Mostrando las entradas con la etiqueta feminismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta feminismo. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de noviembre de 2025

La disidencia toma la palabra: Especular (2025) de Ornella Lorca, un rechazo a las convenciones y el modelo conservador.

 




Especular (Editorial Pez Espiral, 2025) de Ornella Lorca (La Unión, 1989) es un libro de poemas de largo aliento —con adelantos en revistas académicas y que denota un bagaje de lecturas feministas— que se centra en la introspección como motivo para la auto-observación y la auscultación del “yo” poético, construye  un manifiesto sobre la experiencia femenina donde prevalecen temas como la identidad, lo esperable en una mujer en un contexto conservador en el sur profundo de Chile, la insuficiencia de la maternidad y el poder emancipador del lenguaje. Lo clave de este libro son dos cosas: la travesía que inscribe las batallas libradas y sus huellas en el cuerpo, y la palabra como herramienta para desmantelar el dolor y, finalmente, lograr la transformación personal.

El primer capítulo, titulado “Especular”, se compone de treinta y cuatro poemas en prosa donde el viaje permite que el hablante femenino vaya conquistando su propio cuerpo. Inicialmente leemos un estado de opresión, donde hay incomodidad, lo que le produce angustia y discordia al tener que responder a otro (s). Sin embargo, al emerger de la oscuridad, encuentra la palabra como vía para nombrar y reclamar su existencia. Este acto la libera de la obediencia ciega y abandona el rol de víctima. El “yo” se convierte en un sujeto empoderado, capaz de explorar y arriesgarse a vivir las diversas facetas de la vida, configurándose como una caminante solitaria.

El proceso de introspección se lleva a cabo a través del espejo, donde la observación del cuerpo y la sexualidad sirve para confrontar experiencias complejas como el desamor y el deseo. El registro está vinculado al cuerpo como tatuajes. Al confrontar a una “otra” en el desdoblamiento de su identidad, la hablante realiza una subversión radical: usa la escritura para anular estructuras opresivas y liberar su parte silenciada. Este acto de creación literaria concluye como una búsqueda de comunicación y conexión.

El segundo capítulo titulado “Los espejos son artificios que beben sangre” contiene nueve poemas de estructura irregular, verso libre.  Se observa un quiebre en el tono con la aparición de una dicotomía: “lo que ellos quieren y lo que una puede”.  En “Libertina”, se manifiesta un deseo de sacudirse de las estructuras de lo que se espera de ella. Por tanto, los poemas seguirán una línea similar, marcada por la disidencia a la masculinidad tóxica que intenta imponer un tipo de comportamiento y un modelo conservador.

El tercer capítulo, “Mirarse en el ojo para nombrarse”, se compone de nueve poemas de estructura irregular en verso libre. En ellos, la voz utiliza el símil y la metáfora para construir un discurso confesional y simbólico. Se consolida el viaje donde se explora el conflicto y las tensiones en la búsqueda por liberarse de las convenciones sociales. Los textos se enfocan en el abandono de las restricciones impuestas y en la urgente necesidad de definir la propia personalidad al margen de las normas establecidas.

A partir de la Caverna (de Platón), la hablante se configura como una entidad indomable que rechaza la narrativa histórica tradicional y se forja desde la experiencia del dolor. Dicho quiebre con el orden comunal se mantiene en “Mala Clase”, donde se sitúa como una estampa rebelde y desconfiada que se niega a complacer a otros y valida su naturaleza independiente.

Se emplea, además, un imaginario animal (perro, reptil, lobo) como recurso técnico en la construcción de la voz poética. Esta emergencia la obliga a confrontar la crudeza del mundo exterior, donde el estado es de constante alerta, soledad y vigilia. Dicho esto, no solo define al “yo”, sino que también le otorga el ímpetu para resistir lo doméstico y la tradición.

Esta, la primera publicación de la autora, se sitúa en un espacio liminal: un estadio de obras fundacionales donde la exploración del yo impulsa la carrera literaria. A nivel formal, la autora domina los aspectos técnicos y recursos de estilo, destacando el uso de la cesura.

