miércoles, 11 de marzo de 2026

Fulgor de las sombras en el Estallido Social chileno. Persona sin identificar (2025) de Verónica Jiménez





A pesar de las condenas emitidas por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas en 2019, el gobierno de Piñera continuó desarrollando una política represiva que recordó los años más duros de la dictadura con apariciones de cuerpos calcinados, agresiones fuera de protocolo y abusos policiales. Lo mismo pasó en 1978 cuando Amnistía Internacional condenó a la dictadura chilena por crímenes de lesa humanidad.

Cuando se olvidan de los contextos en que se produce la violencia institucional son las personas quienes pierden el reconocimiento mínimo: una persona sin identidad se convierte en un sujeto que habita el anonimato absoluto. Es esta falta de validación jurídica y social la que termina por situar al individuo en un estado de limbo dentro del círculo de la vida.

En Persona sin identificar (Editorial Garceta, 2025) de Verónica Jiménez (Santiago, 1964) registra con crudeza el quehacer y la pérdida de vidas humanas durante el estallido social. Como señala el volumen, la tragedia de los detenidos desaparecidos durante la dictadura proyecta una sombra sobre el presente, y se repite tras las movilizaciones del 2019. El olvido de los cuerpos calcinados y asesinados que aún no aparecen es una repetición del contrato social que creíamos haber superado: el compromiso del “Nunca más”. Así, el texto denuncia el incumplimiento de esa promesa fundamental. Es decir, el “Nunca más” a las violaciones de los derechos humanos y, especialmente, el “Nunca más” a la imposibilidad de devolver la identidad a un resto óseo para darle sepultura según sus propias creencias.


La obra está dividida en cuatro segmentos: 


En los ocho poemas del segmento denominado “Prosecuciones”, el hablante femenino transita entre la crónica, el testimonio y la reflexión sobre la violencia estatal de Chile previo a la pandemia. Observamos una voz de mayor edad y que se diferencia de los muchachos que llegan de la protesta cargados de alcohol en sus mochilas. Mientras estos muchachos se divierten en un entorno doméstico, ajenos al significado  del toque de queda, la voz poética identifica la connotación histórica de los helicópteros que sobrevuelan Santiago: “había salido a comprar comida cerca del toque de queda y no regresó para reincorporarse a su turno”. Así, el hablante reivindica la belleza de la clase trabajadora que en sus brazos osa por un mejor futuro y es truncada por la represión estatal.

Frente al asedio policial, la micropolítica de los barrios se desarrolla al producir material tecnológico como imágenes y vídeos que pareciera ser una nueva forma de resistencia política. El archivo permite corroborar evidencia, convencer a los incrédulos y dejar una memoria histórica sobre las vulneraciones psico-económicas que este sistema aplica a los más desposeídos para prueba de las nuevas generaciones.


En la segunda parte “Invocaciones”, la violencia escenificada en los distintos barrios de la periferia santiaguinas deriva en la aparición de cuerpos sin identificar. Esto, que rememora los peores años de la dictadura, da cuenta de que esta deshumanización de la persona no solo intenta alcanzar de una manera perversa el alma sino también, constituir el cuerpo en una interrogante. Dicha figura significa un vacío de sentido y deuda histórica sobre la escala del olvido. 

La presencia de las mujeres en versos: “Desgarraron también a las madres/ que buscaban y gastaban/ sus pasos y voces”, funciona como un aviso de que son las madres las que agotará el tiempo hasta encontrar a los caídos durante la subversión de los sentidos aún tenga que caminar por cárceles, hospitales y morgues.


Me parece relevante señalar los cierre de los poemas donde alcanza su mayor logro. La capacidad de condensar semánticamente los versos va más allá de una resolución cotidiana y cristaliza, logra que su mayor impacto ocurra antes del silencio. Los versos cortos y directos transforman el mensaje sobre la violencia institucional en una frase memorable y perturbadora.

El capítulo “Protocolos”, aunque breve, transita por una poética lúgubre que se apoya en la enumeración de exámenes forenses e instrumentos clínicos, erigidos aquí como testigos de cuerpos heridos y defenestrados. En estos versos, los muertos pierden su gloria, si es que alguna vez la tuvieron, para convertirse en restos que registran la violencia y la deshumanización contemporánea. De este modo, la mutilación y los daños físicos de los cuerpos hallados reclaman, desde el silencio mortuorio, la dignidad que la barbarie les arrebató.

