sábado, 17 de agosto de 2024

[Crítica de cine]: Materiales del Cine Documental sobre el Canto Nuevo en La sombra del canto (2016) de Antonio Carrillo


(El título original de esta presentación es “Memoria, Archivo y Política en el cine documental de La sombra del canto (2016) de Antonio Carrillo” y fue presentado en la mesa 2: “Memorias y archivos recobrados” dentro de las Jornadas de Cine: Experiencias en torno a los archivos organizadas por Cineteca Nacional y la Escuela de Cine de la UDP. Lo que el lector leerá a continuación es un resumen adaptado dentro de un trabajo mayor).

 


El presente trabajo analiza el cine documental de “La sombra del canto” (2016) de Antonio Carrillo, donde utiliza una serie de materialidades como entrevistas, testimonios, imágenes de archivo, carátulas de casete y presentaciones musicales que dan cuenta de un marco histórico y de resistencia cultural perteneciente al Canto Nuevo chileno. Así, el director examina dicho fenómeno musical en el Chile de la censura, de los silencios y del soplonaje civil, mientras se realizaban y se celebraban mecanismos de difusión.

El mencionado documental visibiliza el movimiento cultural y de resistencia del Canto Nuevo en la dictadura Civil Militar. Este se considera como un colectivo de artistas presentes en músicos, tales como: Eduardo Peralta, Schwenke y Nilo y Santiago del Nuevo Extremo; medios de difusión como la Revista La Bicicleta con Eduardo Yentzen y Álvaro Godoy, y Miguel Davagnino locutor del espacio radial Nuestro Canto; los espacios, lugares o encuentros de difusión en el Café del cerro de Mario Navarro y Marjorie Kusch; y el respaldo del sello discográfico Alerce de Ricardo García y con el relato en cámara de su hija Viviana Larrea.

I.- Como si tuviese un sino trágico, el documental abre con la romería a Nelson Schwenke de Calle Francisco Bilbao con Ricardo Lyon de Providencia donde observamos a Marcelo Nilo abrazado a alguien y a un grupo de personas cantando la canción del dúo valdiviano: “El viaje”. Enseguida cambia la escena tomando del archivo imágenes sobre el Golpe de Estado chileno movilizándose por Santiago, haciendo control de identidad y manteniendo cautivas a personas en el suelo metralleta en mano. Es 1981, y las imágenes nos llevan a un Santiago moderno, opaco sí colorido también, y de fondo la canción A mi ciudad de Santiago del Nuevo Extremo: “Quién me ayudaría/ A desarmar tu historia antigua/ Y a pedazos volverte a conquistar/ Una ciudad quiero tener/ Para todos construida/ Y que alimente a quien la quiera habitar/ Santiago, no has querido ser el centro”. Habla Álvaro Godoy de la revista “La bicicleta”.



II.- La intervención de EEUU en las políticas internas de países del cono sur durante la Guerra Fría, permitió la coordinación de modelos políticos y militares donde se implementaban prácticas represivas en aquellas personas que pensaban distinto, y hoy se le conoce como El Plan Cóndor. Como lo exhibe Costa Gravas en la película Estado de Sitio (1972).

Las dictaduras impactaron social y culturalmente, pero el caso chileno tiene un componente singular y que aparece descrito en el libro El Golpe Estético. Dictadura Militar En Chile 1973 – 1989 (2012) de Luis Hernán Errázuriz y Gonzalo Leiva. En él se refiere a la misión del régimen civil militar al imponer su ideología: destruir el legado marxista o desmantelar cualquier ápice del proyecto socio-político-cultural de la Unidad Popular, y la campaña de restauración apelando el nacionalismo.

Uno de las primeras directrices en el marco cultural era que la marginación y el exilio de la Nueva Canción Chilena, es decir, tanto Quilapayun como Inti Illimani, quienes estaban en la gira europea tenían prohibido el reingreso. No acatar las órdenes significaba que les podría suceder lo mismo que a Víctor Jara, cuando los militares lo arrestaron, lo asesinaron con alevosía y dejaron el cuerpo en la vía pública para aumentar el temor en la población.

De este modo, cualquier música asociada a la Unidad Popular como el folclor, el charango y la zampoña fueron apartados del nuevo marco institucional. Prontamente, hubo excepciones a la regla porque los músicos de Barroco Andino buscaron una estrategia para seguir haciendo música y para ello, combinaron la música docta con instrumentos andinos tanto en el álbum homónimo de 1974, Bach (1975) e In camera (1976).

Las nuevas generaciones que estaban viviendo la juventud en dictadura comenzaron a construir redes en Santiago bajo el alero de una Iglesia Católica, bajo la visión del cardenal Raúl Silva Henríquez, con una impronta social y de respeto a los DDHH. Este sentido de comunidad permitió que se realicen diversos eventos y conciertos folclóricas con el símbolo de la paloma de la paz.



III.- En el caso que nos compete La sombra del canto (2016), el documental es un gesto de rescate de memoria y archivo, de arqueología donde emerge el testimonio de protagonistas que se aunaron colectivamente hacia un frente cultural contra la dictadura. Es decir, según entrevistas realizadas por el director Antonio Carrillo (Perrearte, 2016), indica que una de las motivaciones para hacer este registro audiovisual está vinculada a la Memoria y al Archivo: “la idea de traficar la música de casete en casete me emocionó mucho. Siento que había una enorme necesidad de comunicarse, de entregar un mensaje, ese que la dictadura con su maquinaría impedía a toda costa”. Desde la materialidad que significaron los casetes, dentro de los objetos residuales existía un mensaje que dada las circunstancias era casi una información secreta.

