empinan en esta pirámide social y desde ahí, repiten las mismas conductas que los oprimían.

En la carrera literaria del periodista Rodrigo Ramos Bañados (Antofagasta, 1974), son varios los libros publicados en distintas editoriales, siendo uno de los más destacable es la novela experimental Pinochet boys (2016) seguido de las crónicas de Tropitambo (2018). En ellos, evidencia una preocupación por la situación actual del norte del país, también por cómo se desenvuelven distintos sujetos con/sin influencias, los desplazamientos migratorios, sobre el camino de la droga y la locura, el lenguaje, y la violencia del neoliberalismo chileno en todos los niveles.

 

Palo blanco y otros cuentos (2020) consta de dieciséis relatos cortos, desprolijos unos, otros con baches, pero de lectura rápida. En el volumen hay personajes que carecen de algún tipo de poder, el lado B del país: psicópatas, potenciales violadores, obsesivos, trastornados que generan o son parte de las violencias colectivas. De cualquier modo, hay experiencia y naturaleza para hacer la novela del norte chileno que juegue, dialogue, renueve con el imaginario de Miedo y asco en Las Vegas de Hunter S. Thompson.

 

Lo importante es que después de la novela Ciudad Berraca y las crónicas en Matute, la estética de Ramos Bañados ha vuelto a escena: aquella del lenguaje punk, de humor irónico y prosa corrosiva, donde los sujetos pasan desde el absurdo a mantener la categoría que los distingue sobre los demás. Es decir, cuerpos políticos y representantes de lo neoliberal que se empinan en esta pirámide social y desde ahí, repiten las mismas conductas que los oprimían. Mientras escribo, pienso en la soltura narrativa para hablarnos sobre tres viejas chifladas canjeando puntos para llegar al paraíso donde la esperan los cosacos, en el sátiro cuento de “la piedra feliz”.

 

Asimismo, las literaturas escritas o situadas desde las provincias están ampliando el panorama literario local demostrando que los provincianos desarrollan una relación y dependencia idiosincrásica de lo que sucede en la capital. De esta forma, en el cuento “Literatos” el docente universitario Nicomedes Navarro desea codearse con escritores extranjeros y ser un referente de la buena escritura a diferencia del “colectivo periférico”, quienes según él “ensucian el lenguaje con sus historias llenas de resentimiento”. Asimismo, en “Acción Poética”, nuevamente es secuestrado el famoso escritor Álvaro García Sotomayor, por audaces escritores, que buscan “que la literatura deje de ser manipulada por intereses de mercado y, de paso, que la empresa privada deje de lavar su imagen a través de la cultura”.

 

Así, en esta exhibición coral de rabia y frustración Palo blanco articula una sociedad decadente y patética: El bibliotecario que ayuda a Laura a través de un premio literario y es despedido al finalizar el año, la demencia de Palomino en la salitrera Santa Luisa frente a dos turistas perdidos, el tráfico de drogas entre Tacna y Arica, el inmigrante que provoca al chofer de la micro de Viña del mar, el dirigente sindical que se obsesiona con actrices porno, con escritores y mercado publicitarios, la corrupción en la cultural regional y en caricaturescos escritores de la bohemia en decadencia que relatan esporádicas aventuras, entre otras.

Palo blanco y otros cuentos significa el regreso a la literatura satírica que ha consolidado a Ramos Bañados. Aquella donde el foco son los personajes fracasados y olvidados, situados en diversas temáticas que reflejan lo que sucede en el Chile actual y relatos cortos que hacen rápida su lectura.

Palo blanco y otros cuentos

Rodrigo Ramos Bañados

Zuramerica

142 páginas.


 

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Crítica Literaria: Matute (2020) Rodrigo Ramos Bañados

 


Hacia finales del 2018 salió el volumen Tropitambo (editorial chilena Quimantú) de Rodrigo Ramos Bañados, quien ha desarrollado una narrativa que se ha acomodado a los requerimientos de las distintas editoriales sin dejar de lado sus intereses. Eso cuando hay trabajo del editor.