En el último capítulo, “Expedientes”, los poemas abordan la institucionalidad convertida en una planilla de tecnicismos, así como la figura de las madres como portadoras de la memoria y el duelo incansable. Asimismo, el hablante revisita la historia reciente y critica la 'democracia de los acuerdos' como una careta que oculta los problemas bajo la alfombra. El “yo” lírico escribe para evitar que el olvido se imponga, es una poética rebelde que se niega a la reconciliación forzada y reivindica el derecho a la verdad frente a una historia que se pretende reescribir de forma higienizada.

En el último poema:

“Sucedió en octubre.

Imagina si la ciudad hubiese acobardado.


Imagina si sus poetas

No fueran capaces de golpear el acero

con sus puños de agua

Para dar cuenta

De sus muertos”

El hablante femenino reafirma su postura de que el arte debe ser político y se posiciona desde las micropolíticas y los cuerpos vulnerables, porque la palabra y el sentido estético deben ser parte de la resistencia de aquellos no escuchados, ni atendidos en sus precariedades y guardados bajo la alfombra.

Más que un libro de poemas, Persona sin identificar (2025) de Verónica Jiménez es un registro híbrido entre la crónica y el verso sobre el estallido social chileno. Su estructura progresiva de la pérdida de vidas y la vulnerabilidad de los cuerpos que resistieron con palos y piedras la represión institucional. Frente al olvido de quienes hoy reniegan de esa utopía, se denuncia que la ceguera es, en realidad, el lenguaje de la impunidad en Chile. Esto es, una marca indeleble en la piel de los jóvenes que este libro se encarga de no abandonar.


Verónica Jiménez. Persona sin identificar. Santiago: Garceta, 2025, 76 páginas.

viernes, 20 de febrero de 2026

Reseña: Identidad bajo sospecha: desmontando el test de la blancura.


Identidad bajo sospecha: desmontando el test de la blancura


Sin duda alguna, No teníamos negros. Historia y prejuicios en Chile sobre su pasado y presente afrodescendiente (Crítica, 2025) de Montserrat Arre Marfull es un aporte a las discusiones identitarias sobre el mestizaje chileno. 


En esta obra, la autora instala una voz importante que analiza y discute la promoción histórica de la herencia europea. A diferencia de otros relatores, su perspectiva no se dirige a los educadores, sino al estudio de la Historia como una visión unidimensional que ha omitido el vínculo con otros continentes, los que han nutrido y aportado desde otras esferas al país. 


Es decir, la autora afirma que la identidad chilena se ha construido bajo un relato que invisibiliza sistemáticamente la raíz afrodescendiente en favor de un ideal europeo.


La autora afirma:


“…ni siquiera la historia que se nos ha contado de nuestro continente es americéntrica. (...) Europa ha marcado la pauta de lo que debemos saber de los últimos años (...) el estudio de una historia de Chile y de América ya no eurocentrada, si no afro centrada y americentrada, basándonos en la idea de redes de intercambio e influencias que comienzan a acontecer en el espacio global desde el siglo XV, pero cuyo origen están mucho más atrás.”


Al rescatar cifras de censos coloniales, la investigación evidencia que la presencia “negra” fue significativa y para nada circunstancial. Al recuperar nombres como el conquistador Juan Valiente y destacar el rol de los batallones de afrodescendientes en la Independencia, Montserrat Arre Marfull desmiente la creencia popular de que los negros simplemente “desaparecieron” de la historia nacional. Esta omisión histórica está ligada al racismo científico y teorías de superioridad racial que permean el pensamiento en personajes históricos.


Dentro de la vida político-cultural emergen figuras como Benjamín Vicuña Mackenna con afirmaciones peyorativas sobre danzas africanas. Luego, Nicolás Palacios, que tiene una inscripción pública en el cerro Santa Lucía, quién señala que los chilenos somos una raza superior apelando al araucano gótico. 


También están las propuestas de la política feminista Amanda Labarca, quien promovía que las clases populares blanqueen sus comportamientos para enaltecer y homogeneizar nuestra cultura dando cuenta que el ideal es asimilar lo europeo: “Nuestra clase popular es más blanca y dinámica, que la de nuestros hermanos de esta costa”. Mientras que la referencia de Gabriela Mistral está ligada a la falta de sensibilidad frente a los abusos que sufre la población afroamericana.


