lunes, 10 de junio de 2024

Crítica Literaria: Torpedos (2024) de Yanko González. La pulsión por copiar en clases

 Acaba de presentarse tanto en Valdivia como en Santiago, Torpedos (2024) por la Editorial Kultrún, un conjunto de artefactos poéticos que sería difícil de perder en la biblioteca particular. Este volumen (17x24 cms y tapa dura) tiene 928 páginas en los que hay objetos escolares perforaciones a la medida o troqueladas, que construyen el simulacro de ser ocupadas en pruebas estandarizadas y paralelamente, cuestiona lo irónico de memorizar contenidos en su obligatoriedad durante la etapa colegial. La presencia de la huincha de medir, unos anteojos, una goma, un lápiz, una regla, un anillo que esconde otro anillo en su interior, entre otros, contienen un poema que viene a refrendar lo dicho.

El lector descubrirá que tras la caja de lápices de colores hay otro libro con dimensiones de 12 x 18 cms., y donde están los poemas textuales. En estas 140 páginas, los poemas satirizan la cultura educativa formal, tanto en su planificación como en su convivencia laboral, porque tomar apuntes de los colegas y de situaciones mundanas es un signo etnográfico de antaño. De manera que, asistimos a la misma cadencia y oralidad que el poeta ha registrado desde sus primeras presentaciones en público. Dichas herramientas están dispuestas para este ejercicio literario que indaga e ironiza sobre la pŕactica de la didáctica profesional, así como en la precariedad de los espacios donde se enuncian estos discursos. 

Portada libro-objeto-arte


Esta obra es ingeniosa y dinámica según cómo se mire. Así es, ya que se puede leer como una zona de resistencia que problematiza la reproductibilidad técnica según Walter Benjamin, puesto que el tiraje no supera las 350 copias y los libros del autor tienden a ser escasos. Otro factor importante es que tuvieron que trabajar cuatro imprentas (en palabras del autor en el sur) y dada su complejidad, algunas piezas se tuvieron que pedir a china. Por otro lado, el torpedo se entiende y se desarrolla como un tipo de subversión material, que contiene un orden lógico en miniatura sobre la asignatura no memorizada, y que será utilizado en una sola ocasión y destruido prontamente. Dicho esto, emerge la cultura de lo desechable o si se quiere, lo líquido según Bauman.

Yanko González (Buin, 1971), poeta e investigador de la Universidad Austral, ha publicado los poemas: Metales Pesados (1998); Elábuga (2011); y Alto Volta (2007). Las investigaciones sobre La construcción histórica de la juventud en América Latina: bohemios, rockanroleros & revolucionarios (2013); Los más ordenaditos. Fascismo y juventud en la dictadura de Pinochet (2021); las entrevistas imprescindibles a escritores del Sur Héroes civiles & santos laicos: palabra y periferia: trece entrevistas a escritores del sur de Chile (1era ed. 1999 y 2° reed. 2024); y El agua verde del idiota: La errata: cultura e historia (2023) junto con Pedro Araya Riquelme. Finalmente, las antologías Poesía universitaria en Valdivia (2000) con Iván Carrasco; Carne fresca: poesía chilena reciente (2002) y ZurDos: última poesía latino americana (2004) ambos con P. Araya; y su propia antología en vida, Objetivo General (2019).

Torpedos entra al universo de la neovanguardia, en los que hay registros a partir del Objeto-Arte La Rueda (1913) de Duchamp. Formato que ha sido trasladado a la literatura durante el siglo XX mediante la poesía visual y concreta. Por ello, lo podemos relacionar con los trabajos del Colectivo Acciones de Arte (CADA); El Quebrantahuesos (1952) de Nicanor Parra, Enrique Lihn y Alejandro Jodorowsky; La Nueva Novela (1era.  ed. 1977, 2da 1985) y La Poesía chilena (1978) de Juan Luis Martínez; Poemas encontrados y otros pretextos (1991) de Jorge Torres; Joni Joy (2001) de Maha Vial; El pago de Chile (2006) de Nicanor Parra, y un largo etc.

Torpedos (2024) es una obra gruesa, que en su producción duró catorce años, y en la que no pretende romper con la tradición literaria aunque la pregunta sobre qué es el arte está instalada. Lo que hace Yanko González, es reconocer una operación estilística de fondo y forma donde la utilidad y diversidad de los torpedos reales permite una serie de innovaciones que cambian completamente el sentido de su aparición. La neovanguardia tiene tantas décadas en Chile, pero no las suficientes todavía. Este es un proyecto poético con un lenguaje visualmente distinto y que difícilmente alcanzará a las estanterías de saldos.

Torpedos

Yanko González Cangas

Ediciones Kultrún, 2024

928 páginas.-

domingo, 9 de junio de 2024

Estudios preliminares sobre Valdivia*

 

Cuando hablamos de Valdivia, se le reconoce como un lugar armónico para vivir; un modelo sustentable en base a la relación con la naturaleza. Siendo esta una fachada, porque las formas de socializar pertenecen a una rutina de pueblo, muy distintas a las que el progreso desea instalar. Digamos que se mantienen ritos y ceremonias normativas de la administración, pero en las poblaciones se repite la forma de vida tal como en otras localidades del sur profundo. Y, hablamos de zonas llenas de árboles donde va quedando alta presencia de la naturaleza y una incipiente gentrificación en torno a determinadas ciudades.

