miércoles, 13 de julio de 2016

Crítica Literaria: Historia secreta de Chile II (2016) Jorge Baradit

Historia secreta de Chile II
Jorge Baradit (Valparaíso, 1969)
Penguin Random House Ediciones, 2016.
190 Páginas.


Por Gonzalo Schwenke




Historia secreta de Chile”, el libro que resonó comercialmente en el 2015 trae su continuación este año. Jorge Baradit es escritor, no es historiador ni psicólogo, en este escenario es preciso ubicarse para discutir el valor de los capítulos que lo conforman. En esta segunda parte, continúa utilizando la crónica como estrategia literaria, desde su mesianismo antológico y sus golpes efectistas, con el objeto de presentarnos su relato de la historia y su examen a diversas instituciones que normalizan el aprendizaje de habilidades en la escuela.

El ejemplar contiene diez capítulos, a través de los cuales se plantea la problemática de la construcción de nuestra identidad. A diferencia del primero, en la cual se cuestionaba el origen de los símbolos nacionales corolario de universos ocultos. En esta versión, el cuestionamiento siempre es hacia la Institución (8 veces se repite solo en la introducción) y la enseñanza; desde la formación del Estado, y sus líderes tales como Bernardo O’Higgins, Diego Portales, Alessandri, Pinochet, entre otros, y la extensión de dicho poder.

La ausencia de una perspectiva de género en esta reestructuración de la historia efectuada por el autor, es otro elemento en discusión. En gran medida, observamos hombres vigorosos y autoritarios independentistas, en contraposición de mujeres que se presentan inocentes, frágiles y eternamente sumidas ante la decisión masculina. Entonces, la historia no sólo está contada por el lado ganador, sino también por el género masculino. No se relata, ni existe la mujer durante la independencia, ni tampoco, el exilio en Argentina luego del desastre Rancagua. No aparece Javiera Carrera por ejemplo, menos aún, se sabe del trabajo desempeñado por Candelaria Pérez en la guerra que enfrentó a Chile y la confederación de Perú – Bolivia.

En la construcción del personaje de Bernardo O’Higgins, se afirma que fue un independentista acérrimo, exitoso y un gran líder militar (31). Figura que se rebate de igual modo, cuando se muestra un O’Higgins derrotado en Talcahuano y en Talca (91). A pesar que, uno de los objetivos del libro, es desentrañar falsedades históricas y formar una nueva verdad, respaldada por la bibliografía que ostenta, la sustentabilidad de dicha estampa, no correspondería cuando aparecen los conectores de duda para definir a personajes históricos: “un dictador a veces cruel y un gobernante duro para tiempos difíciles.” (31) Un contenido confuso, porque se desprende de la crónica, que la historia fuerza a los gobernantes a convertirse en dictadores, que sólo en tiempos de guerra son crueles. Aseveración muy similar que se observa hoy en día, luego de lo expresado por el ex ministro de Defensa, Jaime Ravinet sobre el juicio al ex comandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre: “Para él era imposible desobedecer órdenes en tiempo de guerra” (Recuperado el 08 de julio del 2016, La Tercera)

Uno de los planteamientos más sobresalientes es: “quizás el mismo profesor también te enseñó que la Patria Vieja -ese período que se inaugura con la Primera Junta Nacional de Gobierno- fue una especie de primer tiempo y que, después del descanso en camarines, en Mendoza, lo dimos vuelta heroicamente en el segundo tiempo. Como si fuera el mismo proceso, el mismo partido.” (21) Es bastante audaz sostener, que el profesor simplifica y relaciona la guerra con el fútbol: la guerra es fratricida y deshumanizante, mientras que el deporte por intenso que fuere, busca la entretención. En consecuencia, la guerra no es equiparable a un juego de computadora, en donde perder la vida es una molestia menor.
           
En tal sentido, la capacidad de interpretar la historia por parte del escritor es fascinante, cuando sitúa al profesor de historia, como una persona que interpreta erróneamente los acontecimientos que tienen que ver con el libertador de Chile y su imagen corporativa: “la verdad es que este cuento con el que nos criaron es técnicamente falso. O a los menos tergiversa, omite y, en ciertos aspectos muy relevantes, falta enormemente a la verdad” (21). Lo cierto, es que el discurso viene dado desde otros sectores, pero es fácil criticar el jamón del bocadillo y no quién lo prepara. Pareciera que el narrador lo tiene claro: “los intereses de cierta élite de imponer su visión fueron los responsables de ir diseñando un relato de corte mítico y heroico lleno de superhéroes inmaculados (…)” (10) La poca coherencia del análisis sobre estos temas anula las siguientes interrogantes; ¿en cuáles autores radica este discurso?, ¿para quién (es)?, ¿cuáles planes de estudio de antaño?, ¿quién es esta élite que impone su visión?, ¿mediante qué medios la presenta?, ¿Cuándo cambia el discurso de la historia?, etc.

El “terremoto de 1960, un sacrificio humano en Puerto Saavedra” (33), representa una de las visiones más contradictorias de la trilogía: se presenta un acontecimiento en el cual escasamente existe comprensión cultural y queda de manifiesto su eurocentrismo, mediante el mecanismo de civilización vs barbarie; en el que prevalece la figura de los valores culturales y sociales de Europa Occidental como patrón universal, en desconocimiento de la cosmovisión mapuche. Así mismo, se denuncia los procesos de colonización de los indígenas ocurridos en el territorio, la omisión y la evidente manipulación histórica de las instituciones. Lo anterior, se sustenta en la ausencia de referencias bibliográficas de autores expertos en el tema: José Bengoa, Hernán Curiñir, Héctor Nahuelpan o Pablo Marimán.