En este mismo sentido, Antonio Carrillo indaga en los objetos del recuerdo donde todavía existen materialidades vinculadas con afectos que sin lugar a dudas es parte de un contexto histórico complejo y que ha marcado el tiempo de sus padres. Ahora bien, la interacción de las piezas archivadas está asociada gradualmente con el ánimo de la época de tono grisáceo y ciertamente con la muerte. En ellos contienen una imagen y sensibilidades de un tiempo pasado distinto al presente y que se desea recuperar del olvido.

La promoción del presente documental permite que estos discursos que permanecieron fuera de la hegemonía comunicacional continúen generando resistencia debido al cambio en el ambiente político desde la transición hasta nuestros días. En el mismo sentido, Valeria Valenzuela (2011) afirma que:

“Documentales auto-referenciales han ocupado cada vez más el escenario del documental contemporáneo. En América Latina, muchos de ellos utilizan la narración subjetiva para tratar cuestiones de memoria, generalmente relacionadas con la experiencia colectiva de las dictaduras militares sufridas en una buena parte de estos países. El uso del testimonio como forma de denuncia de arbitrariedades y la valorización de la experiencia individual sirve, en estos casos, para establecer redes y pensar la memoria en términos no sólo colectivos, sino que también históricos”.

Los recuerdos comunes y transversales dentro de nuestra sociedad son la manifestación de una memoria histórica que nos marca y no sólo nos entrega una memoria sensible, sino que también trae una serie de símbolos culturales que determinan quiénes somos y dónde estamos incluidos. De tal manera, que un acontecimiento histórico de alta magnitud y complejidad queda grabado en la membrana de memoria y cristalizado. Lo que viene a ratificar lo dicho por la montajista y realizadora audiovisual Valeria Valenzuela, en “el giro subjetivo del documental latinoamericano” publicado por La Fuga (2011): “Estos filmes abren la discusión sobre lo que debe ser preservado en la memoria colectiva, llevando el discurso al terreno de la disputa por la legitimación de una memoria específica sobre una época determinante en la historia social contemporánea”.


IV.- En este campo de disputa por la memoria, el Canto Nuevo considerado como movimiento cultural nunca ha sido parte del discurso hegemónico pese a que tuvo un sistema de técnico de producción y de difusión, tanto en la transición como en la conmemoración de los cincuenta años del golpe han sido reconocidos y así, todavía se mantienen en una marginalidad o periferia.

En materia de lo que llevamos hablando, Nelly Richard (1998) cita a Tomás Moulian (1997) con que “El consenso es la etapa superior del olvido”, donde señala los mecanismos de la Transición chilena para llevar la fiesta y la administración lo más pleno posible. Esto también significa desmantelar organizaciones subversivas y colectivos artísticos que se articularon para hacerle frente en distintos niveles simbólicos y concretos a la dictadura.

Nelson Schwenke del dúo Schwenke y Nilo, en Canción Valiente (2013) de Marisol García, explica que tan pronto se instaló la nueva administración se dieron cuenta de la postergación: “Sinceramente, nosotros fuimos muchos más marginales durante la transición que bajo la dictadura” (320).  Asimismo, Luis Le-Bert de Santiago del Nuevo Extremo relata cómo vivió el acto de celebración del retorno de la democracia que fue transmitido por los medios de comunicación el 12 de marzo de 1990, afirma que: “El tipo de la radio dice: “Vemos aquí a todos los que cantaron y lucharon por el término de la dictadura”. El tipo describe a los que corren por la cancha, nombra a casi todos mis amigos. Sonaba de fondo “A mi ciudad”. Yo no había sido invitado. Schwenke y Nilo, tampoco” (321).

Los músicos del Canto Nuevo señalan la relegación para con el cambio político que se estaba instalando. Muchas de estas afirmaciones y sensibilidades encontramos en el documental donde la trova urbana de la década del ochenta diagnostica que la cultura no es un tema primordial para el Estado, dado que el Galpón Víctor Jara se mantenía clausurado y la fiesta de la democracia no fue la de la cultura.

En el minuto 39:17 Mario Navarro del Café del cerro indica que: “Uno de los motivos fundamentales por los que cerramos el café, fue pensando que cuando llegaba la democracia, junto a la democracia venía un tremendo florecimiento de la cultura. Un apoyo estatal a todo este movimiento musical que todavía estaban hechos”.

En el minuto 42:52, Marcelo Nilo emplazado desde el Barrio Brasil afirma que “nos han vendido la pesca durante mucho tiempo (…) pero la cultura, era la quinta rueda y sigue siendo. No vemos políticas de desarrollo. Imagínate, mira, aquí está el Galpón Víctor Jara una iniciativa particular y una fundación. Cerrada hace un año y tanto”.

V.- Notas al cierre

De acuerdo a lo que señala el título del documental “La sombra del canto” (2016) de Antonio Carrillo explora en las complejidades de la expresión artística chilena, indaga en aquello que no se está hablando, lo que implica una conexión emocional, cultural y social que está en la penumbra. Y sin que esté presente en cámara observamos una perspectiva crítica y situada sobre las políticas culturales del país.

Archivo, memoria y política están imbricados en la comprensión de este movimiento porque está inserto en la membrana colectiva del país y aún más en la memoria subterránea de la Nación, en los márgenes de la cultura oficial y de los campos de estudio. A pesar de que, en las palabras de los músicos del Canto Nuevo ponen de manifiesto la sensación de marginalidad y exclusión pese de haber sido parte de la lucha y la cultura de resistencia durante el régimen Civil Militar de Pinochet.

