Si alcanzar el ansiado sillón presidencial es complejo, hacer una obra de teatro sobre cómo el «mapuche civilizado» asume este desafío lo es aún más. Los pueblos te llaman: NAHUELPAN PRESIDENTE, escrita por Roberto Cayuqueo y Constanza Thümler (quien también dirige), sitúa a Nahuelpan (Gastón Salgado) como candidato a la primera magistratura de Chile en el año 2038.
El camino a la presidencia es competitivo y tortuoso. La obra expone los sueños, las vacilaciones y los padecimientos históricos del pueblo mapuche en un marco reducido y sombrío, reflejado en un diseño escénico delimitado. En este contexto, el personaje debe negociar constantemente entre su imagen pública y privada para “venderse” al televidente. Un ejemplo de esto es la revalidación del mito de la meritocracia: esa creencia en una sociedad justa e inclusiva donde alguien proveniente de los sectores populares puede, eventualmente, sortear las vallas de la desigualdad y abrirse paso en la cúpula del partido que lo respalda.
¿Cuáles son los consensos y pluralismos instalados en la política chilena actual? Pese a lo que sugiere el título (Los pueblos te llaman...), no se evidencia en escena el respaldo popular ni la diversidad de acuerdos que debiesen sustentar al aspirante. En su lugar, solo aparecen dos actores vestidos de negro, en silencio, operando fuera del contorno del candidato. Se deduce así una postura implícita en el montaje: la invisibilización de los movimientos sociales en favor de un cambio articulado exclusivamente a través de la institucionalidad partidaria, administrando esta “morenidad” en una época de profunda desconfianza hacia las instituciones.
A pesar de ello, para abordar uno de los temas cruciales del Chile neoliberal y pluricultural, la obra logra recoger los tópicos en torno al mestizaje mapuche. A partir de la exposición mediática, que cuestiona si el candidato es un referente auténtico, una caricatura o si domina el mapuzungun, la dramaturgia problematiza a un postulante que responde con mesura ante las exigencias de los distintos sectores: lo mapuche, el empresariado “blanco” y el Chile tradicional. Considerando que para el pueblo mapuche el Estado chileno sigue siendo un espacio ajeno donde permanentemente se les exige probar su asimilación, Nahuelpan decide insertarse bajo las mismas reglas del juego que le han sido impuestas con tal de disputar el poder.


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