En la mencionada obra, se aleja de la progresión narrativa, y se acoge al relato periodístico para representar un amplio registro de las ciudades desde Tal-Tal, pasando por Antofagasta, Iquique, Calama, las salitreras, Tocopilla, Arica, Cochabamba y Tacna, entre otras. Así, utiliza los recursos derivados de la crónica, que nos permite dimensionar un tipo de realidad marginal sobre las diversidades del cotidiano y las demandas ofrecidas a los clientes. En aquella zona existen testimonios, anécdotas y condiciones materiales que entran en juego con los discursos del relato hegemónico y mediático. Pero no hablaré sobre este libro, sino de su consecuencia.

Matute (2020) son crónicas de viaje del autor por variados lugares de Chile, Perú y Bolivia. Estos espacios transfronterizos donde la economía es favorable para los chilenos, permiten tener acceso a drogas desde Tacna, al negocio del placer en Alto Chorrillo, a una atención de salud expedita y a bajo precio en el “Hospital de la Solidaridad”. Asimismo, al negocio de los brujos en Arequipa, o el sincretismo religioso en Cusco. Mientras tanto, el autor aborda en Bolivia, la arquitectura de los “cholets” en El Alto, el límite con Brasil en “el expreso Maiteño” de San Matías, el mercado de Cochabamba y su regreso desde Santa Rosa, Perú.

La dimensión de estos capítulos son breves y concisos, en la que hay limpieza mediante frases, sin dejar de lado el protagonismo de lo narrado. De igual modo, el juego del tiempo es simple, no aparecen voces que predominen y se privilegia la síntesis sobre el tema o según proceda, la experiencia.

En la ruta mencionada no solamente tiene varias omisiones que reconocemos por las consultas y pedidos a los brujos. Lo que no es difícil anticipar, porque a medida que avanza la lectura, el asunto se pone turbio. No solamente por las referencias a la pedofilia, a la desaparición de personas, tráfico de órganos humanos, a la cocaína y asaltos en aquel confín. En este sentido, la creatividad y las costumbres de algunos territorios construyen un tipo de salvajismo que estereotipa y sitúa en lo folclórico modos de vida  descritos desde la peculiar civilización chilena.

Agregar que hay un pequeño detalle sobre la apreciación sobre el imperio de los Incas: “Una guía turística cobra un dólar por contar cómo Pizarro y sus vándalos terminaron con el más grande imperio de Sudamérica, un imperio pacífico y agricultor (25)”. Un imperio de carácter socialista y agricultor, netamente pacífico que no se pelea entre los hermanos Huáscar y Atahualpa. Ni tampoco la capacidad de ampliar sus fronteras ni problemática dentro de las sociedades. Esta percepción es poco precisa con los documentos y los conceptos conocidos.

En Matute, Ramos Bañados construye un abreviado libro encaminado para los estudios sobre la narcocultura. En este caso, se constata un periodismo vivencial, donde la problemática es la ejecución de relatos sobrios porque impide profundizar. No recuerdo autores y autoras que trabajen este campo de manera reducida, porque este formato se singulariza por transportar al lector y para eso, se necesita mayor extensión. Además, se problematiza el género elegido, porque la calidad del observador está a disposición del regocijo exhibido, en tanto partícipe del consumo durante la ruta de la droga o de la felicidad como le llaman. Como si ya no fuese suficiente que nos vean como un continente descontrolado basado en el subdesarrollo de economías primarias y por el narcotráfico.

Matute. Rodrigo Ramos Bañados, Editorial Aparte, 2020, 50 páginas.

viernes, 8 de junio de 2018

Crítica literaria: Ciudad Berraca (2018) Rodrigo Ramos Bañados



“De pronto unas voces en la calle
me gritaron ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
“¿Soy acaso negra?”- me dije
¡SÍ!
“¿Qué cosa es ser negra?”
¡Negra!”
Me gritaron negra de Victoria Santa Cruz


Si en Pinochet Boys (2016) los personajes se desplegaban en un ambiente atosigante, colmado de trepadores debido a la configuración del modelo económico que se apropia de las relaciones íntimas y sociales. En Ciudad Berraca, quinta novela de Ramos Bañados, habla sobre la migración de personas que huyen de la guerra colombiana y sufren la patriotería chilena.