El archivo y los distintos materiales significa reconocer su papel activo en la construcción de la memoria individual y colectiva, histórica y social de la comunidad. Los archivos, entonces, no son solo repositorios de información; son escenarios donde se realizan actos de creación de significa que pueden influir con una visión crítica del pasado y en la forma en que Chile se autopercibe, porque son las bases del futuro de una historia posible.

 

Bibliografía

Errázuriz, Luis y Leiva, Gonzalo. El Golpe Estético. Dictadura Militar en Chile 1973-1989, Ocho Libros, 2012.

García, Marisol. Canción valiente: 1960-1989 Tres décadas de canto social y político en Chile (2ª ed.). Ediciones B, 2013.

Halbwachs, M. Los marcos sociales de la memoria. Barcelona: Anthropos, 2004. Impreso. 

Muñoz, Héctor (2016). Antonio Carrillo: “Me emocionó la idea de traficar la música de casete en casete”, Perrera Arte. [Fecha de consulta: 2024-08-15] Disponible en: https://www.perrerarte.cl/antonio-carrillo-me-emociono-la-idea-de-traficar-la-musica-de-casete-en-casete/

Richard, Nelly. Residuos y metáforas. Ensayos de Crítica Cultural sobre el Chile de la Transición. Cuarto Propio, 2001.

Valenzuela, V. (2011). Giro subjetivo en el documental latinoamericano, laFuga, 12. [Fecha de consulta: 2024-08-15] Disponible en: http://2016.lafuga.cl/giro-subjetivo-en-el-documental-latinoamericano/439

Filmografía consultada

   La sombra del canto. Dirigida por Antonio Carrizo, 2016.

lunes, 12 de agosto de 2024

Crítica literaria: Polka del perro (2023) Rodrigo Ramos Bañados

Ramos Bañados (Antofagasta, 1973) se suma al cúmulo de novelas de autoficción y la literatura de los hijos preguntándose sobre el quehacer de los adultos en la dictadura. Podríamos decir que entró tardíamente al séquito, pero no es esta la finalidad del autor; sino jugar con el lector. Tan pronto nos enmarca en el tema de la memoria justamente para los cincuenta años del Golpe, comienza otra: la novela detectivesca.

Así, dejando de lado –por el momento– los temas de precarización, migración y xenofobia en las localidades desérticas del país que ha venido desarrollando en libros anteriores, en Polka del perro (LOM, 2023), Fernando retoma el vínculo paterno tras décadas de ausencia tras el exilio que provocó la dictadura Civil Militar chilena y que significa armar el “puzzle” dentro del conjunto familiar. Esto es, comprender que él (con chapa de Carlos Sandoval Urquiza) militante del MIR fue torturado en Pisagua, tuvo que exiliarse en Europa, se alejó de la familia, regresó esporádicamente, trabajó en la construcción de pasaportes clandestinos para otros perseguidos, entre otros.

Los daños colaterales y fracturas familiares que representan prolongadas ausencias y silencios por la actividad secreta, radican en mayor interés por parte del hijo, a pesar de las sutilezas corrientes: “Mi padre sobrevivió la tortura, pero a él no lo consideré parte de mi familia. Mi familia era todo lo que venía de mi madre”. Por lo mismo, la junta del padre con un amigo circunstancial permite recordar su paso por la cárcel y el hecho de cuestionar la verdad oficial sobre otro preso político, emerge la primera pregunta de investigación que deriva en una situación detectivesca: ¿dónde está Juan Olmos Beltrán? El gran mito de Iquique, del que hay información tergiversada y escaso interés de abordar desde el periódico local en que trabaja el protagonista. Sin embargo, con la cuestión de fondo del asunto también está la provocación de: “Pensé que, a través de la historia de Olmos, también podría conocer el paso de mi padre como prisionero en Pisagua”.

En la trama que se desarrolla en 51 capítulos, los que varían en extensión, cruzan una serie de personajes episódicos y marginales que van alimentando la historia de un Iquique que ha ido creciendo en población y con ello, aumenta el olvido de lo ocurrido en Pisagua. Es decir, la memoria sobre los presos políticos va, paulatinamente, convirtiéndose en un foco de nicho, dado que los “antiguos” lo van reservando y que solamente emergerá si hay elementos para ejercer este recuerdo.

Pero en dicha cárcel, se testimonia, ocurrieron una serie de actividades dirigidas por el fiscal y los militares, ya que la perversión a costa de los prisioneros era la norma. No por nada, aparece mencionada como ejemplo: “los 120 días de Sodoma” de Pier Paolo Pasolini que grafica del nivel de maldad que llegan a tener cierto tipo de personas.

Como todos los protagonistas que ha publicado Ramos Bañados observamos características comunes: no son éticamente profesionales y les aparecen pequeños golpes de suerte de los que se aprovecha de los vacíos legales en el mundo laboral. La corrupción y acciones inadecuadas le parecen representar pequeños triunfos morales y réditos económicos en una la sociedad chilena, en la que todos los meses leemos una noticia de estafas de mayor relevancia.

Dentro del universo bibliográfico de Ramos Bañados, esta incursión en la novela de detectives sale bien parado. Polka del perro (2023) es una obra abatible y relevante donde despliega una atmósfera grisácea y vil sobre una serie de eventos mencionados, y donde algunos personajes no tienen mayor pudor de haber colaborado directamente con el circuito de tortura. Por ello, es necesario desenterrar para recuperar la memoria.

Polka del perro (2023) Rodrigo Ramos Bañados. Editorial Lom, 138 páginas.

martes, 16 de julio de 2024

Crítica literaria: Las hijas horribles (2023) de Blanca Lacasa. Las heridas de la madre e hija.