Jorge Baradit conoce a su lector, por eso construye este circo donde exhibe una voz escandalosa, un lenguaje florido y con mucha pirotecnia. La cruzada por construir un nacionalismo que nos identifique y sea atingente al pueblo, queda rezagado. En su afán de historiar, no alcanza a desarrollar todas las ideas que intenta plantear y hay ausencia de lecturas para un país que es multicultural. Tal vez, a esto se deba sus constantes desfiles por la televisión, aquello que no puede desarrollar y explicar en el texto, se intenta subsanar por otros medios.

lunes, 4 de julio de 2016

RESEÑA: "Mal educados" (2016)

“Mal educados: Mitos y verdades sobre la educación en Chile”
Ricardo Martínez Gamboa (Santiago, 1969)
Editorial Plantea, 2016
156 páginas.


Por Gonzalo Schwenke



Mal educados” es un texto-ensayo convencional, en donde se intenta responder 40 preguntas que un amplio sector realiza sobre la educación y que considera una bibliografía, la cual va desde textos teóricos hasta artículos de diarios, otorgando un aparente respaldo y seriedad al tema. Se observa, entonces, que el autor no está improvisando. Aun así, lo que determina el valor del libro será su discurso ambivalente, que no termina de posicionarse ni tampoco define sus planteamientos cabalmente.

Martínez Gamboa (1969), en un afán dialogar sobre la educación chilena, establece un discurso que rememora el slogan “hoy vamos bien, mañana mejor”. En su introducción sostiene ideas confusas, como denominar la actual situación educacional como una “revolución”, la que luego cambiará a una reforma educacional. Sólo en el término utilizado existe imprecisión. En el mismo sentido, sostiene que la reforma se viene desarrollando desde los noventas, en cambio, no se describe ni cuáles ni de qué manera se desarrollaron dichos cambios, aunque determina que fueron avances sorprendentes. Por lo tanto, nos hemos ido convirtiendo en un país pionero a nivel educacional en la región, lo que nos permitiría acercarnos a los modelos europeos.

Hacia el final de esta presentación, declara que: “me esforzado, hasta donde ha sido posible, para mantener lo que se denomina ‘un punto de vista neutral’, de manera de someter cada una de las preguntas a una respuesta lo más significativa posible. Sin embargo, es evidente que, como cualquiera, dispongo de mi propia perspectiva. En diversas ocasiones, a través de este libro, aparecerá mi experiencia personal, alguna anécdota, alguna historia de la que he sido testigo.” (21). Dicha neutralidad y carencia de protagonismo, es inquietante si entendemos lo anterior como: soy autor de un libro, instalo una mirada neutral sobre el tema, está mi experiencia presente, mas no soy protagonista sino testigo de mi vida. Cualquier estudiante -quienes históricamente han puesto el tema en la palestra- que le comente lo anterior, generaría un lolface.

Dentro de las cuarenta preguntas que ha realizado el profesor y experto en el tema, observamos la ausencia de la palabra clave: ¿qué es calidad?, ¿qué entendemos por calidad?, ¿cuáles son los parámetros que rige la calidad?, o ¿cuáles son los elementos que constituyen la calidad?; preguntas que tampoco los gobiernos han sabido responder, pero el autor ha manifestado abordar los problemas actuales de la educación. En una de las interrogantes: “¿En qué hay que fijarse a la hora de elegir un colegio?”, escribe que, “partamos de la base de que todos los padres al elegir un colegio buscan calidad para sus hijas e hijos, esto es, que el colegio logre entregarles la mejor educación posible(…)” (30). En una relación asimétrica, la búsqueda de calidad y la posterior selección del establecimiento educacional que tanto ansían los Padres y Apoderados para sus hijos, está situada en el tipo de visión y misión que elabora cada colegio, por lo que inferimos que el desarrollo de la calidad se encuentra allí, así también, como parte de la selección, se encuentra el costo de colegiatura, la distancia desde el colegio al hogar, las evaluaciones SIMCE y PSU.

Este libro supone estar dirigido al lector interesado en la educación en Chile, pero no presenta respuestas claras a la noción de “calidad”, tampoco en los “Estándares Docentes” (2011), que el autor cita en la pregunta n° 7 “¿Hay que evaluar a los profesores?” Sin embargo, donde sí está claro, es que exista un control de medición docente y a las escuelas de pedagogía, mediante pruebas, actividades, tomar muestras de clases, revisar programas de estudio y con una pauta realizar evaluaciones el ejercicio de la docencia


Finalmente, el objetivo del libro pretende responder diversas preguntas sobre la educación, valorando lo hecho hasta ahora e invitando al lector a que aclare sus dudas sobre la materia. De esta manera, sin una visión crítica y poco específica, “Mal educados: mitos y verdades sobre la educación en Chile” (2016), deja más inconsistencias argumentales, como creer que la bebida zero ayuda a la dieta o a la diabetes. 

lunes, 16 de mayo de 2016

Crítica Literaria: Chilean Electric (2015) Nona Fernández

Chilean Electric
Nona Fernández (Santiago, 1971)
Alquimia Ediciones, 2015.
100 Páginas.