Estas observaciones preliminares nace de la observación de discursos o clichés popularmente aceptados como “la llave del mar del sur” o “la perla del sur” y enunciaciones hegemónicas que sitúan a Valdivia como una de las mejores ciudades para vivir, según la Encuesta Barómetro de los años 2019, 2020, 2021. Sin embargo, pese a los cambios que está experimentando desde la firma de la nueva región en 2007, la percepción social no corresponde a la abundancia laboral según el estudio sobre la calidad de vida urbana (ICVU, 2022) que publicó la Pontificia Universidad Católica y que señala que la comuna evidencia la falta de trabajo y de oportunidades para hacer negocios. En términos de infraestructura, uno de los más relevantes era la ausencia de edificios con mayor altura que la Catedral hasta que llegó el casino (2009).

La literatura y los documentos que hacen referencia a la colonización alemana considerada como gran impulsora del desarrollo en el profundo sur y que está emplazada, en tanto discurso hegemónico en la educación chilena, arraigada en los museos y protegida patrimonialmente en el profundo sur. Así, sin contrapesos el análisis partió por registros de ficción contemporáneos que hiciera referencia a la ciudad lacustre y a su historia, con una visión crítica frente al embellecimiento que genera en quienes que asisten a dicha localidad en su calidad de turistas.

Es interesante las determinaciones del proceso colonizador de mediados del siglo XIX en las regiones de Los Lagos y Los Ríos. Los documentos históricos sitúan esta política estatal como una de las más exitosas que se llevaron a cabo y algunos, incluso podrían indicar de una gesta heroica, debido a que las condiciones climáticas de la zona son intempestivas pero favorables para la ganadería y el cultivo.

El padre Gabriel Guarda realiza una lectura a considerar: “la colonización no fue una moderna migración de desheredados de la fortuna provenientes de un país superpoblado, sino una selección de hombres de trabajo que no obstante su exiguo número, transformó en breves años la fisonomía de todo el sur” (68). Digamos más bien, que Carlos Anwandter era farmacéutico, empresario, diputado y alcalde liberal en Calau y como no encontraban espacios para sus ideas tras su participación en la revolución de 1848, vio con buenos ojos emigrar de los reinos de Prusia.



La confianza del mismo Anwandter en los diarios confirma que la administración chilena tuvo tolerancia con ellos y esperaba que el mismo Manuel Montt, quien fuera uno de los articuladores de este proceso, continúe apoyando cuando haya alcanzado la presidencia: “las autoridades del gobierno se ocuparon de nosotros con gran deferencia. En primer lugar, nos concedieron bajo condiciones favorables (...) garantizando veinte años exentos de impuestos y ayuda a los pobres con anticipos de dinero o de útiles de trabajo” (123). Así, los beneficios de poblar un lugar que destacaba por su escasa intervención humana y profusos bosques nativos permitía el progreso en toda la región.

Aquellas cartas que fueron publicadas en Alemania buscaban incentivar y difundir el proceso experimentado. Entonces, confecciona un catastro donde recomiendan lugares, tiendas y personas en los puertos para evitar los robos y aumento de precios parciales para las siguientes oleadas migratorias, no obstante, también describe las costumbres de vida de los chilenos e indígenas que encontró a su llegada.

Continuando con las afirmaciones de Gabriel Guarda, donde realiza un estudio lineal sobre el devenir de la ciudad desde antes de la fundación, la quema de la ciudad, el posterior abandono y recuperación de la misma. Asimismo, la entrada de Cochrane y la independencia de los territorios, lo que significó la pérdida de réditos económicos, ya que era la corona española quien sustentaba a las provincias. Desde conceptos materiales y de infraestructura, desde 1820 hasta la llegada de los colonos europeos, Valdivia no despegaba y estaba en franca decadencia: “Con la fusión de las dos razas se transmite a la custodia de las nuevas generaciones chileno germanas el cuidado de aquella vieja y rica herencia” (66). La celebración del historiador comprueba el desarrollo económico que prontamente adquirieron los valles y que se mantienen hasta hoy, tales como los bomberos, los colegios alemanes, los clubes de la unión, desarrollaron la arquitectura, la gastronomía, industrializaron los embutidos, las curtiembres, las textileras, las cervecerías y un largo etc.



En el campo cultural, Valdivia ha sido en gran medida fuente de inspiración para creaciones artísticas. En el caso de la música popular, de las canciones que hacen referencia a la ciudad y son parte del repertorio nacional del siglo XX, podemos señalar la tonada de Camino de Luna (1958) de Luis Aguirre Pinto fue escrita por encargo del diario El Correo de Valdivia y fue grabada por Ester Soré y el Cuarteto Llaima (1957) según fuentes de la página “Música Popular”, Valdivia en la niebla (1965) Patricio Manns, Lluvias del sur (1983) de Schwenke y Nilo, Valdivia (1987) de Tito Fernández, Regionalización (1988) de Sexual Democracia, Volveré a Valdivia (1998) de Eduardo Gatti.