Sin embargo, lo que más llama la atención en Especular (2025) de Ornella Lorca, es la continua individualidad en el aprendizaje de lo femenino, como si la salida de la caverna ocurriera por acto de magia y no existiera un elemento que promueva y acompañe en este andar hacia la independencia. Si bien la voz lírica posee fuerza y energía, posterga lo colectivo al optar por un camino solitario, priorizando así la resistencia que se ejerce en el silencio y el trabajo con las palabras.


Ornella Lorca. Especular. Santiago: Editorial Pez Espiral, 2025, 70 páginas.



miércoles, 3 de septiembre de 2025

[Crítica de cine]: La Ola de Lelio: El musical que vacía las luchas sociales.

 


El cine musical ha sido, en gran medida, un producto cultural diseñado por y para el público estadounidense. Las características de este tipo de producciones tienden a carecer de profundidad, enfocándose de manera recurrente en los sueños de los protagonistas y el romanticismo, rasgos que reflejan la visión idealizada de la sociedad norteamericana (como La la land 2016, Singin' in the Rain 1952, The artist 2011, Grease 1978, Moulin Rouge 2001). Si bien es una línea cinematográfica que no tiene parangón en Chile, Sebastián Lelio eligió una tarea compleja: trivializar la lucha feminista chilena de 2018.

La productora Fábula tiene la particularidad de apropiarse de complejas e importantes temáticas para Chile, le quita la dimensión política y lo convierte en caricatura. Por ejemplo, en la película No (2012) la premisa es que la publicidad fue el factor clave para derrocar al dictador y no la movilización popular durante la década del ochenta que costo vidas. Y en El Conde (2023), el detestable dictador chileno es representado como un vampiro y el “sugar daddy” de una joven monja.

Bajo esta premisa, el director Sebastián Lelio (Una mujer fantástica 2017, y la mejor aún, Prodigio 2022) se arriesga con La Ola (2025). La historia se centra en Julia (Daniela López), quien sufre acoso por parte de Max (Lucas Sáez Collins), el ayudante de canto, tanto en la universidad como fuera de ella. En su inicio observamos un encuentro casual a las puertas del departamento de él, pero el abuso no se visualizará. Ella intentará sacar la voz, pero algo la retiene. Sin embargo, a raíz de las experiencias de mujeres y disidencias, lo irá logrando gradualmente, y dicho atropello saldrá a la luz en el testimonio de la protagonista. Esto derivará, mediante la coreografía y la música, en la toma de la principal universidad del país, en el marco del movimiento feminista chileno de 2018, y las causales serán la incapacidad de la administración por canalizar estas denuncias hacia la justicia.

Hay una serie de temáticas que se abordan superficialmente como la intersección de género, el nulo apoyo familiar al activismo, la clase social y permanente costo que significa alzar la voz en Chile. También, el feminismo burgués es retratado de forma negativa, ya que se muestra complaciente con las autoridades y poco representativo. Se deja en evidencia el liderazgo consciente y el curso de atención plena (mindfullnes) como recurso fuera de lugar para estas demandas. Además, se critica con dureza el enfoque de los medios de comunicación les dan a las denuncias, sin el cuidado que la profesión exige.

El universo técnico intensifica la idea de estar ante una “realidad falsa” del feminismo, no hay cuestionamiento entre lo verdadero y lo falso, porque se diluye la experiencia del abuso en pos del entretenimiento. Esto se nota cuando resuelven el caso de forma repentina, con la policía y autoridades bailando de forma delirante, o cuando un personaje femenino utiliza la palabra “sororidad” tan forzada que el espectador la percibe como un meme. Esto convierte a la película en una fórmula marketera sobre el feminismo.

Después de haber visionado en el Cine Arte Normandie, el mayor desacierto de La Ola (2025) de Sebastián Lelio es haber convertido una movilización política en un musical. Este género está diseñado para el espectáculo y el consumo comercial, la cinta desvía el mismo discurso de rebeldía que pretende mostrar: la brutalidad de las denuncias y la difícil batalla por modificar las leyes. Con esto, la película no solo falla en plasmar el movimiento feminista, sino que lo debilita políticamente, ofreciendo una versión que prioriza el simulacro y lo artificial por sobre la reflexión, y que se expresa más como una mercancía que un reflejo de la vivencia real.

 

Ficha técnica.

La Ola, 2025

Duración: 129 min.