Por Gonzalo Schwenke



Se nos pierde la mirada hacia atrás
preguntando donde está nuestro vendrá
y lo vemos con un precio de ocasión
en un rincón del mostrador.
Dúo Schwenke & Nilo: “Se nos pierde la mirada”




Continuando con el formato de novela breve que desarrollara en “Space Invaders” (2013), Fernández aborda en “Chilean Electric” (2015) un tema recurrente en su obra: la memoria. Dicho recurso es empleado cuando una familia observa la instalación de una compañía alemana que opera en la Plaza de Armas de Santiago, para luego asistir a la ceremonia de inauguración de la luz eléctrica. Quien relata es la abuela de la escritora, quien nacerá mucho tiempo después del encendido del alumbrado. A partir de esta remembranza falsa, se hace presente la construcción de la posmemoria como un proceso donde la memoria se ficcionaliza a sí misma, no para contarnos una verdad sino para devenir en un relato que está en el campo de la incertidumbre: “sólo hay un pequeño detalle que ensombrece el relato de mi abuela, un hoyo negro que amenaza con tragarse la veracidad de la escena completa”.


En el capítulo inicial, la transmisión del testimonio oral de la abuela permite que se vaya construyendo un sujeto que participa de la historia nacional y que por condición de género sólo ha sido reconocido parcialmente. Justamente, como secretaria del Ministerio del Trabajo y haciendo uso de la máquina de escribir, deja constancia de las reuniones que Clodomiro Almeyda sostenía con los sindicatos nacionales para la conformación de la CUT. Son, entonces, el acceso al documento y al archivo –junto con el repliegue de la dictadura– nuevos objetos de investigación que configuran un pasado que emerge en contraposición al dictamen de los vencedores: “Si se tomaba una decisión crucial, si alguien declaraba algo, si alguien lo desmentía, si alguien llegaba como nuevo funcionario, si renunciaba o se cambiaba de cargo, los dedos de mi abuela lo dejaban por escrito para que el ministro de turno lo firmara. Sólo así las cosas ocurrían en el ministerio”.
           

En el transcurso de los capítulos, la narración se personaliza para componer un discurso simbólico desde la llegada de la electricidad; para eso, se amplía el imaginario de la biografía, tanto con la fotografía de la infancia con los caballos de palo como con el registro de un ojo sobre un charco de sangre, la reconstrucción de los últimos momentos de los Recabarren y la voz rescatada de un presidente muerto mediante la reproducción técnica de sus seguidores, entre otros recursos. Lo anterior sirve para dar forma a un libro breve, organizado de manera cuidadosa y controlada, instalando el lugar común como escenario de las diferencias. Es allí donde se enuncia una reflexión sobre el pasado de los abuelos, una que permita resolver nuestros asuntos pendientes a nivel nacional e intercultural y proyectar un mensaje por la capacidad de decisión a mostrar en el tiempo próximo: “Las historias de los abuelos iluminan el pasado y nuestra mirada las proyecta al presente y al futuro”.
                                


“Chilean Electric” es una obra que presenta un formato conciso, debido a una estructura narrativa que prescinde de ornamentos y donde predomina el hecho situado. Asimismo, se despliegan relatos que logran conmover en distintos niveles, principalmente durante la primera mitad del libro. Finalmente, el texto dispone de ciertos símbolos que dan cuenta de una lectura histórica de los últimos años, y respecto a la cual la misma autora asume una posición: vive, observa y reflexiona no como narrador, sino más bien como sujeto. De esta manera, podemos interpretar a manera de conclusión que, así como un corte de luz nos imposibilita continuar con nuestras actividades, un pueblo que no busca la verdad y no escarba en su memoria está impedido de articular un proyecto de país que le permita reparar las heridas e integrar al otro que lo habita.

lunes, 11 de abril de 2016

Crítica Literaria: Cinco Esquinas (2016) Mario Vargas Llosa

Cinco esquinas*
Mario Vargas Llosa (Perú, 1936)
Alfaguara Ediciones, 2016.
314 Páginas.

Por Gonzalo Schwenke
Los empresarios también sufren.


Camilo Marks afirma que a Vargas Llosa “es posible compararlo con esos fenómenos que son los grandes creadores del siglo XIX y comienzos del XX, como Dickens, Balzac, Flaubert, Hugo o Proust”. Sin duda, un comentario improcedente, debido a que los recursos, el contexto histórico, el desarrollo y la complejidad de las historias de los grandes como Joyce, Woolf, F. Scott Fitzgerald o Hemingway, se contraponen a la trivialidad y ligereza de la trama de este libro.


El autor peruano nos presenta una novela concebida como thriller, y explicada en exceso en su contraportada, como un panorama sociopolítico donde establece el (des)control político de Alberto Fujimori y su mano derecha Vladimiro Montesinos, que en el libro aparecerá como el Doctor y que utilizará el periodismo amarillo para quitarles el manto de respetabilidad pública a los detractores del gobierno. Esto, agregado a un ambiente de inseguridad pública que afecta mayormente a los grupos económicos que se ven amenazados por secuestro, rapto y terrorismo por parte de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru.


Frente a este entorno, la narración se inicia con el toque de queda, circunstancia que favorece el encuentro lésbico entre Marisa y Chabela, ambas amigas y esposas del hombre de negocios Enrique Cárdenas y del abogado Luciano Casasbellas, respectivamente. Dicha aventura irá paralelamente al desarrollo de la historia central, que tendrá de cabeza al especulador minero, “Quique” Cárdenas, que será chantajeado por el director del periódico “Destapes”, Rolando Garro, quien intentará manchar la reputación del empresario a cambio de dinero. Dicha imprudencia prevé insospechadas consecuencias que afectarán a otros individuos con menos conexiones como a la periodista Julieta Leguizamón, al fotógrafo Ceferino Argüello y al recitador de poemas Juan Peineta.