Mientras que en literatura encontramos publicaciones que referencian Valdivia de manera y/o lateral: el libro de poemas Valdivia (2006) de Galo Ghigliotto (1977), la novela Campo de Tiro (2012) y la plaquette de Hualve (2021) de Leonardo Videla (1978), la novela Isla Queja (2022) de Daniela Senn (1986), ensayo-crónicas La magia del sur (2023) de Guido Arroyo (1986), las memorias literarias Rewind (2023) de Clemente Riedemann (1953), los poemas institucionales en Historia de Valdivia en octavas reales del Puerta Iraola (2023) de Roberto Matamala (1950), entre otros.

La cuestión indaga en la existencia de ejercicios literarios del siglo XXI que desmitifican y desconfían de la versión oficial sobre Valdivia, tensionando el escenario idealizado por parte de documentos historiográficos y aparentemente neutrales de la historia oficial. Así, como el diario de viaje de Carl Anwandter: Desde Hamburgo a Corral. Diario de Viaje a Bordo del Velero Hermann (1° edición 2001; 2° edición, 2021) y también, en el estudio del monje benedictino e historiador Gabriel Guarda Geywitz en Un Río y una Ciudad de Plata. Itinerario Histórico de Valdivia (1° edición 1965; 2da edición, 2023), ambos publicados por la editorial Universidad Austral de Chile recientemente.

 

*El presente artículo es parte de un estudio mayor sobre la reescritura histórica en novelas recientes que referencian la ciudad de Valdivia, y por lo mismo está sujeto a modificaciones. Además, el presente fue leído en las Jornadas Literarias de la Universidad de Los Lagos, en mayo del 2024.

jueves, 6 de junio de 2024

Historia de Valdivia del pueta Iraola (2023) Roberto Matamal Elorz



Convertirse en Poeta con mayúscula no es para muchos; algunos lo desdeñan, otros lo buscan con ahínco y lo profesionalizan de tal modo, que, a su muerte, los hijos se pelean la herencia por televisión. En cualquier caso, lo institucional pareciese ser una forma de oxidarse porque contiene una estética conciliadora, encantadora y hegemónica de la Historia oficial.

Historia de Valdivia de octavas reales del pueta Iraola (2023) de Roberto Matamala Elorz (1950), realiza un loable esfuerzo de recuperar la composición lírica renacentista de octavas reales. Este largo poema utiliza estrofas de ocho versos endecasílabos y hoy en día, contados poetas trabajan líricas consideradas de arte mayor. Además, lo poco que sabemos del “pueta” Iraola es que procede del mundo campesino en Valdivia y con este libro apela la tradición oral de la poesía.

Después de una caminata por la costanera, encontré con una versión facsimilar, estaba dividida en cinco partes: desde la fundación hasta el gran terremoto. Con el tiempo, pude conseguir el volumen completo que, aparte de la introducción, está repartido en dos grandes partes: la Colonia y la República. Por razones de interés mayor, elegí el más completo y desde allí, comentaré la obra. 

En el capítulo llamado Valdivia Colonial, será importante el paisaje, pero será la llegada de los españoles a la ribera del Valdivia, la que permitirá valorar la figura letrada europea y la cultura literaria de estas octavas reales. Este “Descubrimiento” vendrá aflorar el posicionamiento de la voz del hablante y que caminará tranquilamente a través de los apartados sobre la Fundación y Destrucción de Valdivia, la llegada de los holandeses, describirá la nueva sociedad colonial hasta las fortificaciones españolas.

 En el asunto de mantener el discurso legitimado históricamente, utilizaré la parte IV, “Fundación de Valdivia”. El hablante afirma que los mapuche son laboriosos campesinos y pacíficos, poco se relaciona con el küme mogen sobre “el buen vivir” o los distintos vínculos de la cosmogonía indígena: “Del bosque, que misterio tanto encierra,/ remedios ancestrales obtuvieron./De las ancianas sabias, las canciones/ oyeron al calor de los fogones”. Los distintos vínculos de la cosmogonía indígena radican en una abismante riqueza y en la cita leemos sutiles rasgos culturales sin profundizar en ello.


De lo anterior, este ejemplar pretende dar cuenta sobre el trabajo con tres culturas que transitan en esta ciudad de los ríos: lo indígena, la alemana y la chilena. No obstante, no tiene simetría ni armonía por más simpatías que pudiese tener para cada grupo, aquello solamente está supeditado a lo que dicta la narrativa oficial.