Dirección: Sebastián Lelio

Guion: Josefina Fernández, Manuela Infante, Sebastián Lelio, Paloma Salas

Reparto: Daniela López, Avril Aurora, Lola Bravo, Paulina Cortés, Thiare Ruz, Amparo Noguera, Florencia Berner, Renata González Spralja, Amalia Kassai, Néstor Cantillana, Enzo Ferrada Rosati, Tamara Acosta, Susana Hidalgo, Lucas Sáez Collins

Música: Mathew Herbert, Javiera Parra, Anita Tijoux y Camila Moreno.

Fotografía: Benjamín Echazarreta

Compañías: Coproducción Chile-Estados Unidos; Fabula, Fremantle Media North America, Participant Media

jueves, 10 de octubre de 2024

Yo no soy esa (2023) de Greta Montero: Voces femeninas que desafían los roles impuestos en Chile



 Yo no soy esa (Editorial Aparte, 2023) de Greta Montero (Coronel, 1986) es un conjunto de cuentos breves donde mujeres de provincia se ven enfrentadas a los dilemas de la sociedad patriarcal chilena. Es decir, demuestran la incomodidad al cuestionamiento de los roles como madre, esposa, al propio cuerpo, a la decisión del momento reproductivo y donde muchas veces lo nombrado es un esfuerzo diario. Si bien los cuentos son cortos, cada una de las ocho historias profundiza en las causas y consecuencias, manteniendo a los personajes femeninos en el umbral de duda frente a complejas relaciones.

En Yo no soy Maite Orsini, una mujer madura está disconforme con su relación amorosa, con su cuerpo y escaso éxito en la vida, en comparación con figuras televisivas decantadas en la política local. El nivel de hastío predomina en la historia y llegará el momento de tomar decisiones cruciales.

En La solicitud, relata la decadente relación de una pareja de músicos en la que la admiración y el cariño se ha vuelto lejano. El punto de vista está situado en la mujer quien sufre la burla y los vejámenes día tras día por parte de su pareja manipuladora en momentos de crisis. La escasa red de apoyo, la violencia psicológica y física es el común denominador. La narración es descarnada y nos muestra la ferocidad de la agresión a costa de la presencia de la hija presente.

En Mami está construido con el formato de los mensajes de WhatsApp, la protagonista publica los mensajes que tiene con su madre. Nunca leemos las respuestas de su progenitora, pero dentro de esta omisión están sugeridos dado el conflicto que suscita: “Quizás cometí el error cuando me aferré tanto a ustedes al separarme de Mario, opinas sobre todas mis cosas” señala el relato. Leemos el complejo de madre castradora. Asimismo, combina estos mensajes con solicitudes gastronómicas particulares como la forma de hacer sopaipillas, regalos de plantas, el qué hacer de la ropa que no le queda a la primogénita, el arroz con leche, tomaticán, caramelo para leche asado, entre otras. De lo anterior, sin duda es uno de los puntos altos de la obra.

El tópico de la madre disconforme con el quehacer de las hijas y el resguardo familiar no pareciera reciente en la literatura, más bien, se ha ido ampliando en el universo literario con voces feministas como Lina Meruane, Diamela Eltit o la española Blanca Lacasa. El ojo escrutador y guardiana de los valores conservadores se tensa cuando las nuevas generaciones alcanzan mayor independencia y autonomía para tomar la decisión.

Por otro lado, el provincianismo que dibuja Montero es un fuerte signo de lo que se considera cultura tradicional y que está impregnado en el núcleo familiar. Así, las protagonistas están bajo el escrutinio de personas cercanas que tienen una visión secular del “deber ser” cuerpo-mujer-madre-trabajadora, lo que provoca el umbral de vacilación donde no quisieran defraudar a los seres queridos.

Con una clara referencia a la canción popular homónima de la mexicana Paulina Rubio, No soy esa (2024) de Greta Montero evidencia un correcto uso de los recursos técnicos para contar historias: mensajes de aplicación, cartas encontradas entre los cuadernos, intercalar temporalidad en los acontecimientos, entre otros. De este modo, la autora edifica un volumen que configura un evidente mensaje contra las trancas de la sociedad patriarcal y promueve el desprecio por la cultura del abuso que ejercen hombres en desmedro de las mujeres.