La construcción de los potentados protagonistas están basados en la superficialidad, en el capricho o la incapacidad de vislumbrar alguna conexión distinta a lo que les pueda afectar de manera manifiesta, precisamente, no es de extrañar que los artículos de arte que utilizan de sobremesa solo representen el debido estatus social al que pertenecen: “Paseó la vista por el cuadro de Szyszlo: ¿qué querían decir ese aposento, ese tótem, que a ciertas horas parecían echar llamas? A ratos, le daba un poco de miedo contemplarlo. El desierto con serpiente de Tilsa, en cambio, lo serenaba. No había misterio alguno allí; o, tal vez, sí, esa mirada legañosa del ofidio. Se quedó pensando.” (2016: 309). De tal manera, que Juan Peineta, antiguo recitador y humorista de tv caído en desgracia por la columna de espectáculos de Rolando Garro, sea uno de los personajes que conmuevan por la ridiculez donde termina sus días.


Uno de los problemas más graves que tiene esta novela, es la historia policial que se va desarmando en su progresión, su argumento narrativo es frágil, y por ende, se muestra que todas las aristas del caso están a la vista y no hay mayor intensidad que complejice la trama. De esta manera, para resolver el caso del misterio del asesinato, no es necesario contratar un detective como manda la tradición, sino esperar que muestre su rostro, hecho que ocurre con inmediatez.


Mario Vargas Llosa explora con desenvoltura la corruptela del gobierno de Fujimori, de quienes ejercen el poder desde las sombras controlando aspectos como las voces disidentes mediante periodismo amarillo, y en el cual, sólo logra la redención cuando se atribuya la responsabilidad de la información que maneja para limpiar las alcantarillas del Estado. Para el comidillo quedará el hecho de lanzar esta novela en el año en que Keiko Fujimori, hija del presidente en cuestión, acaba de pasar a segunda vuelta en las presidenciales del Perú, teniendo la primera opción de llegar al sillón.



Si la ficción es la representación narrativa de un orden social. La presenta obra literaria es una mera reproducción del orden social donde todo está bien establecido, la fealdad está lejos del poder económico y donde este, protagonistas mediante, es la frivolidad capitalizada. “Cinco Esquinas” se sostiene por una serie de elementos que destacan la prolijidad de la prosa, una historia que es lineal y progresiva en el llano, y por supuesto, los acomodados también sufren, esto es, los personajes vilipendiados no están en riesgo que creen que están sumidos. Un libro al que no se puede estar ajeno, pero está lejos de las mejores novelas de Vargas Llosa que conocemos.


*Publicada en el periódico elinsular.cl, el 13 de Abril de 2016

miércoles, 30 de marzo de 2016

Crítica literaria: Historia secreta de Chile (2015) Jorge Baradit

Historia secreta de Chile*
Jorge Baradit (Valparaíso, 1969)
Penguin Random House Ediciones, 2015.
169 Páginas.


Por Gonzalo Schwenke

"La capacidad de explotar la fascinación por los supuestos, es la base de estos doce capítulos"
            Uno de los libros más resonantes y de mayor recepción por parte del público nacional durante el 2015, fue “Historia Secreta de Chile”. Libro instalado por la editorial en los medios de comunicación, mediante un discurso donde su autor evidencia un manto de misterio sobre los emblemas y el devenir del país. Es así, que con este nuevo libro, Jorge Baradit toma distancia de sus trabajos anteriores, para convertirse en cronista que hurga en los procesos históricos, devela un Chile conspirativo, realza héroes olvidados, revela asuntos esotéricos en los símbolos patrios, y manifiesta que el control político se ejerce desde la penumbra. Así, encontramos a un héroe nacional que participaba de sesiones de espiritismo cuestión de práctica común en determinados círculos, pero su ejercicio era prohibido por la Iglesia. También hay referencia a los estudiantes nazistas asesinados en democracia, hecho que aparece en los libros escolares de manera puntual, y que pocas veces se resalta su importancia. Se cuenta incluso, la importancia de distraer a la población mediante la manipulación de los programas de tv y el montaje del vidente de Virgen de Peñablanca. Aparecen temas olvidados y exóticos, como el reino de Orièle Antoine I al sur del Bío Bío, la noticia del cadáver perdido de Manuel Rodríguez que cada cierto tiempo se descubre que sigue extraviado, el programa SYNCO que iba a salvar al gobierno de Allende del desabastecimiento generado por la DC y controlado por EE.UU., junto a otras historias que parecen ocultas pero que aquí aparecen renovadas.

De lo anterior, los temas suponen un potente atractivo para el lector, sin embargo, el narrador utiliza la exageración como recurso transversal, método que sirve para impresionar al lector, como si nos estuvieran contando los misterios sin resolver del país en la esquina del barrio. La capacidad de explotar la fascinación por los supuestos, es la base de estos doce capítulos junto a concepciones que son sospechosas, contradictorias y que en su mayoría, terminan por ser graciosas. Es así que, durante los capítulos, aparecen juicios y sobre todo ideas redundantes en los acontecimientos que se deducen como propios: hecatombe telúrica/sin previo aviso/horroroso terremoto. Debido a lo anterior, el narrador parece más creíble cuando corrige el discurso oficial a diferencia de sus recreaciones situadas en la atemporalidad de su crónica: “su cabeza llegó a valer de diez a quince millones de pesos de hoy. Se organizaron batidas profundas en la zona de Colchagua, donde centraba sus operaciones clandestinas.” (44) o “afuera, un temporal de esos que solo los porteños conocen, sacudía la ciudad y su viento desordenaba el océano poniendo en riesgo los barcos estacionados en la bahía” (126).