La presente investigación destaca que expresiones culturales tenidas por esencialmente chilenas —la cueca y el cachimbo, entre otras—, conservan una matriz africana que se intentó ocultar bajo prejuicios raciales. A pesar de este ocultamiento deliberado, la herencia persiste y ha ganado terreno institucional: tras ser reconocidos como pueblo tribal afrodescendiente por ley en 2019, una cifra importante de ciudadanos se reivindicó como tales en el último proceso censal de 2023.


Cabe reconocer que la editorial utilizó diferentes tipos de letras, los que restan fluidez y atención más que suma al objeto del libro. Sin embargo, la obra de Arre Marfull que busca dar cuenta de las heridas y deudas históricas de una nación que ha negado su genealogía. Es necesario plantear, que la autora no es la primera en abordar esta problemática; en las universidades del norte de Chile se ha investigado esta materia durante años.


Al confrontar los prejuicios que hoy se reflejan en la publicidad y el discurso xenofóbico, No teníamos negros. Historia y prejuicios en Chile sobre su pasado y presente afrodescendiente obliga al lector a reconocer que el país no es, ni ha sido nunca, exclusivamente blanco. Se trata, en suma, de un llamado a reformular el imaginario nacional de manera más íntegra, asumiendo la raíz africana como una pieza esencial que define tanto el pasado como la actualidad del país.


No teníamos negros. Historia y prejuicios en Chile sobre su pasado y presente afrodescendiente. 

Montserrat Arre Marfull

Editorial Crítica

Santiago de Chile, noviembre de 2025

232 páginas.


martes, 17 de febrero de 2026

[Crítica de cine]: La misteriosa mirada del Flamengo (2025) Diego Céspedes

 La ternura como resistencia frente a la fragilidad del hombre: El potente retrato de la identidad trans en el debut de Diego Céspedes.



Tras dirigir tres cortometrajes de escasa recepción mediática, Diego Céspedes (1991) debuta con su primer largometraje: La misteriosa mirada del Flamenco (2025). La historia se ambienta en un precario pueblo minero del norte de Chile durante los años ochenta, donde el paisaje se divide entre el bar con los espectáculos de variedades de “las locas” del pueblo y los rudos mineros, quienes con un temor colectivo, intentan controlar a “los apestosos”: personas contagiadas por una extraña enfermedad que, según el mito local, se transmite a través de la mirada invocando, con esto, un gesto de realismo mágico.

La cinta, presentada en Cannes 2025, combina la crudeza estética con una temática audaz sobre la marginación y la resiliencia de las familias no tradicionales. A través de una lectura del western queer que dialoga con el Almodóvar de Extraña forma de vida, la propuesta combina el aislamiento rústico y la exploración de las identidades. Su paso por “Un Certain Regard” no solo reconoce el plano temático-narrativo, sino que asegura su distribución en Francia como una de las obras jóvenes más relevantes del año y será estrenada en Chile durante el mes de marzo.

Lidia es la protagonista de 11 años criada dentro de la comunidad de mujeres trans y travestis bajo la tutela de “Flamenco”, su madre adoptiva. En un entorno marcado por la paranoia, surge como un mito en un inicio de una peste que se contagia con la mirada. La perspectiva de Lidia en la película retrata cómo crecer en este entorno donde la barrera entre la familia elegida y la violencia del prejuicio son el común denominador.

En esta ocasión observamos roles destacados que sostienen el peso emocional, como la interpretación de Tamara Cortés como Lidia, donde permite evidenciar la evolución psicológica del personaje femenino. Matías Catalán como “Flamengo”, encarnando la vulnerabilidad y fuerza de la figura materna en el páramo hostil. Por su parte, Paula Dinamarca en tanto la matriarca “Boa” aparece muchas veces respondiendo a la agresión externa, como el alivio cómico y el drama en las huellas de  su propio cuerpo.

El recurso musical funciona como un presagio narrativo: el espectáculo travesti de “Flamenco” cantando “Ese hombre” de Rocío Jurado, devela la fragilidad del ego minero, provocando una respuesta violenta que busca silenciar la mirada trans. Estos reaccionan tomando por asalto el bar e intentando taparles los ojos a las protagonistas para evitar el contagio de la peste. 

Parte del comunicado leído de los mineros señala: 

“Nos reunimos ante su propiedad para proteger a los honrados hombres de la peste que cruelmente está afectando a nuestro pueblo. Las salidas a la sociedad de todas las personas que vivan acá serán restringidas”.