 

Uno de los puntos gratificantes de los poemas, es la enunciación de la ecopoesía y sus preocupaciones pertinentes, porque desde “Geografía Física” se dimensiona la extensión del brazo del río que alimenta a Valdivia, originándose del Lácar cordillerano hasta la desembocadura. Es pues, con la ausencia del ser humano radica la belleza y la voz poética lo confirma: “No sólo los incendios le hacen guerra,/ sino también, supina, la ignorancia/con su ingenio más cruel: la motosierra./Sus crímenes comenten en flagrancia/cuando a un pudú, un monito, lo destierran/talándole los bosques de su estancia”. El hablante expone sus preocupaciones por la depredación del bosque, sea incendio o tala indiscriminada.

 

La voz en el segundo capítulo: “Valdivia republicana”, tiene como base el romanticismo alemán, situado en el Sehnsucht o anhelo/deseo de las glorias pasadas y que conforman, hasta el día de hoy, la cultura local. Así, inicia un viaje reflexionando críticamente sobre el estado actual de la ciudad: “Es así como el nefando centralismo/por siglos nos empuja al abismo”. Es decir, corresponder a la administración en Santiago, ha derivado que la posición estratégica de Valdivia cambie a un lugar de escasez y de economías mínimas. Representado a su vez, en el legado patrimonial que se va erosionando ya sea por mano humana o por tempestades naturales: “En los fuertes relucen los orines/en la lluvia se deshace la cancagua”. Por lo mismo, tras la inmigración alemana existe un afán idealizador donde aquello sobresale por su elegancia y éxitos industriales, ya que el hablante rememora este periodo de oro donde se exportaban materias primas a Europa y la ciudad tenía una posición política relevante.

Una de las formas de comprobar el nivel de impresionar por lo mencionado es la presencia del singular canto “Erika”: “El bello coliseo repletamos/ y alentamos ¡Valdivia! con el son/ de la bandita y Erika cantamos,/ muchas veces de Chile el campeón”. Asociado fundamentalmente al periodo de la Alemania nacionalsocialista del siglo anterior y que no debemos olvidar su contenido y significado, aún sea en espacios deportivos y de celebración.

Por otro lado, la voz poética transita por temas históricos que atañen a la ciudad: el gran incendio, el terremoto de 1960, el heroísmo del Riñihuazo, la Nueva Región, el sincretismo de la gastronomía local, entre otros. Así, este largo camino cierra con un extenso poema sobre la región de Los Ríos.

Si al inicio de la obra el hablante señalaba las tres almas: lo indígena, lo español y lo germánico, estas nunca están en diálogo y probablemente no se pretende mantener en equilibrio, porque en este capítulo las dos primeras almas desaparecen y se enaltece la tercera y lo chileno.

Tras el largo viaje de la voz poética, la presencia indígena será apenas paisaje.

La ausencia de reescritura histórica y de visión crítica en Historia de Valdivia de octavas reales del pueta Iraola, me permite identificar un discurso más halagüeño que desmitificador, porque utiliza el discurso histórico promovido para transformarlo en literatura. Y es precisamente esto, lo que hace un poeta institucionalizado. Lo que vendría a explicar su difusión gráfica en el reverso del diario local durante la semana aniversario de la comuna.

Historia de Valdivia en octavas reales del pueta Iraola.

Roberto Matamala Elorz.

Editorial Kultrún

Valdivia

2023

96 páginas.-

jueves, 30 de mayo de 2024

Crítica literaria: Confesiones de un escritor fantasma (2022) Ramón Soto Cea

 

Confesiones de un escritor fantasma (Editorial Imágenes, 2022) de Ramón Soto Cea (Puerto Natales), es una novela de autoficción y de contenido metaliterario que transcurre en los últimos treinta años. Estructurada en cuatro grandes etapas: En la primera sección el protagonista se irá desenvolviendo entre amistades por las virtudes de escribir poemas para las conquistas amorosas de sus amigos y que le darán resultado hasta cuarto medio. En la segunda etapa, llega a Santiago a estudiar la carrera de Licenciatura en la universidad, contribuirá para los discursos de la izquierda movilizada y para la revista de la federación, lo que termina en manos de la policía secreta con un desenlace poco alentador. La tercera, se refiere en gran medida a la etapa como docente y las precariedades del matrimonio. Lo que deriva en participar como escritor fantasma en determinadas circunstancias. La última parte, se refiere principalmente a hacer memoria y a reflexionar sobre la conducta moral que riñe con lo legal.

El protagonista en su ingenuidad provinciana se mantendrá en una zona secundaria de los espacios de literatura, lo que le permitirá abrirse paso y ser reconocido como tal: un escritor fantasma. Sin embargo, los organismos civiles y militares intentarán develar su arrojo por colaborar voluntariamente con agentes desestabilizadores del régimen. Lo que derivará en momentos aciagos a lo largo de la obra. En esta etapa, llama la atención aspectos psicológicos del personaje donde cambia radicalmente de acuerdo a la localización. Por un lado, está la candidez en el sur durante la secundaria, y por el otro, el saber actuar con prontitud y lucidez frente a la persecución policial durante la etapa universitaria. Dicho sea de paso, que la policía vaya a tu domicilio no significa, hoy en día, una multa o un llamado de atención, significaba que podías ir a la cárcel o incluso pasar a la lista de detenidos desaparecidos. Y, por último, el espacio introspectivo donde emergerá la memoria, la consideración de lo obrado e indagación de personajes del pregrado.