Yo no soy esa (2023)

Greta Montero

Editorial Aparte

64 páginas.-


martes, 16 de julio de 2024

Crítica literaria: Las hijas horribles (2023) de Blanca Lacasa. Las heridas de la madre e hija.



En Contra los hijos (2018) de Lina Meruane desarrolla un discurso que analiza críticamente el lugar de la maternidad, entendiéndose como la postergación de los intereses particulares de las mujeres, y lo que representan los hijos dentro de la narrativa de la tradición secular y el orden social. Actualmente, la periodista española Blanca Lacasa Carralón ensaya en 248 páginas, Las hijas horribles (Editorial, Libros del K.O., 2023), un volumen que indaga la figura de la madre absoluta, aquella que sigue corrigiendo a pesar de que su maternidad y crianza ha finalizado, pero sufre el denominado “complejo del nido vacío”. O sea, en estos diez capítulos profundiza sobre las complicadas afinidades madre e hija, que son mucho más significativas e inquebrantables que la figura del padre ausente. En ambas relaciones, la condena social es distinta, también lo traumático y angustioso es asimétrico. Por lo que, desde el lugar y voz de una hija, la autora investiga (asumiendo ciertos grados de culpa) y promete excavar los cimientos: qué es la figura de la madre y de la hija en diversos contextos, ambas con adjetivos castigadores.

En materia de cuidados (tema que en Chile se ha ido instalando recientemente) la madre es la referencia total y todo el mundo sabe que cuando no procede comportamientos normativos de los marcos sociales, acusan a la remitente. Es decir, la cultura patriarcal ha ido desarrollando un discurso en el que las mujeres se abocan a dicha atención que incluye su pertinencia biológica y cultural, y así mismo, omitir su valoración comunitaria. De lo anterior, tanto Silvia Federici (Calibán y la bruja, 2015) y Rita Segato (La guerra contra las mujeres, 2017) han manifestado esta inversión de los discursos, pero en esta obra no están consultadas bibliográficamente. Principalmente se sitúa desde Simone de Beauvoir y la publicación de “el segundo sexo”, debido a que con las múltiples traducciones derivó en una repercusión social europea que desarrolló “la segunda ola feminista”, afirma la autora.

Las entrevistas a distintas personas confirman sentirse como hijas “en deuda”, “frustradas”, “una de las grandes liberaciones de la vida”, “ser hija es una gran responsabilidad”, entre otras afirmaciones de similares características. De modo que, la madre hace de su hija una repetición de sí misma, mediante la crianza y la maternidad. Beauvoir es citada como piedra angular de esta obra, así también, la cita de la cita de Freud en estudios asociados, para atestiguar que la hija vive el mismo destino de la madre, “una manera de reivindicar su feminidad, pero también de vengarse”. Por ello, el proceso de liberación de la hija (de quiénes tienen la capacidad de determinar características dañinas para sus identidades e inquietudes) que alcanza la independencia y que se aleja de la proyección de los deseos malogrados por su progenitora, provocan en consecuencia la imagen reprobatoria de “la oveja negra de la familia”.

De lo anterior, Blanca Lacasa transita por factores culturales como el corpus de películas donde exponen dos tipos de maternidades hegemónicas: por un lado, la madre resistente, sufrida y bondadosa, y por el otro, maldadosa, cruel y egoísta. Luego, por el franquismo donde se ejecuta con vigor la enseñanza que el padre es el jefe y la madre piedra angular de la Familia. Mientras que la solterona es un ser incompleto, defectuoso y al margen de la familia tradicional: “hijas designadas por misteriosas fuerzas para solucionar las vidas de sus madres. Hijas todopoderosos con la heroica misión de ayudar y salvar a sus madres” (95). Es decir, una serie de mecanismos como la ruptura o salida del hogar se da en un momento de independencia pero la ligazón es aún mayor dado que los elementos de la responsabilidad, la culpa, la exigencia y materia de cuidados están en este sector. Otro de los temas, es la red de contención durante la crianza y de traspaso de contenidos son vitales para que la madre esté bien contenida y desarrolle un apego positivo con el bebé, de lo contrario se sume en la depresión que deriva siempre en el crío. Además, el perdón, asumir las imperfecciones de nuestros seres queridos, la presencia del duelo  y la ausencia de esta madre, en tanto como una memoria histórica y también subterránea de nuestro diario vivir. La autora dice que: “en cierto modo, la muerte de la madre se vive como la desaparición de nuestra propia infancia y como la pérdida de nuestra propia continuidad” (230).

