martes, 21 de julio de 2026

[Crítica de cine]: La Odisea (2026) de Nolan se matricula con un nuevo trauma moderno.

Crítica de cine: La Odisea (2026) de Nolan se matricula con un nuevo trauma moderno.



 


Uno de los estrenos más esperados es la Odisea (2026) de Christopher Nolan y que no está dejando indiferente a nadie. Esta película que dura casi tres horas, pasa rápidamente por los ojos del público, y queda corta por los casi veinte años a la deriva de Odiseo, protagonizado por un formidable Matt Damon, luego de la guerra de Troya.

Frente a los ociosos cuestionamientos de algunos sectores racistas y la supuesta “agenda woke” en la elección del casting. Habría que señalar que, es un fútil argumento si se recuerda que hablamos de una obra de ficción, un terreno libre, que no necesariamente debe regirse por los elementos históricos que lo complementan. 

La figura de Odiseo tomado del poema épico de “La Odisea” atribuido a Homero, aparece como un sujeto donde los dioses tienen la capacidad de cubrir de honores a un mortal o arruinarle la vida. De hecho, Nolan se alinea con la traducción que realiza Emily Wilson en 2017, la cual sitúa al  héroe como un hombre vulnerable y asediado por tribulaciones. Es precisamente esa dimensión humana la que el director decide explorar en su obra.


El Odiseo de Nolan emerge como un alma a la deriva


Tras ser cuidado durante años en la isla Ogigia por la ninfa Calipso (la maravillosa Charlize Theron) y adormecido por el influjo de la flor de loto, el personaje se enfrenta a la necesidad de recuperar su memoria. Esta amnesia y su posterior despertar se convierten en el motor narrativo y la pieza medular de los relatos fragmentados y aleatorios.

No obstante, el héroe de Troya preferiría no ser un veterano de guerra, ya que está lleno de remordimientos, promesas no cumplidas a sus soldados, complicado por sus decisiones, puesto que se ha dado cuenta de que su idea ha cambiado las reglas del juego para siempre. Reconoce en su caballo de madera, la caída de la ciudadela, y con ello, ha roto la Ley de Zeus que significaba luchar de frente como vimos en las múltiples batallas en Troya (2004). Así, nuevamente surge la idea del destructor de mundos como en Oppenheimer (2023), pero ambos como una gloria personal que deviene en catástrofe y severas consecuencias. Por cierto, las referencias de películas que refieren a la caída de la civilización se viene anunciado por lo menos desde el Joker (2019).

Las múltiples aventuras desafían los límites de la supervivencia y la cordura, como las licencias creativas en la trama de Circe que convierte en animales a sus visitantes, la compañía de Atenea (Zendaya Stoermer), el escape de la cueva del hijo de Poseidón, Polifemo. 

El viaje de Telémaco (Tom Holland) a Esparta en busca de noticias de su padre, es una subtrama que, a decir verdad, aporta muy poco al desarrollo del personaje. La carnicería de los Lestrigones que reduce bastante las naves, pasando de tres a una, el descenso al inframundo concebido como un purgatorio indispensable para volver a casa. El plano abierto de las sirenas donde cantan lo que quieres oír. En este aspecto, la dirección nos sitúa como un tripulante de la nave, nos obliga a descifrar y experimentar la ilusión en los ojos de los personajes secundarios. La superación del letal paso marítimo  entre Caribdis y el monstruo Escila, la prohibición de comer carne porque las vacas del sol son hijas del dios Helios, y por si fuera poco, el dios del mar, Poseidón, es el gran obstáculo para regresar. Mientras que en Ítaca, Penélope (Anne Hathaway, impecable) resiste con astucia para defender tanto su propia libertad como la de un reino asediado por oportunistas y timadores. La presencia de Argos, el perro que espera a su amo sobre el estiércol, pre-dispone a la audiencia para el desenlace que se avecina y que cierra el círculo diseñado para impactar y perdurar. 

La presencia femenina en la película no es unidimensional, es múltiple: desde mujeres con sed de venganza y la guía espiritual, hasta el refugio afectivo y la resistencia política.

En lo particular, la figura de Clitemmestra (Lupita Nyong'o), esposa de Agamemón, y que sufre de la venganza del hijo, tal como el príncipe de Dinamarca, Hamlet de Shakespeare, me parece una figura atractiva para el cine, pero que aquí no supera los cinco minutos. Un parpadeo que nos deja con gusto a poco, privándonos de un personaje femenino que merece su propio largometraje.

No es poca la gente con la que me he topado que considera la ficción literaria algo irrelevante, más bien parece que circula una idea vana sobre el utilitarismo de la misma. Me resulta sumamente paradójico cuando son esos mismos espectadores y amistades quienes luego llenan las salas de cine para consumir adaptaciones. Hace bastante tiempo que la industria cinematográfica no genera sus propios mitos: vive y se nutre de la literatura. Menospreciar la página escrita para rendirle culto a la pantalla revela una contradicción absurda, porque se olvida que el cine no es más que la sombra proyectada de un libro.

Ahorrándome comentarios sobre la técnica de Nolan, que supone ser un magnífico director minimizando al máximo trabajar con CGI y la calidad de la proyección en IMAX exclusiva para 41 cines a nivel mundial. La Odisea (2026) se matricula con el complejo actual en el cine: despoja al héroe de su pedestal para mostrar el costo humano del éxito, transformando la victoria del imponente Agamenón sobre Troya en el origen de un trauma eterno. Porque finalmente nadie gana en este enfrentamiento. Aún con el símbolo de astucia, la guerra se convierte en una degradación y que conecta el colapso de la civilización en una lectura contemporánea de la caída de las naciones.


The Odyssey (2026)

172 minutos

Dirección: Christopher Nolan

Guion: Christopher Nolan. Obra: Homero

Reparto: Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Zendaya, Charlize Theron, John Leguizamo, Mia Goth, Elliot Page.

Música: Ludwig Göransson

Fotografía: Hoyte van Hoytema

Compañías: Syncopy Production, Universal Pictures. 

Distribuidora: Universal Pictures, Andes Films.-