Una de las líneas que se trabaja de manera paralela es el gran amor del protagonista: el cortejo amoroso. Julia tiene horas laborales en la biblioteca de la universidad, tan pronto se da cuenta que el protagonista lee sin parar durante días y horas, esa imagen de la intriga y el deseo no reconocido, le quedará en la cabeza pese a que está comprometida con otro universitario de estudios de ingeniería, Felipe. Tras el acuerdo legal, presurosamente se dará cuenta que él no le permitirá desarrollarse profesionalmente, llevando consigo a un desenlace lógico. De modo que la línea amorosa del volumen es tan importante como anticuado, porque no puedes de señalar que: “Julia y yo hicimos el amor por primera vez” y en el párrafo siguiente hablar de “cópula”. Muy lejos del erotismo que nos enseña María Luisa Bombal en La Última Niebla o los fragmentos del discurso amoroso de Roland Barthes.

En las vicisitudes del escritor fantasma, aka ghoswriter, se hace cargo de ser el talento a disposición de académicos y/o escritores inescrupulosos que hacen pasar poemas de poetas incomprobables y de ayudar desde las sombras en la planificación y programar asuntos para las Escuelas de Escritura Creativa con perspectivas mayormente comerciales: “basta que un bodrio tenga muy buena publicidad para que todo el mundo piense que es bueno y busque adquirirlo. Además, si va acompañado de un hecho noticioso que impacte a la gente y estimule su morbosidad, tanto mejor, más se venderá el producto”. Asunto que se me viene la lectura de Dana Goiai en el ensayo ¿importa la poesía? afirmando que: “Nunca antes se habían publicado tantos libros nuevos de poesía, tantas antologías o revistas literarias. Nunca antes había sido tan fácil ganarse la vida como poeta. Existen hoy varios miles de trabajos de nivel universitario en la enseñanza de la creación literaria…”. Tal panorama entrega una nueva visión sobre lo que se considera la literatura contemporánea, siendo positivo que se expongan y visibilicen este tipo de personajes que constituyen una farsa en el circuito.

En términos estructurales, Confesiones de un escritor fantasma (2022) contiene cuatro libros en uno; más allá del concepto del viaje sobre el provinciano que migra para estudiar y trabajar en la capital, identifico que las temáticas son totalmente distintas y solamente, desde esta premisa, hay bastante paño que cortar. De esta heterogeneidad de materias que enriquecen esta novela, paso a señalar: desde el rol del ghoswriter en la sociedad chilena, la memoria y el rol de los universitarios en dictadura, la pulsión sobre qué es la literatura y escritor en el siglo XXI, entre otros. Por lo mismo, Soto Ceas desarrolla una novela que se lee de una sentada debido a los diálogos directos, donde el antihéroe no desea asumir, pero tiene una satisfacción y tranquilidad de lo trabajado en entorno sociales específicos de la historia reciente.


Confesiones de un escritor fantasma

Ramón Soto Cea

Editorial Imágenes

2022

219 páginas

viernes, 26 de abril de 2024

Representaciones lésbicas desde el Taller Literario (2023)

La pandemia detuvo momentáneamente la asociación en los espacios públicos justamente después del estallido social. Desde marzo de 2020, el encierro obligatorio durante casi dos años imprimió en la sociedad un ánimo tedioso y que, a su término, ha afectado gravemente la convivencia en distintos lugares del país. En el intertanto, la construcción de lazos virtuales derivó en la proliferación de múltiples actividades, entre ellas, los talleres literarios. De allí, emergió este libro: Crónicas lesbianas (2023) dirigido por Monserrat Ovalle, y que viene a corroborar la actitud libre, sistemática y la persistencia de los concurrentes, los que tienen en común su diversidad sexual.

El ejemplar lo encontré en la biblioteca de Santiago, que pertenece a la red de bibliotecas públicas del país, y estaba en periodo de exhibición junto a otras obras de editoriales pymes. No obstante, el lector lo podrá encontrar en PDF en la plataforma de difusión del Taller de Lectura Lésbica (https://clublecturalela.wordpress.com/).

Según la mediadora de lectura Monserrat Ovalle, este taller viene desarrollándose desde el 2019 y recoge doce escritos de ficción, entre poemas y relatos. Al igual que la obra, el diseño, diagramación, edición fue realizado en un esfuerzo mancomunado de escritoras como Pau Lorca, Caro Inalaf, Cristi lavín Miquel, Carola Bartola (también con el collage de portada), Lala Aliaga, Ka Quiroz, Ale Cerna, Jeannette Meneses Ulloa, Alicia Morales, Carol Seguel C., Cami Olavarría y por último, Alicia Morales en las ilustraciones. Todas ellas en busca de dialogar y crear, a partir de sus experiencias como disidencias sexo-afectivas que se instalan dentro de un campo político y literario ante la escasa representación del imaginario lésbico.