Más allá de la mala edición se hace patente en el relato de lo oculto, los problemas de redacción reiterados, y cuando se superan, hay ideas grandilocuentes que terminan por confundir al lector, como el capítulo II, donde se expone que en el siglo XVII, quienes no vivían en las ciudades recién fundadas, pertenecían a un inmenso océano de territorio deshabitado (27). Será necesario explicar, que el proceso de la población que migra del campo a la ciudad se dio recién a mediados del siglo XX.

Si las antologías son un mero trámite de reunir historias escritas por otros, desde ya está señalado para lectores iniciados. He ahí su éxito. Baradit viene a enrostrar a su público la falta de revisión histórica de Chile desde las posibilidades que permite la ficción histórica, una ficción basada en documentos investigados y analizados desde la toma de posición de algo tan peculiar como es el chisme. Esto y no otra cosa, porque los contenidos extraídos de los sitios web pueden variar instantáneamente, mientras que en el formato de papel libro, sus contenidos se discuten, por lo que la fuente bibliográfica de este texto está mal elaborada.


Finalmente, el libro cumple con el propósito de acercar a la gente un tipo de historia más digerible, más recreativa y más popular, pero que desaprovecha la oportunidad de trabajar sobre acontecimientos concretos y no sobre supuestos. Por lo que, “Historia Secreta de Chile”, ingresa a los anaqueles de la Historia, para hacer valer otra dimensión, la del anecdotario. 

*Publicada en periódico elinsular.cl, 29 de Marzo de 2016.

lunes, 7 de septiembre de 2015

RESEÑA: Relatos de balseros de los ríos San Pedro y Calle Calle (2014)

Relatos de balseros de los ríos San Pedro y Calle Calle
Leonardo Moya López – Nelson Vásquez Díaz
Serifa Ediciones, 2014. (2° edición)
222 Páginas.

Por Gonzalo Schwenke
 

Tránsito histórico sobre los balseros en la zona maderera de Chile.-


Desde hace algunos años, se ha instaurado la idea de que el pasado y el presente chileno está constituido por la clase trabajadora, quienes tienen en sus manos el progreso. Esto se contrapone, con otros estudios de la historia que declaran que la administración del desarrollo ha sido concebida por la visión de las grandes firmas empresariales. Con este modelo de estudio, los profesores Leonardo Moya y Nelson Vásquez trabajan bajo el precepto de “la Historia trabaja sobre la base de acontecimientos concretos y no sobre supuestos”, desligándose de inmediato de cualquier ficción histórica, para eso utilizan una serie de recursos para contar la historia de los balseros, tales como el rescate de la memoria mediante entrevistas a los últimos trabajadores del sector, la búsqueda de documentos, fotografías, estadísticas, así como la reconstrucción de las balsas que transportaban madera por el agua.

Relatos de balseros…, es un libro que visita la industria artesanal de la forestación del árbol nativo durante el período comprendido entre 1930-1960. Un trabajo que exigía dedicación y destreza, porque había que maniobrar varias balsas a través de los ríos y este viaje se realizaba durante el período invernal. Es así que, describen múltiples situaciones que tienen que ver con lo referido al trabajo, la familia, el trato entre colegas y empleadores, los períodos altos y bajos. Lo anterior, nos permite conocer la calidad de individuos que luego forjarían la hazaña del Riñihuazo, un tipo de varón con ciertas características que debió afrontar la precariedad de las condiciones climáticas y naturales de alta peligrosidad, como describe uno de los balseros entrevistados: “muchas veces llegaban bebidos o con su botella bajo el brazo para combatir el frío, porque tenían que tomar, tenían que tomar obligados, si llegaban muertos de frío oiga, era terrible”.

El empleo de balseros no sólo se sucedió en la zona de Valdivia, también existieron estas prácticas en otras latitudes, tanto en el río Paive en Italia, en el río Mississippi en EE.UU., en el río Sinú de Colombia y en ríos de España, pero cada una de estas faenas finalizaron cuando la modernización invadió las zonas de producción.

Algunas conclusiones que presenta el libro, son el paulatino agotamiento del recurso maderero en la zona, que con el terremoto del 60’ fue el punto final para los balseros, debido a que el terreno de los ríos fue modificado radicalmente, lo que imposibilitó su navegación. Pero también se expresa, que la mejora de otras vías de comunicación, las leyes sobre la protección de los bosques nativos y la modernización de la industria forestal, estaba provocando que el transporte de la madera en balsa comenzara a naufragar.


Este libro no es un conjunto de relatos literarios sino un estudio exhaustivo sobre la labor de los balseros en la zona maderera, por lo tanto, mantiene un análisis de precisión con algunos tecnicismos en busca de validez académica, construyendo un texto de carácter consultivo y documentado. En el mismo sentido, esta rigurosidad permite situar claramente cada aspecto de la cotidianeidad de la faena que viajaba sobre los ríos, con lo cual, el lector quedará conforme con los testimonios entregados por sus protagonistas y por las fuentes que lo ligan a los museos locales.

miércoles, 8 de julio de 2015

Crítica: "En salsa verde" (2012) Iván Espinoza Riesco

"En Salsa Verde"
Iván Espinoza Riesco (Santiago, 1955)
Valdivia Ediciones, 2012.
129 Páginas.