Al intentar taparles los ojos para evitar la “enfermedad”, los mineros instalan un pánico moral, más que una medida efectiva, que nace de la ignorancia y el prejuicio. Así, la película retrata la ceguera de una sociedad conservadora frente a una comunidad que, desde la marginalidad, desafía el campo hegemónico masculino.

Céspedes muestra cómo la ternura, desde el afiche promocional, de las personas marginadas y disidencias florece al crear  Familia en este espacio de redención. En La misteriosa mirada del Flamenco (2025) ofrece una visión fragmentada y dura que, irónicamente, captura destellos de esperanza imposibles de ocultar sin tener que recurrir al morbo. La identidad trans se fortalece para sobrevivir en tiempos violentos, lo que resulta casi un insulto para quienes confunden decencia con el prejuicio.


La película será estrenada el 12 de marzo del 2026 en los mejores cines del país.

Ficha técnica

La misteriosa mirada del Flamenco (2025) 

Dirección y Guion: Diego Céspedes.

Elenco Principal: Tamara Cortés, Matías Catalán, Paula Dinamarca, Claudia Cabezas, Luis Dubó.

Casa Productora: Quijote Films.

Producción/Co-producción: Ander Barinaga-Rementeria, Ander Sagardoy, Benoit Roland, Giancarlo Nasi Cañas, Jakob Weydemann, Jonas Weydemann, Justin Pechberty, Xabier Berzosa.

Producción General: Camilo Iñiguez.

Asistentes de Dirección: Ignacia Ilabaca, María José De la Vega.

Dirección de Fotografía: Angello Faccini.

Música: Florencia Di Concilio.

Vestuario: Pau Aulí.


viernes, 14 de noviembre de 2025

Crítica literaria: Chile Mágico (2025) de Jorge Baradit. El arte del chamullo.



Hace poco en Blanes, España, se inauguró la biblioteca que lleva el nombre de Roberto Bolaño. Durante el protocolo, hubo un detalle que llamó mi atención: su hijo Lautaro contaba que a su padre gustaba el videojuego de computadora “Age of Empires”. En la primera versión podías utilizar al sacerdote que se enfrentaba a enemigos y los convertía mediante la palabra “Wololo”. Sin duda un iluminado.

Caminando con túnica de lino y sandalias entre nosotros, Jorge Baradit (Valparaíso, 1969) se configura literariamente a modo monje, faquir y un nacionalista que nos presenta en Chile mágico (Sudamericana, 2025), una serie de crónicas sobre la identidad chilena que vive una realidad subterránea y por tanto no oficial; un país acechado por la tragedia, de objetivos no logrados y ambiciones truncadas por el destino.

Son ocho capítulos, esotéricamente simbolizan la eternidad y lo infinito, donde intenta mostrar como si fuera algo nuevo, a una nación marcada por la desgracia en su dimensión histórica. 

Los antecedentes traumáticos tienen origen en el relato mapuche de las serpientes en “trentren y kai kai vilu” y científicamente los 282 desastres comprobados, que definen al país y que justifican el fracaso del proceso constituyente 2020 en tanto una pasión trágica designada por caminos misteriosos: “Somos un país marcado por el desastre, la inestabilidad y la precariedad; malos antecedentes para construir comunidad y preocuparse por algo más que la sobrevivencia de nuestra sola familia”. Es decir, en este relato emerge la figura del salvador que quiso entregar las herramientas al pueblo para tener mayor soberanía. Sin embargo, Chile tiene una noción atávica y predestinada a la resignación, por lo que la pandemia terminó por redirigir el foco de interés nacional.

En las distintas secciones insiste en que la magia determina la dirección del país, aquellos “elegidos” han podido descifrar y administrar el poder mágico para hacer el bien o el mal según su conveniencia. Esto no se limitaría a la brujería rural, o a la organización de los brujos en la Recta Provincia de Chiloé, sino que se manifiesta también en las urbes contemporáneas y hasta  en la esfera política. 

Baradit domina el arte de la persuasión, es un mercader de la Historia, porque más allá de los datos concretos de la aparente “investigación exhaustiva”, el “pulso narrador cautivador” que señala la contratapa, utiliza con habilidad los lugares comunes y una perspectiva reduccionista de los procesos históricos que al autor le han generado altos beneficios. Si bien mantiene un discurso masivo, lo hace menospreciando la capacidad de los lectores.