Todas las autoras desarrollan temáticas literarias juveniles, subversivas o contestarias en busca de libertad y de representación: Pau Lorca con el poema “Patria” y “Soñándote despierta” de  Jeannette Meneses Ulloa, Caro Inalaf en el relato “Más diez”, “las monjas nunca supieron” de Cristi Lavín Miquel, el carrete en discos alternativas en Talcahuano  “Bajo la bola de espejos bailó tu cuerpo precoz” de Lala Aliaga, el testimonio de Cami Olavarría en “Avignolo”, la exploración de lo erótico por parte Alicia Morales en “Lago en llamas” y exploraciones del poliamor-lésbico en “Decisiones” de Ale Cerna, las relaciones imposibles en “Trato de señoritas” de Ka Quiroz.

Así como muchas publicaciones o antologías que se lanzan después de encontrarse en talleres literarios, Crónicas lesbianas (2023) es una obra que impulsa el ejercicio creativo de una probable camada de escritoras que disponen, inauguralmente, su experiencia de vida en tanto disidencia. De perseverar en la elaboración y divulgación literaria esperemos que vayan perfeccionando la técnica y abran el abanico de temáticas que defienden.


Crónicas lesbianas (2023) VV.AA. Editorial: Ovalle, Monserrat, 60 páginas.





lunes, 15 de abril de 2024

Reseña: Violencia Política Sexual (2024) Jocelyn Maldonado Garay

 



Acaba de aparecer la investigación de Jocelyn Maldonado Garay (1987) sobre la Violencia política sexual y terrorismo de Estado en la dictadura civil-militar en Chile: la genealogía oscura del neoliberalismo (LOM, 2024). Esta publicación tensiona los discursos hegemónicos y negacionistas que privilegian el bienestar económico actual de unas pocas personas que manejan el poder y han sido parte de la conformación del neoliberalismo chileno. Detrás de lo mencionado, la trama más compleja y mínimamente dimensionada, es la educación y profesión de torturadores sobre mujeres chilenas sometidas y explotadas por el brazo armado de la dictadura Civil-Militar en los distintos centros de detención y desaparición.

En el primer capítulo Maldonado Garay sitúa teóricamente la violencia política sexual (VPS): “es el tipo de violencia sexual que asume la forma de un cuerpo político institucionalizado formal o informalmente: Estados a través de su fuerza policial y/o ejército, organizaciones supraestatales ‘en nombre de la paz’, organizaciones paraestatales desde grupos guerrilleros hasta narcotráfico; también guerrillas revolucionarias o grupos de acción política que quieren imponer un ‘nuevo sistema’ o exterminar algún grupo humano catalogado como enemigo. Esta práctica ha sido utilizada como manera de imponer un orden y un control político sobre un cuerpo individual y social” (66).

En el segundo capítulo escribe en la línea histórica de los movimientos sociales (1957-1973), periodo que aborda la Toma de La Victoria como un hito a nivel latinoamericano. Luego analiza y describe la sociedad chilena durante la dictadura en tres periodos cruentos: los tres primeros meses del Golpe de Estado y que fue la búsqueda y detención de los cuadros políticos que apoyaron la UP, después los denominados “años de plomo” (1974-1977), y los años ochenta. 

Vendrá entonces, el período de postdictadura dividida en cuatro secciones: la de Aylwin y La Oficina, la presidencia de Lagos, la fase del malestar y movilización social (2011-2019) y el ciclo pandémico donde se refiere a la contención y al repliegue de las movilizaciones junto a la emergencia del periodo conservador.

El tercer capítulo disecciona la metodología del terror que el Estado promovió dando a los victimarios lo necesario para realizar su cometido, así también, reflexiona sobre el rol de las torturadoras que ocuparon espacios masculinos deben estar continuamente haciéndose valer. No solo es complejo suturar las heridas dejadas por lo más abyecto de la sociedad, sino que hay un alto mérito de los testimonios de las víctimas que hacen valer las memorias colectivas disponibles. Dicho lo anterior, la emergencia de estas voces revela no solo resistencia sino una alta resiliencia frente a un dolor en el que no hay justicia. Además, hay que señalar que algunas declaraciones han sido publicadas por otros libros de línea periodística, pero aquí, hay una obra de mayor profundidad en el análisis al ocupar una línea feminista y que la temática ha sido escasamente diseccionada. 

Violencia Política Sexual (2024) es un aporte debido a que le da espesor a la profesión de la tortura, internándose y diseccionando el accionar sobre las prisioneras. Así, coloca en el centro del interés, un tema que ha sido nombrado de manera lateral como la VPS en mujeres en la dictadura y que recién podremos obtener el nivel de alevosía cuando liberen los testimonios en el año 2054 del Informe Valech.

Violencia Política Sexual

Jocelyn Maldonado Garay

2024

Lom Ediciones

260 páginas.