Por Gonzalo Schwenke

Anecdotario de cuarteles policiales.

En Chile, los jubilados comienzan a ser una fuerza política cada vez más pronunciada, ellos concilian los recuerdos en los parques y plazas públicas, dan paso a los recuerdos de su corta juventud. Es así, que comienzan a plasmar en libros sus memorias. Algunos los incentivan a jugar a la literatura, sin tener las capacidades ni las responsabilidades que proveen el fondo y la forma de la escritura. Tanto narradores como poetas, creen y expresan sin tapujos, que la escritura es más o menos un acto místico para liberar tensiones, como si la literatura fuese un ejercicio cotidiano como tirarse pedos y no un desarrollo de creatividad literaria. Tal es el caso de Iván Espinoza Riesco (1955), ganador del CONARTE (2012), con el libro de cuentos “En Salsa Verde” (Valdivia Ediciones, 2012). Este es el cuarto título del autor, donde se exhibe la experiencia de un hombre que, después del fracaso universitario, se reinventa al interior de los cuarteles policiales como un efectivo de carabineros que se enfrenta a su condición de subalterno, a los ajustes de cuentas entre funcionarios, a la arbitrariedad de los rangos medios y a la modernidad.

A lo largo de diez cuentos, observamos un narrador protagonista encarnado en el hombre que ingresa a la formación y al campo laboral como efectivo policial. En estos cuentos, se pretende mostrar que cumplir con el trabajo es cumplir con las órdenes del superior, o ejecutar debidamente el proceso de detención y en los que también el delincuente, es ajusticiado por la fuerza pública durante los vacíos del procedimiento. Tal como ocurre en “el callejón oscuro”, que muestra la sensibilidad del narrador bajo el uniforme, que se ve obligado a formar parte del apremio ilegítimo sobre un delincuente acusado de robo en hogar habitado. O “Tarumán”, un relato sobre un anciano acusado de abusos deshonestos por parte de sus familiares, mientras que en el intertanto, la condena es ejercida por carabineros a la espera de un dictamen de las leyes en el lugar que corresponda.

Los personajes que transitan en los cuentos son muchas veces descritos por sus rasgos y defectos, dando cuenta que el narrador parece sentirse bastante cómodo en repetir los estereotipos de índole peyorativos, lo que pavimenta el camino para que los lectores vivan de los clichés y de las frases precocidas. En este punto, el narrador es el resto de moralina pacata, que hace de juez y testigo durante toda la publicación, que revela el abuso de recursos que ocurre dentro la institución, pero también, se hace parte al reproducir las diferencias sociales expuestos en los diálogos, como por ejemplo en el cuento “el Teniente Barril”. Un largo registro de anécdotas, en el que se acentúan los personajes basados en el oportunismo y en las desgracias que suceden en la Regional de Telecomunicaciones. O en “Trámites” (cuento finalista de concurso), donde se relata el cambio radical de vida de un efectivo policial al ser trasladado con toda su familia de la provincia a la capital, debido a necesidades de la institución.

Publicar este tipo de libros, donde hacer memoria se confunde con la buena literatura, se está haciendo costumbre en los anaqueles de la ciudad. Preferible sería que estos volúmenes estuviesen dispuestos en las memorias familiares o en las jubilaciones de los particulares, dada la carencia sustancial de habilidades narrativas en su exposición.

Determinamos, que la lectura de “En Salsa Verde”, no contiene un ápice de transformación literaria, sino que es un libro más, un aporte efímero a la ya alicaída literatura valdiviana: sus cuentos destacan por la omisión de finales, lo que representa una ausencia en la revisión literaria. Sin embargo, tal como dice su autor, este libro cumple con “enganchar dando un golpe de vista al lector”, porque hasta la edición de texto contiene errores.

miércoles, 17 de junio de 2015

Crítica: "Antecesor" (2014) Rodrigo Torres

Antecesor
Rodrigo Torres (Santiago, 1984)
Librosdementira Ediciones, 2014.
129 Páginas.

Por Gonzalo Schwenke



Rodrigo Torres nos presenta su primer libro, un volumen de cuentos con historias entretenidas que apelan a la emotividad del lector y ponen en escena una sociedad sumida en la rutina. Los personajes, presentados como individuos desolados por una modernidad omnipresente, acarrean conflictos casi tan trágicos y desafortunados como los que uno podría ver simbolizados en la pintura Los trabajadores de Munch.

Son ocho cuentos en los que se despliega una serie de dicotomías: éxito y fracaso, miseria y dinero, fetiches de clase y distinción. Las historias destacan por su expresividad y su prosa fluida, siendo Antecesor y 17 de octubre son las historias mejor logradas. Los restantes se ubican un escalón más abajo, pues evidencian falta de precisión o pulcritud ya sea en el inicio o en el cierre. Por otra parte, en algo que resulta paradigmático a lo largo del conjunto, aquí no opera la lógica de la redención sino que sobresale un enfoque particular donde la certidumbre es asociada a lo desalentador y lo desdichado; una necesidad de vida. Lamentablemente, el autor mecaniza el flashback en la mayoría de los relatos como principal técnica. El abuso de este recurso atenta contra una mayor dinámica de los textos, pero ayuda a establecer a la memoria como el factor común del devenir de los protagonistas de estos relatos.