Las hijas horribles (2023) es un libro con un tono periodístico, que busca dar cuenta  sobre la normalización de relaciones tóxicas dentro del ámbito familiar/femenino (madres e hijas) y cómo se construyen en diversas circunstancias de la maternidad, la crianza y los deseos de una y otra. De hecho, existe poca literatura sobre este tema, porque, para que se hable, se necesita reconocerlas y después hacerse cargo de las filiaciones de crianza.


Las hijas horribles (2023)

Blanca Lacasa Carralón

Editorial K.O

248 páginas.-


jueves, 18 de enero de 2024

Tejido conectivo líquido (2023): un formato híbrido sobre la menstruación.

Fotografía, Faviola Pontigo.


 Valdivia es una ciudad creativa. Qué duda cabe. En el ámbito académico y artístico, emerge una intelligentsia, un grupo de intelectuales que se abren camino entre la universidad, lo performático, lo literario y lo experimental. Ello no está sujeto bajo lógicas comerciales, y en parte, explica los bajos tirajes numerados y la necesidad de otras lógicas de financiamiento.

Tejido conectivo líquido (2023) es un trabajo multidisciplinario de investigación y práctica artística sobre la menstruación, curado por Daniela Hermosilla y publicado en formato libro por Tinta Negra microeditorial. En el volumen participan las autoras Valentina Inostroza Bravo, Martina Pedreros Rodríguez y Estela Morales García que despliegan formas de trabajos sobre el periodo. Ellas conversan, comparten experiencias y afectos, trabajan en stencil con sangre menstrual y con toallas higiénicas, preparan videoperformance y fotoperformance, cadáveres exquisitos, realizan hematotecas, desarrollan escritura y pintura con sangre menstrual sobre papel de acuarela, colaboran con recetas de tintas menstruales en serigrafía, cosechan la sangre menstruante, la deshidratadan y guardan en frascos sellados con lacre, realizan intervenciones gráficas en colegios.

Hay que precisar que esta obra no constituye narrativa por lo tanto no hay un narrador, ni extensos modos de contar, tampoco se evidencia una baja calidad, sino que es un formato híbrido que combina imágenes, registros, instrucciones, recetas, entre otros. Diversos registros que sin dejar de lado el espesor teórico feminista se inmiscuye como una práctica de asociación. A saber, se muestran 29 referencias (y más) en torno a la temática de la menstruación y lo femenino: las artistas Constanza Rutherford, Constanza Moya, Cooperativa de Artistas Menstruantes, Rupi Kaur, Cecilia Vicuña, Jen, Lewis, Nina Gallardo, Colectivo Gynepunk, entre muchas otras. 

Las autoras consideran que el hecho de menstruar ha sido un acto que socialmente genera repudio, resquemores y negaciones. Desde esta asertividad, elaboran una subversión de lo despreciable y se transforman en una zona de invención donde se integra la formación, la aceptación de este tabú y los sentimientos. Es decir, la problematización del sangrado femenino es reconocerse en lo biográfico y colectivamente para ponderar perspectivas y deseos imaginativos.

El ensayo “Menstruación y el tiempo intuitivo” de M.P.R. identifica cuestionamientos sobre los ciclos económicos, humanos, occidentales dado que la ordenanza está situada por sujetos masculinos que han armado una maquinaria transversal basada en el neoliberalismo. Así, la autora señala “el tiempo es un recurso del cuerpo como vehículo codificador” debido a que este ha sido colonizado, entendiéndose como un imperativo monetario, y que no estaría vinculado con el ciclo de la naturaleza. O sea, el ciclo menstrual está íntimamente ligado a las fases de la luna, a diferencia del calendario Gregoriano diseñado por hombres que tienen como finalidad organizar la capacidad productiva de las estaciones.