La música frente a la dictadura Civil-Militar en CantoBueno (2023)



 Actualmente hay un desequilibrio bibliográfico en relación a los dos grandes fenómenos musicales en Chile: hay bastante sobre la Nueva Canción Chilena y bien poco sobre el Canto Nuevo, desde omisiones hasta menciones de manera lateral. Sin embargo, de a poco la generación que vivió la dictadura en la Región Metropolitana ha ido publicando memorias y registros de resistencia. 

Hace un tiempo apareció en dos tomos la historia del “Café del cerro: miles de voces dirán que no fue en vano” y “arriba del escenario”, un volumen realizado por la periodista María Eugenia Meza y contado por los protagonistas. Una obra relevante que merece una mención porque va de la mano con el productor de la disquera que dio espacio al Canto Nuevo.

En CantoBueno, crónica de una canción (2023) la musicóloga y cantante Patricia Díaz-Inostroza recoge la voz de Carlos Necochea Navarrete, quien trabajó como director artístico y fundador del sello Alerce. Es decir, ambas voces tienen en común la lucha contra la dictadura; ella como artista, y él como productor que dio participación al Canto Nuevo en Chile.

El libro está dividido en dos grandes capítulos. El primero, “No hay revolución sin canciones”, aborda el periodo de crianza, adolescencia y el creciente grado de participación en la Peña de los Parra ubicada en Carmen 340, la implementación del catálogo discográfico “La semilla”, que buscaba producir, vender y distribuir música de aquellos cantantes y autores que hayan pasado por la Peña hasta el golpe militar. 

El segundo, “Pueblo que canta no muere”, con el desmantelamiento del proyecto –en toda dimensión– de la Unidad Popular, el locutor radial Ricardo García le propone a Carlos Necochea formar parte del Sello Alerce y asumir la dirección artística. Así, produce y arma el catálogo del Canto Nuevo (movimiento musical con raíces en la trova cubana y herederos naturales de la Nueva Canción) para darle vida a la resistencia cultural. De esta manera, se relatan las emergencias de diversos grupos musicales, acompañado de revistas, conversaciones, cartas  y gestos de resistencias en el marco histórico que significa el asedio cívico militar. 

Hacia el final el volumen afirma: “aquellos que, además, ejercían la música y el canto profesionalmente necesitaban eso que hace posible que funcione el sector: la cadena de la producción musical y todo su ecosistema; y en esos años la realidad les era adversa. Lo más cercano que tuvieron a esos requerimientos profesionales fue el sello Alerce”, revelan el rol que cumplió la mecánica cultural y que actualmente no ha sido puesta en valor dada su complejidad.

Para una generación que vivió la dictadura Civil-Militar y reflejó el malestar mediante canciones durante un continuo estado de vigilancia policial, CantoBueno (2023) permite profundizar en el testimonio de uno de los forjadores del sello musical más importantes que ha dado el país (paralelo al sello DICAP en su momento), pero que, además, dio un canal de difusión que sorteó la censura de la época.


CantoBueno. Crónica de una canción. Patricia Díaz-Inostroza y Carlos Necochea. Autoedición, 2023, 400 páginas.


La Revancha (2023) Martín Correa




 La Revancha (2023): Hablemos del derecho indígena.

El conflicto mapuche subsiste en una historia de expropiaciones y deslegitimizaciones estatales donde el pueblo mapuche no es reconocido sino como una entidad ajena y extranjera dentro de un territorio que abarca desde el océano Pacífico al Atlántico. Así, a través de la historia el cambio de percepciones desde el monopolio del poder occidental y moderno se hace evidente cuando estas relaciones se transforman en desconfianza y segregación.

Luego del éxito de Historia del despojo. El origen de la propiedad particular en el territorio mapuche (2021), Martín Correa Cabrera publica con Ceibo, La revancha. Golpe en La Araucanía (2023). En este nuevo volumen desarrolla tres grandes zonas. En primer lugar, los orígenes y la imperiosa necesidad de la reforma agraria y la voluntad política de la Unidad Popular y de Salvador Allende en darle una salida institucional a este problema histórico. Asimismo, la perspectiva se despliega más allá de lo indígena y se sitúa como una cuestión campesina, en la que se destaca una recuperación de campos para ser explotados, y para ello, el Estado capacitaba a los nuevos dueños para que sepan manejar instrumentos agrarios y construyan una economía rural de mayor productividad. En segunda instancia, el régimen cívico militar instala una maquinaria de la felonía, del terror y se asume ideológicamente que lo indígena es otra amenaza vinculada al marxismo, pero marcado por lo racial en los campos de La Araucanía y Los Ríos. De modo que la búsqueda casa por casa en caseríos buscando supuestos agitadores políticos, toda persona vinculada con el proceso anterior o el Movimiento Campesino Revolucionario (MCR) debiese ser torturado y hecho desaparecer. Y Finalmente, el proceso de Contrarreforma la oligarquía es protegida, les otorgan nuevamente el dominio sobre los predios expropiados y para ello constituyen el Comité Ejecutivo Agrario (CEA) para que la administración cívico militar cumpla con este cometido legal y sanguinariamente.