Por ejemplo, en la tercera parte de “la Fundación Mágica de Santiago”  se establece el juicio sobre Pedro de Valdivia y su séquito de europeos aventureros: “La conquista era una loca carrera reservada a los hombres más dementes y, a la vez, fríos de pensamiento, que la pobreza medieval española podía producir”. Para luego continuar con: “Don Pedro, la verdad ya venía con malas intenciones, pero como eran poquitos españoles decidió primero ganarse la confianza de los locales”. Vale decir, la interpretación carece de rigor y contexto histórico, porque ignora la problemática del choque cultural y anula la figura del europeo ambicioso y barbárico. Lo que finalmente viene a ratificar el momento en que Pedro de Valdivia ejecuta a las autoridades mapuche.

Jorge Baradit tiene dos líneas de trabajo: una que pretende ser literatura de calidad fracasada, por ejemplo: su última novela El sótano rojo (2024), y otra, que es su marca comercial “Chile secreto”. En esta última, viene a modo de antecedente, la crónica sobre la Convención Constituyente publicada en 2022 y que debió ser parte del guion de un programa de farándula por el nivel de chismes.

Chile Mágico (2025) de Jorge Baradit vuelve al ruedo del Chile misterioso, con incienso y apreciaciones descabelladas. En los libros anteriores el discurso estaba vinculado a hombres que dominaban el país desde la oscuridad, en este, el autor emerge como el gran illuminati que deshace lo escrito porque hay un prisma mágico que nos hace ser un país destinado a sufrir.


Jorge Baradit. Chile Mágico. Santiago: Sudamericana, 2025, 156 páginas.

sábado, 1 de noviembre de 2025

La disidencia toma la palabra: Especular (2025) de Ornella Lorca, un rechazo a las convenciones y el modelo conservador.

 




Especular (Editorial Pez Espiral, 2025) de Ornella Lorca (La Unión, 1989) es un libro de poemas de largo aliento —con adelantos en revistas académicas y que denota un bagaje de lecturas feministas— que se centra en la introspección como motivo para la auto-observación y la auscultación del “yo” poético, construye  un manifiesto sobre la experiencia femenina donde prevalecen temas como la identidad, lo esperable en una mujer en un contexto conservador en el sur profundo de Chile, la insuficiencia de la maternidad y el poder emancipador del lenguaje. Lo clave de este libro son dos cosas: la travesía que inscribe las batallas libradas y sus huellas en el cuerpo, y la palabra como herramienta para desmantelar el dolor y, finalmente, lograr la transformación personal.

El primer capítulo, titulado “Especular”, se compone de treinta y cuatro poemas en prosa donde el viaje permite que el hablante femenino vaya conquistando su propio cuerpo. Inicialmente leemos un estado de opresión, donde hay incomodidad, lo que le produce angustia y discordia al tener que responder a otro (s). Sin embargo, al emerger de la oscuridad, encuentra la palabra como vía para nombrar y reclamar su existencia. Este acto la libera de la obediencia ciega y abandona el rol de víctima. El “yo” se convierte en un sujeto empoderado, capaz de explorar y arriesgarse a vivir las diversas facetas de la vida, configurándose como una caminante solitaria.

El proceso de introspección se lleva a cabo a través del espejo, donde la observación del cuerpo y la sexualidad sirve para confrontar experiencias complejas como el desamor y el deseo. El registro está vinculado al cuerpo como tatuajes. Al confrontar a una “otra” en el desdoblamiento de su identidad, la hablante realiza una subversión radical: usa la escritura para anular estructuras opresivas y liberar su parte silenciada. Este acto de creación literaria concluye como una búsqueda de comunicación y conexión.

El segundo capítulo titulado “Los espejos son artificios que beben sangre” contiene nueve poemas de estructura irregular, verso libre.  Se observa un quiebre en el tono con la aparición de una dicotomía: “lo que ellos quieren y lo que una puede”.  En “Libertina”, se manifiesta un deseo de sacudirse de las estructuras de lo que se espera de ella. Por tanto, los poemas seguirán una línea similar, marcada por la disidencia a la masculinidad tóxica que intenta imponer un tipo de comportamiento y un modelo conservador.

El tercer capítulo, “Mirarse en el ojo para nombrarse”, se compone de nueve poemas de estructura irregular en verso libre. En ellos, la voz utiliza el símil y la metáfora para construir un discurso confesional y simbólico. Se consolida el viaje donde se explora el conflicto y las tensiones en la búsqueda por liberarse de las convenciones sociales. Los textos se enfocan en el abandono de las restricciones impuestas y en la urgente necesidad de definir la propia personalidad al margen de las normas establecidas.