En Contra los hijos (2018) de Lina Meruane desarrolla un discurso que analiza críticamente el lugar de la maternidad, entendiéndose como la postergación de los intereses particulares de las mujeres, y lo que representan los hijos dentro de la narrativa de la tradición secular y el orden social. Actualmente, la periodista española Blanca Lacasa Carralón ensaya en 248 páginas, Las hijas horribles (Editorial, Libros del K.O., 2023), un volumen que indaga la figura de la madre absoluta, aquella que sigue corrigiendo a pesar de que su maternidad y crianza ha finalizado, pero sufre el denominado “complejo del nido vacío”. O sea, en estos diez capítulos profundiza sobre las complicadas afinidades madre e hija, que son mucho más significativas e inquebrantables que la figura del padre ausente. En ambas relaciones, la condena social es distinta, también lo traumático y angustioso es asimétrico. Por lo que, desde el lugar y voz de una hija, la autora investiga (asumiendo ciertos grados de culpa) y promete excavar los cimientos: qué es la figura de la madre y de la hija en diversos contextos, ambas con adjetivos castigadores.

En materia de cuidados (tema que en Chile se ha ido instalando recientemente) la madre es la referencia total y todo el mundo sabe que cuando no procede comportamientos normativos de los marcos sociales, acusan a la remitente. Es decir, la cultura patriarcal ha ido desarrollando un discurso en el que las mujeres se abocan a dicha atención que incluye su pertinencia biológica y cultural, y así mismo, omitir su valoración comunitaria. De lo anterior, tanto Silvia Federici (Calibán y la bruja, 2015) y Rita Segato (La guerra contra las mujeres, 2017) han manifestado esta inversión de los discursos, pero en esta obra no están consultadas bibliográficamente. Principalmente se sitúa desde Simone de Beauvoir y la publicación de “el segundo sexo”, debido a que con las múltiples traducciones derivó en una repercusión social europea que desarrolló “la segunda ola feminista”, afirma la autora.

Las entrevistas a distintas personas confirman sentirse como hijas “en deuda”, “frustradas”, “una de las grandes liberaciones de la vida”, “ser hija es una gran responsabilidad”, entre otras afirmaciones de similares características. De modo que, la madre hace de su hija una repetición de sí misma, mediante la crianza y la maternidad. Beauvoir es citada como piedra angular de esta obra, así también, la cita de la cita de Freud en estudios asociados, para atestiguar que la hija vive el mismo destino de la madre, “una manera de reivindicar su feminidad, pero también de vengarse”. Por ello, el proceso de liberación de la hija (de quiénes tienen la capacidad de determinar características dañinas para sus identidades e inquietudes) que alcanza la independencia y que se aleja de la proyección de los deseos malogrados por su progenitora, provocan en consecuencia la imagen reprobatoria de “la oveja negra de la familia”.

De lo anterior, Blanca Lacasa transita por factores culturales como el corpus de películas donde exponen dos tipos de maternidades hegemónicas: por un lado, la madre resistente, sufrida y bondadosa, y por el otro, maldadosa, cruel y egoísta. Luego, por el franquismo donde se ejecuta con vigor la enseñanza que el padre es el jefe y la madre piedra angular de la Familia. Mientras que la solterona es un ser incompleto, defectuoso y al margen de la familia tradicional: “hijas designadas por misteriosas fuerzas para solucionar las vidas de sus madres. Hijas todopoderosos con la heroica misión de ayudar y salvar a sus madres” (95). Es decir, una serie de mecanismos como la ruptura o salida del hogar se da en un momento de independencia pero la ligazón es aún mayor dado que los elementos de la responsabilidad, la culpa, la exigencia y materia de cuidados están en este sector. Otro de los temas, es la red de contención durante la crianza y de traspaso de contenidos son vitales para que la madre esté bien contenida y desarrolle un apego positivo con el bebé, de lo contrario se sume en la depresión que deriva siempre en el crío. Además, el perdón, asumir las imperfecciones de nuestros seres queridos, la presencia del duelo  y la ausencia de esta madre, en tanto como una memoria histórica y también subterránea de nuestro diario vivir. La autora dice que: “en cierto modo, la muerte de la madre se vive como la desaparición de nuestra propia infancia y como la pérdida de nuestra propia continuidad” (230).

Las hijas horribles (2023) es un libro con un tono periodístico, que busca dar cuenta  sobre la normalización de relaciones tóxicas dentro del ámbito familiar/femenino (madres e hijas) y cómo se construyen en diversas circunstancias de la maternidad, la crianza y los deseos de una y otra. De hecho, existe poca literatura sobre este tema, porque, para que se hable, se necesita reconocerlas y después hacerse cargo de las filiaciones de crianza.


Las hijas horribles (2023)

Blanca Lacasa Carralón

Editorial K.O

248 páginas.-


jueves, 11 de julio de 2024

Reseña: Somos uno. Relatos de un chico transexual (2023). Viaje de principios



Somos uno. Relatos de un chico transexual (Forja, 2023) de Pascual André (Valdivia, 1994) es la historia autobiográfica que cruza experiencia, modelos de crianza, conflictos, mensajes de autoayuda, y religión de una chica valdiviana que, desde temprana edad, se da cuenta que no encaja en el sexo otorgado por nacimiento.

Esta incomodidad la lleva en silencio por muchos años sin comprender lo que sucede. Junto con el cuerpo e imagen femenina tiene gustos asociados tradicionalmente a lo masculino como jugar a la pelota y el tipo de vestimenta. La narración afirma que: “Es raro, porque siempre he sentido esa voz en mi interior y siempre he querido ser como él, pero no cuadra con lo que soy” (44). Dicha emergencia de una segunda conciencia llamada Andrés aparece en momentos de crisis donde la apoya y le da consejos en los desafíos de aceptación identitaria y adaptación cultural.