Eventualmente, los años de la dictadura no tienen correlación con la Historia mapuche, sin embargo, las comunidades sí manifestaron altas pérdidas y graves dolencias durante este periodo. Este libro viene a contrarrestar esta mirada, porque alguien tiene que desempolvar y poner en valor el Parlamento celebrado en los Llanos de Tapihue el 7 de Enero de 1825 entre el capitán Pedro Barnechea (representante del Director Supremo de la Nación) y el Lonco Mariluán donde definían la relación y el dominio entre ambas partes. Así, los Informes Rettig 1991, Valech 2005, Verdad Histórica y Nuevo Trato 2003.


La revancha. Golpe en La Araucanía. Martín Correa Cabrera. Ceibo Ediciones, 2023, 240 páginas.


Crónicas sobre Purén (2022) de Bernardita Olmedo.



 Una serie de cuadros de costumbres están presentes en Hija ilustre (La Pollera, 2023) de la dibujante Bernardita Olmedo (Purén, 1989) radicada en la Región Metropolitana. En 102 páginas realiza una crónica fragmentada utilizando diversos materiales e indagando en la genealogía familiar, la crianza, la identidad y educación de nuestros padres en los años noventa, nuestro sentido de pertenencia y las costumbres de la localidad de Purén.

Que dicha crónica sea fragmentada es asumir una falencia en estrategia. Los capítulos son breves, de párrafos desde una línea hasta cinco, no tienen nombre ni tampoco índice, pero se observa que están parcialmente estructurados. De igual modo, el juego de la brevedad hay que saber ejecutarlo ya que en dos oportunidades los episodios quedaron expuestos. A su vez, apela a un tipo de lector activo que asimila el potencial de las formas de vida en las provincias del Sur. 

La matriarca de la Familia es Luisa. Una campesina que se radica a kilómetros fuera de la urbe, donde no vivió el esplendor de la ciudad. A pesar de su raigambre mapuche/español, ella pertenece a la generación que reniega de su lado indígena porque, como a muchos, le dijeron que tenía una connotación negativa: “Ella prefiere hijas solteronas a nietos mapuche” (28). De modo que, el lugar es completamente arrasado por la ideología del Estado que condena lo mapuche en la Región de la Araucanía y la descendencia femenina escasamente puede resolver el problema de identidad. 

Al igual que la continua referencia de Luisa (Lucha), se hace mención a que la estufa de la casa no puede mantenerse apagada. Ella es símbolo, base y matriz del hogar, denota la calidad del ambiente, el cocimiento de los alimentos, el acceso al agua caliente para el mate y la once, la extensión del cariño hacia los hijos, etc.

Paralelamente, la cronista se cuestiona si el pueblo ha sido siempre apagado, de tránsito lento y de relativa calma: Aquí hubo cine, fábricas, llegada del tren, fiestas de la primavera, Colegio Alemán y hasta un diario propio, según dicen”. No son pocos las personas que están viviendo el ocaso de sus vidas que anhelan el regreso de ese bienestar social vinculado a las fábricas que hubo en la primera mitad del siglo XX hasta el golpe militar.

Uno de los aspectos que me llama la atención es la importancia de la celebración del aniversario comunal. Es decir, la concentración de gente en la plaza de armas donde daban vueltas una y otra y otra vez como si fuera deporte nacional: “una rotonda dentro de la plaza que cada verano los jóvenes recorríamos en inexplicables vueltas”. Hago el paralelo con la novela Martín Rivas, dado que en ambas narrativas lo habitual es lucir las mejores vestimentas, gastando y divirtiéndose en nombre de la fiesta.

El aspecto social atraviesa la obra porque evidencia un ordenamiento social. Uno de ellos es la conformación de las comunidades: “entre más cerca vivas de la plaza, más probable es que tu apellido sea francés, alemán, italiano”. En este sentido, la cronista describe cómo es vivir sin ninguna característica que la diferencie del resto: “hay familias sin apodo y en esas estoy yo. Crecer sin ser llamada india ni ser la única rubia de la sala. Ser parte de la masa. Vivir en casas comunes (...) acá los Giacomozzi son tan comunes como los González; un Leonelli no ha leído más libros que un Ulloa; pero un Kausel sí tendrá más tierras que un Llao, simplificación de Yaugbu, que para la pronunciación winka resultó muy rebuscado respetar”. Una de las preocupaciones radica en el lugar de pertenencia y la identidad que significa ser clase media emergente, aspecto determinante durante los años ochenta y noventa, puesto que se configura las relaciones con personas de similares características socioeconómicas.

Hija ilustre es un volumen sobre la búsqueda de sí misma y de explicar, de manera íntima, los motivos de por qué está radicada fuera de su territorio de nacimiento. Y es que, la narración intenta darle sentido a la enajenación y al hecho de sentirnos fuera de lugar. Aquellas zonas están vivas y como hablaba con K. “el territorio tira”.


Hija Ilustre

Bernardita Olmedo 

Editorial La Pollera

2022

102 páginas.-