En estas 92 páginas, el libro está fabricado en base a una estética de la menstruación, donde el color rojo impreso en offset no es homogéneo y que contiene manchas irregulares. De igual modo, el interior donde se combinan apuntes de cuadernos y citas en tipos de letras Carol Gothic y Baskerville Display, además de las imágenes y fotografías impresas en color rojo.

Tejido conectivo líquido (2023) es un buen ejemplo de cómo realizar un trabajo colectivo, abordar temas marginados, investigar la menstruación, hacer de ello un acto de resistencia reflexiva y, posteriormente, llevarlo a la práctica artística rompiendo paradigmas instalados. Así, la teoría y la estética no tiene una forma pasiva de ingresar a la literatura, sino más bien como género híbrido (palimpsesto), de múltiples significados y que no deja de ser complementario a otras consideraciones. Bajo la premisa anterior, esta publicación tanto por el tema como en el método de trabajo permite que se sitúe como uno de los libros más relevantes del 2023.


Tejido conectivo líquido

Varias autoras

Tinta Negra Microeditorial, Valdivia.

92 páginas

2023


Fotografía: Faviola Pontigo.



domingo, 16 de julio de 2023

Reseña: "El adn del patriarcado" (2021) de Vieyra Poseck



 El ADN del Patriarcado (Cuarto Propio, 2022) del ecléctico Jaime Vieyra Poseck busca abrir una vertiente de discusión mediante la antropología del patriarcado. Este análisis llamado la Teoría del Sistema Androcéntrico-Patriarcal (TSA-P) está refrendado por más de treinta referencias bibliográficas en cada uno de los seis capítulos y busca comprender en diversos aspectos tanto históricos, estadísticos, sociológicos y/o contextuales en la sociedad chilena sobre estos niveles de violencia de asimetría interpersonales.

El primer capítulo “Sistema sexo/género y su violencia machista contra la mujer” constituye una monografía para comprender conceptos a desarrollar en esta investigación tanto para la esfera pública-laboral y brecha salarial como en la esfera doméstica. En el segundo capítulo “El poder de ‘aquella espantosa cosa monstruosa’. Análisis literario de Mascarada, de Juan Carlos Onetti” es un estudio literario de fondo y forma de la obra con perspectiva de género. En el tercer capítulo “La mujer chilena en el aparato ideológico formal y simbólico: ¿santas o prostitutas?”, explica la temática la penalización del aborto con datos hasta el 2020 y analiza el potencial simbólico del marianismo en Chile. En el cuarto capítulo, emerge la discusión sobre el libro Perfiles revelados. Historia de mujeres en Chile, disponible en internet. Según el autor “pretende corregir tanto la ausencia como la tergiversación de la mujer en la historiografía chilena” y concluye que existe una insistencia en utilizar la esfera pública dominada por el poder androcéntrico a diferencia de la esfera doméstica. La intención del autor es un tema problemático, porque es en la calle y las representaciones públicas, un lugar en permanente visibilidad y de disputa a una serie de demandas de lo femenino y las comunidades lgbtqia+. En consecuencia, la crítica que se intenta ejemplificar, debido a que las historiadoras se sitúan en lo androcéntrico, es errónea. Basado en el índice de la obra cuestionada, las autoras reflejan una progresión para la emancipación de la mujer. En el capítulo quinto “Mujeres chilenas en Suecia: ¿sumisión o emancipación?”, se evidencia trabajo de campo en 261 chilenas exiliadas en Suecia. Este proceso de adaptación comprueba que el Estado sueco dispone de una infraestructura en el que ellas pueden ingresar al mercado laboral y colabora en el camino emancipatorio, a diferencia del Chile de finales de la década del ochenta, donde el contexto histórico cultural todavía está embargado. Por último, en el capítulo sexto “Sistema de violencia machista y de género” parte de la base de que la violencia es estructural, afectando a todo el espectro social y las formas de relacionarse. Así, investiga desde una situación macroestructural con perspectiva de género exponiendo temáticas sobre la violencia hegemónica y estructural machista precisamente en cuestiones como la violencia del padre contra las hijas, la violencia machista contra otros hombres, violencia machista del hombre contra sí mismo, la violencia machista contra las minorías sexuales. Por otro lado, está la violencia machista de género detallado en la violencia machista doméstica de género, el femicidio, el acoso sexual machista de género en espacios públicos, la violencia machista de género en el pololeo o noviazgo y finalmente, la Red social como vehículo del maltrato machista de género.