A partir de la Caverna (de Platón), la hablante se configura como una entidad indomable que rechaza la narrativa histórica tradicional y se forja desde la experiencia del dolor. Dicho quiebre con el orden comunal se mantiene en “Mala Clase”, donde se sitúa como una estampa rebelde y desconfiada que se niega a complacer a otros y valida su naturaleza independiente.

Se emplea, además, un imaginario animal (perro, reptil, lobo) como recurso técnico en la construcción de la voz poética. Esta emergencia la obliga a confrontar la crudeza del mundo exterior, donde el estado es de constante alerta, soledad y vigilia. Dicho esto, no solo define al “yo”, sino que también le otorga el ímpetu para resistir lo doméstico y la tradición.

Esta, la primera publicación de la autora, se sitúa en un espacio liminal: un estadio de obras fundacionales donde la exploración del yo impulsa la carrera literaria. A nivel formal, la autora domina los aspectos técnicos y recursos de estilo, destacando el uso de la cesura.

Sin embargo, lo que más llama la atención en Especular (2025) de Ornella Lorca, es la continua individualidad en el aprendizaje de lo femenino, como si la salida de la caverna ocurriera por acto de magia y no existiera un elemento que promueva y acompañe en este andar hacia la independencia. Si bien la voz lírica posee fuerza y energía, posterga lo colectivo al optar por un camino solitario, priorizando así la resistencia que se ejerce en el silencio y el trabajo con las palabras.


Ornella Lorca. Especular. Santiago: Editorial Pez Espiral, 2025, 70 páginas.



viernes, 31 de octubre de 2025

Reseña: El libro de la yerba mate. Una historia estimulante (2025)

Publicado en Le Monde Diplomatique, Noviembre 2025


La doctora en antropología estadounidense Christine Folch busca relatar las historias de la producción y el consumo del mate a nivel americano en El libro de la yerba mate. Una historia estimulante (Editorial FCE, 2025). Folch no ofrece un relato de experiencias personales, sino un análisis histórico riguroso que rastrea cómo fenómenos como el colonialismo, el capitalismo y la influencia de las corporaciones han moldeado tanto la producción como el mercado de la yerba a lo largo del tiempo.

La yerba mate ha trascendido su función de simple bebida para alcanzar una dimensión global y con carga simbólica. Su consumo es un ritual, experimentado como materia prima, receta y ceremonia. En países como Argentina, Uruguay, Paraguay y el sur de Chile, se bebe a toda hora, siguiendo reglas inquebrantables: no “bailar” la bombilla, no hervir el agua, y que un “gracias” significa que se rehúsa la siguiente ronda. 

El mate significa un momento de reunión, de conversación, de lo colectivo como ceremonia. No solo consumimos lo que nos gusta, sino que aprendemos a que nos guste lo que consumimos. Este hecho demuestra pertenencia e identidad a través del artículo u objeto que utilizamos. Esto puede servir para adquirir conocimientos acerca de comunidades definidas por raza, género y clase. Este comportamiento de compra puede tener, además, una dimensión proyectiva, reflejando la identidad que el individuo aspira a alcanzar. Folch señala que estos elementos sociales guían las decisiones de los consumidores en el mercado.

Asimismo, este condicionamiento por beber mate refleja la construcción del mundo moderno y que ha derribado fronteras políticas, culturales y religiosas; viajando desde Sudamérica hasta el Medio Oriente y uniendo a figuras populares y masivas tan diversas desde el gaucho del siglo XIX hasta un jeque en el Líbano.

En lo económico el mate ilustra la emergencia del capitalismo global y la dinámica de las cadenas de suministro. Su incorporación a los circuitos comerciales europeos lo transformó en una mercancía de intercambio, alterando radicalmente sus métodos de producción y patrones de consumo. El análisis de la red que conecta el trabajo, la producción y el comercio desde la materia prima hasta el producto final revela su importancia histórica.

Además, el mate se utiliza para exponer fenómenos económicos clave como el “fetichismo de la mercancía” propuesto por Marx: “una economía basada en el intercambio monetario oculta las relaciones sociales subyacentes a las mercancías, ya que no podemos ver el trabajo que se invirtieron en el producto que estamos comprando”.

Christine Folch. El libro de la yerba mate. Una historia estimulante. Santiago: Ediciones FCE, 2025.

Reseña: Creando el alma nacional (2025) de Karen Donoso.