Estas reflexiones sobre el “qué hacer” y “qué está sucediendo conmigo” son decidoras en la adultez, nunca en la etapa escolar en la que hay inquietudes propias; tampoco las percepciones procede de algo foráneo de la persona sino más bien, desde lo más íntimo del autor: “Andrés siempre fui yo, Andrea nunca existió, solo fue una máscara que biológicamente la naturaleza me había entregado, un cuerpo de mujer, cuando realmente mi mente y mi corazón era el de un hombre” (47), explica el volumen.

Así, el tono es de diario de vida o memoria personalista, y tiene un carácter ideológico atosigador en muchos pasajes, y que, a veces, tal presencia interfiere con el mismo protagonista. Es decir, tiene una visión positiva sobre los problemas emocionales como el divorcio parental, las relaciones sentimentales prohibidas de padres conservadores y aquellas preocupaciones en la adolescencia ocasiona que se refugie en Dios. Lo que causa que en algunas partes del libro directamente haga una prédica devota.

Uno de los puntos clave, se relata durante las jornadas de actividades dramáticas en la universidad, a ella le toca hacer de hombre en un hipotético casamiento. Esta simulación permite que aparezca la interrogante de “lo transexual”. En colaboración a su amigo más cercano y tras observar la película La chica danesa (2015), comienza a investigar por internet sobre esta situación y desde la novedad. De modo que descubrirá que existe una solución a este cuestionamiento y avanzará hacia el cambio de sexo siempre acompañado de la medicina.

El lugar de la comunidad es relevante para situar este tránsito, porque, por un lado, el autor señala que cuando vive en la urbe: “la gente te observa como juzgándote y te hace sentir que estás en el lugar ‘equivocado’” (35), pero cuando reside fuera de la misma la destaca “la amabilidad de las personas” (57), lo que me parece una idea no correspondida e incompleta, ya que la voz construye una atmósfera de miedo y de rechazos en el silencio en el que se ve imbuido. Así mismo, en un lugar donde hay tantas iglesias como botillerías en la ciudad lacustre, los parroquianos que concurren a la congregación no aprueban al nuevo integrante: “luego de una conversación con alguien de mi iglesia, que insistentemente, me decía que mi transición no era de Dios” (84). Lo que da cuenta que la fe es sumamente particular y la ideología imperante suele ser opaca en las recepciones de distintas personalidades a lo señalado en el único libro que citan en las jornadas cristianas.

De los treinta y un capítulos presentes en 118 páginas, hay secciones donde responde a preguntas frecuentes en esta transición como: “cómo inicio este proceso”, “qué sistema de salud en Chile es mejor”, “cómo se lo cuento a los más cercanos”, “la presencia de un psicólogo y/o endocrinólogo”, entre otras. Lo que sin duda facilita comprender situaciones médicas y sociales que el común de la gente desconoce.

Algunas consideraciones de este testimonio son aquellas sobre los roles de género y de la cultura inserta en la educación patriarcal, pero que el autor no presenta argumento ni definición de lo que significa ser cada uno de lo que desea: “Decidí convertirme en un verdadero hombre (…) Quiero ser ese hombre que es un caballero y que, al saber lo que significa ser una mujer, pueda proteger a las que se encuentren en mi entorno” (68). Lo que me parece curioso, porque todos sabemos qué característica tiene un caballero, pero no existe en este momento una definición establecida y rígida de ser hombre y mujer en el siglo XXI.

Más allá de la afirmación caricaturesca “la dictadura gay” que repiten como mantra y que pone nerviosos a algunos líderes políticos de ultraderecha chilena, los recursos digitales, visuales y de lectura permiten que manifiesten otras realidades negadas en el siglo pasado. Por eso, este testimonio de vida Pascual André, Somos uno. El relato de un chico transexual, sureño que participa de esta sociedad, sumamente devoto del evangelio y comparte este viaje sobre la decisión de cambio de sexo/identidad; de mujer a hombre, tiene una noción de enseñanza social y constituye el derecho a la libertad y de vivir en paz.

 

Somos uno. El relato de un chico transexual

Pascual André

Editorial Forja, 2023

118 páginas.-

lunes, 10 de junio de 2024

Crítica Literaria: Torpedos (2024) de Yanko González. La pulsión por copiar en clases

 Acaba de presentarse tanto en Valdivia como en Santiago, Torpedos (2024) por la Editorial Kultrún, un conjunto de artefactos poéticos que sería difícil de perder en la biblioteca particular. Este volumen (17x24 cms y tapa dura) tiene 928 páginas en los que hay objetos escolares perforaciones a la medida o troqueladas, que construyen el simulacro de ser ocupadas en pruebas estandarizadas y paralelamente, cuestiona lo irónico de memorizar contenidos en su obligatoriedad durante la etapa colegial. La presencia de la huincha de medir, unos anteojos, una goma, un lápiz, una regla, un anillo que esconde otro anillo en su interior, entre otros, contienen un poema que viene a refrendar lo dicho.

El lector descubrirá que tras la caja de lápices de colores hay otro libro con dimensiones de 12 x 18 cms., y donde están los poemas textuales. En estas 140 páginas, los poemas satirizan la cultura educativa formal, tanto en su planificación como en su convivencia laboral, porque tomar apuntes de los colegas y de situaciones mundanas es un signo etnográfico de antaño. De manera que, asistimos a la misma cadencia y oralidad que el poeta ha registrado desde sus primeras presentaciones en público. Dichas herramientas están dispuestas para este ejercicio literario que indaga e ironiza sobre la pŕactica de la didáctica profesional, así como en la precariedad de los espacios donde se enuncian estos discursos. 

