lunes, 15 de abril de 2024

Crónicas sobre Purén (2022) de Bernardita Olmedo.



 Una serie de cuadros de costumbres están presentes en Hija ilustre (La Pollera, 2023) de la dibujante Bernardita Olmedo (Purén, 1989) radicada en la Región Metropolitana. En 102 páginas realiza una crónica fragmentada utilizando diversos materiales e indagando en la genealogía familiar, la crianza, la identidad y educación de nuestros padres en los años noventa, nuestro sentido de pertenencia y las costumbres de la localidad de Purén.

Que dicha crónica sea fragmentada es asumir una falencia en estrategia. Los capítulos son breves, de párrafos desde una línea hasta cinco, no tienen nombre ni tampoco índice, pero se observa que están parcialmente estructurados. De igual modo, el juego de la brevedad hay que saber ejecutarlo ya que en dos oportunidades los episodios quedaron expuestos. A su vez, apela a un tipo de lector activo que asimila el potencial de las formas de vida en las provincias del Sur. 

La matriarca de la Familia es Luisa. Una campesina que se radica a kilómetros fuera de la urbe, donde no vivió el esplendor de la ciudad. A pesar de su raigambre mapuche/español, ella pertenece a la generación que reniega de su lado indígena porque, como a muchos, le dijeron que tenía una connotación negativa: “Ella prefiere hijas solteronas a nietos mapuche” (28). De modo que, el lugar es completamente arrasado por la ideología del Estado que condena lo mapuche en la Región de la Araucanía y la descendencia femenina escasamente puede resolver el problema de identidad. 

Al igual que la continua referencia de Luisa (Lucha), se hace mención a que la estufa de la casa no puede mantenerse apagada. Ella es símbolo, base y matriz del hogar, denota la calidad del ambiente, el cocimiento de los alimentos, el acceso al agua caliente para el mate y la once, la extensión del cariño hacia los hijos, etc.

Paralelamente, la cronista se cuestiona si el pueblo ha sido siempre apagado, de tránsito lento y de relativa calma: Aquí hubo cine, fábricas, llegada del tren, fiestas de la primavera, Colegio Alemán y hasta un diario propio, según dicen”. No son pocos las personas que están viviendo el ocaso de sus vidas que anhelan el regreso de ese bienestar social vinculado a las fábricas que hubo en la primera mitad del siglo XX hasta el golpe militar.

Uno de los aspectos que me llama la atención es la importancia de la celebración del aniversario comunal. Es decir, la concentración de gente en la plaza de armas donde daban vueltas una y otra y otra vez como si fuera deporte nacional: “una rotonda dentro de la plaza que cada verano los jóvenes recorríamos en inexplicables vueltas”. Hago el paralelo con la novela Martín Rivas, dado que en ambas narrativas lo habitual es lucir las mejores vestimentas, gastando y divirtiéndose en nombre de la fiesta.

El aspecto social atraviesa la obra porque evidencia un ordenamiento social. Uno de ellos es la conformación de las comunidades: “entre más cerca vivas de la plaza, más probable es que tu apellido sea francés, alemán, italiano”. En este sentido, la cronista describe cómo es vivir sin ninguna característica que la diferencie del resto: “hay familias sin apodo y en esas estoy yo. Crecer sin ser llamada india ni ser la única rubia de la sala. Ser parte de la masa. Vivir en casas comunes (...) acá los Giacomozzi son tan comunes como los González; un Leonelli no ha leído más libros que un Ulloa; pero un Kausel sí tendrá más tierras que un Llao, simplificación de Yaugbu, que para la pronunciación winka resultó muy rebuscado respetar”. Una de las preocupaciones radica en el lugar de pertenencia y la identidad que significa ser clase media emergente, aspecto determinante durante los años ochenta y noventa, puesto que se configura las relaciones con personas de similares características socioeconómicas.

Hija ilustre es un volumen sobre la búsqueda de sí misma y de explicar, de manera íntima, los motivos de por qué está radicada fuera de su territorio de nacimiento. Y es que, la narración intenta darle sentido a la enajenación y al hecho de sentirnos fuera de lugar. Aquellas zonas están vivas y como hablaba con K. “el territorio tira”.


Hija Ilustre

Bernardita Olmedo 

Editorial La Pollera

2022

102 páginas.-

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