El objetivo del estudio tiende a ser confuso según lo que señala el autor. Mientras en medios de comunicación señala: “La finalidad de este libro es sacar la problemática del género de las aulas académicas”; en el volumen aspira ser “una herramienta didáctica de divulgación científica”. En todo caso, el lector debe dominar un lenguaje técnico y academicista para comprender ciertos conceptos previos al que viene a problematizar, porque también contiene un procedimiento en el que reconocer, analizar y evaluar diversas formas de vida dominadas por el machismo.

Este proyecto exhibe antecedentes de múltiples violencias machistas y machista de género basados en argumentos estadísticos en que las personas se desenvuelven en  espacios públicos y privado, porque la idea de Vieyra es demostrar que ciertos tipos de relaciones se tornan tóxicas y atentan con lo esencial de la sociedad que son la igualdad, la justicia y la democracia tanto en el trabajo como en el hogar. Por lo que sería interesante que todos aquellos estudiosos que utilizan teoría feminista no se queden en la escritura sino que tengan la capacidad de desarmar lógica que suelen denunciar, comenzando por los emisarios.

El ADN del Patriarcado, Jaime Vieyra Poseck, Editorial Cuarto propio, 2021, 300 páginas.

martes, 1 de junio de 2021

Crítica literaria: Mis Observaciones de Delige Rouge (reedición)

 


En general, he observado que hay valiosas recuperaciones y revalorizaciones, en tanto antecedentes del feminismo chileno, con enfoques sobre escritoras burguesas o con menor acceso. Ellas, las proletarias, han tenido que avanzar en su instrucción primaria de manera individual o colectivamente. El caso de la presente autora está en el intermedio, con un relativo pasar y no exento de dificultades.

Las reediciones Mis observaciones (Hoguera editora) de Delie Rouge, seudónimo de Delia Rojas Garcés de White (Copiapó 1883-1950) es un libro que amplía el panorama de escritoras feministas de principios del siglo XX, y que han sido postergadas debido al  compromiso con ideas que tardíamente han sido discutidas y aprobadas.

En estos siete ensayos que datan de 1915, la ensayista promueve temáticas alarmantes para la rígida sociedad chilena de la época con la destreza de ideas progresistas en una prosa que no alcanza lo óptimo y una ambivalencia entre lo cándido en el panorama político y la inclemente experiencia: legislar por el divorcio, la instrucción básica de la mujer, la violencia de género, el conservadurismo y la hipocresía, las malas prácticas eclesiásticas, el problema de los niños abandonados en las calles, las ruinas morales, etc.

Prologado por la editora y estudiosa, Joyce Villalobos, el volumen presenta diferencias sobre la escritura. Mientras la prologuista es una profesional residente en la academia; Delie Rouge proveniente de clase media, tuvo que autoformarse intelectualmente, evadir la censura editorial y, al carecer de apoyo, autopublicó en un folletín estos ensayos. De modo que, muestra un estilo menos fluido que la presentación y reiterativa en algunos trazos.

Hay dos grandes líneas que desarrolla Delie Rouge: la desigualdad de la mujer y la imperiosa necesidad del derecho a la educación. En ambos corrobora la experiencia como línea de expresión y peso argumental. Por un lado, critica que “La mayoría de los hombres chilenos son dominantes y absolutistas, tienen la idea de que la mujer es muy inferior al hombre en inteligencia y ni siquiera le conceden el derecho de pensar” (39). Por otro lado, proclama que: “Eduquen más a la mujer, eduquen al pueblo y reformarán el país. Sólo en la educación está, en gran parte, el remedio de estos males” (78). Así, la participación de ellas no sería menoscabada sino que se generaría una simetría en las relaciones, lo que resultaría valioso.

Mis observaciones de Delie Rouge es una obra que complementa una generación de escritoras feministas movilizadas, intelectuales sobre el rol que deben cumplir y escritoras en búsqueda de derechos civiles de la mujer. Los que no dejan de ser históricamente nuevos.

Mis observaciones. Delie Rouge. Hoguera editora, 2020, 96 páginas.