Así las cosas, el cuento que abre el libro, Antecesor, muestra un drama familiar sin cebolla, un proceso cruento de construcciones narrativas donde el talismán hará la diferencia entre memoria y realidad. En 17 de octubre, una pareja de rockeros en decadencia hace frente a la escasez y a la infidelidad, después de una efímera abundancia. Luego sigue La entrevista: un cesante en busca de trabajo desea mandar todo a la punta del cerro, mientras no sea a él, encontrando su realización en el otro. En Malas juntas, un artesano se reencuentra con su excompañera de antropología y recuerdan sus amoríos en la universidad. Mientras que en Cacaraco y la teoría del no cambio, el éxito y el fracaso en la vida de los personajes da curso a un encuentro significativo que revelará conflictos del pasado. Por su parte, en El canto del zorzal, Francisco y su madre hallan un pichón en el patio de la casa, al que intentarán salvar develando los ecos de una compleja relación. En El ojo, la maldad, la infancia y el juego adquieren insospechadas formas en las cicatrices de una pequeña comunidad. Por último, el libro cierra con Carnotauro: una pareja de paleontólogos junto a un estudiante vuelven al lugar del accidente mostrando las secuelas de una relación fatal.


A pesar de las debilidades mencionadas, Antecesor es un libro donde se desarrollan satisfactoriamente cuestiones mínimas: un relato bien contado es aquel que fluye por sí solo, con su propio ritmo, y muestra conflictos (in)verosímiles. Ahora bien, aparecer de manera prometedor en la escena literaria con un primer libro no es tan complicado, pero es aun más fácil estancarse en la segunda publicación. Dicho esto, Torres con su ópera prima ya ha alcanzado un punto de solvencia narrativa considerable, pero al que todavía le falta dar el salto definitivo, siempre y cuando no sea sumido por la condicionalidad de sus propios personajes.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Crítica: “Lo que una ama” (2013) de Salvador Young Araya

“Lo que una ama”
Salvador Young Araya (París, 1981)
Chancacazo Ediciones, 2013
270 Páginas.

Por Gonzalo Schwenke



Salvador Young Araya nos presenta su primera novela “Lo que una ama” (2013). 270 páginas de una narración formada por oraciones cortas, simples y calentadas al microondas, donde lo cool, la experimentación sexual y las drogas son las motivaciones centrales en la vida de casi todos los personajes y en todo el libro.

“Le gustaba sentirse ligera, no saber su destino. Nada estaba claro, le era difícil enfocar lo que veía: eso la motivaba aún más a vivir ese momento.” Estas breves líneas configuran lo que serán historias lesbieróticas que no poseen ni esfuerzo ni menos sudor por parte de su autor, y donde muestra ausencia de capacidades mínimas en el quehacer del relato, asistimos a orgasmos friolentos, ajenos a los personajes y gozos condenados por su rápida finalización. Una oportunidad perdida por dar dignidad a las relaciones eróticas de un mismo género, tendremos que conformarnos con el intenso rosado de las relaciones eróticas en Corín Tellado.

El libro transita en la relación lésbica de Solana, una ABC1, santiaguina, y Madeleine, estudiante francesa durante una pasantía en Chile, que llega obnubilada por este país con luces de neón: el realismo mágico y lo exótico. La primera tiene un grupo de música electrónica: Depeche Love, grupo del orgullo glam-posmoderno, con el cual copian todas las nuevas tendencias de Europa y EE.UU., así, la lectura de estos movimientos provocará que los miembros de la banda quieran estar a la vanguardia musical y sexual entre todas las fans que llegan a sus fiestas. La segunda, deja a Carlos, su exnovio, deja de lado la Universidad para exigirle fidelidad y amor eterno a Solana. Carlos, en tanto, se dedica a llorar su desdichada vida, y cada vez que sea mencionado estará en depresión post-romance. Mientras que Auxiliadora, madre de Carlos, es el oído amigo donde convergen casi todos los problemas de Madeleine. Hacia la mitad del libro, nada ha cambiado y seguirán los problemas de locura sexual contra las riendas de la fidelidad y protocolo amoroso, aunque cada uno de los personajes haya tardado tanto en decidirse de su vida.

Si quería reflejar a la sociedad de transición en su primera novela, no otorgó una reflexión distinta que no sea la de un país exotizado para la calcomanía de álbum de Copa América Chile 2015. Llevar a cabo esta tarea, no solamente es socavar los estamentos sociales desde la clase dirigente solamente por una pataleta de niños malcriados sino que conlleva una problemática mucho más profunda donde es necesaria una reflexión menos ingenua de lo que se cree que se dice.

El libro es un desdichado intento por hacer justicia a los géneros en cuestión, situándolos en la rutina y la brevedad de sus actos medidos por capítulos. Su mérito es recoger el lenguaje callejero y simple, que le da un toque de realismo mágico a lo narrado, aún así, su redacción se hace tediosa con el pasar de las páginas. Escribir desde el tabú sexual, es un atractivo literario que permanentemente es desarrollado, desde la cursilería más pechoña hasta sus ribetes sadomasoquistas pero que siempre un acto de valentía. Que en este caso, nunca se desarrolló satisfactoriamente sino lo que salió en el fluir de conciencia.


Safo, sacúdete en tu cripta.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Crítica: “El número Kaifman” o la escritura esotérica (2006) Francisco Ortega

“El número Kaifman” o la escritura esotérica
Francisco Ortega (Victoria, 1974)
Planeta Ediciones, 2006.
291 páginas.