 

Publicado en Le Monde Diplomatique, Noviembre 2025

Durante la adolescencia participaba de un conjunto folclórico en el sur chileno. Ese año llegó un profesor universitario a enseñarnos y prepararnos para la presentación en el Festival que se realizaba en noviembre en la comuna. El mero hecho de que los bailes nacionales, incluidos los de la Colonia, sean parte de la asignatura universitaria llamó mi atención.

Creando el alma nacional (1910-1948) de Karen Donoso Fritz es una investigación sobre cómo se forjó el folclor chileno y su identidad tal como la conocemos hoy bajo el alero del Estado. El folclor es un saber popular que proviene de las clases sociales más bajas y menos escolarizadas, pero que contiene un valioso sistema de reproducción de saberes y conocimientos a través de la oralidad, y que también, aún hoy en día, es digno de imitar.

El alemán Rodolfo Lenz es reconocido como pionero en estudios folclóricos al indagar, determinar y definir el espíritu del pueblo. Él, otros académicos y divulgadores validaron esta expresión cultural al participar en eventos diplomáticos como los de Praga (1928), Sevilla (1929) o Suiza (1931). Con el apoyo del Estado de Chile se buscó cautivar al público europeo mostrando algo más que solo los logros de la modernidad y el progreso.

No será hasta la breve República Socialista (1932), donde el folclor estará incluido en el programa de políticas culturales. Esta preocupación refleja una planificación del Estado orientada al ocio de la población, con el fin de que los obreros pudieran desarrollar producciones culturales en sus organizaciones, como los Socorros Mutuos y los sindicatos.

La cueca es una expresión cultural híbrida, porque es objeto de discusión, su origen tiene influencias árabes, andaluzas y afrodescendientes. Citado en este libro, Vicuña Mackenna sostuvo que la estructura y forma actual de la cueca se consolidaron en Chile durante el siglo XIX. Mientras que Pablo Garrido señala que la danza absorbió de tres continentes para arraigarse en Chile y transformarse en una parte fundamental de la identidad nacional, al punto de que consideraba que “Chile y la cueca” eran “una sola y la misma cosa”.

De igual modo, en los inicios el estudio del folclor en Chile comenzó de forma muy restringida, enfocándose casi únicamente en la poesía y en la cultura del Valle Central. Sin embargo, a partir de la década de 1940, investigadores de la Universidad de Chile, Pedro Garrido y Carlos Lavín ampliaron territorialmente este campo. Ellos incorporaron no solo más tipos de expresiones artísticas, sino también las tradiciones de las regiones del norte y sur del país. Así como en las décadas de 1950 y 1960 se expandieron, el campo de estudio también debió adecuarse a nuevas manifestaciones artísticas que aportaran y definieron la identidad nacional.

El consenso político jugó un papel clave en la integración del folclor como parte de la identidad nacional, incorporaron expresiones populares que permitieron unificar a la Nación y no separar. Sin embargo, este proceso no estuvo exento de conflictos, ya que las características del folclor fueron objeto de constante debate, y los distintos sectores sociales impulsaron sus propias visiones y tendencias en la sociedad chilena.

 

Creando el alma nacional. Extensión cultural, propaganda estatal e investigación en torno al folclor chileno, 1910-1948

Karen Esther Donoso Fritz

Editorial LOM

2025

200 páginas.


Crítica: Performance de la sangre (2024) de Kutral Vargas Huaiquimilla. Novela trans y mapuche desnuda desde Valdivia la fachada democrática



La escritora y artista Kutral Vargas Huaiquimilla (Calbuco, 1989) ha publicado libros de poemas: Factory (2016) y La edad de los árboles (2017). Performance de la Sangre (Microeditorial Tinta negra y Editorial Pequeño Salvaje, 2024) es su primera novela. 

En estas doscientas páginas, la protagonista es retratada como una artista mapuche williche sin formación académica, en una terapia de cambio de género y cuya existencia se desarrolla en la precariedad del Chile contemporáneo. Para subsistir, vende pan, consume drogas y participa de la escena techno nocturna de Valdivia. Sin embargo, esta inmersión en la marginalidad no es pasiva, sino un acto de intensa conciencia política; su mentalidad se mantiene en constante alerta, se dedica a decodificar política y teóricamente los dispositivos de regulación estatal en la sociedad chilena.