Portada libro-objeto-arte


Esta obra es ingeniosa y dinámica según cómo se mire. Así es, ya que se puede leer como una zona de resistencia que problematiza la reproductibilidad técnica según Walter Benjamin, puesto que el tiraje no supera las 350 copias y los libros del autor tienden a ser escasos. Otro factor importante es que tuvieron que trabajar cuatro imprentas (en palabras del autor en el sur) y dada su complejidad, algunas piezas se tuvieron que pedir a china. Por otro lado, el torpedo se entiende y se desarrolla como un tipo de subversión material, que contiene un orden lógico en miniatura sobre la asignatura no memorizada, y que será utilizado en una sola ocasión y destruido prontamente. Dicho esto, emerge la cultura de lo desechable o si se quiere, lo líquido según Bauman.

Yanko González (Buin, 1971), poeta e investigador de la Universidad Austral, ha publicado los poemas: Metales Pesados (1998); Elábuga (2011); y Alto Volta (2007). Las investigaciones sobre La construcción histórica de la juventud en América Latina: bohemios, rockanroleros & revolucionarios (2013); Los más ordenaditos. Fascismo y juventud en la dictadura de Pinochet (2021); las entrevistas imprescindibles a escritores del Sur Héroes civiles & santos laicos: palabra y periferia: trece entrevistas a escritores del sur de Chile (1era ed. 1999 y 2° reed. 2024); y El agua verde del idiota: La errata: cultura e historia (2023) junto con Pedro Araya Riquelme. Finalmente, las antologías Poesía universitaria en Valdivia (2000) con Iván Carrasco; Carne fresca: poesía chilena reciente (2002) y ZurDos: última poesía latino americana (2004) ambos con P. Araya; y su propia antología en vida, Objetivo General (2019).

Torpedos entra al universo de la neovanguardia, en los que hay registros a partir del Objeto-Arte La Rueda (1913) de Duchamp. Formato que ha sido trasladado a la literatura durante el siglo XX mediante la poesía visual y concreta. Por ello, lo podemos relacionar con los trabajos del Colectivo Acciones de Arte (CADA); El Quebrantahuesos (1952) de Nicanor Parra, Enrique Lihn y Alejandro Jodorowsky; La Nueva Novela (1era.  ed. 1977, 2da 1985) y La Poesía chilena (1978) de Juan Luis Martínez; Poemas encontrados y otros pretextos (1991) de Jorge Torres; Joni Joy (2001) de Maha Vial; El pago de Chile (2006) de Nicanor Parra, y un largo etc.

Torpedos (2024) es una obra gruesa, que en su producción duró catorce años, y en la que no pretende romper con la tradición literaria aunque la pregunta sobre qué es el arte está instalada. Lo que hace Yanko González, es reconocer una operación estilística de fondo y forma donde la utilidad y diversidad de los torpedos reales permite una serie de innovaciones que cambian completamente el sentido de su aparición. La neovanguardia tiene tantas décadas en Chile, pero no las suficientes todavía. Este es un proyecto poético con un lenguaje visualmente distinto y que difícilmente alcanzará a las estanterías de saldos.

Torpedos

Yanko González Cangas

Ediciones Kultrún, 2024

928 páginas.-

domingo, 9 de junio de 2024

Estudios preliminares sobre Valdivia*

 

Cuando hablamos de Valdivia, se le reconoce como un lugar armónico para vivir; un modelo sustentable en base a la relación con la naturaleza. Siendo esta una fachada, porque las formas de socializar pertenecen a una rutina de pueblo, muy distintas a las que el progreso desea instalar. Digamos que se mantienen ritos y ceremonias normativas de la administración, pero en las poblaciones se repite la forma de vida tal como en otras localidades del sur profundo. Y, hablamos de zonas llenas de árboles donde va quedando alta presencia de la naturaleza y una incipiente gentrificación en torno a determinadas ciudades.

Estas observaciones preliminares nace de la observación de discursos o clichés popularmente aceptados como “la llave del mar del sur” o “la perla del sur” y enunciaciones hegemónicas que sitúan a Valdivia como una de las mejores ciudades para vivir, según la Encuesta Barómetro de los años 2019, 2020, 2021. Sin embargo, pese a los cambios que está experimentando desde la firma de la nueva región en 2007, la percepción social no corresponde a la abundancia laboral según el estudio sobre la calidad de vida urbana (ICVU, 2022) que publicó la Pontificia Universidad Católica y que señala que la comuna evidencia la falta de trabajo y de oportunidades para hacer negocios. En términos de infraestructura, uno de los más relevantes era la ausencia de edificios con mayor altura que la Catedral hasta que llegó el casino (2009).

La literatura y los documentos que hacen referencia a la colonización alemana considerada como gran impulsora del desarrollo en el profundo sur y que está emplazada, en tanto discurso hegemónico en la educación chilena, arraigada en los museos y protegida patrimonialmente en el profundo sur. Así, sin contrapesos el análisis partió por registros de ficción contemporáneos que hiciera referencia a la ciudad lacustre y a su historia, con una visión crítica frente al embellecimiento que genera en quienes que asisten a dicha localidad en su calidad de turistas.

Es interesante las determinaciones del proceso colonizador de mediados del siglo XIX en las regiones de Los Lagos y Los Ríos. Los documentos históricos sitúan esta política estatal como una de las más exitosas que se llevaron a cabo y algunos, incluso podrían indicar de una gesta heroica, debido a que las condiciones climáticas de la zona son intempestivas pero favorables para la ganadería y el cultivo.