Por Gonzalo Schwenke
 
"Nunca me gustó como quedó el original" Francisco Ortega.-
  “El número Kaifman” (2006), es la historia sobre tractores Lanz de posguerra en la Patagonia chileno-argentina, en ella, se conjugará la conspiración entre el pasado con las respuestas que puedan dar manuscritos de una dinastía al cuidado del imaginario de la “Isla Friendship” y la “Ciudad de los Césares”. Un relato de lo oculto y esoterismo nazi, donde Paul Kaifman tiene que desmarañar la nebulosa,– pese a que es un escritor fáctico y analista del estado de las cosas— es un dado totalmente manipulado por una doble agente: Sarah Lieberman. Ambos irán, pero con intereses particulares, en busca de respuestas al asesinato Samuel Levy Kaifman, a los hielos patagónicos.

La escritura de Ortega no tiene un ápice de narrativa. ¿Qué va a narrar?, nos está reportando sobre la historia y lo que acontece con sus personajes. Dicha ausencia procede principalmente, en otorgar acción a la historia y no al ambiente sicológico de los personajes. Por lo que, sustancialmente cambia su lectura; de literatura a nota de entretención. Lo anterior se observa en el agudo análisis del autor, al caracterizar a los personajes mediante adjetivos genéricos y de dominio público: Un sujeto nervioso y buena persona, la mejor combinación del mundo.” (43). Tal es la pobreza intelectual que Julio Verne tiembla (?), porque el ambiente en que configura los escenarios es escueto, pálido y confusoJunio en Santiago suele ser cansado y triste. Cielos nublados, fondos fríos, silencios grises, la más exacta de las ecuaciones invernales” (75). Para rematar, el libro contiene problemas de redacción básicos.

Este libro es una simulación de revistas de misterios, en que la información sobre alemanes en los campos del sur de Chile estaría mejor expuesta en el reportaje del diario. En términos simples, esta novela está desarrollada para quienes tragan manjar sin degustar su espesor ni su contenido, sólo engullen. Un peligro latente.

jueves, 14 de mayo de 2015

Crítica: El Sátiro (2015) Martin Muñoz Kaiser

“El Sátiro” o los hombres no lloran
Martin Muñoz Kaiser (Valparaíso, 1980)
Austrobórea Ediciones, 2015.
150 páginas.

Por Gonzalo Schwenke

Novela Porno-Existencialista

De la línea de narrativas eróticas conocemos una aceptable variedad de escritores que se vieron obligados a utilizar máscaras para proteger sus vidas delante de una sociedad moralizante y de estructuras inquisitivas. Quienes se confrontaron a ella, fueron castigados. Todos estos libros sortearon la censura de su época, y distribuidos bajo el manto del escándalo, cambiaron una serie de elementos que ya pertenecían con anterioridad al tabú y ampliaron las normas mediante la obscenidad del lenguaje: lo que era “hacer el amor” en follar y culiar; lo que era “ardor” en calentura, y toda la gama de palabras que combaten día a día el pragmatismo del lenguaje victoriano.

“El sátiro”, novela porno-existencialista, surge de la idea de hacer un trío concebido por Néstor, su esposa y la scort con el pretexto de abrir el apetito sexual en un alicaído matrimonio. A partir de allí, el protagonista está construido con elementos que redundan en el melodrama de lo pusilánime, el fracaso matrimonial y la excesiva rutina que acosa a Néstor. Pese al desánimo, el sexo es su talento escondido que desarrollará con mujeres liberales y con dinero, quienes inquietarán el pasado de Néstor.

La única forma de hacerle justicia a los géneros menores es no subiéndoles el pelo. En este mismo ámbito, la sección erótica —que es como, la venden primero—, es un subgénero preferente y predominantemente para hombres, cumple con casi todos los fetiches de la novela; un varón que dura tres horas de sexo ininterrumpido demostrando gran talento, dos mujeres que dejan de lado al varón, o nuestro varón que utiliza sus manos en la intimidad de la dama, mientras ella grita con indefinibles gemidos pero que, en ningún momento, se devela el gozo de sus personajes, ni sus sentires ni menos sus exclamaciones. No hay nada más cansador que una novela erótica con una voz narrativa caracterizada por las formalidades de un lenguaje poco creíble, forzado y cursi, una voz que se apropia de cuerpos erotizados y los viste de un manto de adjetivos preciosos que no vienen al caso. Ahora bien, si la portada de la novela es una visualización sexual y estereotipada de las mujeres, ¿por qué en los capítulos siete y ocho se niega el relato de continuaciones de las relaciones eróticas?

Por otro lado, esta novela se vende como existencialista, que no es más que el viaje del personaje hacia el desengaño de su propio camino, confundida con un segmento de información requisada de los anaqueles e incrustadas en un diálogo aparentemente estático. Si bien, con Teodoro Angelopolous o Cristián Alberto Hoffman este recurso bien puede valer la pena, en los personajes femeninos (aparte del fetiche sexual) se muestran representadas maravillándose con el relato legendario, aconsejando sobre situaciones personales, etc.


El argumento se fortalece únicamente en el final de la novela y con el evidente fondo cebollín, adquirido en los extensos diálogos sentimentales, los que transformarán al personaje hacia un nuevo camino, que develará decisiones y que definirán a Néstor, como el protagonista de un talento oculto pero enajenado de lo que realmente es en su portada.

En definitiva, “el Sátiro” es un libro que le falta pulir su narrativa. Atreverse a escribir pornografía no es calentarse por lo que tu mujer no podrá hacerte sino alcanzar un nivel de transgresión que te distinga del resto y por demás, configurar políticamente el libro en la actualidad.