Si bien la trama inicial es la obsesión de la protagonista por Pablo, un presunto policía infiltrado y un enigma en su círculo, la narrativa se focaliza por completo en ella. Este enfoque a menudo la presenta como una femme fatale con un relato seductor, lo que restringe la perspectiva de Pablo y de personajes femeninos: “Él es una ficción de espía capaz de todo, yo dejo rastros, pequeñas evidencias descuidadas que tracen el camino de su perdición”. Esta relación se define por su naturaleza en apariencia conflictiva, porque busca una conexión con él, y simultáneamente, planea una estrategia de socavar su orden en el hogar, el control y forzarlo a bajar la guardia. El libro lo califica como: “terrorismo doméstico”. No obstante, más que rebeldía es un modo de operar, en tanto, acto performativo, para atraer a Pablo al romance.

Esto es, la protagonista tiene una visceral desafección de la democracia chilena. Esta frustración es el resultado directo de la perdurabilidad del modelo neoliberal heredado de la dictadura, que, más allá de la alternancia política, ha mantenido una estructura social de exclusión y desigualdad. Su identidad trans, pobre y Mapuche, no es una coincidencia, sino un blanco específico dentro de este diseño institucional. Ser trans la expone a la violencia y el prejuicio constante de la población; ser pobre la somete a la precariedad económica y la falta de oportunidades laborales; y ser Mapuche la sitúa en el centro de un conflicto territorial y una histórica invisibilización cultural. La suma de estas condiciones la ha situado en un permanente y agotador estado de vigilancia desde su infancia, donde cada paso, cada decisión y cada manifestación de su ser son escrutados y criminalizados por las instituciones. Esta experiencia personal confirma su convicción de que la democracia es una fachada precaria, un escenario para la continuación del control autoritario. Para ella, el autoritarismo no terminó; solo se disfrazó de estabilidad democrática.

La protagonista se establece en Valdivia, la ciudad de la lluvia se presenta en configura en un lugar distópico animado por una escena cultural que se apropia de espacios abandonados, transformándolos en escenarios para fiestas, alucinógenos y vías de escape durante el acoso policial. Estos lugares se convierten en refugios de la marginación: “En el mundo, fábricas y espacios olvidados se llenan de brazos y piernas bailando, buscando purgar el dolor de sus caídos (...)”. Valdivia se transforma en ciudad europea con “djs aindiados” señala el libro. No obstante, la atmósfera de fiesta y libertad se ve progresivamente amenazada por la violencia institucional: “Poco a poco nuestras noches estaban siendo asediadas, las calles con su intensidad guardaban en sus grietas a vigías del Estado”.

La obra se establece firmemente en la subjetividad del “yo”, tenaz y un monólogo interior que transita entre lo político y la lucha de la supervivencia. Por todo ello, emerge una huella autoral particular y distintiva, un tanto sobrecargada pero que se caracteriza por un lirismo oscuro que conjuga la belleza contenida de la destrucción. Se trata de una escritura en permanente tensión que distingue violencia y tragedia en los treinta capítulos. En este denso simbolismo, los elementos recurrentes como los espacios geográficos y naturales no solo componen el paisaje, sino que perviven con la memoria de un pueblo indígena fragmentado.

Desde la portada la imagen del perro dóberman que muerde la muñeca de una persona hasta el contenido, aparecen distintos canes en la vida de la protagonista, cuya presencia está ligada a la sangre. Este vínculo explora el riesgo inherente a una mordedura de perro y la necesidad de vacunación para evitar la transmisión de enfermedades por la saliva contaminada. No obstante esta “marca canina” es consentida y es una identificación y reapropiación que le permite reconocer a otros de su especie y anula el pensamiento de que el ser humano es el centro del universo.

La propuesta de Kutral Vargas Huaiquimilla en Performance de la sangre (2024) amplía el panorama literario al diseccionar el control social del modelo neoliberal. La obra construye un imaginario sociopolítico de asedio donde la protagonista, una figura históricamente marginada, enfrenta la vigilancia estatal, utilizando su alerta constante y la subversión de los procedimientos como un mecanismo de supervivencia y resistencia. Su principal fortaleza reside en la complejidad de su protagonista y en la forma en que su experiencia se articula directamente con una crítica al modelo autoritario y en apariencia democrática. 

De modo que, la novela logra poner el cuerpo en el centro del discurso, demostrando que para ciertas identidades, la mera existencia es un acto político de tensión constante contra la vigilancia estatal.


Kutral Vargas Huaiquimilla. Performance de la sangre. Valdivia: Tinta negra microeditorial - Editorial Pequeño Salvaje, 2024, 200 páginas.