Al igual que en libros previos, este volumen se instala en Antofagasta, describe los procesos migratorios, y la discriminación de la población local que los concibe gente menesterosa. Justamente, con el omnisciente que desactiva al lector, narra el arriesgado viaje desde Colombia de la familia Parrada Castillo y los tres hijos Jean, Alex y Eyhi. En la figura del hermano mayor se focaliza el relato. En Jean, se alza la esperanza de cambio que en el cotidiano se ve relacionado ante la droga, la violencia y el neonazismo del chileno promedio. Dicha parentela atiende a testimonios de otros inmigrantes, los que señalan que esta borrachera neoliberal, a diferencia de sus propios países, parece ser el paraíso que les permitirá mejorar las necesidades básicas. Es decir, un país que otorga crédito y préstamos a personas que lo solicitan –da igual si puede pagarlo o no–, salud eficiente, mayor tranquilidad, escuelas grandes y acceso a la universidad, lo que les permite creer la posibilidad de emprender.

 Al llegar, la familia se encuentra con las oportunidades que entrega esta nación. En Los Arenales, parte anexa a la ciudad, llegan las instituciones a procurar asistencia a los migrantes desamparados. Ellos viven en la marginalidad por el hecho de vivir cerca del vertedero de la ciudad, de allí se abastecen de yogures y pollos vencidos, sustraen electricidad de los postes y por ahí pasa el camión aljibe para proveer de agua para tres días. De igual modo, la aglomeración de inmigrantes es tal, que terminan construyendo las casuchas en las laderas de los cerros donde, eventualmente, se producen aluviones. Por otro lado, están las mafias de los narcos que venden coca con veneno para ratas y controlan sectores a punta de balas.

Los medios de comunicación y la educación normada son formas que ordenan la sociedad. Así lo señala el narrador: “Cada tanto los rayados eran borrados con pintura por la municipalidad luego de las cartas tipo denuncia de xenofobia que aparecían en El Mercurio de Antofagasta, el diario que masificaba la manera de pensar de los poderosos.” (11) De esta manera, aparece un discurso crítico sobre el rol social de las instituciones que confunden la tolerancia con la permisibilidad de los discursos pluralistas.

La novela se siembra sobre los Parrada Castillo. A excepción de las religiones, las sectas que imponen la visión de mundo particular a cambio de oportunidad de crecer. De lo anterior, quien lo sufre es Alex, quien destaca por su talento para el futbol y pretende exportarlo a Santiago. En el intertanto, Eyhi, apodada la Niña Bala ya que tiene dentro de su cabeza una bala perdida. Este testimonio que es usufructuado por el padre, permitirá que la familia obtenga los papeles legales cuando salga en las noticias locales.

La pasión por el futbol que despiertan las barras bravas despliega el nacionalismo indecente que sirve de publicidad. La intolerancia racial, a modo de herencia de la dictadura, confluye en un escenario de violencia máxima que abarca toda la ciudad.

Ciudad Berraca confirma la buena prosa de obras anteriores, el tono crudo y sarcástico, la persistencia en visibilizar la xenofobia chilena de las últimas décadas. En este libro es menos punzante, menos abrumador y más pausado en los relatos debido al tipo de narrador elegido, porque convierte al lector en un consumidor de estos temas.
Ciudad Berraca (2018), Rodrigo Ramos Bañados. Alfaguara Ediciones, 145.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Crítica literaria: Pinochet Boy (2016) Rodrigo Ramos Bañados

Pinochet Boy
Rodrigo Ramos Bañados (Antofagasta, 1973)
Narrativa punto aparte Ediciones, 2016. 162 pp.
Por Gonzalo Schwenke
"Aquí los apellidos sirven de etiqueta para saber quién eres,
de dónde vienes o por último si tienes el dinero o el respaldo (lo llamaría prestigio) suficiente.” (9)

La política-económica impuesta por la dictadura cívico-militar a través de los Chicago Boys, se sintetiza como la privatización de los recursos nacionales para satisfacer las demandas del mercado internacional. Así, cuando llega la Concertación al poder perfeccionan el modelo mediante los Tratados de Libre Comercio (TLC). Es decir, el proteccionismo estatal se anula y el país navega al ritmo de las potencias económicas a las que les suministramos materias primas.