El padre Gabriel Guarda realiza una lectura a considerar: “la colonización no fue una moderna migración de desheredados de la fortuna provenientes de un país superpoblado, sino una selección de hombres de trabajo que no obstante su exiguo número, transformó en breves años la fisonomía de todo el sur” (68). Digamos más bien, que Carlos Anwandter era farmacéutico, empresario, diputado y alcalde liberal en Calau y como no encontraban espacios para sus ideas tras su participación en la revolución de 1848, vio con buenos ojos emigrar de los reinos de Prusia.



La confianza del mismo Anwandter en los diarios confirma que la administración chilena tuvo tolerancia con ellos y esperaba que el mismo Manuel Montt, quien fuera uno de los articuladores de este proceso, continúe apoyando cuando haya alcanzado la presidencia: “las autoridades del gobierno se ocuparon de nosotros con gran deferencia. En primer lugar, nos concedieron bajo condiciones favorables (...) garantizando veinte años exentos de impuestos y ayuda a los pobres con anticipos de dinero o de útiles de trabajo” (123). Así, los beneficios de poblar un lugar que destacaba por su escasa intervención humana y profusos bosques nativos permitía el progreso en toda la región.

Aquellas cartas que fueron publicadas en Alemania buscaban incentivar y difundir el proceso experimentado. Entonces, confecciona un catastro donde recomiendan lugares, tiendas y personas en los puertos para evitar los robos y aumento de precios parciales para las siguientes oleadas migratorias, no obstante, también describe las costumbres de vida de los chilenos e indígenas que encontró a su llegada.

Continuando con las afirmaciones de Gabriel Guarda, donde realiza un estudio lineal sobre el devenir de la ciudad desde antes de la fundación, la quema de la ciudad, el posterior abandono y recuperación de la misma. Asimismo, la entrada de Cochrane y la independencia de los territorios, lo que significó la pérdida de réditos económicos, ya que era la corona española quien sustentaba a las provincias. Desde conceptos materiales y de infraestructura, desde 1820 hasta la llegada de los colonos europeos, Valdivia no despegaba y estaba en franca decadencia: “Con la fusión de las dos razas se transmite a la custodia de las nuevas generaciones chileno germanas el cuidado de aquella vieja y rica herencia” (66). La celebración del historiador comprueba el desarrollo económico que prontamente adquirieron los valles y que se mantienen hasta hoy, tales como los bomberos, los colegios alemanes, los clubes de la unión, desarrollaron la arquitectura, la gastronomía, industrializaron los embutidos, las curtiembres, las textileras, las cervecerías y un largo etc.



En el campo cultural, Valdivia ha sido en gran medida fuente de inspiración para creaciones artísticas. En el caso de la música popular, de las canciones que hacen referencia a la ciudad y son parte del repertorio nacional del siglo XX, podemos señalar la tonada de Camino de Luna (1958) de Luis Aguirre Pinto fue escrita por encargo del diario El Correo de Valdivia y fue grabada por Ester Soré y el Cuarteto Llaima (1957) según fuentes de la página “Música Popular”, Valdivia en la niebla (1965) Patricio Manns, Lluvias del sur (1983) de Schwenke y Nilo, Valdivia (1987) de Tito Fernández, Regionalización (1988) de Sexual Democracia, Volveré a Valdivia (1998) de Eduardo Gatti.

Mientras que en literatura encontramos publicaciones que referencian Valdivia de manera y/o lateral: el libro de poemas Valdivia (2006) de Galo Ghigliotto (1977), la novela Campo de Tiro (2012) y la plaquette de Hualve (2021) de Leonardo Videla (1978), la novela Isla Queja (2022) de Daniela Senn (1986), ensayo-crónicas La magia del sur (2023) de Guido Arroyo (1986), las memorias literarias Rewind (2023) de Clemente Riedemann (1953), los poemas institucionales en Historia de Valdivia en octavas reales del Puerta Iraola (2023) de Roberto Matamala (1950), entre otros.

La cuestión indaga en la existencia de ejercicios literarios del siglo XXI que desmitifican y desconfían de la versión oficial sobre Valdivia, tensionando el escenario idealizado por parte de documentos historiográficos y aparentemente neutrales de la historia oficial. Así, como el diario de viaje de Carl Anwandter: Desde Hamburgo a Corral. Diario de Viaje a Bordo del Velero Hermann (1° edición 2001; 2° edición, 2021) y también, en el estudio del monje benedictino e historiador Gabriel Guarda Geywitz en Un Río y una Ciudad de Plata. Itinerario Histórico de Valdivia (1° edición 1965; 2da edición, 2023), ambos publicados por la editorial Universidad Austral de Chile recientemente.

 

*El presente artículo es parte de un estudio mayor sobre la reescritura histórica en novelas recientes que referencian la ciudad de Valdivia, y por lo mismo está sujeto a modificaciones. Además, el presente fue leído en las Jornadas Literarias de la Universidad de Los Lagos, en mayo del 2024.

jueves, 6 de junio de 2024

Historia de Valdivia del pueta Iraola (2023) Roberto Matamal Elorz



Convertirse en Poeta con mayúscula no es para muchos; algunos lo desdeñan, otros lo buscan con ahínco y lo profesionalizan de tal modo, que, a su muerte, los hijos se pelean la herencia por televisión. En cualquier caso, lo institucional pareciese ser una forma de oxidarse porque contiene una estética conciliadora, encantadora y hegemónica de la Historia oficial.

