sábado, 9 de mayo de 2026

[Crítica de cine]: El diablo viste a la moda 2

 “El alma de la fiesta” en El diablo viste a la moda 2



Fuimos al estreno de El diablo viste a la moda 2 en el Cine Normandie y estuvo marcado por una audiencia expectante, al nivel de ignorar el entorno. El ruido constante de las bolsas de comida, pese a las peticiones de la administración por evitar estas molestias, es una muestra más de los tiempos que corren: un entreacto como diría Byung Chul Han, donde la libertad individual se impone, de forma casi absoluta, sobre el bien común.

​En esta secuela, dirigida nuevamente por David Frankel y con guion de Aline Brosh McKenna, el elenco original regresa en plenitud: Anne Hathaway (Andy Sachs), Meryl Streep (Miranda Priestly), Emily Blunt (Emily), Stanley Tucci (Nigel) y Tibor Feldman (Irv Ravitz).

La película retrata la crisis del periodismo, la pérdida de su influencia en la sociedad donde imperan las redes sociales y el algoritmo. Así, Andy Sachs se verá afectada por estos cambios. Tras años persiguiendo el prestigio periodístico, es despedida mediante un mensaje de texto. No es la única que está en esta posición. La industria de la moda representada en la revista Runway, atraviesa su propia decadencia. Miranda Priestly enfrenta acusaciones de ser una pésima jefa, etiqueta que no dista de la realidad de cualquier líder empresarial, y se ve obligada a adaptarse a los nuevos tiempos a severos recortes presupuestarios. Ver cómo atraviesa la crisis y lidiar con nuevos aliados que manejan otros códigos será un momento divertido.

También habrá una nueva “Emily”, Amari (Simone Ashley), quien colabora para mitigar los juicios negativos sobre su jefa. En un intento por lavar la imagen de la empresa, Irv Ravitz contratará a Andy Sachs para gestionar la crisis y lograr lo imposible en una carrera contra el tiempo. Por su parte, Nigel se mantiene impertérrito, adaptado al nuevo ritmo pero con el eterno objetivo de que Miranda finalmente reconozca su valor.

​Las dos décadas de distancia entre la cinta original y esta secuela no la han convertido en un ejercicio de nostalgia como sucede con las comedias románticas del noventa. Por el contrario, la película se abre paulatinamente a zonas de discusión contemporáneas, como el cuestionable rol de pareja que ejerció el exnovio de Andy. Asimismo, la figura de Miranda como  una mujer que detenta poder, estupendamente interpretada por Streep, se ha consolidado como un objeto de culto y cuya ascendencia en la cultura popular es hoy innegable.

El diablo viste a la moda 2 no pretende desafiar al sistema; más bien lo fortalece al respaldar la “vieja escuela” del buen gusto. Refuerza la idea de que la satisfacción laboral es una aspiración burguesa, una visión que contrasta con el goce ligero de producciones como Emily en París. Aquí, la codicia y la ambición son el motor necesario para sostener un estilo de vida que todos desean, aunque pocos alcancen.

Aunque el guion no asume grandes riesgos estructurales y los giros dramáticos tienen menor intensidad que en la original, la película continúa con su objetivo de mostrar a las protagonistas resolver el problema. Por cierto, destacan las apariciones de figuras como Lady Gaga, Donatella Versace y Marc Jacobs, además de un emotivo homenaje a Armani en Milán.

En El diablo viste a la moda 2, la cinta logra una curiosa transferencia con el espectador: se empatiza con la figura del jefe autoritario no por sus métodos, sino por emplear su ejercicio de poder de manera elegante y silenciosa. Ante la decadencia de la cultura contemporánea, el lugar de Priestly se erige como una fortaleza de sofisticación que se desea masivamente, pero que ni el dinero de los nuevos millonarios, ni los seguidores en redes sociales pueden comprar.


El diablo viste a la moda 2

Año: 2026

Duración: 119 min.

Reparto principal: Meryl Streep: Miranda Priestly

Anne Hathaway: Andy Sachs

Simone Ashley: Amari

Emily Blunt: Emily Charlton

Stanley Tucci: Nigel Kipling

Dirección: David Frankel

Guion: Aline Brosh McKenna

Novela: Lauren Weisberger

Música: Theodore Shapiro

Fotografía: Florian Balhaus.

Compañías: 20th Century Studios, Sunswept Entertainment, Wendy Finerman Productions.

Distribuidora: Walt Disney Pictures.

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