Pinochet Boy (2016) es la cuarta novela del antofagastino Rodrigo Ramos Bañados. Periodista de la cadena mercurial, ha publicado previamente Alto Hospicio (2008), Pop (2010) y Namazu (2014). Continuando con su proyecto literario, los que se caracterizan por la concentración de personajes en un ambiente atosigante, colmado de trepadores y precariedad. En ella se manifiesta cómo el modelo ha configurado las vidas de los habitantes desde el ámbito laboral hasta las relaciones íntimas y sociales. La ciudad del desierto, es el paraíso de quienes están ligados a la empresa minera más importante del territorio.

El volumen está dividido en cinco partes, segmentación que está demás ya que los temas entre capítulos se trastocan. Durante toda la obra, la narración se sitúa a través de la voz de Leonidas, quien aparece observando y esperando el regreso de Sol, el personaje relata las vivencias de Pedro (40 años), un frustrado escritor que considera que la literatura es un medio para escapar de la realidad; de Mirko, periodista, músico y dealer, crece entre colegios y escuelas donde es discriminado por ser huérfano paterno, se crió en medio de una familia evangélica y no puede salir del país por adeudar a su universidad en Dicom, para luego deambular en labores mal remunerados. En una ciudad transformada en el paraíso transformado en “el sueldo de Chile”.

En este tipo de sociedad, todo el que tenga dinero o apellido de prestigio será admitido dentro de un alto grupo social, sino lo detenta será discriminado. Los militares y el empresariado dominan el paisaje desértico, quienes están vinculados al Opus Dei y simpatizan con la obra del dictador Augusto Pinochet: “la estampita de Escrivá de Balaguer era frecuente en las oficinas de los poderosos de la ciudad” (38) Los demás querrán tener aquel tipo de éxito medible por el mercado social.

Uno de los personajes que busca alcanzar la esfera de influencia social es el director de la orquesta: hipócrita, doble estándar, arribista y misógino. Vive de la importación de alimento para perros y la dirección de la orquesta es un pasatiempo. De esta manera, se codea con los empresarios y las mineras los que en un afán de apropiarse de la gran cultura la equipan y la mantienen para escuchar anualmente: “Radetzky March”, o sea, el arte al servicio del arribismo degradante que se repartido entre la iglesia y el mercado.

Si el jefe prototipo tiene afanes déspotas, los subordinados serán capaces de soportar el abuso constante de la tiranía de los jefes, esto debido al endeudamiento y a la escasez de trabajo predominante y que moldean el carácter temeroso de los asalariados. Ese miedo que mueve al país forjado por las carencias y desigualdades, pero que en este volumen está supeditado a la industria de la minería. Los que no están relacionados viven la neoesclavitud en la que el cargo es tan precario que a los empleados se les pagan “con vales de supermercado” (45)

Mientras muchos piensan que los totalitarismos desaparecen, el neoliberalismo se instala como un espectáculo radiante donde el pensamiento es colonizado por un frágil espesor económico y una situación de conservadurismo. Ambos elementos determinan el rango de influencia.

Dentro del panorama cultural nortino aparece una serie de personajes, los que destacan los artistas marginales o malditos que están fuera de todo, el escritor de best sellers llamado Chaqueta quien aprueba o rechaza a otros escritores emergentes, vinculado con la minera realiza talleres y desfila por ferias del libro del norte; Campbell, un publicista progre que negocia su trabajo artístico con la minera, entre otros.

El desarrollo de las relaciones sociales está a cargo de las mujeres quienes emplean con gentileza la astucia y el oportunismo para negociar con el sujeto que tiene determinado poder y sacar provecho de las posibilidades: “A la académica (...) le pareció machista una opinión de Pedro y lo mandó a la mierda, pero a Pedro le pareció contradictorio que ella tomara café con Chaqueta, quien era un machista declarado.” (25) y “sol impostaba el tono de voz cuando hablaba con alguien importante para su trabajo” (77).


Pinochet Boy es una novela que hostiga al lector con densidad atmosférica, que al utilizar flashforward (el nulo uso de estos recursos en común parece novedad), mantiene la narración en una regularidad sobresaliente. Los personajes otorgan un mapa general y verosímil a la ciudad del norte y en los que el narrador personaje se sitúa con naturalidad a observar sin la necesidad de escarbar demasiado. Un libro destacado.