Historia de Valdivia de octavas reales del pueta Iraola (2023) de Roberto Matamala Elorz (1950), realiza un loable esfuerzo de recuperar la composición lírica renacentista de octavas reales. Este largo poema utiliza estrofas de ocho versos endecasílabos y hoy en día, contados poetas trabajan líricas consideradas de arte mayor. Además, lo poco que sabemos del “pueta” Iraola es que procede del mundo campesino en Valdivia y con este libro apela la tradición oral de la poesía.

Después de una caminata por la costanera, encontré con una versión facsimilar, estaba dividida en cinco partes: desde la fundación hasta el gran terremoto. Con el tiempo, pude conseguir el volumen completo que, aparte de la introducción, está repartido en dos grandes partes: la Colonia y la República. Por razones de interés mayor, elegí el más completo y desde allí, comentaré la obra. 

En el capítulo llamado Valdivia Colonial, será importante el paisaje, pero será la llegada de los españoles a la ribera del Valdivia, la que permitirá valorar la figura letrada europea y la cultura literaria de estas octavas reales. Este “Descubrimiento” vendrá aflorar el posicionamiento de la voz del hablante y que caminará tranquilamente a través de los apartados sobre la Fundación y Destrucción de Valdivia, la llegada de los holandeses, describirá la nueva sociedad colonial hasta las fortificaciones españolas.

 En el asunto de mantener el discurso legitimado históricamente, utilizaré la parte IV, “Fundación de Valdivia”. El hablante afirma que los mapuche son laboriosos campesinos y pacíficos, poco se relaciona con el küme mogen sobre “el buen vivir” o los distintos vínculos de la cosmogonía indígena: “Del bosque, que misterio tanto encierra,/ remedios ancestrales obtuvieron./De las ancianas sabias, las canciones/ oyeron al calor de los fogones”. Los distintos vínculos de la cosmogonía indígena radican en una abismante riqueza y en la cita leemos sutiles rasgos culturales sin profundizar en ello.


De lo anterior, este ejemplar pretende dar cuenta sobre el trabajo con tres culturas que transitan en esta ciudad de los ríos: lo indígena, la alemana y la chilena. No obstante, no tiene simetría ni armonía por más simpatías que pudiese tener para cada grupo, aquello solamente está supeditado a lo que dicta la narrativa oficial.

 

Uno de los puntos gratificantes de los poemas, es la enunciación de la ecopoesía y sus preocupaciones pertinentes, porque desde “Geografía Física” se dimensiona la extensión del brazo del río que alimenta a Valdivia, originándose del Lácar cordillerano hasta la desembocadura. Es pues, con la ausencia del ser humano radica la belleza y la voz poética lo confirma: “No sólo los incendios le hacen guerra,/ sino también, supina, la ignorancia/con su ingenio más cruel: la motosierra./Sus crímenes comenten en flagrancia/cuando a un pudú, un monito, lo destierran/talándole los bosques de su estancia”. El hablante expone sus preocupaciones por la depredación del bosque, sea incendio o tala indiscriminada.

 

La voz en el segundo capítulo: “Valdivia republicana”, tiene como base el romanticismo alemán, situado en el Sehnsucht o anhelo/deseo de las glorias pasadas y que conforman, hasta el día de hoy, la cultura local. Así, inicia un viaje reflexionando críticamente sobre el estado actual de la ciudad: “Es así como el nefando centralismo/por siglos nos empuja al abismo”. Es decir, corresponder a la administración en Santiago, ha derivado que la posición estratégica de Valdivia cambie a un lugar de escasez y de economías mínimas. Representado a su vez, en el legado patrimonial que se va erosionando ya sea por mano humana o por tempestades naturales: “En los fuertes relucen los orines/en la lluvia se deshace la cancagua”. Por lo mismo, tras la inmigración alemana existe un afán idealizador donde aquello sobresale por su elegancia y éxitos industriales, ya que el hablante rememora este periodo de oro donde se exportaban materias primas a Europa y la ciudad tenía una posición política relevante.

Una de las formas de comprobar el nivel de impresionar por lo mencionado es la presencia del singular canto “Erika”: “El bello coliseo repletamos/ y alentamos ¡Valdivia! con el son/ de la bandita y Erika cantamos,/ muchas veces de Chile el campeón”. Asociado fundamentalmente al periodo de la Alemania nacionalsocialista del siglo anterior y que no debemos olvidar su contenido y significado, aún sea en espacios deportivos y de celebración.

Por otro lado, la voz poética transita por temas históricos que atañen a la ciudad: el gran incendio, el terremoto de 1960, el heroísmo del Riñihuazo, la Nueva Región, el sincretismo de la gastronomía local, entre otros. Así, este largo camino cierra con un extenso poema sobre la región de Los Ríos.

Si al inicio de la obra el hablante señalaba las tres almas: lo indígena, lo español y lo germánico, estas nunca están en diálogo y probablemente no se pretende mantener en equilibrio, porque en este capítulo las dos primeras almas desaparecen y se enaltece la tercera y lo chileno.

Tras el largo viaje de la voz poética, la presencia indígena será apenas paisaje.

La ausencia de reescritura histórica y de visión crítica en Historia de Valdivia de octavas reales del pueta Iraola, me permite identificar un discurso más halagüeño que desmitificador, porque utiliza el discurso histórico promovido para transformarlo en literatura. Y es precisamente esto, lo que hace un poeta institucionalizado. Lo que vendría a explicar su difusión gráfica en el reverso del diario local durante la semana aniversario de la comuna.

Historia de Valdivia en octavas reales del pueta Iraola.

Roberto Matamala Elorz.

Editorial Kultrún

Valdivia

2023

96 páginas.-